Los recuerdos existen para recordarlos, o eso creo. Siempre he pensando que son como plantas, que si no las riegas (si no los recuerdas) se marchitan (se incluyen en el olvido).
¿Sabes? Hubo un tiempo en el que viví durante un mes aproximadamente en una casa un poquito rara. Era una casa típica de pueblo. Tenía una puerta que podría abrirse con una simple patada. Recuerdo que en la habitación de matrimonio, había una cama antigua, con un colchón de esos antiguos, y encima del cabezal de la cama, una gran cruz con cristo crucificado, me impactó aquella imagen, así que cerré la puerta de esa habitación y nunca la volví a abrir, solamente cuando ya dejábamos la casa y fue un momento para recoger unas cajas que dejé allí adentro,
No puedo recordar del todo bien. No se exactamente como L consiguió alquilar aquella casa por un mes, creo que fue después de intentar dormir las dos en una cama de un solo cuerpo, con algo de calor. Y más tarde un dolor de espalda increíble. Creo que por eso buscó esa casita, creo que alguien le habló de una señora que alquilaba esa casa. Por la que le cobraron a L, creo que unas 60.000 mil pesetas. Recuerdo la cara de la mujer, algo borrosa, dándole las llaves para que nosotras mismas mirásemos la casa.
Creo que la elegimos porque siempre sería mejor que dormir en una cama de un solo cuerpo, y encima en una habitación preparada como para una persona, y para de contar….
Los días en esa casa eran entretenidos. Yo no tenía casi nada que hacer, excepto esperarla a ella, a que llegara del trabajo: L se levantaba temprano y se iba a trabajar. Yo dormía hasta más tarde, luego me levantaba e iba a una panadería que había cerca de casa a comprar algo para desayunar y para hacer la comida.
No tuve casi noción del tiempo en aquella casa, no se exactamente que es lo que hacía en momentos determinados. Pero si recuerdo que iba con L a sus clases de Taichi, que se las daba una mujer muy amable, que vivía en una casa que se había construido junto con su novio-marido, pérdida de la mano de Dios. Difícil de llegar, porque tenías que meterte con el coche por un camino de tierra rodeado de arbustos, eso si que lo recuerdo con gran claridad.
También recuerdo que íbamos a una cabina que había cerca de la casita, a llamar a nuestras familias. Yo llamaba a mi Madre para decirle que estaba bien. También recuerdo que en alguna ocasión llame a Atlanthis para decirle que la extrañaba mucho.
Recuerdo que cuando me quedaba sola en la casita, echaba de menos escribir. Y escribí cosas, lo que pasa que el portátil se me jodió y lo perdí todo. Ojala no lo hubiese perdido.
Aquel mes allí fue especial, y digno de contar. Lo pasé muy bien. Y estaba junto a L, mi gran amor y por el que lo dejé todo: familia, amigos, posible trabajo……
Me fui cargada de un montón de mochilas y bolsas de deporte, llenas de ropa y cosas que consideraba importante llevarme, porque me iba con ella, y yo quería que fuese para siempre.
Creo que mis recuerdos de esos momentos son algo borrosos porque lo viví todo a modo película: no me creía estar viviendo eso. Yo. ¿Cómo podía estar pasándome eso a mi?. Me había tocado algo más que la lotería: Estaba a su lado. La distancia ya no existía. El amor había triunfado, y yo era feliz.
Pero lo pase algo mal, porque tuve que dejar mi ciudad y echaba de menos a mucha gente, pero sobre todo a mi Madre, a mis hermanos y a Atlanthis.
Pero tenía lo que yo había elegido: y era estar a su lado. Y eso lo merecía todo.
Mi juventud es también la culpable de que yo no recuerde bien algunos momentos, conversaciones o gente. Porque de todo esto hace ya unos cuatro años o así, o incluso más. No tengo muy buen atino para recordar fechas.
Pero de lo que si me acuerdo es que fue la primera vez que salí de mi casa para no volver, y esos momentos son únicos e irrepetibles. Es como tu primer beso, tu primera vez, o tu primer hijo. Son cosas, momentos que son dignos de recordar.
Lo que yo no sabía era que volvería a casa con el corazón roto en pedazos y vomitando mi amor, y mí pena por la boca.
¿Sabes? Recuerdo perfectametne una de tus llamadas de esa época, contándome cómo te iba la vida. O quizá te llamé yo, no lo recuerdo. Pero recuerdo que también estabas un poco triste, pensando que L no te dedicaba todo el tiempo que te debía dedicar después del esfuerzo tan grande que hiciste por dejarlo todo, y que ella, por ejemplo, se iba a Tai Chi... No sé, me he acordado de golpe, espero no estropearte los recuerdos... Y fecha, pues si no recuerdo mal fue en el 2002. Espero que estés bien. Saludos.
Escrito por: Itaca, el Viernes, 22 de Septiembre de 2006 a las 05 PMNo es exactamente que no me dedicase tiempo. Es más bien, que yo andaba un poco pérdida por el cambio tan brusco de vida al que nos sometimos ambas. Y hoy por hoy, con todo lo vivido y lo aprendido, sé que ella me dedicó mucho tiempo, y que yo, del todo bien con ella, no me comporté.
Porque mi edad, o que no era lo suficiente madura, me hizo fallar en un monton de cosas.
Creo que nunca supe entenderla o darle lo que ella merecia. Por eso quizás, me dejó. Y no son escusas.
Es lo que pienso a día de hoy, con todo más madurado y con 5 años más en el cuerpo, juas juas.
A día de hoy, en cierto modo, me alegro de que nuestras vidas tomaran caminos distintos, porque hoy tengo a mi lado a una mujer maravillosa, y ella a otra mujer supongo que tambien maravillosa.
Ella merece ser felíz.
Como tambien lo merezco yo.
En fin, son recuerdos.
No me esperaba un comentario tuyo, y sinceramente me ha gustado.
Gracias guapa.
Un abrazo
Escrito por: eigual, el Viernes, 22 de Septiembre de 2006 a las 11 PMHola, no te esperabas un comentario mío? Leo todo lo que escribes, aunque ahora he estado dos semanas de vacaciones y me he perdido un poco, pero vamos, que sigo por aquí... Me alegro que veas las cosas así, la distancia y el tiempo nos ayudan a madurar. Espero que estés bien. Besos.
Escrito por: Itaca, el Lunes, 09 de Octubre de 2006 a las 12 AM