Nada más levantarme me sumerjo en el sillón, derrotado. Cojo el mando con lentitud y pulso botones al azar, viendo imágenes pasar, escuchando monosílabos en cada canal. Monosílabos alemanes, monosílabos ingleses, monosílabos franceses y castellanos.
Me levanto para zambullir miles de cereales en leche templada. Sin ganas, degluyo la espesa pasta azucarada.
Me tumbo al sol, para gustarte más. Voy al gimnasio hasta marearme, me ducho y me preparo para comer lo que me aconsejaste.
Luego salgo de casa en coche sin destino.
Al anochecer bebo, y sigo bebiendo hasta que cierren los bares.
Y todo lo hago para no pensar en ti. Y aún así pienso en ti. Y desde la cama escribo palabras que nunca verás.
Y ya a oscuras palpo tu cuerpo, acaricio tus brazos y te huelo.
Y aun así, a pesar de todo, en el fondo, sé que no eres tan buena como quiero hacerme creer. Porque yo te traté mejor que tú a mí, porque quizás no me merezcas, aunque te quiera tener a mi lado, porque mereces la pena, porque me gustas y te quiero, porque me siento bien cuando estoy contigo.
Puto amor... Hace tanto que no lo hacemos...
Me gustas, pero no te creas que voy a estar chupándote el culo.
Me pareces una tía muy atractiva, me gusta hacer el amor (follar) contigo, tu conversación, tu sentido del humor, etc. pero... yo soy más importante para mí mismo que tú. Hay millones (o sólo miles, o sólo cientos) de chicas como tú, y no voy a hacerme daño por ti.
Me gustas, pero no voy a permitir hacerme daño por ti.
Te quiero mucho y tú me quieres mucho, pero, ¿y qué?
Si no me das lo que necesito ya puedes desaparecer de mi vida (aunque en el fondo sepa que va a ser doloroso...)
Me encanta correrme y seguir teniéndote aprecio.
Pero estás apareciendo demasiado en mi vida imaginaria.
Hoy la he cagado. Me he puesto nervioso. Tenía miedo a que te agobiaras y te he agobiado intentando evitarlo.
Vas ganando de paliza. Tienes la sartén por el mango. Pero porque tú sólo quieres que sea un amigo con derecho a roce y yo no estoy muy convencido de lo que quiero.
Poderoso caballero don Amor. Espada de doblr filo.
¿Quiénme manda a mí meterme en estos líos?
Vuelvo a caer en sus garras. Intenté huir dándola la espalda, pero un viejo amigo insistía en que teníamos que conocernos, que éramos el uno para el otro, que le encantaría que ella me diera sentimientos.
Y ella es un encanto, preciosa, pero sólo parece querer lo que yo creía sólo querer. Pero todo se nubla cuando pienso demasiado en ella, siento celos y paranoias y... la echo de menos.
Hoy parece que duerme en mi cabeza.