Post escrito en clase de Historia de Iberoamérica con anexos de Sociología del desarrollo social.
¿Recordáis esos libros que leíamos de pequeños cuandó íbamos al cole? Libros de esos de Bruño y Alfaguara de niños como nosotros que iban al cole y les pasaban cosas con los profes, con los padres, con las chicas, con seres extraños a veces...
Por ejemplo ahora me vienen a la cabeza Billy y el vestido rosa, Apareció en mi ventana (el del niño que le aparece un extraterrestre que come papel y que es muy majo y que al final le das sus comics de Asterix para su viaje de vuelta a casa), Alto secreto (el del niño que se hacía verde porque había hecho un experimento y se fotosíntesiseaba), Jonás se enamora, y por supuesto el de Jack Frusciante o el de Lo peor de todo del soplapollas flipado del Ray Lóriga.
En esos libros siempre había momentos de tensión muy guapos cuando el alumno de turno se levantaba en clase y hacía algún escándalo. Como el que me gustaría montar ahora y subir al estrado y decirle a la profesora: "¿Ne ve que ni usted misma se está enterando de lo que está diciendo? ¿Se ha planteado que está haciendo ahí? Como profesora, ¿no debería estar enseñándonos algo? ¿Usted cree que podemos sacar algo en claro, que podemos aprender algo de la sarta de gilipolleces que está diciendo?"
Siempre deseábamos ser los protas de aquellos libros, ¿eh?
En los campamentos de los Scouts siempre venía el momento de tensión al acostarse, ya que se trataba de dormir al lado de la chica que te gustaba, pero claro, sin que la gente se diera cuenta de que te gustaba. Por tanto se daban una serie de negociaciones silenciosas consistentes en poner tu aislante en cierto sitio, o en poner tu saco al lado del suyo, etc. Y no se como, pero al final siempre funcionaba...
Algo así pasa a veces cuando vas en transporte público y quieres ir cerca de la chica de turno con la que has decidido ligar visualmente durante ese rato. Sobre todo cuando se trata de un romance de varias paradas o mejor aun, de un trasbordo o dos, cuando os seguís por los pasillos haciéndoos los remolones, unos queriendo y otros dejándose querer.
Saludos a la chica guapa de pelo corto de esta mañana de la camiseta de rayas verdes y blancas que hacía juego con sus ojos. No me puedo creer que vayas a mi universidad desde Sol y que no te haya visto antes.
Me muero de ganas de saber qué llevabas en el mp3.
Si tienes curiosidad yo llevaba el Thela Hun Ginjeet.
Por cierto, acabo de comprender a Tony Levin.
Escrito por The Thief a las 10.05.2007 14:45"me muero de ganas de saber que llevas en el mp3" . Toda una declaración de amor, de posibles. Toda una definición de ti.
Escrito por a las 31.05.2007 12:58