Mayo 03, 2004

Mi marido me encadenó anoche. Fue maravilloso

Ayer terminé de leer "La conjura de los necios" de John Kennedy Toole (disponible en las mejores bibliotecas del ramo) y después de oir tantos elogios no me pareció para tanto. Eso sí, dentro del libro se encuentran grandes párrafos y grandes ideas: ¡señora! ¡encadene a su niño!

Mientras Dorian abría los grilletes con una llave que sacó de encima de la puerta, Ignatius dijo:
- Sabéis, los grillos y las cadenas tienen funciones en la vida moderna que jamás debieron imaginar sus febriles inventores en una época más simple y antigua. Si yo fuera un constructor de casas lujosas, instalaría por lo menos un equipo de cadenas, fijadas en las paredes de todas las nuevas casas amarillas de ladrillo tipo rancho y de todos los chalets duplex de Cabo Cod. Cuando los residentes se cansasen de la televisión y del ping pong o de lo que hiciesen en sus casitas, podrían encadenarse unos a otros un rato. Les encantaría a todos. Las esposas dirían: "mi marido me encadenó anoche. Fue maravilloso. ¿Te lo ha hecho a ti tu marido, últimamente?" Los niños volverían corriendo del colegio a casa, a sus madres, que estarían esperando para encadenarles. Esto ayudaría a los niños a cultivar la imaginación, cosa que la televisión les veta. Y habría una reducción apreciable en el índice de delincuencia juvenil. Cuando el padre volviera del trabajo, la familia unida podría agarrarle y encadenarle por ser tan imbécil como para estar trabajando todo el día para mantenerles. A los parientes viejos y revoltosos podría encadenárseles a la puerta del coche. Sólo se les soltarían las manos una vez al mes para que pudieran firmar los cheques de la seguridad social. Las cadenas y los grilletes podrían asegurar una vida mejor para todos.


Escrito por Pilar a las Mayo 3, 2004 03:50 PM
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