El horror, el horror
Desde hace años, mantengo una interminable batalla con los servicios de atención al cliente. Conocidas son en mi casa las historias en las que yo solito peleo contra el enorme monstruo de la burocracia, historias que no siempre tienen final feliz. Es una lucha que no tiene fin. Cada vez que venzo o me veo derrotado, sé que habrá una próxima vez. Y otra. Y otra.
Y es que los encargados de atender al público son implacables. Unos verdaderos profesionales. Su truco reside en que te conocen perfectamente. En el banco, en la administración pública, en los servicios de telefonía. Te tienen calado. Te fichan al cruzar la puerta del banco, estudian tus movimientos cuando te sientas, o te acercas a la ventanilla, analizan tu manera de expresar el problema, la inflexión de tu voz al teléfono, todo. Antes de que se te ocurra decir una sola palabra, ellos ya saben qué es lo que quieres, y qué deben responderte. Y lo hacen. Da igual lo mucho que quieras enrevesarte, lo preparado que estés para cogerles las vueltas y arrinconarles, ellos van un paso por delante.
Ahora, además, tienen un nuevo aliado: la tecnología de la voz pregrabada.
Ayer, dando un paseo al trabajo, recordé por casualidad que no tengo activado el servicio de MMS en mi móvil. No creo que vaya a enviar en mi vida un mensaje animado a alguien, pero me jode pagar por un servicio que no tengo, así que llamé al numerito de mi compañía para arreglarlo. Mientras daba el tono respiré hondo y recé a Crom para que me diera fuerzas para la batalla. Inmediatamente después, me respondió una amable voz pregrabada.
No hay problema, pensé. Ahora me dará un listado de las consultas que puedo hacer y me pasará a un ser humano, al enemigo, a mi némesis. Fue así. Pero cuando elegí "consulta sobre los servicios", volví a escuchar a la maquinita hablándome:
"Si la consulta se refiere al móvil desde el que llama, diga por favor Este móvil; Si está llamando desde otro teléfono móvil o desde un fijo, por favor diga Otro teléfono."
De piedra me quedé. ¿Era posible que una voz pregrabada me estuviera dando conversación? Al otro lado de la línea no se escuchaba nada. Susurrándolo muy bajito, dije mi opción. Instantes después, se volvió a escuchar la misma voz.
"¿Es este su número de teléfono? Responda sí o no", y luego citó número por número mi teléfono entero.
Ahí ya empecé a asustarme. No estaba preparado para aquello. Pese a la sólida cerrajez de un tipo al que le pagan para darme respuestas sin soluciones y torear las quejas, todavía hay huecos por los que discutir. Con un programa conversacional no hay hueco posible. Es inútil replicar. Y además, sabían más de mí y de mi móvil que yo mismo, porque cuando confirmé los datos me respondieron con mi nombre y apellidos, invitándome a esperar unos segundos a que me atendiera un técnico de la casa. Durante la musiquilla de intermedio supe que había sido vencido sin paliativos. Por superioridad numérica. Guerrilla de desgaste. Cuando me atendió un ser humano yo me encontraba tan desarmado que a duras penas pude decirle lo de los MMS de los huevos. Y cuando lo dije, me dejó esperando cinco minutos (unos quince llevaba ya con el teléfono en la mano, pegado a la oreja) y me respondió que ya lo habían activado.
Yo tenía una sonora queja acerca de pagar por una serie de cosas que luego sólo funcionaban si yo tenía que molestarme en pedirlas, pero de mis labios no salió nada. Di humildemente las gracias, colgué y guardé el móvil en el bolsillo. Ni siquiera comprobé que lo de los mensajitos me funcionaba.
Derrotado por completo. Y no antes de haber llamado, no, hace por lo menos seis meses, cuando a algún directivo se le ocurrió la brillante idea de establecer unos diez minutos de conversación con una máquina para que al final hasta el más vocinglero quede dócil como una ovejita camino del matadero. Unos genios del mal, eso es lo que son.
Afortunadamente aún me quedan los telefonistas de la tele y el internet por cable. Esos sí que son campo abonado para mi venganza. Se van a cagar.
(Adrián) | (#) | Opiniones (6)
Detrás de esa vocecilla hay una persona que le da a los botones de las frases a decir, nunca lo he entendido.
Srta.Vainilla | Enero 11, 2005 05:12 PMYo he tenido que trabajar durante años en la atención al cliente para poder defenderme agusto cuando llamo. Todavía tiemblo cuando alguno de mis papeleos depende de un funcionario.
¿Internet por cable? ¿En Sevilla?¿No serás de Supercable-ahora Auna- verdad?
BWAHAHAHAHAHA.
Gablin | Enero 11, 2005 08:20 PMPara mi, estos contestadores son una creación del demonio... la de teclas que hay que pulsar antes de sacar alguna cosa decente!
Jamfris | Enero 12, 2005 12:44 AM¿Pero qué clase de compañía tienes?
La mía es una mierda como todas las demás, pero al menos con mandar un mensajillo con la palabra "ACTIVAR" a un número que me daban, lo tenía resuelto.
Por cierto, dile a Germán que te cuente los gritos que le metíamos el otro día a su teléfono.
Irenerl | Enero 12, 2005 01:08 AMNo se asuste. No es ninguna grabación. Lo sé de buena tinta. Es un tío o una tía, con una pinza en la nariz, fingiendo ser una grabación. Una técnica psicológica que, como usted muy bien cuenta, desarma a uno de cualquier tipo de posible hostilidad.
Spaulding | Enero 12, 2005 08:16 AMYo conozco la verdad sobre todo este asunto.
Somófrates | Enero 12, 2005 03:53 PMY, como todo, la verdad tiene un precio...