ANOCHE HICE REALIDAD UNO DE MIS SUEÑOS. No fue fácil, pero eso ya lo suponía.

Él es tal cual me lo había imaginado, igual de encantador, de atento, de simpático... Pero más bajito. Al final costó conseguir la entrevista, y hubo más de un momento en el que vi muy complicado poder acceder a él. El de la discográfica era un borde, y los de seguridad también. Afortunadamente salió de la sala un tipo muy alto con cara de inglés y nombre de juego de mesa, Simón (Saimon para los amiguetes). Este hombre por fin me tomó en serio, era el ayudante del manager, en unos segundos salió a buscarme con el manager, y en 45 minutos estaba ya dentro de la sala, con Mark Owen a mi lado y yo sin darme cuenta...

Nos presentamos y nos fuimos a un apartado. Aun sonaba música en el local después de los ensayos, puse cara de pena y le dije que me gustaría grabar la entrevista, así que no problem, se levantó, y pidió que por favor la quitaran... Entonces nos sentamos y empecé a hacerle las preguntas... estaba tan nerviosa que olvidé todo el inglés que sabía, no acertaba ni con la entonación de las preguntas que la noche anterior había estado preparando hasta las 4 de la mañana... Parecía que las había escrito otra persona. Él me fue contestando a todo, pausadamente, sin prisa, extendiéndose en cada pregunta, contestándolas con mimo y sonrisa.


Al terminar le tendí la mano y le di las gracias. Él, conocedor de los rituales españoles, se acercó y me dio dos besos. Joder, qué encanto. También me firmó su disco, y estuvimos hablando un poquito en plan distendido. Le conté que había chicas que llevaban en la puerta del local dos días, durmiendo en la calle, le conté que al segundo día de salir su disco a la venta ya estaba agotado, que muchas chicas se habían quedado sin entrada... Que hace ocho años yo estuve en su concierto de Madrid, que estuve en segunda fila, que al terminar me hice con un cachito de su toalla, que estaba muy feliz por haber podido hablar con él y que era el único ídolo que había tenido. Joder, llevaba mucho tiempo haciéndome la periodista profesional en la puerta para que me dejaran pasar y al final exploté delante de él! Pero en plan risas, eh? Nada de gritos ni histerismos...

Después se quedó un ratito con unas chicas de su cub de fans en España. Fue encantador con ellas, las trató de maravilla, les atendió en todo lo que le requirieron y fue el manager quien insistió en que terminara ya de hablar con ellas, que tenía que cenar. Su cena era un poquito rara: un plato con frijoles, batata, col... no tenía demasiada buena pinta, pero se la comió con unas ganas...
Después salimos de la sala, y ahí fue cuando me di cuenta de que había estado hablando con él... Con el chico que ocupaba hace años las paredes de mi habitación... Y buff... Me emocioné mogollón. EN CUANTO TRANSCRIBA LA ENTREVISTA LA CUELGO AQUÍ.
El concierto fue increíble. Toda la timidez de la entrevista pasó a un segundo plano. Mark era un puro nervio sobre el escenario, se dejó la piel arriba, la voz, no dejó de mover las caderas ni un minuto, ni de intentar acercarse al público... Esbozó unas palabras en castellano, Hola Madrid!!! Qué tal!!! Y al final cantó, chuleta en mano, el fragmento de una canción en castellano. Para comérselo. Cantó canciones de su primer disco, como Child y Clementine, del segundo, como Four Minutes Warning o Alone Without You, y por supuesto, del tercero.

Intenté grabarlo en video, pero uno de seguridad vino a quitarme la cámara. Pero lo grabé casi al completo en grabadora. Por supuesto, sin ánimo de comercializarlo ni difundirlo, ni mucho menos, solo lo guardo para mi recuerdo. Casi me quitan también la grabadora! Pero la pude camuflar y me salí con la mía!

Después de dos bises, Mark se fue definitivamente. Pero me prometió volver, en octubre. Y su última mirada fue para mí.

P.D.: GRACIAS AL MEJOR REDACTOR DEL MUNDO: JUAN CARLOS. Te estaré eternamente agradecida.
Hacía tiempo que no estaba tan emocionada.
Esta noche es especial. Ha ocurrido algo increíble. En días como el de hoy pienso que el periodismo es la mejor profesión del mundo.
Estoy muy nerviosa. Mañana es el concierto del chico que de pequeña llenaba toda mi carpeta con sus fotos. Y tengo acreditación. Y en la cabeza las palabras de ese redactor tan maravilloso que me la ha conseguido. Su certeza de que con nuestra acreditación puedo llegar a él. Hacerle un par de preguntillas.
Ahora estoy rodeada de mi grabadora, mi cámara de fotos, mi cámara de video, todas con las pilas y baterías recién cargadas para la ocasión. He sacado de nuevo a la luz mi diccionario de inglés, las letras de sus canciones, mis fotos del concierto de hace nueve años en Madrid, y no me puedo creer que me esté preparando para hablar con él, que esté escribiendo en mi cuaderno de periodista frases que ¡ESTA VEZ SÍ! mañana podré hacerle llegar.
A lo mejor lo estoy flipando un poco, y mañana, como por otra parte sería normal, no puedo llegar hasta él. Pero bueno, me quedará la sensación de haberlo intentado, de haber estado cerca... Y el concierto no me lo quita nadie!!! Si consiguiera hacerla estoy segura de que sería la entrevista de mi vida. No creo que nunca pueda entrevistar a nadie que me haga tanta ilusión como él. Aunque canten mejor, aunque sean más guapos, más altos, aunque vendan más discos, aunque salgan en más películas, aunque sepan manejar un país, aunque hayan ganado algún Premio Nobel, aunque hayan pisado Marte, aunque hayan escrito más libros... No se trata de éxitos, sino de emociones, y hubo un día en el que él las despertó todas en mí. Y mañana a lo mejor puedo contarselo.
Y lo peor de todo es que no me sale una entrevista profesional, sino de fan irracional. Las mismas preguntas que se me hubieran ocurrido nueve años atrás. (¿¿¿Querrá casarse conmigo???)