En días pasados, El sitio en internet fulguris.org (y sus posteadores) organizaron un conocurso de relatos erótico-pornográficos. Se aceptaban cuentos de cualquier especie longitud o tipo siempre que fueran presentados bajo el tema y título "sí, lo he deseado".
Resultaron ganadores del certamen los siguientes cuentos, que, con el permiso del sitio y de los autores ganadores, transcribo a continuación para deleite de los lectores de TABU.
Así que sin más...
Los Resultados del Primer Concurso de Relatos Erótico-pornográficos organizado por Lo Mejor de Todo
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Primer Lugar
Fiesta Fetichista
Todos vestían de negro. En un momento dado, el tipo que estaba a mi lado cogió mi mano derecha y comenzó a frotarme la palma de la mano. Después sacó una especie de fusta que era una tira de cuero cortada en dos y empezó a hacerme cosquillas con las puntas, por la palma, por los dedos, por las yemas, yo miraba la fusta y le miraba a él entre expectante y curiosa, y cuando menos me lo esperaba... ¡zas!... recibi un golpe seco: el dolor era mínimo y el cosquilleo que provocaba insoportable. Me quedé paralizada, pero no hice ninguna intención de retirar la mano. Al contrario, le miré desafiante y...¡zas!... me gané el segundo... acercó mi mano a su boca y sopló y me echó su aliento, alternativamente, otro golpe.... ¡zas! y me deslizaba el cuero por la piel haciendo pequeñas presiones, otro ...¡zas!.... y cuando el calor era más intenso me daba pellizquitos en las zonas más carnosas, al siguiente golpe... ¡zas!..... cerré los ojos para atrapar mejor las sensaciones y él dobló la correa en dos, frotó el extremo redondeado sobre mi palma, dejándolo deslizarse lenta y firmemente y sentí como si tuviera sobre mi mano un glande caliente, jugoso y brillante
Escrito por Bo Beep desde España
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Segundos Lugares
Sí, lo he Deseado
Yo desnudo y amarrado, y ella, sobre mí, con su sexo envolviendo al mío y un cuchillo contra mi cuello. Presiento que, al alcanzar el orgasmo, perderá el control de todo su cuerpo, y me degollará. No deja de moverse, cada vez más rápido. Me falta la respiración. No, todavía no, dice ella. ¿Quieres terminar conmigo?, pregunto apenas abriendo la boca. Sí, lo he deseado tanto, tanto, contesta.
Escrito por Omegar desde México.
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Lo he deseado, sí. Y he temblado toda.
No tiene rostro ni nombre. Pero tiene cuerpo, vaya que lo tiene. Con unas manos olorosas a tabaco que trepan por debajo de mi falda, abriéndose paso entre mis muslos que van cediendo poco a poco. Tiene una voz que es como tinta y me dibuja, cálida y sinuosa. No es joven ya, pero su mejilla se siente tersa cuando se entierra en mi vientre. Tiene manos sabias y su lengua es dulce cuando recorre mis oídos. Pesa su piel sobre la mía, sus dedos entre mis labios, sus dientes que me descubren y de pronto nos perdemos, no existimos más que uno en el otro, nos volvemos ciegos, aire, polvo, luciérnagas indestructibles, espiral descendente y sin final, un vaivén, suave obscuridad que me penetra, mientras en su mirada mi propia voz se ahoga, se pierde, se despoja de si misma para dejar lugar solo a la piel que es una, extensísima y olorosa, elevándose, desdibujándose, alfombra de claveles y gladiolas.
Sí, lo he deseado. Y él lo ha deseado también.
Escrito por Diesdre desde México
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Tercer Lugar
Sábana Fría
Estiro una pierna.
Sábana fría donde no estás tú.
Me erizo.
Eres el escalofrío que me recorre.
Me enrosco para entrar en calor.
Mis dedos bajo el pijama.
Tu lengua.
Hormigueo.
Gotas de sudor resbalando por mi piel.
Me untas de ti.
Me perforas.
Me revientas.
Sábana húmeda.
Escrito por maRía desde España
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Cuartos Lugares
Relato nº5
Has mandado que me digan que pase a verte antes de irme; pido permiso para entrar en tu despacho; cuando me ves delante de la puerta intentas simular un gesto de indiferencia; hoy has venido con esos pantalones que también dibujan tu figura y esa camisa que dejas abierta en su parte superior para mostrar el principio de un fin y abierta, también, en su parte inferior para mostrar el fin del principio; ... y eso era todo... gracias, me dices.; yo, no sé tú... pero yo... te he desabrochado la camisa con la boca e incluso el pantalón...; te he recorrido a besos y bebido los pechos; he sentido tu respiración, el calor de tu aliento... y de rodilla he recorrido con mi lengua y marcado a besos tu cintura....; no sé de qué iba el informe que quieres para mañana y cualquiera te pregunta con un contrato temporal que tengo..., como tardo en marcharme me dice que si pasa algo... me doy media vuelta pensando... si tú quisieras.... pasaría lo que tú quisieras..
Escrito por Otronadie desde España.
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Relato nº13
Desinhibidos por el alcohol aquella noche de verano nos fundimos en un abrazo de amigos que desveló deseos guardados demasiado tiempo. Dos besos, uno para cada uno, a los que siguieron muchos más. Desde entonces no consigo imaginar mayor placer que el de estar enredada entre vuestros cuerpos. Todo era nuevo y, sin embargo, sentía como si lo hubiésemos hecho cientos de veces. Seguíamos los tres el mismo ritmo, un movimiento invitaba a otro. Acompasados nuestros gemidos, silenciaron al mundo que dejó de existir. Cada uno de mis rincones fue complacido por manos, labios, lenguas, sexos, piel, calor, alientos y susurros. Os recibía en mi boca y entre mis piernas sumando a vuestros sabores el mío, en una deliciosa mezcla tierna y salvaje a la vez. Hasta que al fin, nuestras caricias se me derramaron por dentro. Sí, lo he deseado y deseo volver a sentiros.
Escrito por Cuenta que te cuento
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Quintos Lugares
Relato nº10
Cuando recuerdo que tanto he deseado, lo mucho que lo he deseado, cuando sé por experiencia propia que si lo he deseado -y puede que desde siempre- recuerdo aquella tierra bañada de calor. Esa noche me había quedado en un hotel con el aire condicionado prendido y un fuerte tono amarillo inundaba la habitación. Pensaba que así debían sentirse los cachorros cuando nacen, una inmensa paz interior. Siempre había querido ser un perro, las bondades de ello dificilmente terminan. Las sábanas estaban un poco revueltas, descansábamos desnudos y satisfechos. Hablámos de lo que haríamos en el día. Ya habíamos gozado de nosotros durante tres días completos. El cuarto pensábamos ocuparlo para obligaciones, trámites, paseos. Yo le escuchaba mientras creía que debía ser mediodía (el amarillo era tan intenso en toda la habitación, la noción del tiempo se pierde cuando el sol no está cubierto por nubes contaminadas).
Le acaricié la pancita, le sonreí y le dije que debía irme a bañar. A no ser que me quisiera apestoso a sudor recogiendo papeles y visitando gente. Me puse de pie, me metí a la regadera dejando ambas puertas abiertas y así la podía ver yo desnuda, tendida en la cama. Abrí el agua fría, para el calor era muy refrescante. Me bañaba mientras la observaba, pensaba que no podía haber algo mejor... que era lo mejor de todo, nosotros dos, haciendo nada del otro mundo. Yo bañándome y ella... ella...

Ella empezó a tocarse mientras me observaba, abrió ligeramente las piernas y extendiendo su mano, se frotó yendo de arriba para abajo. ¿Así cómo se lame un helado? Hundía un poco los dedos, y un poco más. Un leve suspiro se le escapó de su boca y yo solo podía mirarle, mientras el agua se hundía entre mi cabello y resbalaba por la espalda, por el pecho, entre las piernas. El agua dejó de ser refrescante para convertirse en una prisión, cuando le miré... supe que era lo que buscaba ella y lo había conseguido. Quería que la desease, que la observase nada más. El agua fría no fue suficiente para adormecerme, me fue inevitable deslizar mis manos l pene y acariciarme. Ella sonrió, se frotó con más fuerza, arqueaba su espalda y entreabría sus labios. Me tenía como un perro jadeando, deseando estar con ella y morderle los tobillos por hacerme sufrir así. Deseaba lamerle y babearle encima, roerle como un hueso y lo único que pude hacer, fue acariciarme tan duro como estaba bajo la regadera.
Ella continuaba, sus piernas se hacían espirales, sus gemidos se volvieron mi ritmo y el amarillo de la habitación se hizo tan intenso, contrastando con el azul del agua, del baño. Mi deseo la enaltecía de una manera que no puedo olvidarla. Cayeron gotas de agua y gota tras gota, miré como se revolvían más las sábanas y yo sin poder dar un paso, tan solo ladrándole, como si fuese un perro hambriento, con ganas de cojérmela y de hincharme en su vientre, para no salir y que satisfaciera mis deseos. Morderle las orejas, marcarle la espalda con mis patas...
...un perro hambriento...
Escrito por Árbol Tsef Thaed desde México
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Sudor
Querían más, lo querían todo y lo querían de inmediato, hasta las últimas consecuencias, sin descanso, sin importar el otro, tan sólo apaciguar sus propios instintos y necesidades. Sudaban porque hacía calor y porque estaban calientes, sus pieles húmedas hervían, respiraciones entrecortadas, empujones, caricias y sudor. Intentaban abarcarse con ansia, rozando la desesperación y la violencia, pero no lograban saciarse porque hay veces que es imposible saciarse. Se consumieron en las llamas del sexo más caliente, violento y desesperado.
Los cuerpos exhaustos yacían en la cama deshecha con las sábanas pegadas apestando a sexo. Podían verse cercos de sudor y otros flujos. Una ventana de la que colgaban unas cortinas inmóviles daba a un patio circular en el que se acumulaba el calor y el sonido de cacharros en fregaderos mugrientos y cuerdas de la ropa chirriantes.
Un ademán de el hacia ella es respondido a modo de rechazo lanzando un manotazo...
- qué...
- vete a la mierda bastardo
Escrito por Alexqk desde España
Omegar, gracias por publicar mi relato.
Besos y sonrisas.
Gracias por el mío también, un saludo Omegar =)
Escrito por arboltsef a las Junio 18, 2004 06:52 AMmandenme relatos imail porfa
Escrito por ekoks a las Junio 20, 2004 11:54 PMY por el mío. Espero que lo hayas disfrutado. Un saludo.