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13 de Febrero 2005

Ikeano hasta la muerte

Ayer mis pies hollaron por primera vez el Ikea que nos han puesto en Sevilla. Fíjense qué gracia, tanto tiempo loando a los suecos estos, y sólo ayer pude ver como es de verdad el paraíso del mueble.

El caso es que es un sitio gracioso. Lo primero que se encuentra uno es que ni ellos se toman demasiado en serio. Pese a la uniformidad azul en enormes letras amarillas que se puede ver desde el exterior, dentro parecen querer dar el look de industrial y cutre. Igual que en el Carrefour o el Hipercor uno mira al techo y ve los cables y los conductos de ventilación, en Ikea se dan el pisto de supermercado del mueble en plan nave industrial y nos enseñan también sus entretelas: no hay paneles que oculten el verdadero techo, pero resulta que este está tan limpio e impecable que casi parece que nos estén queriendo vender las rejillas del aire acondicionado o el estilo siderurgia a base de planchas metálicas con tornillos de submarino.

Lo otro es lo del Efecto Zoo. En vez de dejar al visitante a la buena de Dios, crean un recorrido, de manera que uno puede ir viendo de igual manera los productos y sus usuarios: en la zona de niños, parejas a punto de tener uno o familias redecorando el cuarto del niño; en lo de los pisos modernos, parejitas recién independizadas; en los dormitorios, maduritos pensando en si les viene mejor cambiar de catre. Así, el que llega de nuevas puede observar los muebles con personas usándolas. El cliente es a la vez escaparate. El mejor truco publicitario del mundo, tanto que al final no puedes resistirte y entras en uno de esos "Cómo vivir en 80 metros cuadrados y ser feliz" y te unes al zoo.

Hay empleados por todas partes. No hacen nada, como mucho cambian precios o reordenan lo expuesto. No te dicen nada de "no tocar" ni te miran mal porque estás comprobando si tus cien quilos de peso son soportados por la silla Hörkbjund con reclinatorio de muelle, sobre dos patas y girando sobre ti mismo. Te dejan jugar con todo. Si por casualidad al estudiar una estantería te quedas con la balda en la mano, aparece un tipo de amarillo, como por arte de magia, y lo arreglan con una sonrisa sincera. No existe el exceso de entusiasmo de un empleado de Starbucks ni el desdén aburrido de un tipo del McDonalds. Están bien entrenados. No molestan. Y lo saben todo. De no saberlo, te piden que te quedes exactamente donde estás para poder consultar la respuesta y volver. Y les obedeces.

En fin, que la impresión que le queda a uno es que lo tienen todo calculado. Son suecos, son fríos, son precisos. Hasta en los truquitos. Como lo de venderte un flexo por 4,95 y ponerte al lado, como para que no te pierdas buscando, la bombilla necesaria a precio de seis y pico. Yo caí. Soy débil. El flexo es muy bonito, eso sí.

En fin, que muy bonito todo. No entiendo cómo hay quien lo odia. La última vez que alguien me dijo que Ikea era otro ejemplo de lo prefabricado, lo impersonal, y lo granhermanista de tener todos muebles de Ikea, me acabó invitando a un McDonald's. Incomprensible.

(Por cuestiones laborales y teatrales, estaré desaparecido un tiempo, todo lo más una semana. Puede que con cambios. No sé. Ya les hablaré.)

(Pero vayan a Ikea.)

(Adrián) | (#) | Opiniones (7)

Comentarios: Ikeano hasta la muerte

Que raro, ceía que la gente que detestaba a Ikea lo hacía por lo que dicen que hay "detras del escenario", el donde, como, con quien y por cuanto consiguen esos muebles y accesorios a esos precios.

Logan-X | 13 de Febrero 2005 a las 01:27 PM

el ike a es le maligno, habría que destruirlo, todas las putas casa iguales y la gente se considera original por qué son de Ikea.

Por no mencionar que los muebles son una mierda y son muy caros para la calidad que dan

Iñaki | 13 de Febrero 2005 a las 01:57 PM

Por lo que me han contado, en el Ikea de Badalona (Barcelona), han acabado por suprimir eso del itinerario obligatorio.

A ver... si usted va a buscar un sofá... ¿por qué narices tiene que ver muebles de cocina, por ejemplo?

Spaulding | 15 de Febrero 2005 a las 08:11 AM

Obiamente porque durante el trayecto veras otras cosas que quiza te hagan tilín y acabes comprandote el sofa, una funda para el sofá, un juego de utensilios de cocina, algun plato o taza, (además de un flexo y una bombilla). Tu mas contento que unas pascuas. Y el Sr. Ikea también.

Que la gente se piensa que son originales comprando en Ikea? Pos allá ellos.
La filosofia Ikea no es ser originales, si no vender cosas baratas (lo caro, y el truco, son las tonterias como las bombillas que comenta Adrián), fáciles de llevar (todo en paquetes planos) y que te las puedas montar tu mismo (incluso te ponen las herramientas), usease: "voy, veo, compro, llego a casa y me lo monto en un periquete" en lugar del "voy, me enseñan, el dependiente me intenta vender lo mas caro y luego tengo que esperar una semana a que me lo traigan y monten".

Por cierto, yo fui ayer y me gasté un pastón.

Arnauh | 17 de Febrero 2005 a las 04:36 PM

Prueba...

Adrián | 20 de Febrero 2005 a las 10:37 PM
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