Bolerito


Esta mañana te soñé muerto
y fue sencillo.
Aterradoramente más sencillo
de lo que hubiera imaginado,
cuando hasta el corazón habría jugado sin vacilar en una apuesta
contraria.

Y simplemente no estabas.
Allí tenía yo todos tus recuerdos:
tus libros y tus discos,
esa memoria física grabada
viciosamente,
el tacto de tus dedos pececitos,
cubriéndome entre sueños,
y el aire puro,
sin el olor de tu cigarro,
sin tu perfume,
sin ni siquiera la ceniza
de tu presencia.

Simplemente no estabas.

Y yo sabía que volvería a levantarme,
a preparar el desayuno,
a cepillarme los dientes
aunque allí no estuvieses.

Y sabía
con esa deslumbrante clarividencia de los sueños
cuando se sueñan en medio de un insomnio
de muchas noches
que iba a poder soportarlo.

Que de ahí en más me leería todos tus recortes,
tus libros de poemas,
que escribiría sobre ti,
buscando convertirte en una aparición sonámbula,
alguna clase de fantasma que pudiera encontrarme cada noche
como un suspiro derramado entre las sábanas,
para invocarte cada vez que el frío
me lastimara la curva de la espalda,
ese centro invisible
de toda tu morada en mi organismo,
tu tatuaje indeleble.

Y escucharía tu música
hasta que circulara intempestuosa
dentro del ritmo interno de mi llanto sanguíneo,
también en los más crudos silencios.

Y erigiría en tu memoria
nuevas cartografías,
porque qué cosa fuimos sino eso:
un nuevo mapa del destierro
con pistas hacia el sol,
ese último tesoro
como un galeón hundido
en el nadir inalcanzable;
una infinita sucesión de puntos azarosos
unidos por caminos de saliva,
caracolitos aplicados
trazando surcos infatigablemente,
noche y día.

(Y ahora no estás, amor
pero aún así aquí sigo,
sobreviviendo.)

Y poco a poco irías perdiéndote de todos modos,
ahogándome en vapores impalpables,
movido por fuerzas imposibles
de repulsión hacia mí,
hacia tu propio país de muertos.

Y habría que regalarle tus camisas
a otro
antes de que empezaran a raerse.

Y soportaría amanecer a tus amigos
tan preocupadamente cuchicheantes,
porque eso ya no podría llamarse vida
(qué gran noticia
como si no supiera yo que no había vida
posible
después de ti, ni antes de ti, ni sin
que allí estuvieras).

Y empezaría a fumar
para evocarte
aunque tan sólo fuera
en el olor a tabaco.

Pero te oiría regañarme cada vez.
Y siendo tan poquito ya
lo poco que aún salvara
de tu recuerdo,
no iría a perderlo discutiendo
con tu voz fantasmal.
Así que dejaría
no sólo el cigarrillo
porque junto a ese humo
se alejaría de mi vida
como una cinta desenrollándose
en una delgadísima voluta,
todo tu efecto narcótico.

Y hasta alcancé a intuir en ese sueño el día en que tomaba un libro
que nunca habías leído.
Y otra tarde iba al cine
a ver una película
de ésas que ya sabía que no irían a gustarte.
Y poco a poco
esa persona extraña que yo era
cuando el amor
se iba marchando de mí,
también se me alejaba
de a pasitos pequeños,
del otro lado de un filtro color ocre
hasta que descubría
la ausencia casi mortal de rastros suyos
en toda la relojería de mi tiempo.

Y sentía pánico.

Sentía un enorme pánico comiéndome
por dentro
hasta la voz
que en cada grito enmudecía.

Y enloquecida,
con esa espeluznante clarividencia de los sueños
me daba cuenta
de que había otra persona transcurriendo
eso que ya no era mi vida
sino una sucesión de hechos vaciados de tu aire,
donde no había nada tuyo,
ni los paseos,
ni tardes-lluvia en camas siempre algo deshechas,
ni ese reguero de migas de bizcocho
y el café amargo,
y ni siquiera tus lentes sobre el escritorio.

¡Ni siquiera tus lentes
para que descuidadamente los sepultara yo otra vez
bajo la pila de mis cuadernos!

Pero era entonces, cuando yo sólo quería hundirme
hasta en el último riñón de este planeta,
o ir a buscarte
y no podía, cuando volvía a sentirse todo tan sencillo
de cualquier forma
porque habría otra viviendo eso que llamo vida a falta de otro nombre,
otra con estas mismas manos
que ahora deslizan hacia un costado las frazadas
para dejarme libre del mundo de los sueños
donde es terriblemente simple imaginarse que estás muerto
mientras yo sigo
al lado tuyo, en esta misma cama.


* * *

Aviso legal:
El fumar es perjudicial para la salud.

Fue Laura, y era Mayo 07, 2004

En el alambique


Fan, pero es que no dicen, acaso, que siempre es mejor la paja ajen...eh, perdón, quiero decir, el ojo ajeno, o la viga del otro, o... yamentiende, ¿no?...
:D :D :D

(Que no se diga que la dueña apoya las guarradas en este sitio, vamos...)

Fue L* y era Mayo 11, 2004 01:43 AM

Deberías pasarte por mi casa tienes una mención especial en el concurso del fin de semana.
Otra cosa, te he enlazado desde mi blog, espero que no te importe.

Fue Bo Peep y era Mayo 10, 2004 07:09 PM

pero che, a los flamencos les manducaban las piernas. era eso lo que querías?

Fue fander y era Mayo 8, 2004 07:52 PM


...y luego dicen que Mr. Blog no es el Sr. Freud del siglo XXI...

:))

Fue L* y era Mayo 8, 2004 03:05 PM


Jaaaa... Bo, es que cuando caí que me habían sacado el gordo de la niña seductora se me vino el alma al piso, bú.

Y sobre mi pobre pajarraco ya lo sé, si es que a mí también, pero ya ves que el capricho mueve al mundo, jo.

(Pobrecillo, a mí me recuerda a Alicia y que los usaban para jugar criquet y por eso me lo traje... :S
Mis analogías literarias y yo, ya ves.
Y eso por no decir que en la primaria me tocó hacer de víbora (media clase flamenco -los altos-, la otra mitad víbora -yo, desde luego, en este grupo-) cuando representamos un cuento de Horacio Quiroga, Las medias de los flamencos, y desde ahí me queda la frustración.)

Fue L* y era Mayo 8, 2004 03:05 PM

Y otra cosa más, lo de "trucador" no puedo aceptarlo. ¿De dónde te has sacadao que hay dos erres? Es que vamos como motos y no nos fijamos.
:)

Fue Bo Peep y era Mayo 8, 2004 02:29 PM

A ver L*, no has hecho nada mal, con ese color rosita era imposible no saber que era un flamenco, si le llamé "pajarraco" fue por darle un apelativo cariñoso. Acláralo con él, por favor, dile que aquí con esa expresión queremos decir: seductor, vivales, cachondo... A ver si lo arreglas. (Aunque a veces el (puto) pájaro jode a la hora de picar, pero eso callátelo);)

Fue Bo Peep y era Mayo 8, 2004 08:31 AM


Y no, he optado por la huelga a la japonesa y postear hasta que me desangre.
Conque agradezcan que todavía no entré en la esquizofrenia de abrir dos, tres, cuatro o más sitios (nomás porque a mí siempre me gana la apatía), y bombardear la red con mis alunizajes postraumáticos.

(Porque es que mis problemas creativos pasan por la búsqueda de la unidad, mire qué cosa más barrocamente estúpida)

En fin, pa qué entrar en detalles escatológicos, don(es).

Y ahora digan whisky que les saco una foto, se los ve tan lindos a los dos ahí...
:))

Fue Lau y era Mayo 7, 2004 09:20 PM


Oscarcito, sííí, REM tiene sitio consagrado en casa, claro.

Ya tendría que prepararme alguna vez un post semifuso (por no decir corcheo, que la gente es mala y comenta...), aunque más no sea para descargar enlaces y todo eso.

*

FLAMENCO ¡¡FLAMENCO!! ¡¡¡FLAMENCO!!!
Cómo es posible que algo tan evidente no haya sido notado por NADIE a la fecha y me lo hayan tildado de pelícano (¿?), pajarraco (buenas tenemos) y ¿garza?

Oh, diosssanto, qué es lo que he hecho mal...

Maremía.

Fue Lau y era Mayo 7, 2004 09:14 PM

Si ud. claudica, me liberaré al fin de la garza que me persigue cada vez que quiero hacer pie en algún sitio?

Fue fander y era Mayo 7, 2004 08:28 PM

Hablando de boleritos y aprovechando el anterior post...

Recetence "Strange Currencies" de R.E.M.

O.

Fue oscarcito y era Mayo 7, 2004 05:37 PM
Gira el molinillo









¿Que te recuerde Monsieur Flamenco...?