Historia verídica. De verdad de la buena.
Una de la mañana. El bar hasta arriba. Los ánimos hundidos. Entran tres o cuatro canis acompañados de sus respectivas consortes, pavoneándose y haciendo el gilipollas. Lo que me faltaba. Uno de ellos pasa junto a mí y me dice "¡Alegra esa cara, quillo!". Los hay subnormales.
Terminan su desfile idiota en una de las mesas. Ahí es cuando llego yo y convierto su socarronería en agua de borrajas. Fantas de naranja y cocacolas. No hay nada tan estúpido como hacerse el chulo con una fanta limón en la mano.
Uno se me acerca en plan colega y me dice "Cacique cola" a lo que yo respondo con la frase de rigor: El carné, por favor. El colegueo desaparece y lo sustituye un dni cuya foto no se corresponde en absoluto con el portador. Debe ser el hermano o algo. Pese a la fealdad congénita, al de la foto se le intuye un poso de dignidad que el otro no tiene.
En fin. Yo no quiero líos, el bar está abarrotado y estoy hasta las narices. Lo último que quiero es al niñato dándome la murga por un cubata roñoso, así que se lo pongo para que se pueda hacer el mayor delante de sus amiguitos.
Elipsis. Pasan las horas. Echamos a los remolones, limpiamos, cogemos propinas y nos largamos. Buscando el taxi, caigo en un callejón oscuro. No sé cómo lo hago que siempre me meto en los marrones por propio pie. No pasan ni cinco minutos y ya tengo sombras detrás. Y además ruidosas. Lo que más jode de esto es que te lo hagan lactantes.
Empiezan a llamarme. Quieren que les preste la mochila un rato. Pienso instantaneamente en si la ley de probabilidades habrá querido que algún incauto acepte. Me cortan los pensamientos con una manaza en el hombro y una voz que quiere ser grave: "Que te vuelvas, coño".
Me vuelvo. A estas alturas, ni correr ni defenderse ni pollas. Hay un pequeño segundo de reconocimiento. Entonces uno dice: "Quillo, que es el camarero."
La manaza opresora se convierte en palmadita amistosa. Las voces pierden la impostura. Las sombras se largan.
Y es que cuando uno es un profesional de lo suyo...
(Adrián) | (#) | Opiniones (6)
Ah, los canis... Viéndolos uno tiene que reflexionar sobre las bondades de la cámara de gas y los campos de trabajo...
Jarry | Septiembre 20, 2004 01:04 AM¿Le hablaste de tu memoria fotográfica y de su carné? :P
Germán | Septiembre 20, 2004 01:09 AMPerdonen mi inculticia jerguíl pero... ¿qué significa cani?
Galahan | Septiembre 20, 2004 11:31 AMY como tu siempre cumples un pactos, cuando es entre caballeros, les escribiste este poooost
--ZaraJota, que aun no ha versionado a Sabina
ZaraJota | Septiembre 21, 2004 11:55 AMMenos mal que saliste bien de la situacion.Me alegro.
Antonio | Septiembre 21, 2004 12:50 PMHombre, yo no sé cómo andas tú de constitución física, pero si eran muy lactantes igual un par de hostias y a dormir con los Loonies... :P
Santo | Septiembre 25, 2004 06:19 PM