El clásico ocio de matar gente indiscriminadamente
A mí los videojuegos nunca me tiraron demasiado. Ya de enano me conformaba con el Spectrum 48K de mi padre para jugar a un Arkanoid de cassette que me devoraba las tardes entre que se cargaba y que no. Mi padre se esforzaba en comprarme más juegos, pero a mí lo que me iba era reventar ladrillos con la pelota. El instinto de la edad, supongo.
Luego llegaron las consolas, pero como por aquella época mis padres abogaban por negarle caprichos al niño para que le curtiera el duro mundo del preadolescente aburrido de ver C.O.P.S en la tele, lo único que conseguí rascar fue una Gameboy y un par de cartuchos que duraron hasta que un niñato al que desconozco me la robó con sutileza y mala leche en el patio del colegio. Así se le haya podrido el pene de por vida.
Mi existencia transcurrió plácida sin videojuegos, entre otras cosas porque un amiguete tenía la Mega Drive y nos pasábamos tardes enteras jugando a Marble Madness y demás historias. Todo hasta que dicho amiguete se aficionó a los juegos de combates y tuve que desintoxicarme. Y es que a mí los juegos en los que dos tipos se pegan de toñas hasta que uno encuentra la combinación adecuada que de el golpe mortal me parece demasiado repetitivo, incluso para un videojuego (y además, era muy malo).
Hasta ahí parecía que mi affaire con el mundo del pixel se había acabado, pero el auge de las recreativas junto con mi ingreso en un instituto público me reconciliaron, entre otras cosas, con el Cadillacs Y Dinosaurios. También lo hicieron con el futbolín, ya puestos.
Después llegaría el ordenador. Me hice el amo de las aventuras gráficas LucasArts, desarrollando un elitismo informático que me llevó a despreciar injustamente el Sam & Max Hit The Road. A cambio, me convertí en el maestro del Day Of The Tentacle
y del Monkey Island. Pero claro, es que si en aquella época no te gustaba Monkey Island, o eras tonto o eras gilipollas.
Ahora ya no juego ni al ordenador ni a las consolas. Está todo demasiado hiperdesarrollado, demasiado real. Y a mí qué quieren que les diga, para una cada vez mayor imitación de la realidad tengo la propia vida. No necesito a los Sims para jugar a las familias nucleares. Yo necesito el pixel, los sonidos cutres, lo artificioso de un videojuego para ponerme a tono. El único juego que me mola de GTA es el primero, porque es tan basto que tienes que jugar.
Y, por supuesto, está el Carmaggedon. Aquí quería llegar yo. Un videojuego destinado a no ganar la carrera sino a destrozar todos los coches y, mientras tanto, reventar alguna ancianita. Le pillé tal vicio al juego que creo recordar que pude hasta destrozar un coche policial. Mi padre lo odiaba, la sociedad lo denunciaba, y mientras tanto yo satisfacía mis ansias psicópatas con un juego que era puro entretenimiento pixelado. Porque la segunda parte es una bazofia poligonal. Pero el primero... El primero olía a talento.
No sé dónde estará el juego. Probablemente descansará junto al Spectrum que guardamos cuidadosamente como pìeza de coleccionista (confío en que algún día pueda vender la tecla con la que hacíamos LOAD "" y dar de comer a mis hijos), no lo sé. Hoy he estado viendo una peli de persecuciones y me he acordado del jueguito. Y me han entrado hasta ganas de jugar.
Y de ahí he sacado este post nostálgico. Hay que estar aburrido, coño. Creo que me voy a echar una partidilla.
(Adrián) | (#) | Opiniones (7)
el Carmagedon era un juego que premiaba el virtuosismo. Podias pasarte carrera tras carrera sin preocuparte de ganar una sola, si en cambio te esmerabas en matar de manera creativa a los peatones. ¡Qué bien sentaba ese cartelito de "Artistic Bonus"!
Una joya, vive dios
El Hombre Malo | Septiembre 27, 2004 02:49 AMOOOOHHHH, qué pedazo de juego, el Carmageddon!!! Aunque lo reconozco, mi comportamiento con él fue deplorable: era mi juego favorito, pero una vez me atropellaron a lo jevi (estuve unos días en el hospital, y mucho tiempo jodido) y lo borré porque odiaba a los atropelladores en general. A los cinco minutos estaba desconsolado y arrepentidísimo... en lugar de vengarme virtualmente, borraba mi único medio de desahogarme! Qué trauma más gordo... al menos podré alegarlo como defensa para cuando me juzguen por conducción temeraria
Jarry | Septiembre 27, 2004 02:53 AMComo molaba C.O.P.S.!! Antibalasss, con ese acento sudamericano...!! Genial!
Javier Arriola | Septiembre 27, 2004 11:50 AMAdri, si te va el pixel cutre tienes que ser el puto amo de los juegos para móviles. Tienen tela los jugones de móvil, viciarse con cosas dignas de mi añejo Commodore 64.
Que esa es otra, claro. Lo realmente cool en los 80 era tener un Commodore 64. Lo siento, fanses del Spectrum.
Narbiz | Septiembre 27, 2004 04:03 PMOh! Pues si eres el maestro del D.O.T. (La mejor aventura grafica de la historia si fuera mas larga y un pelin mas dificil) igual sabes si la venden en algun sitio. He intentado bajarla varias veces, pero no hay manera = (·
Bezoz...
P.D: Cops era lo mejor! Recuerdo tirarnos todos los recreos de 4 y 5 de EGB jugando a representar el capitulo del dia anterior! (Y yo siempre era Barricada! JA!)
Eowyn | Septiembre 27, 2004 04:32 PMMustapha!!
Casimiro | Septiembre 27, 2004 04:49 PMMustapha!!
Mustapha!!
Y la primera parte del DOT, Maniac Mansion?
Arnauh | Septiembre 27, 2004 08:04 PMAlguien se paso el juego entero?
Y ya puestos, pero pasando al tema aventura conversacional... alguien sabe como coññio pasarse la segunda parte del Don Quijote?