
Estamos en la plaza de las Descalzas. Llueve ligeramente y nos apretamos contra una pared sin cornisa. Intentamos acabar una botella de ron. En esta misma plaza he estado sentado contigo (y contigo, y también con ella) mil veces. Podría contarles mientras bebemos lo de aquella ocasión en que eché un polvo en una calle, ahí detrás, a menos de cien metros del reloj de Sol. Podría decirles también que en esas escaleras que dan a Preciados se te helaban las manos y alguien tocaba una flauta y yo quería darle todo el dinero que llevaba encima por convertir ese momento en algo tan irreal.
Acabamos la botella y nos vamos, y tampoco les digo que si miran hacia la azotea verán un foco de luz amarilla que señala cada gota de lluvia, y que es increíble la suavidad con que caen.
Y como siempre, soy yo el que guía hacia el bar. Entonces si que intento explicarles que me deprime el centro de Madrid en estas fechas. Pero no porque esté todo tan lleno o por la decoración y las tiendas, sino porque recuerdo días en que lo único salvable era pasear por aquí (contigo, o contigo, o con ella) y permitirme llevar un abrigo largo y que hiciese frío y sentir que no formábamos parte de la marea humana.
Les dejo en la cola del bar y vuelvo andando a Moncloa. Y conforme camino (con ojos y zapatos, pero sin furia) me doy cuenta de que Madrid es como la palma de mi mano. Tan familiar, tan próxima, a veces acogedora y a veces cerrada y agresiva. Pero sobre todo porque la siento parte de mi. No hay una puta calle, una puta plaza o una puta esquina en el centro de esta ciudad que no me sostenga algún recuerdo. Podría contar las miles de historias de P y Madrid: que ropa llevaba, que dije, que tarareaba, con quién estaba y que es lo que hacía ese momento especial. Querría contártelo a ti, que estás tan lejos.
Habrá un día en que Madrid me pese tanto que tendré que largarme o empezar a olvidar. Será como un museo, igual de muerto. Y definitivamente estos días no debería beber porque me pongo melancohólico.
Un ron cubano, venezolano o colombiano.
Suena raro eso de ron en Madrid.
Me parece precioso y aunque a menudo el recuerdo pesa mucho y nos hace anhelar lo que perdemos, el recuerdo es uno mismo. Y tú hoy estás precioso.
–Puede que odies las ñoñerías, pero a veces me siento igual y el texto me dejó blandita, (o ya lo estaba, quien sabe)-
Quizás las ciudades se nos agarran por dentro, quizás no somos más que desvanes, quizás cualquier tiempo pasado fue mejor, quizás es una mierda el centro de Madrid porque no se pueden borrar las huellas (las tuyas, las tuyas y las de ella) Quizás debería dejar usted de beber
Posted by: Keko on Noviembre 17, 2003 06:32 PMTanta zorra suelta y tan pocos conventos.
Posted by: Ana Caína on Noviembre 17, 2003 07:31 PMTus labios de carmín marcados sobre una servilleta. El perfil que dejas al abandonar las sábanas. La huella de tus pies sobre la arena. Las ondas de tu cuerpo al entrar en el agua. La forma que conserva el vestido que te quitas. El eco de tu voz.Tu olor en la flor que acabas de oler. La estela que permanece apenas un segundo cuando te retiras de frente al espejo. Mi enorme museo de recuerdos tuyos que visito a menudo con la imaginación. Trueba
Posted by: on Noviembre 17, 2003 10:58 PM¿Quien es tu fotografo? ¿Cuanto le pagas?
Creo que el fotógrafo es un idiota que responde al nombre de Mano Izquierda de P o alguna mamarrachada por el estilo. Es fácil sacarse favorecido si sólo se enseña una oreja.
Posted by: P. on Noviembre 18, 2003 10:23 AM. . . F
Posted by: aNtastico . . . on Noviembre 18, 2003 10:46 PMNo quiero romper el encanto de este post pero
me veo en la obligacion de matizar que la botella
de 1 litro (ron añejo) le costo 3euros a su madre.
Aun me estoy muriendo.
(aunque sabia mejor que el punyetero negrita)
(Pss, el otro día heredé también media botella de Negrita. Te la estoy reservando)
Posted by: P. on Noviembre 20, 2003 12:22 AMBoh.
Cuando compren por equivocación una botella de Ron Sin Alcohol (de nombre Ronsin, en un derroche de inventiva) marca Continente que resulte estar medianamente asequible mezclado con ColaGold, para descubrir una vez vacía que estaba caducada, me hablarán de "morir".
Por ciertio, a mi Sevilla también empieza a pesarme más de la cuenta, Mr. Pí. Le propondría un cambio, pero aquí no tenemos ni FNAC ni Starbucks...
(Nos están montando un Ikea.)
(Gran post.)
Posted by: Adrián on Noviembre 20, 2003 06:29 PMMadrid.
Tienes mucha razón.
O mejor no tenerla.
También la siento mía y eso que nací tan lejos.
Lo sabes. Mi Madrid es más Alonso, Bilbao, Quevedo.
Ya sabes. Pero también nuestro madrid.
Exclente la composición, el texto (como siempre).
Espero verte pronto con nuestros amigos ESD.
Empieza la era Sagitario_
Madrid tiene eso, no deja impasible al que pisa esta ciudad.
Todos tenemos recuerdos de Madrid.
Madrid....
Posted by: Princesa on Noviembre 24, 2003 01:37 PM... ok
Posted by: farlopo on Enero 1, 2004 10:28 PMte guardo bajo el brazo....he decidido pasearte por las esquinas de mi barrio, cada vez que gire recodaré una de tus palabras.
Ojalá no mire la fecha y esté caducada esta especie de decidirme de una vez por todas a leer las palabras de un desconocido.
mi madrid es miraflores.
Posted by: YO on Julio 6, 2004 03:11 AMme voy a quedar con un poco de este post para mis ratos libres, para darle algunas vueltas, me quedo con un poco del post y espero que me secuestres alguna noche, para callejear -aunque yo este aqui y tu alli, poco importa, callejeamos igual y me cuentas algun secreto.
te digo, que me quedo con un poco del post, no porque yo quiera cogerlo, si no porque me ha dicho que se viene conmigo y a ver como le digo que no.
besos
(de los que si suben por el cuello bajan
hasta los pies, por la espalda, casi como si hiciera frio)
que no me dijiste si quieres que retire tu blog de este post. Pero que es una pena porque a mí es que tu foto me gusta mucho y que quiere decir lo que yo quería transmitir...
Posted by: nadha on Octubre 17, 2007 04:46 AM