|
· · ·
·
· ·
|
En Paris los bares son románticos, pequeños, llamativos y con mesas redondas donde para comer hay que hacer verdaderos equilibrismos.
Las paredes decoradas del interior de la entrada.
Por fin el Moulin Rouge. Mi madre: encantada.
Calle arriba: Montmartre, el barrio de los artistas.
Llegamos al hotel Calais en la Rue Blanche. Hacía abajo el centro de Paris.
Bonjour Paris!! Llegada a la estación con el nombre más hermoso del mundo: Gare d'Austerlitz.
|
|