Being Cool #2: El modernito
Bienvenidos una vez más a la lección cool de la semana. En el artículo de hoy nos saltaremos momentaneamente el temario previsto para hablarles del que está considerado el enemigo natural del cool, esto es, el modernito.
Desde la noche de los tiempos se sabe que donde hay gente auténtica siempre habrá una miríada de imitadores o de farsantes que deforman o directamente aniquilan la autenticidad de dicha gente. Ahí tienen a Bunbury, por ejemplo, un tipo que probablemente será un músico cojonudo, pero que con su manía de parecerse a Jim Morrison o a Calamaro (aún no lo sabemos bien, pero lo seguro es que está haciendo el idiota intentándolo), se está cargando su preciada imagen.
En el caso del cool, el antagonista principal es el modernito. Y es que aunque muchos sean incapaces de ver diferencias entre uno y toro, esas diferencias existen, y son notables. No hay más que ser un espectador avezado para notarlas.
Ya dijimos el otro día que el cool no necesita aparentar nada mientras que el modernito sí. Este axioma se debe a que el cool tiende a buscar una estética personal que se acople a su manera de ser, tendencia que suele verse malinterpretada por la gente en el sentido de que el cool busca activamente una estética a fin de no tener personalidad que resalte por sí misma.
Pues no, señora, eso no lo hace el cool, sino el modernito. Y he aquí la diferencia radical entre una especie y otra. El modernito viste lo que viste, escucha lo que escucha y piensa lo que piensa porque, sinceramente, tiene el mismo nivel de integridad personal que un ladrillo. Por tanto, es su labor labrarse un entorno visual y formal que rellene los huecos. El cool, por el contrario, es consciente de que tiene huecos, pero eso no le incita a cubrirlos. Antes bien, toda la estética que deja traslucir no es más que un añadido a la propia esencia, en vez de un sustitutivo. Un modernito asqueroso viste zapatillas de Adidas porque sabe que a la gente le mola dicha marca y que, además, es identificativa de un determinado tipo de tribu urbana. El cool podría llevar hasta un reloj Casio de cuando los ochenta, y seguiría siendo más auténtico que el modernito.
Así que, señores, no se dejen confundir por las apariencias. Ser cool es algo más que ponerse una camiseta de Marco. Ser modernito, no.
Ayuda mucho, de todas formas, saber que Bunbury lleva años cantando la misma canción, y que Von Trier es un peñazo de hombre.
(Adrián) | (#) | Opiniones (2)
"Hay tienen a Bunbury"
Rear Window | Septiembre 13, 2004 04:28 PM(Adri, no me escribas como un modernito, anda...)
No sé de qué me habla, señorita...
Adrián | Septiembre 13, 2004 04:39 PM