La dignidad, ese mito
A ver. Un entiende que a estas alturas de vida la sociedad se escandalice cuando sale uno de esos cínicos perdonavidas que llama a las cosas por su nombre sin mostrar pudor alguno. Es normal. Y entiendo que para solucionarlo haya que ir buscándole eufemismos a las cosas, o sea, no mostrar sexo en las películas para que el niño pueda ver la sangre desparramándose sin problemas, declarar días internacionales de la madre que me ha parido, prohibir el condón, y tal.
Pero es que esto ya clama al cielo.
Antes de que se pongan ustedes a hacer inferencias, el cartel de la foto no corresponde a una especie de residencia terapeútica para familias que ya no se aguantan entre sí, en plan los Simpsons, con las estacas de gomaespuma, y los electroshocks, y todas esas cosas. Más bien, de lo que se trata es de un asilo. Bueno, asilo no, que suena a tercera edad y la gente no quiere que se sepa que se deshacen impunemente de sus mayores enviándoles a esos antros infectos. No, es mucho mejor, más bonito, más políticamente correcto, deshacerse impunemente de tus mayores enviándolo a un Centro de Respiro Familiar. Pero es que esto no es lo mejor, que en la otra esquina (de esto no tengo foto, que las monjitas ya me miraban raro) ponía alegremente el palabro "Gerontogar", como quien dice Bat-Cueva o Port Aventura, mismamente dicho. Ya me imagino a los agüelos dándole al mus en el parque y don Aurelio diciendo "Me voy al Gerontogar, que hoy nos ponen la montaña rusa". Una risa.
En fin, que yo lo flipo un poco. Porque retocar el nombre de un sitio para que no parezca que es lo que en realidad es puede pasar, pero encima darle cachondeo no, oiga, que los pobres son viejos pero no tontos. Centro de Respiro Familiar. Me imagino a la familia entera respirando tranquila en el sofá, sin tener que preocuparse más de esa especie de mueble que se movía y se quejaba tanto, y al que había que darle sopitas y ponerle inyecciones. Comprensible. Yo, cuando me jubile o cuando ya no pueda mantenerme yo solito, quiero que me lleven a un sitio de estos. A que mi familia respire. Que lo mismo me he pasado media vida partiéndome los cuernos para que no les falte de nada, y no es plan exigirles encima un poco de dignidad. Que no me envíen a un asilo. Que lo hagan a Gerontogar, o al Centro de Recreo Octogenario, o a lo que sea que no parezca un asilo de mierda, aunque lo sea, que lo mismo hasta consigo que la gente vea mal a mi familia porque me han metido en un asilo y no en un Centro de Respiro Familiar, que lo mismo hasta da pedigree. Eso no sería digno, y más a mi edad.
Hay que joderse.
(Adrián) | (#) | Opiniones (4)
JO DER, en dos palabras. ¡Simplemente GENIAL! La duda es: ¿esto es mucha hipocresía o mucha falta de ella? Porque ya se sabe que los extremos se tocan.
Chache | Enero 28, 2005 01:17 AMY de la descripción, ya más extendida y popular, de "Hogar del Jubilado"... ¿qué me dice? ¿qué tiene de hogar eso? Y todos la utilizamos como la cosa más normal del mundo.
Como diría Woody Allen... "el universo se expande"
Spaulding | Enero 28, 2005 08:31 AMPues leyendo su post, y coincidiendo con que hace ya 60 años del holocausto de...
Ejem.
Que empiece a asumirlo, Adrián: usted y yo seremos dos viejos especialmente insoportables. Si nos quejamos ahora con... 17 años, imagínese cuando estemos afilando con una lima la dentadura postiza. El objetivo no es tener esperanza en envejecer con dignidad, sino en poder pagarnos con nuestra jubilación una enfermera de descomunales pechos que nos frote bien con la esponjita los bajos cuando nos caguemos encima viendo la rueda de la fortuna.
Somófrates | Enero 28, 2005 01:21 PMRe: La dignidad, ese mito. (De 27/01/05)
Ante todo afirmar que no tengo nada que ver con el Centro que se tomado de ejemplo en el comentario citado en el título ni nada por el estilo, solo alguien asombrado de ver tanta gente que por la obsesión de aportar cosas e ideas para que el ambientillo de la red no decaiga es capaz de teorizar hasta del sexo de los angeles.
Casualmente hoy, Día de Internet, (quizás también te parezca mal que se dedique un día a este tema y al del tabaco y al trabajo, pues veo que no te llevas bien con el nombre que se le dan a las cosas) me encuentro este “escritito” tuyo. Resulta magnífico contar con esta posibilidad tecnológica que fomenta el intercambio, la información y la participación y que sólo es posible mediante la aportación de todos. Pero esto que leo no se si es subidón volviendo de copas de la alameda o vete a saber pero te aseguro que lo único que he visto es tal cacao de confusión, catastrofismo gratuito e ignorancia que después de leerlo y releerlo, me quedo aún sin saber que koño es lo nos quieres decir.
No voy a entrar a comentar lo que puedas opininar acerca de los centros para personas mayores porque me parece muy legítima la idea que tengas. De hecho veo que incluso no llegas a enjuiciar su a fondo el trabajo que se desarrolla en estos sitios, (no se si era o no tu intención), te quedas solo en alguna que otra gracia estilo Arévalo, incluída la de los Simpsons (esperaba algo más currao) y ahí se ha quedado la cosa.
Me parece que lo que te quita el sueño es la denominación que se le da a las cosas. Me tomaré la molestia de hacer los deberes que no hiciste antes de empezar a hacer elucubraciones, ilustrarte un poco.
Terminas tu escrito “Hay que joderse”. Una verdad como un templo; jodío te vas a ver si quieres que cuando seas mayor te lleven a un centro de respiro familiar, porque simplemente no existen. Lo que has visto, chaval, es una Residencia de personas mayores (actualmente denominado Centro Residencial) de las de siempre que mediante un convenio con la administración desarrolla un programa de ayuda destinado precisamente a esas familias que no quieren “deshacerse impunemente” de sus mayores, sino que los atienden en su casa. Si tu fueses de esas personas que asumen el cuidado de tus familiares en tu casa y de pronto te tienen que ingresar en un hospital por enfermedad o por motivos de trabajo debes ausentarte aunque solo sea por una semana, seguro que te plantearias “joder, yo no quiero ingresar definitivamente a mi padre en una residencia, ¿pero que hago con él durante estos días que yo no estoy? ¿con que recurso cuento para salvar esta situación transitoria?
¡Uy que casualidad! ¿Pos no va a ser que lo del respiro familiar se inventó para eso? Y encima subvencionado por la administración. Llevas a tu padre, tu vas a que te operen y te curen o te vas a ese congreso a Madrid al que tu empresa te obliga a asistir, mientras tanto estás tranquilo sabiendo que tu padre tiene cubierta DIGNAMENTE su atención, vuelves, lo recoges y para casita. ¿Que es lo que te preocupa amigo? ¿Que eso exista o el nombre que se le ha dado?. Analiza la situación que te he descrito y te propongo jugar a ver si se te ocurre otro nombre. ¿Acaso ese recurso no supone un respiro para la familia para un momento en el que por causas de fuerza mayor no va a poder atender a su familiar en casa durante un corto período? Lo importante es el fondo de las cosas, no como se llamen o del color que sean, no te aburras tanto pensando en eso, que más te da como se llame. Si te pones así ¿que son entonces los campamentos a donde se mandan los niños para que los padres se peguen un viajito sin que les den la koña? Eso si que es para estar unos días respirando tranquilamente.
¿O qué sentido cobrarían entonces las guarderías infantiles?
A veces pretendemos hacer las discusiones léxico-semánticas tan retorcidas que al final no hemos dicho nada y creo que estamos ante un ejemplo evidente.
No se trata de un eufemismo porque no lo es, simplemente porque para eso debería existir su correspondiente término impertinente o considerado tabú (esto si es una clase de lengua, amigo). Y a que te metes en camisa de once varas, busca “eufemismo” en el diccionario. Esto es una denominación nueva para algo nuevo, de reciente creación y punto, que las paranoias son pa ná. Como la de “Gerontogar”. Te has montao un pollo y otra gracia pensando que se trata de un invento, un juego palabras de alguien para denominar así a las residencias de personas mayores. Salta a la vista que es una composición de palabras, pero mira por donde se trata del nombre de una entidad privada (técnicamente “razón social”, otra perla que te regalo), como Port Aventura, como Tecnocasa (los de las corbatas verdes) y ¿qué es lo que te produce tanto escalofrío? ¿que una empresa, asociación, fundación o lo que sea se denomine como le salga del alma? ¿Es realmente esto el fondo de tu reflexión? Entidad privada, me reitero, así que no se donde estarían las monjitas, si es que de la alameda a veces se vuelve uno mu a gustito.
A los amigos que te secundan, lo mismo. No se qué del Hogar del Jubilado. Pues si os jode lo único que tenéis que hacer en vez de vociferar inútilmente es dejar de usar esa denominación porque ya está trasnochada y en desuso, os habéis quedado como diez años atrás, hoy técnicamente se llaman de otra manera, pero no voy a hacer yo toda la tarea mientras vosotros os echáis una pachanguita. Estamos en la era de la sociedad de la información, animaros y a ponerse un poquito al día…y relajaros joder.
“Felicidades internautas”
ramode | Octubre 25, 2005 01:32 PM