Muy a mi pesar voy a hacer meta-blogging y voy a recuperar uno de mis posts favoritos de mi primera temporada.
En aquel post empezaba a enumerar cosas horribles que le pueden pasar a uno como sufrir una clase de Valerio Baez-San José, o como pisar un charco y calarte los calcetines a primera hora de la mañana, o como cuando el sol de agosto de Alicante te da en el cogote, etc. Y terminaba diciendo que no, que lo peor que le puede pasar a uno es que se le terminen las pilas o la batería del discman/mp3 cuando vuelves de noche a casa mientras suena Street Spirit de Radiohead.
Me gustó mucho ese post porque es una historia con la que estoy seguro que mucha gente se puede identificar. Ya que a todos nos ha pasado eso en algún momento, y sabemos lo puto que es cuando aun te quedan dos horas de autobús o una caminata a casa y te quedas sin música. Sumemos a eso que todo lector más o menos habitual de este blog le gusta Radiohead, y por tanto, en algún momento de su vida se le han puesto los pelos de punta con Street Spirit.
Pero sobre todo también me gustó ese post porque es un ejemplo muy claro y conciso de lo que quiero hacer con este blog y de todo el rollo ese de compartir momentos místico/expeciales con la gente y tal. Por cierto, ¿habéis visto como molan las caras-b de Radiohead?