
Es al menos curioso que ayer fuese un mal día y hubiera luna nueva...
Sé que esas cosas no tienen nada que ver, pero me gusta creer que la luna ha influido. Me parece romántico. Sobretodo pensando que a partir de hoy va a ir creciendo...
Ayer fue un mal día, sí señor. Pero tenía tanta gente ayudándome a mi alrededor... Siempre he alabado a mis amigos, pero cuando realmente se ve es cuando están mal. Un 10 para ellos.
Hoy no puedo sonreír... Y mira que hay gente que me levanta la comisura de los labios para que esboce una sonrisa, pero es que en cuanto se alejan un rato la curva que dibujan mis labios cambia de sentido.

Hoy no puedo sonreír... Aunque dije que nada iba a hacerme perder la alegría. Iba ganando a la tristeza de paliza pero hoy ha sido un mal día.

Hoy no puedo sonreír... Y mira que lo estoy intentando, pero es que a veces parece que la vida se opone a ello.
Se ha tatuado I encima del ombligo, después de dejarlo con su novia, la frase "La Vida Duele". Dice que para no olvidarlo.
Hace casi un año que E y yo lo dejamos. Cada vez que hablo con ella me muero de alegría.
Los tres años que hemos pasado juntos han estado llenos de momentos mágicos. No quiero perderla por nada del mundo, sería un error. La quiero con locura, y ella también a mí. Es curioso que no baste con el amor para poder estar juntos.
Siempre nos querremos con locura. Nunca la olvidaré.
Otro cuento que me manda L:
"Un día caluroso de verano en el sur de Florida, un niño decidió ir a nadar a la laguna de detrás de su casa. Salió corriendo por la puerta trasera, se tiró al agua y nadó feliz.
Su madre que desde la casa lo miraba por la ventana, vió con horror lo que sucedía. Enseguida corrió hacia su hijo gritándole lo mas fuerte que podía.
Oyendole, el niño se alarmó y miró mientras nadaba hacia su madre. Pero fue demasiado tarde. desde el muelle la madre agarró al niño por los brazos, justo cuando el caimán le agarraba las piernas.
La mujer, tiraba determinada, con toda la fuerza de su corazón. El cocodrilo era mas fuerte, pero la madre era mas apasionada y su amor no la abandonaba.
Un señor que escuchó los gritos se apresuró al lugar con una pistola y mató al caimán. El niño sobrevivió y aunque sus piernas sufrieron bastante, aun pudo llegar a caminar.
Cuando salió del trauma, un periodista le preguntó si quería enseñar las cicatrices de sus piernas. El niño levantó la colcha y se las mostró. Pero entonces, con gran orgullo se remangó el jersey, y dijo: "pero las que usted debe ver son estas -eran las marcas de las uñas de su madre que habían aprisionado con fuerza.- Las tengo, porque mamá no me soltó y me salvó la vida"."
Para mí cada cicatriz y cada arruga son un recuerdo del pasado. Por eso no se deben borrar, sería como romper una foto. Cada una es un cuento de una parte de tu vida.
Trabajo de noche. De 11 de la noche a 7 de la mañana. Y eso me gusta. Me gusta ir en contra del mundo. Cuando ellos duermen yo trabajo y cuando ellos trabajan yo duermo.
Vivo sin atascos, sin ruidos, sin oficinas llenas de gente. Y eso me gusta.
Trabajo solo. Y eso me gusta. No se me hacen tan largas las jornadas laborales.
Como un mundo paralelo. Y mientras L y E sueñan yo escribo.

Hoy, aunque no lo parezca, estoy triste.
He chateado un rato en el messenger con L y se ha apoderado de mí la tristeza.

Me acaban de mandar un cuento corto precioso. Me lo ha mandado L, como no.
Se titula "Historia del arte":
"Un buen día la alcaldía le encargó un gran caballo para una plaza de la ciudad. Un camión trajo al taller el bloque gigante de granito. El escultor empezó a trabajarlo, subido a una escalera, a golpes de martillo y cincel. Los niños lo miraban hacer.
Entonces los niños partieron, de vacaciones, rumbo a las montañas o el mar. Cuando regresaron, el escultor les mostró el caballo terminado, y uno de los niños, con los ojos muy abiertos le preguntó:
-Pero...¿Cómo sabías que adentro de aquella piedra había un caballo?"