Nuevo mundo (II)

Éstas son las palabras que le han puesto nombre a todo esto. Y a muchas cosas más, y ojalá alguien las recoga y las haga dormir en la orilla...

1

He quemado las fórmulas. Dejé de hacer exorcismos. Lejos, lejos queda el antiguo poder, mi legado. Hálito de fogata en mis narices, mi idioma desintegrado, la sombra todavía húmeda de un sortilegio. Como vena de agua en la oscuridad otra vida avanza. Todo el arrasamiento ha sido para desplazarme, para vivir en otra articulación.

2

Papeles del amanecer. Siempre hablan de la patria adoptiva, la que me ha dado. Hojas amontonadas como para una ceremonia.
Sacrificio a un dios de ébano.

3

Esas escrituras invariables.

Siempre regreso al mismo idioma. Un cuero embrujado de animal. Inatrapable, pero presente como la vida de un antepasado.

Tejido sobre el tejido, la lengua muerta del amor, fuego que me ha hecho adicto a un culto insinuante.

4

El amanecer no me devuelve el amuleto perdido. Desde una playa un anciano hace señales. Trato de regresar a los pozos, pero no sé el camino.

5

Entra mi sombra.
Trae una serpiente, un búfalo, una mujer, una casa,
un muelle.
Intoxicación de cobres salvajes.
Avanza, avanza.
Droga.
Se apodera de lo que miro.
Va marcando aquí y allá, todo.
Luego huye para unirse a un animal.

Se pierde entre las hojas como un ave.

6

Memoria que sale a buscar cosas huidizas. Posesiones que pertenecen menos a su dueño que al aire. Eso que un cofre de madera quiere proteger no nació para las palabras. Sólo yo me empeño en quitárselo a los ojos.

¿Qué lengua traerá los tesoros sin tocarlos?
Al fondo un rey enfermo me ve partir.
Yo le entrego un estuche con un rubí ansioso.

7

Voy, abriéndome paso por entre la aspereza, al lugar donde está guardado mi retrato futuro.

8

Un fuego remoto me sostiene. De su aura roja tomo mis préstamos.
Pasadizo hacia la incandescencia, no admites plazos.

9

Orgía vegetal.
Una mujer desnuda se acuesta bajo la lluvia.

Texturas donde una ausencia se mira.

Caverna olorosa, condúceme.

10

Légamos jamás recuperados.

De repente un roce. El universo de la piel. El hilo extraviado en el viaje.
Estoy bañado por lo que vive, por lo que muere.
Cada día es el primer día, cada noche la primera noche,
y yo, yo también soy el primer habitante.


Rafael Cadenas,
en Memorial (1977).

Fue Laura, y era Abril 11, 2004

En el alambique


Carlos:
:)
(Me voy a leer donde las pastillitas para los nervios...)

Fue L* y era Abril 12, 2004 07:48 AM

Las palabras, las palabras... siempre la magia se ha servido de ellas para tejer realidad en los deseos...

Buena estrella

Fue Carlos E. Herrera G. y era Abril 12, 2004 06:22 AM


Oh, vaya, creí que nadie iba a venir y tengo dos invitados de lujo.
Besos a los dos (cómo extrañaba ver fantasmas por los corredores, qué gusto volver a encontrarlos).

Y espero mis caracolas, para oír el mar cuando me quede lejos...

:)

Fue L* y era Abril 11, 2004 10:54 AM

Como siempre disfruto articulándome naufragio entre tus letras. Muy linda tu nueva ubicación, pasaré a visitarte, la próxima vez con una bolsa llena de caracolas.

Abrazos desde el ático

Fue Luna y era Abril 11, 2004 10:43 AM

Bellísimo lo que veo...da gusto naufragar en tu océano.

Fue Lobo y era Abril 11, 2004 10:20 AM
Gira el molinillo









¿Que te recuerde Monsieur Flamenco...?