Noche de elecciones
Comenté ayer, así como de paso, que me iba a tocar cubrir las elecciones. Eso no quería decir lo que yo pensaba, esto es, que tendríamos a unos cuantos americanos pendientes de la televisión más chica mientras tomaban unas copillas. Ojalá. Unos americanos -a los que luego tuvimos que echar del bar por robar cervezas- contrataron la sala grande para televisarlo, y metieron a trescientos americanos ávidos de alcohol. Tan ávidos que durante las primeras dos horas no había Dios que se fijara siquiera un poquito en la emisión de la CNN que habíamos sintonizado.
Pero a mí plim. Yo me reía mucho porque a cada americanito le preguntaban por su opción y se la escribían en la mano. Así, había un número igualado de Ks y Bs en las palmas de las manos, y durante veinte minutos me inventé que los que apoyaran a Kerry tenían que pedir en el lado izquierdo de la barra, y los de Bush en el derecho. Se lo creyeron durante diez minutos, y luego no les hizo ninguna gracia. Pero, como ya digo, a mí plim. Lo que yo quería era que hubiera tortas. No me parecía suficiente ridículo que estuvieran viendo los resúmenes electorales como si fuera la final de la Superbowl, y quería ver como dos norteamericanos se partían la cara por el honor insultado de sus candidatos. Pero ni eso.
A las tres de la mañana empezaron a salir estados de manera definitiva. La multitud coreaba todos los estados en los que salía ganando Kerry, y correspondía con un par de vítores los estados de Bush. Uno de mis compañeros consiguió sublevar a un núcleo reducido de borrachos para que corearan a voz en grito el nombre de Nader. Por aquel entonces empezamos a notar que los organizadores estaban nutriendo a las masas de alcohol gratis. El Sueño Americano estaba roto, y nos tocaba a nosotros ponerle mano dura.
Y se la pusimos. a las cinco cortamos el surtidor, desconectamos el aire acondicionado y le quitamos el sonido a la tele. Ahora sólo podían ver la CNN muda, pero les daba igual no enterarse del momento más importante de su nación: ellos estaban más ofendidos porque habíamos dejado de ponerles cervezas y vodkas con red bull. Hubo algún que otro encaramiento, y al final cerramos todo. Estábamos tan hasta los huevos que cuando uno comparó el cierre del bar con la "huida de Iraq por parte de los españoles" le dijimos alegremente que su madre no opinaba lo mismo acerca de los cojones españoles. El tío se quedó boquiabierto unos segundos y luego se marchó.
Al final, a las siete de la mañana, dimos por cerrado el bar. No sabíamos quién había ganado. Ni los americanos tampoco. Yo creía que Kerry estaba ganando, pero me he despertado hace veinte minutos y me han dicho lo contrario.
En fin, a mí plim. Yo hice ayer veinte euros de propina...
(Adrián) | (#) | Opiniones (1)
Con eso y las risas que os habeis echado a su costa al menos algo bueno habrá salido de estas elcciones, por que parece que el resultado es el que casi ninguno de nosotros deseaba.
¡Que bonito es saber idiomas!
Logan-X | Noviembre 3, 2004 05:41 PM