Menos mal que no estoy sola.
Hay momentos en la vida en los que tus hormonas te sorprenden. Por un lado crees que, a los veintipico, con una vida sentimental más que estable las tienes completamente dominadas, comiendo de tus manos… ¡PERO NO!
¿No os habéis sorprendido nunca babeando a esta edad, con pareja estable que os llena, por otra persona? Me refiero a famosillos inalcanzables, los terrenales son otro cantar. Ayer mi amiga E punto R punto me abrió los ojos. ¡No estoy sola! Ella, coherente, inteligente, universitaria, guapa, estable, dulce, enamorada, nos confesó al sanedrín haber vuelto a la adolescencia tras redescubrir a Colin Firth, el famoso Marc Darcy de El diario de Bridget Jones.

Se ha tragado 20 veces en el último mes cada película a su alcance en la que sale. Incluso ha cambiado la preciosa foto de su novio y ella del salva pantallas de su móvil por una de la guapa cara del Firth.
Después de reírnos de las obsesiones de E punto R punto por el guapo inglés, (y de las de L punto C punto por denunciar a todos los establecimientos que no cumplen la Ley antitabaco) llegué a mi casa y vi, al lado de mi novio para más delito, la peli de TROYA.
A mí Brad Pitt no me había gustado nunca. El chaval es guapo, pero siempre me ha parecido bastante sosote… HASTA QUE SUS MÚSCULOS Y ABDOMINALES HAN INUNDADO EL SALÓN DE MI CASA. Y MI CEREBRO. No daba crédito (y no me refiero a mis problemas con el dinero y las compras compulsivas). Este ser no es humano!!! Es… UN BUENORRO SOBRENATURAL DE LA VIDA!!!

E igualmente esta mañana me ha dado por verme las fotos y videos del CONCIERTO DE TAKE THAT en Milton Keynes, Londres, al que fui en junio, regalo de cumpleaños de mi maravilloso novio. Están juntos otra vez, después de 10 años, por lo que mis hormonas de adolescencia llevan, desde que se enteraron, viviendo una permanente fiesta dentro de mi cuerpo.

Compré por internet el CD del regreso(prácticamente las mismas canciones de toda la vida pero con una portada diferente), tengo encargado el DVD del concierto, el nuevo CD, no hago más que meterme en las páginas de fans y ver fotos, leer comentarios, verme y escucharme mil veces el video clip del primer single, PATIENCE, y también he cambiado la preciosa foto de mi novio y mía de fondo de escritorio por la portada del DVD del concierto.
Cuando una cree que las únicas hormonas en activo en su cuerpo son las del anticonceptivo que usa, vienen tipos como estos y te desmontan el chiringuito.



Y de Juancar.
¿Qué pasa? Que me gusta a mí la monarquía campechana, oigan.
Y la Leti es lo mejor. Y me encanta el aire de fulanilla que le da la "Z" del nombre... Como Vanessa con dos "S". LETIZIA. Dí que sí.
A mí que se me saltaron las lágrimas de emoción cuando me enteré a través de Televisión Española que la futura esposa de Felipe iba a ser una periodista, que había estudiado en mi uni, en mis aulas, que le habían dado clase mis profesores (uno de ellos nos enseñó al día siguiente, orgulloso, su ficha de clase mecanografiada, con foto, dirección y todo...), que había hecho prácticas en EFE, como yo...
Vamos, que salía su foto e imaginaba mi cara en su cuerpo.

Lo que significaba, que si quería, yo misma podría ser la futura Reina de España. Lo que pasa es que no quiero, eh? Porque el Príncipe Felipe me parece resultón, pero no me veo yo casada con él... O sí???

No, mejor no. Dejemos las cosas como están.

Yo con presentar el Telediario me conformo.
Y toda esta identificación y defensa a ultranza de la Leti, a santo de qué viene a estas alturas, se estarán preguntando ustedes. Pues viene a que el otro día me identifiqué más que nunca con ella!!! No puede tener la boca cerrada, (como yo) le echan en cara algunos. Pero es que ella es así!!! ¿¿¿Por qué va a dejar de ser espontánea y natural como la vida misma tan solo por casarse con don Felipe???
Va ella, conoce por fin al ídolo musical de su vida, Joaquín Sabina, en una fiesta de Simoneta (Gómez Acebo) e intenta hacerse la populosa y campechana con él, y mientras éste la saca a bailar, le cuenta un chiste (buenísimo, por cierto). Sabina, que no debió hacerse íntimo de ella en esa fiesta, va y cuenta la anécdota en un libro, y claro, doña Leti es puesta a caer de un burro.
¡LA CULPA LA TUVO SABINA! Esas cosas se tienen que quedar off the record, y no ser utilizadas para vender más ejemplares de su libro.(Algún fan a ultranza dirá que a Sabina no le hace falta esa publicidad para vender)
Recreemos el chiste y la situación para aquel que no esté al tanto:

En fin. Leti, yo te apoyo. Sé tú misma. Yo habría hecho lo mismo. Vamos, yo me entero de que circula por ahí un chiste tan bueno sobre mí, y ya estoy tardando en contarlo. A Mark Owen, Sabina o al mismo Juan Carlos si me lo encuentro por los pasillos de Palacio.
¿¿¿Qué pasa??? Me he convertido en una de ellas y estoy a punto de morir.
Creo que no aguantaré en esto una sola semana más. Y llevo dos días. Literales.
Estoy HARTITA de que me pidan tallas o colores de las prendas que hay en las tiendas. A la primera inquisición, contesto la primera frase que nos enseñan al entrar: Si no está ahí es que no queda.
Pero yo no sirvo para esto, ¡¡¡NO SÉ MENTIR!!! Y ellas, astutas arpías de la moda, (yo también formé parte de ese grupo, pero eso fue antes de convertirme al bando enemigo) me miran con la cabeza ladeada y los ojos ligeramente entornados... ¿¿¿Seguro que no te queda nada en el almacén???

Pero mientras bajo las dos plantas que me tengo que bajar, y cruzo todo el garaje, voy pensando... ¿¿¿La 36??? Las dos sabemos que no cabrás en esa talla de vaqueros y que me harás bajar de nuevo a por una 38 o una 40... ¿Quién te has creído? ¿¿¿Calista Flockhart???
También están las madres que no saben lo que quieren... sus hijos. Y son las que más me enternecen, a ellas les doy lo mejor de mí. Porque yo también he sido una hija cabrona que le encarga cosas a su madre que luego nunca encuentra. Y claro, las pobres están tan acojonadas que no saben qué llevarse, y después de sacarles medio almacén, deciden no llevarse absolutamente nada. Y las entiendo.
Y tampoco puedo evitar identificarme con algunas amables clientas y rebotarme un montón al no encontrar el vestido tan ideal que buscan... ¡¡¡DIOSSS!!! ¡¡¡LAS DEPENDIENTAS DE INDITEX TAMBIÉN SUFRIMOS EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO!!! Para que luego nos pongan a parir.

De verdad, yo desde aquí sólo pretendo lograr que vosotras, fieles consumistas de esta gran empresa, no dejéis de hacerlo, pero por favor, no revolváis las montañas de ropa colocada... Ni las pilas de vaqueros ordenados por tallas...
Dios mío, dame paciencia... O dinero para dejar este trabajo.