Qué tiempos aquellos
Un soldado estadounidense entra en una casa con el resto de su equipo. Encuentran varios cadáveres y entonces el soldado dice que uno de los cadáveres sigue vivo, y ni corto ni perezoso le descerraja un tiro.
Alguien graba eso en vídeo y lo envía a su cadena de televisión. El vídeo recorre el mundo entero.
Inmediatamente después, el mundo hace como que despierta y pone el grito en el cielo: ¡Un soldado ha matado a alguien! Las asociaciones por los derechos humanos empiezan a hacer llamadas, los columnistas de los periódicos afilan el lápiz de la reivindicación y los tertulianos televisivos empiezan a ensayar comentarios ácidos frente al espejo.
Y es que es evidente: antes, los seres humanos eran de papel maché y no sangraban, y las guerras -las de los soldados, no las de los políticos- se decidían al escondite. De trinchera amiga a enemiga, los combatientes se lanzaban voces: "¡Por Hassan!", "¡Por Don Pelayo!", y el que asomaba la cabeza y era descubierto, quedaba eliminado y volvía a casa con la deshonra en sus ojos.
Qué tiempos aquellos, en los que en las guerras no moría gente. Por eso me parece normal que de repente la peña se revuelva porque descubra que eso que llevan los soldados en las manos no es una linterna sofisticada, sino una cosa que dispara cosas de plomo que matan a la gente. Gente indefensa, sí. Y mucho peor. Y hay violaciones, torturas, litros de sangre y miembros cercenados. Y niños desfigurados, casas derrumbadas, ancianos incendiados y familias pasadas a cuchillo por nacer a este lado de la línea.
Aunque a lo mejor eso no pasaba en Irak, que eso era "pacificación". Pero nada, al fin alguien nos abre los ojos y nos descubre cómo es la guerra. La guerra no es llegar y decir "consideráos vencidos y conquistados". Ya podemos sentirnos legítimamente indignados.
Qué mundo este.
(Adrián) | (#) | Opiniones (3)
Y menos mal que en la tel tuvieron el buen gusto de tapar los tacos de los marines con el consabido pitido de costumbre.
Aunque eso les pasa a los soldados por llevarse a sus idílicas excursiones e inocentes juergas a gente de mal vivir y comprobada pésima reputación como los periodistas. Estos tras grabar dicho esparcimiento, en vez de guardarlo para uso estrictamente personal (como los carceleros de hace unos meses), van y lo emiten a escala mundial, exagerando cualquier pequeño desliz (que además se ha sacado de su contexto de forma traicionera) cometido durante la practica de su verdadero deporte nacional: el tiro al blanco.
Logan-X | Noviembre 17, 2004 03:17 PMA mi lo que más me gusta de esa escena es que, cuando el soldado americano dice lo de este tío está "jodidamente vivo", las televisiones han puesto un pitido tapando la palabra "jodidamente", se supone que para no ofender al espectador...¡jajajajajaja! Ahora, ver como le dispara con toda la sangre fría del mundo, deben pensar que nos deja totalmente indiferentes...
Spaulding | Noviembre 17, 2004 07:45 PM¡Mandan cojones! Como diría Woody Allen, en "Annie Hall", el universo se expande...
Las guerras son así. No se que se esperaba la gente que fuera la guerra. Adrián lo ha explicado muy bien en el post. Y sí Spaulding, lo del pitido censurando la palabra obscena y luego el disparo explícitamente mostrado, es para flipar. Como dijo Anguita, "Maldigo las guerras y a los canallas que las apoyan"(o algo así)
Woed | Noviembre 20, 2004 12:33 AM