27 de Septiembre de 2004

Teatro en viernes

En Las cinco del viernes nos llevan gratis al teatro:

1) ¿Te gusta el teatro? ¿Vas a menudo, o todo el teatro que has visto son los matrimonios de Noche de fiesta?

Sí, me gusta mucho. Como explicaré seguidamente, el teatro me ha dado la oportunidad de vivir momentos irrepetibles.

2) ¿Alguna vez has visto una obra que no te haya gustado nada? ¿Has salido del teatro con la sensación que has tirado el dinero?

Sí, no hace mucho, en Lo mejor de cada casa: Imágenes andaluzas me quejaba amargamente de cómo un fabricante de éxitos teatrales me había hecho perder unos buenos euros.

Por suerte, un par de días antes había asistido en el Teatro Español de Madrid al montaje 'Romancero Gitano', de Federico García Lorca, que me entusiasmó.

3) ¿Cuál es la primera obra que recuerdas haber visto? ¿Y una de las que te haya gustado más?

La primera obra que recuerdo haber visto (lo que me demuestra que antes tenía buena memoria) fue 'La cigüeña dijo sí', de Alejandro Casona. Me llevaron mis padres cuando aún no había cumplido 10 años a una obra claramente inapropiada para mí.

El teatro de verdad lo descubrí en mi juventud, en un ciclo de teatro en el 'Teatro Cinema Valencia', de Valencia. Hace treinta años, en pleno auge del teatro independiente en España. Cuando terminó el ciclo acudí a la representación de Àlias Serrallonga, de Els Joglars, lo que aficionó definitivamente al teatro.

Después -durante varios años- tuve la fotografía de teatro como una especialidad.

4) ¿Has llegado a irte lejos para ver una obra que sabías que no iba a venir a tu ciudad?

No, aunque el reclamo de la Fura dels Baus tal vez me lleve el próximo mes de Julio al Teatro Real de Madrid para ver (y oir, claro) la Flauta Mágica de Mozart.

5) ¿Por qué crees que va poca gente al teatro? ¿Crees que es caro?

Creo que no va poca gente. Creo que no es caro.

Escrito por pep a las 12:10 AM | en Cosas mías , Teatro |

24 de Agosto de 2004

Imágenes andaluzas

Quise poner fin a mis vacaciones acudiendo al estreno, en Madrid, de Imágenes andaluzas para Carmina Burana, el montaje de 'La cuadra de Sevilla'. Parecía una ocasión inmejorable de escuchar la brillante música de Carl Orff con la puesta en escena del mítico grupo sevillano.

Rosana Torres en la guia del ocio aseguraba que Távora había "tomado el testigo" de Orff para transmitirnos el mensaje de los monjes medievales.

Comenzó el espectáculo con las notas de la cantata alemana mientras algunos actores iban tomando posición en la penumbra: guitarristas, cantaores, bailaoras y cuatro monjas. El responsable de iluminación y unos 'aaaha' de las hermanas me hicieron ver de inmediato la luz: Távora la ha cagado con su locura, su atrevimiento de la imaginación.

Para mí se hizo evidente que al autor "le fascinó de tal manera esa música, que aun sin comprenderla, decidió ponerla en imágenes a su manera". Así se fueron sucediendo escenas con "mensaje" alejado del espíritu de la música y con el único propósito aparente de componer imágenes para la retina o para la polémica.

Se perdió la magia como cuando al artista se le ven los trucos: artilugios mecánicos, caballos en escena, los enanos del 1-2-3 haciendo muecas, la bailaora crucificada, ... Esfuerzo vano porque al mago le asoman los ases por la manga.

Para los cuatro o cinco que abandonaron el recinto antes del final, se lo explicaré: las cuatro bailarinas aparecen vestidas de campesinas revolucióncultural, acarreando sendas banderas andaluzas que ondean al estimulo de ventiladores ocultos; el músico que cambia su caja por una hoz amenazante y una voz que canta: "que no se derrame más sangre -que los caballos no vuelvan a sudar pétalos de rosa, se entiende- en nombre de la religión". Así sea.

En Flamenco-world.com / Festival de Jerez 2004 se lee, a propósito del montaje: "El montaje, tan pasado de rosca, tan recargado, por supuesto, no deja indiferente, como avisó su autor. Entre el público hubo desconcertados, complacidos (por la parte o por el todo), sorprendidos, dormidos, divertidos, insultados...".

Yo me aburrí.

Escrito por pep a las 12:16 PM | en El último verano , Teatro |