Recién incorporado al trabajo de Almería. Ayer fue una jornada un tanto dantesca, el transiberiano andaluz de cádiz a almería me dejó exhausto. De momento es muy pronto para contaros nada, demasiada incertidumbre y mucho sueño como para percibir sensación alguna. Ya sé que en el blog anterior prometí entrar en materia, pero no estoy como para hacer análisis todavía.
En cuanto a las tres semanas pasadas con mi madre, han sido bastante destructivas. Me propuse hablar con ella para poner fin a esas tensiones que tenemos cada vez que nos vemos (reconozco que la mayor culpa la tengo yo), pero ha sido imposible el diálogo y al final he decidido que lo mejor es mantener la comedia del buen hijo el poco tiempo que esté por allí y procurar ir poco. .
Esta era una frase que solía susurrar en las discotecas de mi pueblo a las chicas hace algunos años y que ahora ni siquiera me hace falta porque está impreso en esa conjuntivitis alérgica que mi madre me ha dejado en herencia. El aburrimiento, el tedio, la desgana; vivimos huyendo de esto, pero en nuestro mundo de emociones de compraventa es algo demasiado frecuente. Acabo de pasar por una de esas épocas en las que todo es tan rutinario que sólo tienes dos opciones: irritarte o resignarte. Yo decidí irritarme y así estoy, hecho todo un cascarrabias profesional de los que está esperando que haya un coche que no pare en el paso de cebra cuando cruzo la carretera para poder tener razones suficientes para mentarle la madre al infractor. Sin embargo no todo es eterno y por fin ha llegado la calma. Hoy he retomado la vida reflexiva y la primera medida ha sido ponerme de nuevo en la órbita de la blogosfera. Prometo un poco más de cordura en las próximas entregas. Tan sólo una recomendación antes de irme. "El camino de los ingleses" de Antonio Soler; hasta el momento me está fascinando. La generación esa de los nacidos en los 50 y crecidos bajo el influjo de Delibes y el aperturismo fraguista (Martínez de Pisón, etc) sabe lo que se hace no como yo que a todo lo más puedo hacer alguna comparación jocosa con los referentes de la televisión única (qué será de mí cuando la mayoría de la población no sepa qué puñetas fue la bola de cristal (bueno una de autofusta y ya me voy).