Febrero 09, 2004

Las ovejitas de tu corazón

No consigo dormir y es por tu culpa. Te imagino en tu cama en tu casa sola con la luz de la noche entrando por la ventana. Quizás duermas ya. Y yo en cambio aquí dandote vueltas.

Dándote vueltas rondando en mi cabeza.

Quisiera tocar tus dedos con los míos. Estirar bien las manos y rozar las puntas, y mientras, mirarte a los ojos. Sonreír, no decir nada. Cogerte de la cintura y elevarte un poco. Darte un beso y morder tu barbilla.

A veces imagino que vivimos juntos en un sexto piso. Que la ventana de nuestro dormitorio da a una fábrica en la que los camiones empiezan a descargar a las seis de la mañana. Imagino que me despierto antes que tú, que te tapo y te beso, y me siento junto a la ventana, empañada del frío que hay fuera, y enciendo en silencio un cigarro, mientras me quedo mirando a los camiones y sus maniobras.
Después te miro, y miro cómo la sábana toma vida al compás de tu lenta respiración. Fumo despacio. Sonrío. Quedan cinco minutos para que suene tu despertador y te levantes y te frotes los ojos y gruñas y me des un buenos días apenas audible y vayas al baño y orines y después te quites la ropa y te quedes desnuda mientras abres al máximo el grifo del agua caliente.
Yo acabo el cigarro y el día empieza con su ajetreo. Ducharse, ponerse el traje, ir a trabajar, trabajar, comer, llamarte por teléfono, decirte que te quiero, trabajar un rato más y volver a casa. Volver y cogerte de la mano y salir de paseo, tropezar con transeuntes despistados, pararnos en los escaparates y comprar la cena en un supermercado snob. Cenar, hablar mucho, reir. Darnos los trozos de pescado crudo el uno al otro con los dedos. Y reír más...

Y al dormir que me uses de almohada y tu brazo repose en mi barriga y yo pueda juguetear con tu pelo. Que la ventana comience de nuevo a empañarse, y el silencio y tu respirar, me lleven a un sueño plácido color de fresa.

Pero en fin: ni yo fumo, ni los dos vivimos juntos.


pollo escucha en la radio Siete vidas de Antonio Flores (¡qué puta casualidad, joder!).
pollo quisiera estar ahora mismo en La latina jugando al futbolín.
pollo tiene antojo de amor.
Y la palabra es chiribitas: Lo que diferencia estar enamorado de sólo gustar (según Efe)

Escrito por pollo_vengador a las Febrero 9, 2004 02:12 AM
Comentarios

En mi cama de 90 le dedicaba un hueco a su imaginaria presencia. Y esas noches eran maravillosas. Cuando por fin pudimos dormir juntos alguna vez, la magia se convirtió en realidad. Ahora ya no le hago hueco, me basta con recordar las noches que hemos pasado juntos.

Escrito por Mostaza de Canela a las Febrero 9, 2004 09:48 AM

Pues menos mal q no fumas, pq despertarte pq no puedes respirar por el humo de tabaco es mu jodio.
Ya q imaginas... podías haber escogido un barrio no industrial, no?? con los camiones q no te dejan dormir a las 6 de la mñn. Mejor unos pajaritos, no??
jajajaj

Escrito por Anla a las Febrero 9, 2004 11:43 AM

No sé quién eres ni de dónde sales. He llegado aquí a partir de tu mensaje en mi blog. Me gustas mucho pollo_vengador, a pesar de lo poco sugerente de tu nick. Un beso.

Escrito por Audrey a las Febrero 9, 2004 05:23 PM

ay pollo, lo que nos queda por aprender.
a todos, que ninguno se me libre.
dandole vueltas no se consigue nada. yo ahora me pido uno que me deje frita vuelta-y-vuelta. que hay que ver las vueltas que da la vida. una acaba mareadísima.

un saludín pollo (y no te vengues)

Escrito por eme a las Febrero 9, 2004 09:26 PM
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