Lamentable. Lo de la censura de la revista de humor española por antonomasia, digo. Lo otro, la portada, genial. Por cierto, ¿dónde pone que esos dos que salen buscando los 2500€ afanosamente son los príncipes? Y tampoco es nada del otro mundo, seguro que la Real Casa de La Zarzuela, fans incondicionales de sus caricaturas y donde se leen el Jueves de cabeza a rabo desde SuMajes hasta el último criado mangurrino que le limpia las cacas al perrito, y además las coleccionan, ya ha enviado una nota de protesta por no poder conseguirla. Ya me imagino a SuMajes protestándole al quiosquero: "¿Cómo que no la tienes? ¿Y después me la podrás pedir como número atrasado?".

Lo peor es que esta gente, fiscales y jueces de la censura, no calibran bien sus actos, y se ve que se aburren bastante en verano, cuando la mitad del personal está echando la siesta y la otra mitad se moja el culo en agua. Prohibir la venta de un medio de comunicación legal supone quintuplicar a partir de la próxima semana sus ventas, darles a todos sus dibujantes y colaboradores un empujoncito económico a base de ventas millonarias y publicidad impagable, amén de presentarlos como lo contrario de lo que pretenden jueces y fiscales inquisitoriales: como mártires de la libertad de expresión. Exactamente igual que esos pegavoces del PP y medios aledaños que insisten en darle publicidad gratuita a la ETA cada día, recordándonos a cada minuto, a cada segundo lo malos y pseudoterroristas que son sus amigos negociadores del PSOE. La palabra técnica que se debe usar para este comportamiento creo que es gilipollas.
Otra cosa: hace un año y medio más o menos me pareció fatal que esta misma revista se autocensurara al no atreverse a publicar caricaturas en el asunto de Mahoma o Alá o Su puta madre, que ya no recuerdo bien, cagados ante las amenazas talibanes e integristas por burlarse de su justo superdios, cuando llevan 30 años monigoteando a su primo el de las barbas cristiano. Es igual, secuestrar una revista por un dibujo humorístico de gente follando, en el siglo XXI, por un chiste a cuenta de la ley gubernamental de regalar 2500 ebros a las madres por cada niño nacido no pasaría de ser una anécdota si no fuera porque mi quiosquero me ha dicho que ayer llegó la Guardia Civil a llevarse los ejemplares, que evidentemente ya se habían vendido todos, y que ahora valen una pasta en el mercado coleccionista de rarezas. Qué campaña de márketing más perfecta, rediós. No tendrán otra cosa que hacer los agentes del orden público que cargar revistas de risa en el furgón. Es cierto, esta España es de risa. Si no fuera por estas pequeñas cosillas ya me habría ido a vivir asqueado a Ulan Bator, pero nooooo, aquí se lo pasa uno bien con el circo judicial, mucho más divertido que pescar ranas en el desierto con un bote, apostar en peleas de perros o ver ñús pariendo.
Mi amiga Ana, bastante atenta a los aconteceres de la rue, se pilló a las siete de la tarde todos los ejemplares que pudo en un quiosquillo de barrio. Salía con la sonrisa de oreja a oreja y cargadita de regalos como los Reyes Magos, de allí donde todavía no habían ido las fuerzas de orden público a retirar tan peligroso artefacto, así que 10 points pa Ana, 0 pa Su Señoría.
...
La censura de El Jueves en la prensa:
[ El País ]
[ El Mundo ]
[ La Vanguardia ]
[ ABC ]
[ El Periódico ]
[ La Razón ]
[ El Jueves ]
Hace veinte años yo tenía menos de veinte años, cuando creía que el mundo era ese sitio donde te lo daban todo regalado, como la mayoría de los que tenían, prodigiosamente, menos de veinte años. Luego llegaron los palos en todos los campos: los del amor, los del trabajo, los del dinero y los del resto, que no se cuáles son, porque ya todo (al menos desde la Biblia, Cervantes, Shakespeare y Proust) está escrito.
En esa época el culmen del desarrollo personal no eran ni Jorge Bucay ni Paulo Coelho, era una boda con la persona amada celebrada por todo lo alto. Con limusina, banquete tutiplén y pitos y flautas incluidas.

Esos coches grandes, tan bonitos, ejemplo de lo que sabemos hacer los humanos con dos llaves inglesas y cuatro tuercas, la felicidad deconstruída. La prolongación del pene, ahora representada por otro tipo de coches igual de espectaculares pero tranquilizadoramente caros, porque si fueran baratos podría mucha gente aspirar a ellos, y entonces ya no serían un sueño. Y por tanto dejaríamos de soñar, que es la actividad principal del ser humano. Son así porque sólo los que pueden pagarse a base de millones su buen gusto pueden disfrutarlos y salir de la mediocridad de la masa borreguil. No me lo he inventado yo, consulten a su publicitario de guardia.
Da igual lo grandes que sean, no sé si esto se enseña en la escuela en educación sexual, lo que cuenta es el gusto.
Pero en esto no nos ponemos (ni nos pondremos, por los siglos de los siglos, amén) de acuerdo, porque cada cochino busca su porquera, y hay tantas opiniones como culos, y muchos más refranes de este tipo que ahora mismo no recuerdo, pero que vienen a decir que lo que envidiamos es lo que soñamos. Queda claro que es la libertad lo que se pone en cuestión. Un cochaco de este tipo es o no es una horterada, pero no somos capaces de decidir unánimemente qué coño es lo hortera, esa cosa tan lejana.
Y lo que soñamos, mayormente, es mentira. No mejor, ni peor: mentira.
Acaba de salir la edición digital, completa y perfecta, de la revista roja por excelencia de los años 60-70 en España, Triunfo, incluídos los números censurados por Su Excelencia. Para los que no sepan de qué va esto, a finales de la época de Franco algunos periodistas provocaban al régimen desde este tipo de publicaciones, legales pero sujetas a censura. Era luchar contra la dictadura desde dentro, una cosa bastante rara.

"Que por más lejos que estemos, más trincheras que cavemos, más disparos, más silencios...". Eso dicen Antonio Orozco e Iván Ferreiro del desamor.
Escuchado en un grupo de discusión de un curso de técnicas de ventas o algo así:
"Miccionar no es mear. Mear es cutre, es echar chorrillo obligatorio de pestilentes orines. Miccionar es la voluntad de poner en valor una cualidad humana de supervivencia con el plus de la cultura que reafirma el conocimiento de los albores de una lengua. Supone ver una sustancia supuestamente negativa como positiva. Orinar decían los antiguos. Mear los simples. Miccionar los complejos".
Acojonantes los vendedores, cómo se desenvuenven entre lo mundano.
Cuentan en mi pueblo que a un rico que puso uno de los primeros teléfonos, allá por los años veinte del siglo XX, lo pillaron unos graciosos in fraganti hablando por el aparato desde una ventana de su morada, y en calzoncillos, e inmediatamente lo llamaron para decirle que tuviera cuidado, que por el chisme podían verlo en paños menores. Tan iracunda fue la reacción del hablador que mandó inmediatamente desconectar la línea y nunca jamás volvió a emitir palabra por el susodicho invento.

Ahora, ochenta años después, el teléfono y su aprendiz ventajoso el telefonillo móvil se han convertido en la base de la sociedad, de tal manera que nos encontramos los ciudadanos buscando como posesos las mejores ofertas de telefonía+ADSL+TV+llamadas+pitos+flautas en los medios de in-comunicación para que no nos inunde la sensación de que estamos haciendo el gilipollas en esta sociedad de habladores. Jamás se había mostrado tanto interés por hablar. Antes existían las tertulias, ahora es la oferta de hablar con favoritos, grupos de conocidos, desconocidos o enemigos por un precio mejor que el que hace tres semanas nos ofertaba la otra empresa.
¿No notan vds. un poco de hartura en todo esto? Yo ya estoy pensando seriamente en pedir presupuesto en una clínica para que me pongan un aparato que me impida hablar con otra cosa que no sea personas reales, o en su defecto, plantas o animales, porque de esa forma limitaría de manera inusitada la capacidad que todos tenemos de decir tonterías a bajo precio.
A todo el mundo le duele la muerte de alguien, pero en este caso, me parece, mucha menos gente se sentirá dolorida que el montón de personas que se sentirían aliviadas con la entrega de la cuchara de este hombre.

Ni siquiera sé decir por qué me cae tan mal Pinochet. A lo peor es porque he escuchado que es el responsable de un golpe militar contra un gobierno democrático de un país desarrollado, y eso me molesta. A lo peor es porque hizo desaparecer a miles de personas que no pensaban como él. A lo peor es porque se salvó 'in extremis' de un juicio internacional por torturas y genocidio. A lo peor es que soy un vengativo marxista-comunista-rojo-judío-masón.
A lo peor. Pero por si acaso, aunque yo esté equivocado y sea un resentido sin alma, no haría mal este hombre en morirse de una puta vez, y dejar en paz al resto de la humanidad, en el supuesto caso de eso existiera.
De vez en cuando veo corridas, de esas de toros. Sigo sin entender qué cojones quiere decir un torero cuando, en su favor y para quitarse toda responsabilidad en el resto de actividades, afirma que "se juega la vida". Claro que te juegas la vida, cómo si no se podría entender que para ganar billetes te pusieras delante de un bicho de quinientos kilos con unos cuernos más grandes que Espartaco Santoni si no es porque pudiera ser que te pille.

Eso es la esencia del toreo, su música callada, que decía Bergamín: la presencia continua de la muerte alrededor de un hombre vestido de manera estrafalaria y que, armado de un trapito, juega a sortear las embestidas de ese animal puteado.
Infinidad de teorías japonesas hablan de la lucha entre el alma femenina del torero y la virilidad violenta del toro. La gente paga para ver si te mueres, a ver si te enteras. Unas veces ganas y otras no. Y eso vale un dinero, claro. El morbo vale una pasta, y eso tú lo aceptas, qué arte ni qué hostias.
Firmo de pe a pa lo que dice Harazem aquí sobre dónde hay que apuntarse para que a Uno lo nombren 'persona non grata', en Marbella o Torrevieja o cualquier sitio donde la inteligencia general brille por su ausencia.
Habla de Juan Goytisolo, que hace muchos años fue nombrado hijo predilecto por denunciar en un reportaje literario la lamentable situación de abandono almeriense de los años sesenta. Luego, tras los altercados racistas de El Ejido, fue considerado 'persona non grata', un título que en esa situación le honra, pues nada te define mejor que la calidad de tus enemigos. Goytisolo denunció la hipocresía de los nuevos ricos, y claro, los nuevos ricos antiguamente pobres lo crucificaron. Es el ciclo de la vida y la lotería de Navidad: espero que me toque para darte por culo, puto pobre que no te ha tocado. Quien estuvo abajo sólo aspira a estar arriba para refregarle a los de abajo su nuevo poder. En eso consiste la esencia de la lotería y las quinielas.
Un título de este tipo dignifica, sin duda.
Cuando era pequeño, es decir, cuando persona, tenía miedo de la oscuridad, y mis padres me pusieron una lucecita en el dormitorio, para que pudiera dormir sin peligro. Nunca estuve seguro de si era una buena solución. La luz era una bombillita naranja. Todo este trauma de lo negro se me pasó con el tiempo, sobre todo cuando, al ir creciendo, comencé a escuchar historias de la matanza que se regalaron los españoles entre los años 1936 y 1939. Ahora se cumplen 70 años de eso, para alegría de los escritores de fascículos y vendedores de Historia.

Oír esas historias me hizo darme cuenta de la dimensión verdadera del miedo, de qué significaba cagarse las patas abajo. Personas en grupo que llegaban armadas a una casa de noche y sacaban a los varones fuera de la casa, y que luego aparecían muertos en una cuneta. Y que las mujeres, si no eran también fusiladas, eran violadas o rapadas, para que todo el mundo las reconociera, marcadas como bestias. Y todo esto en un pueblo cualquiera, entre personas cualquiera, nadie que saliera en los periódicos.
Morir en una cuneta y enterrado en un olivar, y que luego tus nietos no sepan ni dónde están tus huesos. Y lo peor: odios entre familias por problemas personales o disputas de lindes de terreno, tonterías que aprovechaban una situación de guerra. Delaciones. Lo peor de la humanidad, la delación, el chivatazo: Fulanito es. Qué bajo cayeron lo seres humanos en esa época, es decir, nuestros padres o abuelos, chivándose del vecino o del antiguo amigo para mandarlos al paredón. Esto no sale normalmente en los libros, copados por fotos de militares o cargos públicos y rodeados de gráficos explicativos de heroicas batallas.
Tampoco hace falta ser muy inteligente para darse cuenta de que no es lo mismo ser vencedor que derrotado, ni golpista que legalista. Cosas que no puede curar la ley del silencio de la Transición de los años setenta del siglo XX. Barbaridades y criminales hubo en los dos bandos, pero razón no. La república española era el estado legítimo democrático, lo otro fue un puro golpe de estado. Pero eso no explica el odio.
¿Qué le pasó a la gente en los años treinta? ¿Se les fue la cabeza? En Córdoba ni dios sabe quién fue Don Bruno, uno que fusilaba a la gente conforme iba entrando en su despacho. Hay testimonios estremecedores que jamás se publicarán, porque nos los contaron testigos ya muertos. Yo sí lo sé porque me lo ha contado gente que se cagó en los pantalones en su presencia. Semejante criminal de guerra merece un lugar destacado en los libros de secundaria, pero nada.
Los viejos reaccionan ante ese nombre, los demás (es decir, la mayoría) no saben lo que hizo, ni a las personas que mató con sus propias manos. Quizá a veces sea bueno olvidar, pero yo creo que en este caso no.
Si buscas justicia, ve a una casa de putas. Y si buscas que te puteen, ve a un Palacio de Justicia.
Importante reflexión que hace bueno el dicho 'Nunca te acostarás sin saber una cosa más'.
Voy a acostarme ahora mismo, no sea que se me olvide.
Una de las cosas buenas que tiene la obsesión por acumular papeles que llevo arrastrando desde prácticamente antes de nacer (mi madre dice que lo primero que le pregunté cuando rompí a hablar era que dónde estaban los papeles que la identificaban como mi Señora Madre) es que de vez en cuando, mientras simulas hacer selección y limpieza, en realidad sólo cambias de sitio los montones, te encuentras con verdaderas joyas escritas. Lo mejor es que aparezcan cuando ni siquiera recuerdas que las recortaste de un periódico que ni siquiera leías, porque jamás lo compraste. Pero eso son misterios que ni cien Freuds o Shakespeares podrían adivinar, porque no son cosas de la cabeza ni del corazón, sino todo lo contrario, que ahora mismo no sé lo que puede ser.
En fin, ahora tengo delante un recorte impagable del ABC de hace unos días. Se trata de una entrevista con un tal Dr. Chams, que Dios guarde muchos años, que según parece es cirujano plástico (mi abuelo, gran odiador de dentistas, marmolistas, ciclistas y resto de -istas, si oyera esas dos palabras juntas diría con su voz cavernosa: "¡Sin-ver güen-zas!") de los de alto standing, oráculo de cabecera de las personalidades más famosas, aristócratas, glamourosas y ricas de la humanidad entera, un selecto club al que todos, incluso rojerillas, ansiamos pertenecer aunque por lo bajini, pero que en la calle les decimos palabrotas y tal, pura hipocresía darwinista. El reportaje sale ilustrado con bellas fotos de gente importante e imponente que ha pasado por sus manos y aparatos: Camilla Parker-Bowles, Karl Lagerfeld, Nicole Kidman, Carole Bouquet, Isabel Preysler y Farah Diba.

Lo mejor es lo que dice el susdicho Christian Chams, doctor en Dermatología y Mesoterapia por una universidad de París, y que una vez al mes pasa consulta en Marbella, ese sitio donde todo es el paraíso de la Verdad, y por eso allá que se va Chams con sus bártulos a operar caretos y resto de sobrantes de la cochambre humana. Dice: "A los 35 la cara ya necesita arreglos". Y se queda tan pancho después de soltar esa verdad por la boca, sin tener en cuenta que a esa hora hay niños leyendo el periódico. Amigo doctor, será vd. doctor, pero también tiene que tener en cuenta que los no-doctores tampoco nos hemos caído de un nido, que el rostro de un peón de albañil o de un jornalero de Somalia no será el mismo que el de uno que lleve cientos de generaciones sin dar palo al agua, aunque ambos tengan 35 años. Esto lo saben los parvulitos, pero al Dr. eso le da igual, no le pagan por decir pamplinas sino por reconstruir autoconfianzas, seguridades y todas esas cosas que acaparan los que se limpian los zapatos con billetes de a quinientos.
Luego llega el Estado: Atención, cuidado con la alimentación, con el tabaco, con el sedentarismo, los coches, el rafting, la sal, la Droga, internet, el alcohol, el sexo, la obesidad, la anorexia, la bulimia, el cáncer, la carne, el pescao, los pitos, las flautas, cuidado porque todo ello resta años de vida. Y los presentadores del noticiario se despiden: cuídense.
Un mierdón.
Si tienes billetes, te cambias la sangre, los órganos, las arrugas, y si no, te mueres como se mueren las personas decentes, viejos, pobres, arrugados y se acabó. Y si no, también te mueres. Perfeccionistas o humanos, he ahí la cosa. La cara, la cáscara, la podrás cambiar con material quirúrgico e inyecciones de saliva de rata de Malasia, pero lo de dentro, el bicho, ja-já, eso no lo cambia nadie.
Voy a contar una cosa que normalmente sólo cuento cuando estoy ebrio o no tengo nada importante que contar: aunque el fútbol no es prioritario en mi vida, y normalmente echo pestes del deporte, soy del Athletic Club de Bilbao. ¿Por qué? Porque puedo, evidentemente.
Mi señor padre, desde que tenía cinco años y escuchaba por la radio los partidos del legendario equipo cuya delantera estaba compuesta por Iriondo-Venancio-Zarra-Panizo y Gaínza, me fue metiendo el gusanillo del equipo de Bilbao, puesto que los demás eran tuercebotas, mequetrefes y tiendas de carne que se convertirían en empresas llenas de Di Stéfanos, Maradonas, Ronaldinhos y Beckhams a la larga, pero que lo de nosotros era otra cosa. Gente que jugaba por placer. Habían ganado ocho ligas y veinticuatro copas, pero eso era antes.

Futbolistas que metían goles, les pagaran más o menos, jugadores de la calle que eran los ídolos de los niños de la calle que soñaban con ser como ellos, personas que resultaban raras entre tanta foto. Ya no queda nada de todo aquello, de aquel juego y de aquel tiempo, pero me gusta ver jugar al Athletic con mi padre. Y que me cuente aquel gol de Telmo Zarraonaindia a no se qué equipo.
Es como si me pasara por via intravenosa su infancia. Es como ver las cosas desde el derrotado de antemano. Cuando iba a verlos por los campos del sur con su Vespa, antes de que yo naciera. El Athletic, contrariamente a lo que pueda pensarse, tiene muchos seguidores en toda España, casi todos por tradición familiar. Cuando yo estaba en el instituto ganaron la liga 1982-83: Zubizarreta, Urquiaga, Liceranzu, Núñez, Goicoechea, Gallego, Sol, De la Fuente, Urtubi, Dani, Noriega, Sarabia, Endika, Argote. Esa gente tenía yo en mi póster.
Ahora se ha salvado de bajar a segunda división. Y mi padre está feliz, y mi Yo de trece años lo felicita, unos cuantos años después.
Tenemos el grave prejucio de considerar a la gente presa de sus propios nombres, como si fueran responsables de algo que sus padres no podían preveer cuando nacieron. De nada tienen culpa los Jonathanes, Kevines, Sarais o Maikels.
Le envié un emilio a mi amigo Emilio y se enfadó, porque dice que qué culpa tiene de llamarse Emilio y de llamarse como los emilios, si la criatura nació antes de que se inventaran los correos electrónicos. "Es lo mismo que llamarse Adolf en la Alemania de Hitler, o apellidarse Pantoja, Aznar o Franco en España, o lo que sea, qué has hecho para merecer semejante castigo si tú no has hecho nada".
Tiene toda la razón, a partir de ahora sólo le mandaré telegramas.
El Parlamento de Andalucía, es decir, la gente a la que le pago con mis impuestos, ha decidido que formo parte de una realidad nacional, más o menos igual que otras realidades y espejismos en las que unos representantes legales de los ciudadanos deciden que sus pagadores son barrio, comarca, provincia, comunidad, autonomía, región, país, nación, nacionalidad, patria, patraña o lo que quieran ser o lo que les salga a ellos de los huevos, que es al final lo que cuenta.

Porque del precio de los pisos, o los escándalos inmobiliarios, de los miles de millones de beneficio de los bancos, del ridículo que hacemos cada vez que abrimos la boca en la tele, de los ricos y los pobres, de los analfabetos, de los parados o los que no tienen donde caerse muertos, de eso no hablan. Definirse en conjunto, eso sí. De hacer el payaso, de los contratos temporales, del racismo, de la incultura, de eso no habla el estatuto nacional. Y eso que hay andaluces que valen la pena, gente normal, trabajadora, sincera. Normalmente no salen en los programas mezclados con los Morancos ni con Jesulín, están a otra cosa.
Me importa una mierda si, por decreto, soy andaluz nacional o español nacional o madagascareño o ruteño o subnormal o directamente apátrida, que es lo que merecía Uno ser en esta mierda si tuviera dos dedos de frente.
Resulta que en estas tristes reuniones de ex-amigotes, ex-queridos u odiosos enemigos que se dan de vez en cuando en esta parte de la vida en que Uno ya no sabe si tratar a la gente de usted o directamente de hideputa cuando se la encuentra al cabo de los años, salen en ágil conversación temas bastante curiosos, si no fuera porque son más mentira que las apariciones de la Santa Virgen de la Bola, que era una tía de un pueblo que se ponía una bombilla bajo un camisón blanco en medio de un olivar nocturno, y las cientos de personas arremolinadas en pos de un milagro de salud o económico (porque otros no hay) empezaban a rezar y a pedir cosas como si fuera el Banco de Santander o la Caja de Ahorros, esos temas, digo, son los que mantienen el pequeño vínculo de la supuesta y fraternal amistad.
Por ejemplo: se puede interpretar cómo murió el insigne jinete de las estatuas ecuestres atendiendo a las patitas de su brioso corcel. Si el susodicho caballo tiene dos patas en el aire, la criatura (el de arriba) murió en combate; si el bicho de abajo tiene una de las patas de delante en el aire, la persona que lo monta murió de heridas recibidas en combate; si el caballito asienta las cuatro patas en el suelo, nuestro héroe murió de causas naturales.

Y yo digo: mentira. He visto docenas de estatuas de héroes galopantes en las que una de las patas del animal subalterno está en el aire, y sin embargo el bicho de arriba cascó sin el menor asomo de heroicidad o lucha, con su pijamita, su revista de horticultura, su escupidera y su aspirina.
Y afirmo: el día que vea una escultura ecuestre con las patas de atrás, o incluso una sola, en el aire, ese día creeré en la verdad de la Historia, porque por ahora eso que me cuentan los libros es, por decirlo suavemente y generalizando, que es gerundio, un conjunto de falsedades que me merecen la misma credibilidad que el cuento de Garbacito que me contaba mi señora madre para que me pudiera dormir en esas noches de rayos, truenos y centellas que surcaban el cielo.
Qué difícil debe ser responderle a un niño por qué vuela una cometa. O por qué el gusano de seda, tras hartarse de hojas de morera, se convierte en una palomita. O por qué se mata la gente en los telediarios.

Cosas sencillas, cuestiones simples, difíciles respuestas, creo.
Todavía estoy esperando, con las manos en alto, clamando al cielo y en posición orante, que alguien que se dedique al deporte profesional diga en público y en voz bien alta: "Sí, me drogo. Soy bueno y tal y cual, y llego lejos lanzando piedras o subiendo montañas o metiendo codazos y partiendo nueces, pero además me dopo como un descosido". Un poco de honradez en este mar de hipócritas y cantamañanas mentirosos.

Porque ahora que se acerca la época del ciclismo, cuando los profesionales de la patria y la bandera jalean y chillan y gritan como bichos a la oreja de los profesionales de la bici mientras suben tourmalets y angrilus, ahora habrá que escuchar eso de "Coño, ya basta de estigmatizar el ciclismo y el deporte. La mayoría no se drogan. El que se droga roba, y éstos no roban, ni van a la cárcel ni viven en pisos chungos", y cosas así de ese estilo. Y yo le digo a Prudencio:
-Mira Pruden. Tú estás sentado tomándote en verano, a la hora de la siesta un cubatica de ron con cocacola, corto de cocacola, y viendo por la tele ese espectáculo de gente acarreando agua parriba y pabajo en una bici, y sudando pa otro, y piensas: ¿Por qué lo hacen? ¿Qué les mueve? Es una duda que tengo.
Y va y me dice:
-La droga -. Yo tengo un vecino que sin meterse diez o doce rayas no baja a comprar el pan. Imagínate pa hacer trescientos kilómetros lo que hay que meterse. El acabose.
Y es esta última palabra lo que hace que, desde entonces, Juanito Muehlegg, o como se llame el esquiador pastillero murcianoalemán, se haya convertido en mi ídolo de la infancia, y eso que lo conocí ya maduro.
Parece mentira, pero como todos los años volvemos a protestar por la matanza de focas en el Canadá, país avanzado y desarrollado, según dicen.
Lo único que he visto desarrollado en ese sitio es Leonard Cohen. Que pena, que las noticias que sepamos de Canadá es que su bandera tiene una hoja de árbol, que tienen policía montada, que es muy bonito y que permiten que los granujas maten las focas a palos para que nosotros los listos y ricos europeos podamos llevar abrigos de pieles. Cuando vea a alguien el próximo invierno con un abrigo de foca le preguntaré, a ver qué me dice.
Cuando escuchaba la palabra crueldad no se me ocurría por qué había, en determinados casos, que arrimarle el adjetivo gratuita. Los humanos somos capaces de mandar gente a Marte pero en la conciencia de lo simple y sencillo seguimos en la edad de piedra.
Notas relacionadas:
[ Matanza de focas en Canadá ]
La ETA ha emitido un decreto por el cual deja de ordenar a sus empleados que hagan uso de los medios violentos para solucionar el conflicto que enfrenta al pueblo trabajador vasco-vasco con el resto de Expaña-Expaña. Ha emitido un decreto, o como han dicho esta mañana en el tele que hay entre los anuncios de préstamos bancarios y cuentas naranjas, ha decretado un alto el fuego permanente.
Sinceramente, no me cabe duda de que todo el mundo es hoy más feliz, menos El Mundo, claro. Y el ABC, y La Razón y etcétera etcétera. Porque es evidente que lo que tiene que hacer ahora la empresa en suspensión de pagos ETA es disolverse, como las burbujitas de los eferelganes que nos tenemos que tomar los que llevamos toda nuestra vida oyendo el runrún de este dolor de cabeza que dura desde los años sesenta del siglo XX.
Y ya para rematar, que se disolviera también la Conferencia Episcopal y entregara las armas, las hostias, los anillos, los báculos; y que se desintegrara Acebes, tampoco estaría mal. Pero no caerá esa breva, porque las malas personas se necesitan entre sí para hacer columpio, y si desaparece el terrorismo etarra, ¿de qué coño iban a hablar esos hombres de Dios?
Las cosas cambian, decíamos anteayer. De toda la vida creía que correr más era signo de buena salud. Qué va, al contrario, cada vez cascan más futbolistas, ciclistas, contorsionistas y resto de artistas de las pelotas y las pastillas. He observado que, contrariamente a la leyenda esa que circula por ahí de que los cuerpos mejor preparados para resistir una carrera maratoniana son los más entrados en años, llega un punto en el que, a medida que se cumplen años, no es demasiado conveniente ir mirando el reloj cuando sales a la calle.
Cuando tienes dieciocho o veinte años sí, corre, cabrón, porque la razón principal de que necesites reafirmarte está en tu poderío físico, pero luego, aaaamigo, luego lo único resistente que acumulas en tu cuerpo serrano es la bilis y la mala leche cuando compruebas la obsesión que tienes por no dejar que la naturaleza haga su trabajo. Que te conviertas en viejo. Que aceptes que ya no estás pa ná.

Por eso cuando era chico me hacían gracia las putadas que un tipo saludable, joven y jovial, deportista y sobrao como el Correcaminos le gastaba al viejo y achacoso Coyote, siempre quemado, vencido y con la lengua fuera. Como decíamos ayer, las cosas cambian.
Ahora es la revés, y creo que lo mejor que podía pasarle al bicho ese de las plumas es que tuviera un accidente, tanto correr. Siéntate ya, tranqulízate y te quedas quieto, hombre, que luego se cree la gente que el Tourmalet se sube comiendo macarrones y los niños se llevan un palo y se meten en la religión o cosas así medio raras. Te compras unos Camper (imitación, of course, que ya no se lleva lo original) en el mercadillo y sigues su consejo anti-Nike y anti-Adidas y anti-La Tórtola: Walk. Don't run. Si al final vas a llegar al mismo sitio.
¿Está vd. acongojado por sus correspondientes hipotecas y/o relaciones odio-amistosas con su banco? ¿Le duele la billetera por las comisiones? ¿Se pregunta por qué a vd., que lleva siendo fiel a su banquero la tira de años, no le han regalado ni un puto boli de cuatro colores de propaganda, y sin embargo su vecina ya disfruta de un magnífico wok y cuatro juegos de cristalería duralex? No se vaya, ahí van unos simpáticos y breves titulares de noticias de estos días, relacionados con su problema:
No os asustéis, que no todo es de botín. También tienen fundaciones que dan de comer a los artistas.
Always look on the bright side of life...

No puedo reírme, aunque me parezcan ridículos, y aunque tenga plena libertad para hacerlo, de algunos funcionarios de Dios, porque pueden pensar las siguientes cosas:
Nota: esta lista se irá ampliando en función de la progresiva reducción del cerebro de las personas, y sobre todo del miedo o sucesiva bajada de pantalones de los distintos gobiernos tras la amenaza a las libertades de sus ciudadanos.
Igual que la Historia y el Tiempo en Occidente se dividen, arbitraria, imprecisa y absurdamente en dos partes bien diferenciadas, Antes (a.C.) y Después de Cristo (d.C.), mi historia propia, mi Era personal, se divide en Antes del Hijoputa (a.H.) y Después de Él (d.H.), puesto que yo empiezo a ser persona, es decir a mentir, a robar, a comportarme como un cabrón, a perder la inocencia y la bondad y las ganas de reírme en el justo momento en que alguien al que llamaremos, por abreviar, el Hijoputa, me dice en la calle que los Reyes Magos no existen. El invento de la rueda y el fuego me parece una nimiedad desde entonces, ya nada tiene sentido.
Calculo que yo nací un soleado día de julio del año 7 (a.H.), que moriré unos cuantos años después (d.H.). Esto es ciencia, ojo.

Igual de ciencia es que, para que a un chiquillo de ahora le ilusione lo que le vas a comprar, hay que diferenciar en si el chiquillo está en su propia era a.H o ya ha pasado a d.H, porque si ya es persona y cree en lo que le ha contado el Hijoputa de turno, amigo, ya todo lo que le regales le parecerá una mierda comprada con tu puto dinero, y ya no le hará ilusión.
Y no le falta razón.
He decidido nombrar personaje del año 2005 al campeón de rallies Farruquito, pero no tiene nada que ver con su casamiento, ni con su juicio, ni con la persona a la que atropelló, ni con los cuarenta que tiene que alimentar con su arte, ni con nada así tremebundo ni artístico.

Es que viendo las imágenes de cómo iban vestidos los invitados de su bodorrio, los novios, hermanos, padrinos, en fin, de golpe recordé que una vez me puse una ropa un tanto peculiar (una pajarita roja con lunaritos blancos, entre otras cosas) para asistir disfrazado a un acontecimiento social de estos así de decir mentiras, no recuerdo si un bautizo, un entierro, una boda, un divorcio, no sé. De pronto se me acerca otro invitado y me dice:
-Joder, qué barbaridad, que horterada. Si llego a saber que vienes así vestido te traigo un chándal, pa taparte y que no te vea nadie.
Y yo, por supuesto, me vine abajo y no articulé palabra ni me emborraché como Dios manda, impresionado por mi amigo el Sincero. En ese momento me di perfecta cuenta de que el mundo se divide en dos, dos únicas y exclusivas mitades: la de los echaos palante y la de los echaos patrás, y no hace falta decir en qué parte estamos la mayoría de borreguitos y pobretones. Así nos va. Y si no, que se lo pregunten al fiambre atropellado.
¡Si señor, ese Farru 2005, echao palante y sin marcha atrás!
Mañana es el sorteo de la Lotería de Navidad, ese que da un premio al que ahora llaman el Gordo y que, cuando la corrección política gobierne el mundo, y dado que la mayoría de ciudadanos de esta mierda de países desarrollados tenemos ya sobrepeso, pronto se llamará el Sobrepremio o el Premio Grande o algo así light.
Yo siempre he visto estas cosas de la suerte desde una perspectiva progre: los sorteos son el opio laico del pueblo. Pero, claro, así uno sigue siendo pobre aunque honrado. Y ya sabemos, nos lo dice Farruquito y Aquí hay Tomate cada día, honrado=tonto. Bueno, pues aviso, y el que avisa no es traidor: como mañana no me toque la lotería y me convierta en hipermillonario, y por lo tanto en hijoputa, me voy a cabrear bastante. Porque este año he comprado números. Concretamente 10 €.
Lo que quiere decir que si de aquí a varias semanas no vuelvo a escribir es porque me ha tocado, para lo cual ya he rezado a los dioses más milagrosos y a los santos, arcángeles, papas, monjas, beatos, etc. más influyentes. Y ay como no me toque.
Como no salga de pobre mañana la ira del hombre caerá sobre la Tierra. Os lo aviso, y el que avisa no es traidor.
Si tuviera que hacer una lista de profesiones que jamás ejercería, jamás de los jamases, bajo ninguna circunstancia, aunque me estuviera muriendo de hambre y de sed, aunque me dieran tantos millones como para alicatar un salón de bodas, aunque me jurasen o prometiesen una vida eterna llena de los vicios más lujuriosos y menos confesables, aunque me gratificaran con dos camiones de cestas de navidad hasta arriba de champán, ostras y señoritas en paños menores, aunque me ofrecieran tirar el último penalti de la final del mundial, aunque me torturaran con los discursos completos de los políticos españoles de los últimos treinta y cinco años traducidos por abajo al lenguaje de sordos, aunque me amenazaran con cortarme partes blandas del cuerpo con una cuchara de postre, ni aun así consentiría yo trabajar de:
hay alguna más por ahí, pero seguro que es un poco mejor que éstas, y en ciertos casos, aceptaría, como por ejemplo analista de mercado de empresa distribuidora de wáteres de bares, o payaso de fiesta en McDonalds, eso aún podría tener un pase.
Jacobo Siruela siempre me ha llamado la atención porque, sin renegar de esa semirealeza española que es la Casa de Alba, es medio jipi, culto, le gusta leer, trabaja, y trabaja en una cosa que requiere esfuerzo: editar libros, antes en Siruela, ahora en Atalanta. Le gusta dedicarse a la cultura, y no teniendo problemas monetarios, tiene pintas de ser bastante feliz. Él mismo decía en una entrevista que era el primer Alba que curraba en los últimos 500 años. Es una rara avis en ese mundo de señorío y buena educación, o por lo menos así era de unos años hasta aquí, cuando es más fácil encontrarse en las páginas de sociedad al primo de un vecino de un donnadie que a alguien medio importante o que haya hecho algo destacable.
Hasta no hace mucho se utilizaba la palabra jet para referirse a la nobleza (o la bajeza, según se mire) y al glorioso mundo de las finanzas, mercaderes, prestamistas, puterío de lujo, en fin, las cosas que siempre hemos deseado los innobles. La palabra desapareció, al tiempo que dejaba de correr la cocaína y el Möet en casa de los duques de Feria, en Marbella, Sotogrande y en otros sitios así de gente bien.
Yo no descarto pedirle a la Real Academia que el término jet vuelva a incluirse en el diccionario. Y que me den un ducado por esta defensa apasionada.
PD: Con un fortuna también me apaño.
Aquí en España vuelven los niños a la escuela tras el periodo de descanso veraniego. Salen los padres muy contentos en la televisión, porque por fin van a descansar de verdad de tanto niño y tantas carreritas por el salón y tanta vida. Uno piensa que todos los que, sin vergüenza ninguna, expresan al resto de borreguitos televisivos su perra vida de guardianes-niñeros y echan pestes del gamberreo continuo de sus propios hijos serán todos miembros de las sectas anti-condón, y que su descendencia torturante es fruto del castigo divino, no de la voluntad paterna. Hay otros métodos más eficaces para quitárselos de enmedio, queridos paters amargados, el castigo físico, las palizas, la cámara de gas, matarlos de hambre, etc.
Eso es lo que Uno piensa ahora, probablemente cuando sea padre comerá huevos, y más vale pájaro en mano que ciento volando, etc...

A los chiquillos, por su parte, esto del colegio les da igual, saben que la mitad de las cosas que van a aprender no sirven para nada. Si siguen yendo es porque en su casa se aburren, y para ver a los colegas (y a esa compañera de 3ºA que está como el lomo).
-Hola, vengo buscado trabajo honradamente, hablo seis idomas y soy licenciado en tres universidades".
-¿Licenciaqueeeee? Sí, hombre, pa eso contrato analfabetos, que me salen más baratos y menos protestones. ¡Vete de aquí ahora mismo, honrado fracasao, que no tienes un puto Porsche donde caerte muerto!.
Niños, sabedlo bien: ni las carreras, ni la lectura, ni la geografía, ni la historia, ni la literatura sirven para nada. Si acaso las matemáticas, por aquello de contar el dinero y por conocer de antemano el precio de los cubatas en los puticlubs. Un niño sabe perfectamente que, si quiere progresar, debe dedicar sus esfuerzos e industrias al tráfico de esclavos, armas o droga, a robar coches de lujo, a especular con los terrenos y la vivienda, a la estafa bancaria de pequeños ahorradores, a ejercer de comentarista de sociedad o de la pelota, a envenenar a sus vecinos, a colgar en internet fotos porno de sus hermanas pequeñas, a presentarse a las elecciones y ganarlas, a ser respetado, en suma.
Ni los maestros quieren estar allí ni ellos tampoco, así que lo mejor sería que se cerraran las escuelas. Pero claro, los padres y el gobierno dirían que nanay de la china, que tres millones de pre-delincuentes campando a sus anchas por la calle causarían más destrozos que el Katrina en Nueva Orleans.
Niños, rebeláos, exigid una escuela que sirva para el futuro y que no os engañe nadie, nada más que vosotros mismos.
Mario y Sila, Góngora y Quevedo, Mozart y Salieri, Belmonte y Joselito, Sherlock Holmes y Moriarty, Mazinger y el Dr. Infierno...
Grandes parejas de opuestos que han pasado a la historia como ejemplo de rivalidad.
¿Qué son, rivales, adversarios, enemigos? Son ejemplos vivos de eso que llama el saber popular 'llevarse como el perro y el gato', aunque no siempre es así de simple.

Joe Louis y Max Schmeling eran dos boxeadores que tuvieron la mala suerte (aparte de trabajar en el reparto de hostias, como Benedicto) de vivir en el periodo más convulso del siglo XX. Louis era negro y estadounidense, Schmeling era blanco y alemán. Todo normal si no fuera porque su trabajo era el boxeo en los años treinta. El alemán le propinó una soberana paliza al imbatido Louis el 19 de junio de 1936, y esto sirvió al ministro de Propaganda nazi Goebbels para declarar al mundo la superioridad de la raza aria frente a las demás: "Schmeling's victory was not only sport. It was a question of prestige for our race."
"Mu bien", dijo el bombardero de Detroit. En 1938, durante la revancha, tumbó a Schmeling en el primer asalto. Los estadounidenses lo celebraron como el triunfo de la democracia frente a la dictadura.
Luego el alemán trabajó para la resistencia judía contra los nazis y fue repudiado como héroe nacional. Después Louis se convirtió en el perenne campeón imbatible, no se supo retirar a tiempo, perdió combates y fortuna, vivió en la miseria hasta su muerte y, paradójicamente, quien más le ayudó en el aspecto económico fue un buen amigo suyo al que todos consideraban su gran enemigo: Max Schmeling.
Moraleja: No te fies de los amigos que no conoces, mejor hazte colega de los enemigos que te conocen bien.
Los escándalos de corrupción que azotan el gobierno de Lula da Silva en Brasil tendrán graves consecuencias para el resto del mundo, porque si la gente de derechas vota a los políticos de derechas a sabiendas de qué palo van, es decir, que harán política de derechas, la gente de izquierdas ya no sabe qué puta mierda de gentuza es esta izquierda que se comporta como las derechas, ni a quién coño votar, si todos al final, derechas e izquierdas, forman gobiernos para rellenarse los bolsillitos, que es la única ideología posible.

Y lo más penoso es la cara de tontos que se les queda a los votantes, ilusionados y necesitados de cambios sociales, pero cabizbajos, defraudados y desengañados como siempre, porque nadie en toda la humanidad es capaz de utilizar juntas las palabras justicia, cambio, esperanza y honradez en un mismo discurso político mínimamente democrático.
¿Vergüenza? Ninguna, todo lo más un poco de rubor leve, ese que se pasa al tomar la primera copa en la gala de bienvenida del Mundo de los Ricos S. A. Cuando dentro de unos cuantos años se muera, al igual que en la tumba de muchos otros vendedores y charlatanes, debería ir este epitafio:
No yace aquí la esperanza
sino el hombre que la hundió
El asunto del tunning (personalización de los vehículos de motor llamados coches o carros) no es otra cosa que la adaptación democrática de la evolución natural del fenómeno humano más antiguo: la posesión. Una persona, un coche.
Estos aparatos se inventaron para la producción masiva en los EEUU de América, y venían a solucionar el grave problema de la ocupación del extenso terreno que tenían ante sí los habitantes. En otros países aún se podía ir andando o en bicicleta a los sitios, puesto que el espacio urbano ocupado, las ciudades y los pueblos, era más reducido, a escala humana. Las distancias en los Estados Unidos eran gigantescas, desproporcionadas, varios días de camino entre ciudades y decenas de kilómetros entre puntos de una misma ciudad. Sin coche, no eres nadie.

Además, tras la Gran Depresión, la economía tenía que aprovechar de algún modo los recursos del petróleo, y se crean las industrias derivadas, coches, autopistas, gasolina, todo forma parte del imaginario colectivo y del orgullo patriótico. Vale, pero (he aquí la gran pregunta), ¿y por qué esa obsesión por los carros?
Dice el sociólogo Vicente Verdú: "En Estados Unidos los coches son importantes de muchas maneras, y así como aquí (en España) se habla de la cosecha de los Riojas del año tal o cual, allí se habla de los Chevys o los Pontiac, según vemos en las películas, con las denominaciones de ser del 85, del 97 o del 2004, porque el coche es un elemento de identidad nacional y porque, en la práctica, dentro de sus grandes espacios poco se podía hacer sin un coche".
Y digo yo:
...
-"No preguntes por saber, que el tiempo te lo dirá,
que no hay cosa más bonita que el saber sin preguntar", dijo un sabio.
-"¿Y eso qué quiere decir?", dijo el otro, más sabio aún.
Notas relacionadas:
[ El ser humano peatón, en Trapo ]
En España deberían intentar organizar unas Paraolimpiadas de la Pamplina, y en ese caso ni el mismísimo Alberto de Amóniaco ni su cuñado el que se lava con Beefeater ni el resto de Príncipes, Infantas, Vividores del Cuento o Ricachones del Comité Olímpico Inmoral se atreverían a poner pegas, porque aquí hay madera para llevarse medallas en un dumper de esos de acarrear ladrillos de la obra.
Echarle la culpa de la derrota madrileña, como ha hecho la simpar Ana Botella, a la actitud de Zapatero ante el trapo americano es, sin duda, una de las más soberanas pamplinas que he oído últimamente. Porque claro, si hubiese ganado Madrid 2012, la victoria se la apuntarían Esperanza Aguirre, Rajoy y Aznar, que casualmente es su marido, y que seguro que lo organizó todo de puta madre... hasta que llegaron estos terroristas rojazos de ZP y su colega-tapado Gallardón, como no paran de decir los periódicos de derechas. Y si hubiera estado gobernando aún su Señor Marido y, aún así, el Comité hubiera apoyado a otra ciudad, también le habrían echado la culpa a alguien no-pepero, a una prima segunda de la mujer del aparcacoches de la SER, que trabaja de nueve a una contratao por baja maternal, pongamos, pero a Tamayo no, que de ese bendito nadie se acuerda ahora que está disfrutando de sus millones en dios-sabe-dónde.

Pero hombre, ¿cuándo se ha visto que una criatura rica y furbolista y elegante de los EEUU fuera a apoyar algo que venga de España, si ni siquiera saben dónde coño está? Apoyan a Londres porque saben más o menos que allí, en algunos sitios, se habla algo de inglés (con acento raro, eso sí), que es su idioma. Y punto pelota con la geopolítica del deporte, que ya tuve suficiente con oír eso de que el Barça ganó la liga porque el presidente del Gobierno es azulgrana (sospechosamente, que diría El Mundo).
Que por cierto, a ver si alguien me dice el nombre de un periódico que no sea directamente facha, o que sea de verdad medio de izquierdas, joder, que parece que aquí sólo leen los del PP. Aunque visto así, mejor, porque yo siempre que voy a comprar El Jueves u otras revistas de humor acabo llevándome el Hola, la Razón, el ABC y sobre todo El Mundo, que dan más risa.
Este mes de junio que se acaba está resultando bastante extraño aquí en la parte de Spain-one-point, que es esa zona medio africana medio europea que limita al Norte con la France-five-points, al Este con el Mediterráneo, al Oeste con Portugal, ten-points, y al Sur con el Morocco y el Sirocco, colegas, que sois los mejores cultivando reyes y otras cosas así como de liar.

Pues no otra cosa puede uno pensar viendo lo que ha ocurrido últimamente, sobre todo en lo que afecta a la religión única y verdadera, que es la católica-apuestólica y rumana, y a la moral de las personas de orden, que es esa clase a la que Uno quisiera pertenecer (pero con estas barbas y estas alpargatas de colores que gasto, difisilmeeeeeeente, che):
Pues nada, a casarse y votar manifestarse y descasarse y votar otra vez y volver a manifestarse, joder, que pa eso estamos. Y que siga la feria.
O sea, nada... Porque lo que no puede ser, hombre, es que la gente se sienta simbólicamente republicana el 14 de abril y realmente monárquica el resto de los 364 días del año. Como decía la hermana fea de Marilyn, "¡Que mal repartido está el mundo!".
Y hoy, como es tradición en esta santa casa, me pongo morao.
Cuando hace unos quince años el Papa y Gorbachov (por sí solos, según algunos) derribaron el Muro de Berlín y esa cosa que se llamaba socialismo real, ni dios sabía qué iba a pasar después. Un think tank nipoamericano llamado Fukuyama vaticinó entonces El Fin de la Historia, rimbombante título para un resumen del desgraciado fin de siglo XX.

El genial humorista el Perich pintaba en aquellos tiempos, en un chiste, a dos hombres leyendo el periódico en la barra de un bar que comentaban la situación de hambruna en Rusia:
-"¡Que espectáculo tan lamentable el del comunismo: Colas de miles de personas hambrientas ante estanterías de supermercados vacías!"
-"Sí, y fíjese en el capitalismo: colas de miles de personas ante estanterías de supermercados LLENAS".
No sé nada de economía ni de marxismo ni de plusvalías, sólo que todos los días hay que comer, si no, al poco tiempo, uno casca como Rainiero, independientemente del dinero que acumule. Pero me llama la atención precisamente eso: la acumulación. Borges y su biblioteca universal tenían razón.
Porque, vamos a ver: está muy bien defender la posibilidad de descargarse por la cara todas las películas, canciones, programas informáticos y lo que sea desde cualquier kazaa o mulillo o donkey, y guardar todos esos tesoros en los discos duros... pero ¿para qué? ¿Para no tener tiempo de oírlos, verlos o ejecutarlos jamás? ¿No será simple ansia de acumulación?
Un iPod de 60 GB puede almacenar hasta 15000 canciones. Hagamos la cuenta: a cuatro minutos por canción, salen 60000 minutos de música, que son 1000 horas (si no me equivoco), o sea, que escuchando continuamente el iPod pongamos que media jornada, cuatro horas diarias, tengo que tirarme 250 días para escuchar la musiquita bajada en el aparato (eso sin repetir ni una sola canción), medio año. Y no descargar más, por supuesto. Y eso sin contar el tiempo que dedico al ordenador o a los juegos o a ver películas bajadas by the face o compradas o prestadas...
Así que la dicotomía es: ¿Bajar música o trabajar/vivir? Claro, que si piensas que de tus setenta u ochenta años de vida te tiras treintaycinco durmiendo...
La verdad es que, por mucho que lo intento, no entiendo nada de esta fijación humana por los muertos, por las estatuas, los muñecos y toda clase de representaciones divinas, heroicas o funerarias. Las fallas, aún tampoco entendiéndolas, sí me parecen bien, porque al final les meten fuego, y eso siempre ayuda a Uno a quedarse tranquilo con su conciencia.

Hace unos días, y por orden gubernamental, retiraron la última estatua ecuestre de SS Paco el Ranas en Madrid, uno que hace setenta años pasaba por allí y estuvo pescando los siguiente cuarenta en el erario público, como su coleguita Pinochet, y hablando de sequías pertinaces y del tradicional aliado árabe en el NODO, hasta que tuvo una deferencia con sus súbditos y cascó, con los cual quedaba demostrado que era mortal.
En 1991 unos castellanos poco respetuosos con las tradiciones patrias pintaron de rojo ese mismo muñeco que ahora se han llevado "con nocturnidad y alevosía", como dicen los lectores de los diarios La Razón y ABC.
Ya dijo una vez alguien que si quieres humillar a tu peor enemigo, inmortalízalo en una estatua, que luego vendrá la venganza continua.
La salud del jefe espiritual de los cientos de millones de cristianos católicos, el Papa, anda un poco frágil. Creo que, aun habiendo sido deportista y montañero en sus años mozos, los malos ratos y la responsabilidad de su cargo, además de que una vez le metieron un tiro, le han pasado factura. Si algún creyente tiene que estar desencantado con el funcionamiento de esa empresa multinacional llamada Iglesia, es éste.
Este hombre que ahora se arrastra por las pantallas del mundo intentando hablar cosas que nadie entiende, al que pasean en una jaula motorizada de cristal, el hombre duro que hace años echaba broncas a los curas católicos rojos de América Central y del Sur, está hecho polvo.

Dicen por ahí que le están metiendo células madre a saco, pero sus gerentes lo niegan. Tampoco entiendo que eso tuviera sentido, la prolongación artificial de su vida, digo, a no ser que hubiera graves trifulcas en los pasillos por sentarse en la silla de san Pedro, el que negó tres veces y a la cuarta vio la luz.
Nunca me ha caído bien el estadista polaco, igual que la mayor parte de la jerarquía religiosa, de la Iglesia romana, de los judíos de Jerusalén o de los musulmanes de la Meca, son todos una banda de listos y aprovechados de la deseperación, los que nos interpretan la palabra sagrada a los que no sabemos leer los labios divinos, los borreguitos muertos de hambre y de justicia de aquí abajo, ese sitio de donde su Dios o dioses desaparecen cuando las cosas se tuercen, como en la época del nazismo, las pestes, los maremotos, los terrorismos... ¿Dónde te escondes, que no se te ve cuando tu gente te reclama?
Y a partir de ahora viene el espectáculo: las reuniones de alta política vaticana, el despliegue de ropajes púrpura y de anillos, las sesiones a puerta cerrada, el reparto de cargos o prebendas, la diplomacia, la negociación, la intransigencia y el puño de hierro. Cuando muera Wojtyla ya habrá muerto para el mando desde hace años, otra gente lleva la contabilidad y los asuntos terrenales con mano más firme que este anciano tembloroso. Habemus Papa, dirá uno desde un balcón de palacio, y un humito blanco saldrá de la chimenea y entrará en los corazones de la gente, sean o no creyentes en su dios, porque esto de morirse los mortales ningún dios lo puede evitar.
El Reparto. Hace unos años las comunidades rurales anarquistas de Andalucía, Aragón, Cataluña y el Levante llamaban así al ansia de justicia social por medio de la revolución. De todo eso no quedan ni las cenizas. Ni siquiera existe la memoria de que existieron.
Ni idea de lo que vendrá. Ratzinger y el Opus seguro que sí lo saben.
Vale, pronto hay elecciones europeas o algo así. Un referéndum, o aceptas o rechazas la constitución, creo.
¿Que votar, sí o no, o abstenerse, o cagarse en todo y poner pamplinas en la papeleta?. Esta última opción es la que, durante muchos años, más me ha gustado, más que todo por el qué dirán (las personas de orden, por supuesto).
Pero ahora voy a votar, con el razonamiento siguiente: ¿Quien dice que sí? Los de siempre, los de la corbata, los banqueros, los que saben del tema, los que se toman las copas en el bar del parlamento a nuestra salud. Vale.

¿Quien dice que no? La Iglesia, que no está de acuerdo en su carácter laico y/o ateo, que no hace referencias a las raíces cristianas de Europa, Lepanto, las cruzadas, el Opus, los Legionarios de Cristo y la cabrita de la Legión. Los talibanes, los iluminados, los de ETA, los defensores de los dictadores militares americanos que llevan 40 años en el poder, Bush y las empresas del petróleo, y los que pertenecen a varios de estos colectivos a la vez.
Aaaaaaamigo, entonces lo tengo más claro. Entonces sí.
Voto por descartes, no sé si tendré la razón. Es simplemente por dar por culo.
Ayer estuve leyendo noticias de hace casi dos años en unos ejemplares antiguos de El País. Una noticia, que ya no es Actualidad, y es por tanto Historia, y por tanto Olvido, me dejó frío, y creo que viene bastante a cuento para que reflexionemos sobre la memoria y la responsabilidad de los cargos públicos.
Resulta que la noticia se titulaba así:
"UN EX TORTURADOR ARGENTINO GANA LAS ELECCIONES EN TUCUMÁN. El candidato del Partido Justicialista, hijo de desaparecidos, pierde la alcaldía por 17 votos".
Dice el periodista que "la tragedia argentina duele allí donde se toca con el pasado impune. El general retirado Antonio Bussi, de 77 años, considerado uno de los criminales más feroces de la sanguinaria dictadura militar de los años setenta, fue proclamado ayer alcalde de San Miguel, capital de la provincia de Tucumán".

Rafael Sánchez Ferlosio lleva treinta años avisándonos de la perversión política del lenguaje periodístico, que es de lo que me gustaría hablar ahora, no de las cuestiones éticas de este caso. El diario El País, que es el periódico de referencia del mundo hispano, y que por tanto marca tendencias sociales y políticas, para ahorrarse una querella criminal, califica a este señor como 'ex-torturador', puesto que aún no ha sido condenado por este delito por tribunal alguno amparándose en las graciosas leyes argentinas de Punto Final y Obediencia Debida.
Es bastante triste. Una persona no puede ser 'ex-torturador', la condición de torturador se lleva siempre, como la de maltratador, asesino o violador. ¿se puede decir "el ex-violador Fulanito...", "El ex-asesino de Ernest Lluch...", "Mi marido es un ex-maltratador...". Creo que no.
"El ex-genocida Pinochet se arrepiente...", "El ex-asesino de masas Radovan Karadzic...".
Esto no es como ser ministro o veterinario o futbolista. Se trata de una condición de la persona, no de una cualidad pasajera y momentánea. Lo que ocurre es que el lenguaje judicial y legal está arrasando con el sentido común.
Me cabreo mucho con estas cosas, perdón por el rollo
Anteayer leí una entrevista que le hacían a Alfredo Urdaci, el ex-responsable de informativos de TVE en un periódico, ya que acaba de presentar un libro (o algo así) de memorias de su paso por la cadena pública-púbica de televisión.
Decía que durante los últimos meses ha sido objeto de un linchamiento mediático, y que en realidad se considera "conservador en lo moral, progresista en lo social y liberal en lo económico".
Lo de conservador en lo moral, teniendo en cuenta que viene de la universidad del Opus, se entiende. Hay gente conservadora y hay gente de costumbres más avanzadas, lógico. Lo de liberal en lo económico, pues también, hay partidarios del capitalismo y también los hay anti-sistema. Pero lo que no entiendo es lo de progresista en lo social, creo que no hay una sola persona en el mundo que no se considere progre en lo social, en cuyo caso no hace falta tener esa cualidad como virtud, porque todo el mundo es igual en este caso. A no ser que sea de boquilla, pero vamos, como mentir es un pecado supongo que supermortal, y si mientes según su Jefe se te cae la picha a trozos, digo yo que lo dirá en serio. Y si no se moriría ahora mismo.
Así que hasta con Urdaci estoy de acuerdo, todos somos guays, que bien, ya puedo dormir hoy tranquilo.
Hace sesenta años que tropas rusas entraron en el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. Más de un millón de personas murieron allí, en el legado estético y filosófico más llamativo que Hitler y los nazis dejaron a la Humanidad por los siglos de los siglos.

Ahora los dirigentes de las principales potencias mundiales rinden homenaje a esos muertos y a los seis mil zombis que sobrevivieron, esas mismas potencias que cuando la República española avisaba de lo que se le echaba encima a Europa durante los años treinta se negaron a ayudarla.
Lo que queda de Auschwitz no es sólo el recuerdo de los millones de judíos y de otros grupos humanos poco recomendables pasados por la piedra, sino la posibilidad de visitar la tienda de souvenirs en el mismo campo, una especie de parque temático de Disney de la memoria colectiva con toda clase camisetas y reproducciones de los barracones y las cámaras de gas.
No sé qué pensar de todo esto, sólo que el dinero no respeta nada, y que sesenta años no son nada tampoco.
Visitar el diccionario, así, sin más, sin porqué, es un sano ejercicio. Encuentras, por ejemplo, la palabra opíparo, muy usada para calificar las reuniones criminales y familiares de estas (entrañables: de entrañas) fechas navideñas. Igual que Franco siempre decía juntas 'pertinaz' y 'sequía', nosotros en Navidad decimos 'opípara' y 'cena'.
Y cuando estamos tres minutos sin mover la mandíbula parriba y pabajo decimos que tenemos hambre. Qué sabremos aquí los de arriba del hambre. El hambre no es no comer, no tener alimento, ni el sonido de las tripas vacías, sino la falta de vergüenza por pasar delante de un supermercado o de un restaurante donde todos los días tiran a la basura toneladas de comida en buen estado y a los demás, tristes buitres carroñeros que no tienen dinero ni dignidad que les den por culo, eso es el hambre, fame negra. El hambre está en el cerebro de quienes permitimos que se tiren alimentos, putos asesinos somos todos, y ahora que venga el Papa a cantar misa, ¡vende el Vaticano y el oro y repártelo o cállate la boca!.
Y a los que tienen hambre de verdad les decimos lo que dicen los personajes de Berlanga: ¿A quién se le ocurre ser pobre? ¡Pues haber nacido rico, hombre!
...
Hace un año escribí un artículo contra la lotería, más que todo contra el anuncio del señor calvo vestido de negro-matrix que sopla y nos trae esperanza de salir del agujero...

Pensaba que por cada segundo que viéramos en la tele imágenes de alegres ciudadanos brindando con botellas de freixenet y con gorritos de papá noel e invitando a todo cristo porque la suerte les había sonreído y acababan de dejar el mundo de aquí abajo, el de las hipotecas, las alpargatas del mercadillo y el paro, para pasar al cielo de las marcas, el lujo y el despiporre, como en el anuncio del perro Pancho pero a lo bestia, por cada instante que contemplábamos la alegría ajena, aumentaba un grado la posibilidad de matar a alguien con una escopeta de cañones recortados al salir a la calle.
Señores del bombo y niños de san Ildefonso, os lo aviso: el 22 por la mañana espero no tener que hacer uso de la violencia, lo digo por el bien de todos, y el que avisa no es traidor y cuando seas padre comerás huevos, etc. etc.
Viendo juguetes para regalar a la sobrinada en navidad me doy cuenta de que la mayoría de los chismes que pudiera comprarles son, en realidad, cosas que yo quisiera tener. Ojo, que son sencillos, nada de tecnología punta ni caprichos que no se puedan comprar con dinero.

Por favor, una colecta para que me pueda comprar tentes, cinexines y scalextrics. Y si no llega pa tanto, un puzzle, hombre no seais rácanos que me hace mucha falta. También acepto décimos de lotería, jamones (sólo los de la patita negra) y joyas. No se admiten colonias, yo ya huelo mal de serie.
Os lo agradecería casi de por vida. Una sonrisa, si va acompañada de un presente, es para siempre.
Claro, cuando no existían los telefonillos ni los politonos ni las melodías antes-muerta-que-sensilla ni las cámaras de cinco megapíxeles incorporadas ni las manos libres ni la libertad siquiera, en esos momentos históricos las personas estaban desconectadas e incomunicadas, que mala suerte y qué tontos eran los antiguos, y sobre todo, qué aburridos.

Ahora por fin tenemos una identidad: qué gran alegría contestar, cuando alguien me pregunta mi filiación, "sí, yo también soy de Amena, con aquel no hables que es de Movistar". Y Hello-Moto y Siemens-Mobile, y que mi agenda tiene más memoria que la tuya, y marca los números eructando el nombre de mi amigo y que mi cámara tiene una resolución de seiscientosmil colores, y que se te vé en la cara, chavalín, que eres más pobre que una rata, con ese móvil de segunda generación que no tiene juegos en java.
Y es entonces cuando te quedas tranquilo, cuando sabes que aún hay gente que valora la libertad y eso. Europa ha muerto, viva Vodafone y viva la vida en colores y la felicidad. Porque ayer conocí a un tío que llevaba toda su vida sin teléfono y me quedé espantao. Le dí el pésame y mi número, para que cuando vea la luz me llame y me diga a qué psiquiatra va.
Aprovechando el sol invernal y generoso de la tarde, una de las muchachas rumanas que siempre están pidiendo dinero en la puerta del Mercadona se distraía tumbada en la hierba del parque, con los ojos cerrados, como dando gracias por ese calorcito que de noche no podía disfrutar durmiendo al raso.
Se incorporó y me dijo: "Siñor, ¿qui hora es?". Las cuatro, le contesté, y puse cuantro dedos en fila, para asegurarme de que me había entendido.
Entonces me di cuenta de su extrema belleza, de los rasgos tan dulces ocultos tras la mugre de la cara y el pelo sucio, de su desaliño y de sus faldas de colores, una mujer que si estuviera en una reunión de empresarios, vestida con ropa cara, hablando de la inteligencia emocional y del tai-chi, con el pelo limpio, sonriendo, tomando copas en un sitio de moda, o presentando un programa de cultura en la tele, llamaría la atención. Pero es pobre, no me vale para el Hola, el boletín de lo que Maruja Torres llamó Versión Oficial de la Vida, la VOV, ese revoltijo de ladrones, sinvergüenzas y prostitutas caras cuyas andanzas puedes seguir en la sala de espera de la peluquería o en la consulta del dentista, antes de que te saquen la muela y te preguntes qué has hecho para merecer esto.
Un eufemismo es una palabra o expresión que sustituye a otra considerada vulgar o inadecuada, según los nuevos cánones de la corrección política. Han existido siempre, desde los inicios del lenguaje, pero últimamente esta práctica se está convirtiendo en un puro ejercicio orwelliano de doublespeak, que intenta acabar con determinados conceptos eliminando primero las propias palabras que los definen.
Es difícil saber dónde acaba la justa defensa de los colectivos históricamente machacados e indefensos y dónde empieza directamente la paranoia inquisidora del politically correct.

De hecho, iba a comentar que estas actitudes a menudo provocan comportamientos que rozan la imbecilidad, pero me parece que la palabra imbécil es tabú, así que diré que me parece que su uso prolongado y continuo hace caer a sus usuarios en un estado de ausencia de discurso con un nivel aceptable de racionalidad, con lo cual, al autocensurarme, estoy comportándome como un perfecto imbécil (con perdón).
Me resulta bastante complicado referirme a las prostitutas o prostitutos (antes llamadas putas/chaperos) como trabajadores/as del amor, a los cojos como personas cuya movilidad de las extremidades inferiores está limitada, a los mancos como idem de las extremidades superiores, a los negros como personas de color o afroamericanos (entre otras cosas porque la mayoría de esas personas no son americanas, y porque ellas como colectivo siempre se han definido con el término 'black'), a los niños como personas de tamaño reducido en proceso de socialización (en estado larvario, supongo), a los viejos como personas con gran experiencia que han adquirido a través de su longevidad, a los obesos (antes gordos) como personas de anchura diferente, a los enanos como criaturas de dimensiones verticales limitadas, a las criadas como empleadas del hogar, a los carceleros como funcionarios de prisiones, a la guerra como conflicto bélico, a las víctimas civiles como daños colaterales, a las matanzas terroristas como operativos.
Es cierto que puedo hacer mucho daño con la lengua, sobre todo si me considero superior a mis semejantes, pero me parece que me engaño a mí mismo si en vez de utilizar la palabra banquero digo 'persona que ayuda a otras a superar sus problemas de liquidez a través de un préstamo con intereses', porque a esto se reduce casi todo, a que nos da vergüenza llamar granujas a los granujas. En cuanto al resto, es relleno y simulación.
El aparato genital masculino, dependiendo de la edad del usuario, se llama pito, chorrina, polla, otra vez chorrina y pito. Es cuestión de tiempo, no de conceptos. La primera vez que oí la palabra pene me puse colorado de la vergüenza.
No entiendo cómo la libre decisión de personas maduras y responsables, a pesar de que dicha decisión sea la de acabar con su vida, pueda ser constitutiva de delito. Así se expresan jueces y fiscales frente a la defensa por cualquier medio del suicidio como decisión personal. Todo esto viene a cuento del caso de las nueve personas muertas en Japón y que al parecer habían pactado su fin en conversaciones por Internet.

Me recuerda esa leyenda urbana que afirma que en un cuartel arrestaron a un mulo por pegarle una coz a su sargento o coronel o lo que fuese su superior o inferior o igual. O al chiste ese del niño berrinchoso que amenazaba a su madre con tirarse por el balcón, a lo que ésta respondía: "¡Como te tires y no te pase ná, te mato yo!".
Digo yo que si la decisión de Uno es acabar de ser Uno, pues decisión libre es de cada cual... y punto, ¿no? O es que arrastramos aún ese sentimiento de culpa de la expulsión del Paraíso, y resto de peliculitas de Charlton Heston, vestido de Moisés, con los Diez Mandamientos en una mano y un rifle en la otra, diciendole al Señor: Perdoooooonaaaaloooos, que no saben lo que haceeeeen...
¡Cosas veredes Mio Cid, que farán fablar las piedras!
La Conferencia Episcopal manda a sus legiones a luchar contra el Mal, esos rojerillas instalados ilegalmente en La Moncloa y que quieren que los curas dejen de vivir como curas.

¡Resistance, señores curas, resistance!... ah, y otra de gambas, que paga el pueblo (como siempre). Por cierto, lo de que vds. no tienen privilegios será una broma, ¿no? Por supuesto que no tienen privilegios, en el Juicio Final (esa peli mala de abogados fulleros que enseñan a los niños en sus escuelas) serán vds. tratados por su Dios igual que a los clérigos y mamporreros del resto de religiones, confesiones y sectas, como criminales, faltaría más.
La sociedad industrial y su futuro es el objetivo de un hombre que dedicó buena parte de su vida (antes de que lo entalegaran) a protestar contra contra los abusos y peligros de las máquinas.

Theodhore Kaczynski, llamado Unabomber, era un profesor de matemáticas de una universidad norteamericana que llevaba años mandando bombas a los que consideraba responsables de la catástrofe de la civilización. Junto con el subcomandante Marcos se convirtió en los años 90 en uno de los mitos revolucionarios que sirvieron para que mucha gente creyera en las teoríasde la conspiración, que el Fin estaba cerca, más o menos como el milenarismo cristiano, pero a lo bestia.
Lo ligaron y ahora el mundo se dedica a otras cosas, a comer y dormir, etcétera.
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[Traducción al español de La sociedad industrial y su futuro]
Un profesor de Historia del Arte me dijo que el 90% de las personas no están preparadas para entender la pintura de Picasso. Sólo comprenderían lo que nos dice su arte el 10% de la gente, justo el porcentaje que piensa que el otro 90% son gilipollas.

Probablemente yo pertenezco a uno de los dos grupos: o soy un listo o soy un gilipollas. Pero creo que el día en que Picasso dejó de abusar de la bebida, de la comida, del tabaco y del amor, justo ese día se murió, con más de noventa años.
Moraleja: No seas como Picasso, cómprate la ropa en el mercadillo y sigue los consejos de tu médico.
La palabra freak hace unos años era sinónimo de monstruo, y sólo era utilizada por los cinéfilos amantes de Tod Browning, el director de la película de dicho nombre que en castellano se tradujo como La parada de los monstruos. Como se nota que no había tele entonces.

Ahora freak o friki es la autodenominación de marginal, en el buen sentido, personas que se enorgullecen se ser raros. Internet no es únicamente el paraíso de los freaks, hace ya muchos años los tebeos americanos de los Freak Brothers hacían las delicias de su pequeño público. En estos años la multiplicación de espacios televisivos de glorificación y humillación de las personas distintas, junto con la moda del politically correct hacen que salirse un poco de la norma ya no esté entre las preferencias de cualquiera que pase por rompedor en alguno de los campos artísticos o sociales. En fin, más o menos la teoría del efecto mariposa, esa que dice que el batir de las alas de un bicho en Cancún provoca que seas un hijoputa en Sidney, y viceversa o sinécdoque o hipérbaton o algo así.
Y ahora vengo yo aquí a explicar que mis vecinos los del bajo derecha son aliens, que los he visto saliendo de la ducha y no tienen genitales, y comen patatas fritas del mercadona y hablan klingon y tienen las orejas de punta y leen el As. Aliens totales, joder. Pero nadie me hace caso, hasta Sardá me ha dicho que tengo muchos pájaros en la cabeza y que siga viendo Gran Hermano, que es bueno para amar a tus congéneres.
Encuentro una buena explicación para entender lo que es la sangre que ésta, en una página para niños.

Lo que por mucho que he buscado no localizo es una explicación para los términos humanidad e inteligencia, de verdad, así puestos lo dos juntos parece una contradicción.
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Por muchas noticias que leas, por muchas enciclopedias que consultes, por muchas imágenes que veas, al final lo que consigues es acercarte a las palabras asco y vergüenza, términos mucho más apropiados para incluirlos en un estudio sobre el comportamiento de nosotros los animales.
Hay noticias que merecerían ser verdad si no fuera porque ya son ciertas. Como ésta que pone aquí, han inventado un microhelicóptero espía con cámara para la vigilancia de niños...

Lo que hace falta no es que los padres japoneses se dediquen a comprar armamento militar japonés para vigilar a sus niñitos japoneses de los peligros de la vida, sino que esos mismos niños japoneses, cuando sean adolescentes y luego adultos y luego viejos y luego cadáveres, no se hayan pasado la mitad de su vida inventando pamplinas en vez de dedicarse a follar, a leer, a divertirse o a acabar con el hambre en el mundo, por ejemplo.
Pero claro, lo fácil es jugar a los geypermanes y godzillas, no lo otro.
A mediados de los años 80 yo era un niño que se preocupaba mucho del futuro de las personas humanas. Más o menos como Orzowei, pero sin taparrabos. Cada vez que había elecciones tocaba discusión política con un amigo que tenía la mala costumbre de defender lo indefendible, en este caso la fuerza y capacidad de influencia del Partido Comunista en una época en la que estaba claro que el comunismo iba cuesta abajo y sin frenos. Los niños discutían de política entre los capítulos de El perro de Flandes (no el Duque de Alba, unos dibujos animados que ponían los viernes en la tele) y Tocata.

Mi amigo se cabreaba mucho cuando yo le insinuaba que el antiguamente poderoso PC estaba sobrado de vendedores, que lo que tenían que hacer es echarlos a todos, como pasa en el McDonalds, Ikea y en todos esos sitios en los que te lo tienes que hacer tú todo, y si no te dan por culo, y que son los que triunfan. Mi amigo decía que yo no era ni rojo ni negro, que era un fascista enmascarado, como el Papa. un quintacolumnista que merecía el garrote vil.
Fuí corriendo al Pequeño Sopena Ilustrado. Encontré Garrote, Enmascarado y Papa, pero no Quintacolumnista. De aquellas yo leía de noche manuales de márketing para hacerme rico y no tener que currar como un cabrón.
Siguiendo los consejos científicos de los sabios de la economía mundial, le dije a mi amigo que lo que tenían que hacer es lo mismo que la leche Pascual, vender mucho aunque no tuvieran ni un nombre pegadizo, ni una imagen moderna, ni anuncios guais, ni una ideología consecuente, ni unos líderes sólidos, ni un programa de cambio social, ni siquiera un logotipo atrayente. "Lo que necesitais es vender las ideas, como la Iglesia pero en rojo", le comenté.
Me mandó a la mierda pero me hizo caso. Al poco tiempo los comunistas,