Noviembre 08, 2006

La ciudad de nadie (Barrios caraqueños viajan a Venecia)

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Adriana Barrios (Venezuela) El altar magnánimo, 2005. Instalación. Dimensiones variables

Escrito por: Newton

El pabellón desarrollado por Venezuela en la bienal de Venecia sigue siendo un misterio mediático enmarcado en las informaciones que se reciben y discuten sin que nada haga referencia, en detalle, a que o a quien esta dirigido esta exposición. Me es difícil pensar como un esfuerzo tan grande en tiempo-dinero-arquitecto (Carlos Scarpa) pueda realmente presentar algún tipo de solución, bien sea distanciándose o imitando modelos, a través de fotos hermosamente tomadas desde el cielo y además apoyándose en “dos escuetos textos” (que yo no diría escuetos sino insulsos) para crear un efecto pirotécnico de que nuestras ciudades son diferentes porque son menos o mas evaluables a través de la variable consumista, como si fuera malo ser “desarrollado” o como si fuera muy bueno tener ranchos que se erigirán (en un futuro integrador) como atalayas sobre el neon, de la incipiente y casi metafórica, Metrópolis anhelada…
En un extrañamiento cotidiano, se suceden “dimes y diretes” en la “política urbana” local, que al tiempo irreal de los barrios y las intervenciones fragmentadas de una ciudad con ritmo frenético en su violencia y sus expropiaciones, no deja de ser paradójico como el ambiente urbano sobrevive a constantes “invasiones” llenas de “habladores de oficio” que se limitan artero escleróticamente a proponer sueños, que no por ser oníricos dejan de ser banalmente ingenuos y ridículamente conectados. Los barrios es un problema, que siendo o no erradicados, son una meta-realidad que esta deteriorando la “ciudad” en un proceso indetenible que no requiere soluciones arquitectónicas ni urbanísticas imprescindibles sino tal vez una especie de “ciudadanía” que se proyecte mas allá de las formas. Los barrios son una realidad tan peligrosa como la ciudad formal: llenos los dos de problemas en los servicios, inseguridad cabalgante y mala distribución política, causa problemas al momento de asignar prioridades que delimiten el espacio construido como algo aglutinante y no como pedazos pegados por una serie de redes subterráneas llenas de buenas intenciones pero excesivamente agotadoras…
La lectura propuesta tiene varias caras: por un lado se habla de una ciudad donde todos estemos incluidos; por el otro la ciudad se presenta como un “realismo mágico” difícil de superar porque la esperanza de que algún día lo disfrutaremos es tan maquiavélica que se desplaza entre pensar los espacios públicos futuros como islas de “pequeños medianos” donde (léase clase media profesional) se construiría un porvenir, hasta llegar a la imagen prospectiva de que estaran rodeados paranoicamente por piratas marginalmente formales dispuestos a arrebatarles los pocos “espacios” que con tanto esfuerzo los políticos diligentes tanto lucharon “para beneficio de todos” y para decepción de los “inadaptados”…
La imparcialidad no puede dejar que la complacencia mediática y sus consecuentes revoluciones empañen el foco de la cámara. Poco me importa si los barrios se van a Australia, yo no quiero viajar por una “ciudad-rancho”…

Escrito por Parafrenia a las Noviembre 8, 2006 10:56 PM | TrackBack
Comentarios

Hola,ya te puse aparte del enlace,el cromo, un saludo.
Ricardo.

Escrito por Ricardo a las Noviembre 9, 2006 06:36 AM
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