Supercalifragilístico


The sinner's cookbook, Shag


Bueno, señores míos, compláceme informarles que lo he logrado (que vengan a hablarme ahora de buñuelos a mí: ¡¡JAAA!!).

Constatarán ustedes, con cuantimenos el mismo grado de sorpresa que yo misma reservo para el menester, que he desplazado a cualesquier otro pelafustán de medio pelo que se autointitule chef, profesor de cocina, gourmand teacher o como-le-plazca, y que por muy Cordon Bleu que sean sus cocardas, mi querido señor Yahoo ha hecho lo que correspondía hacer (justicia, desde luego) para conmigo que, como todo el cotilleo (internético o no) siempre ha sostenido, no soy ni más ni menos que una vulgar Susanita de barrio (pst, lástima, eso sí... con lo que me gusta Miguelito... bú), ocupada primera (y segunda y tercera) y únicamente en brindar a la red un servicio de la envergadura de... DAR CLASES DE COCINA (¡¿?!).

Entenderá así el querido público lector que, ante la evidencia que nos convoca, y temiendo la eventualidad de que alguna desolada ama de casa del ciberespacio montara escenita (por no decir, horror de los horrores, desmadre de sartenes y sulfatado de electrodomésticos) y todo por no hallar aquí la ansiada preparación de ese postre que tantos insomnios le provoca, hemos decidido interrumpir la transmisión habitual para colectar recetas de toda índole que redundarán en la aparición de un próximo manual de cocina básica en tres tomos, disponible a la brevedad en su tienda de artículos enlatados de confianza.

Hasta entonces, seguiré usando esa natural creatividad reversa para la intitulación de cada post, y el nunca bien ponderado servicio de indexación de este palacete gastronómico para hacerme con lectores de la más sospechosa extracción.

Espero, desde luego, no defraudarlos.

Si todo marcha según estimo, el mes que viene lanzamos asimismo las lecciones de crochet.

Hasta entonces, y a todos, desde luego que muchísimas gracias por ayudarnos a mantener en alto el cucharón. Nos seguimos viendo por este mismo canal.


Nada que decir, nunca nos cansaremos de agradecerle a Quino lo suficiente...


Fue Laura, y era Mayo 26, 2004

En el alambique

Si el diablo es quien prepara... el platillo habrá de ser bueno.

o.

Fue oscarcito y era Mayo 26, 2004 05:06 PM


:) :) :)

Ja... pues, vale, en cuanto tenga a mano con quién, juro que lo intento (tortuguita, digo, porque tomate en la alacena hay... ja).

Gracias, linduras, por andar siempre por acá, eh... ;))

Fue L* y era Mayo 26, 2004 11:48 AM

Uola! Aprovechando que esto va de recetas de cocina y que es hora de comer... te planto una historieta!
Un b.set!


SECRETOS DE COCINA

- Perdone, llevo un rato observándolo. Usted es Castro, el cocinero de la tele, verdad?
- Si, soy yo. ¿Qué tal?
- Muy bien! ... Soy un gran admirador de su trabajo. Tengo todos sus libros. A mi me gusta mucho cocinar y suelo preparar sus recetas... Vaya, mi mujer no se lo va a creer.
- Gracias, es muy amable.
- No me podría dar algún secretillo para impresionarla?
- ¿Perdón?
- Vamos, todo cocinero tiene su secreto. ¿Cuál es el suyo?
- Me aplico hierros candentes.
- ¿Qué?
- Si, me gusta ponermelos en los pezones, cuando llego a casa del trabajo, cansado y medio borracho. A veces, incluso obligo a Matilda, la tortuguita de mis hijos, a mirarlo todo, y cuando se esconde en su caparazón... ¡Oh! ¡Si! Es tan tímida... Me encantan las nenas tímidas. ¡Me vuelven loco!
- Pero... ¡Usted está para que lo encierren!
- ¿Qué le pasa? ¿No queria que le contara mi secreto? ¿No queria impresionar a su mujer? ¿Para qué pregunta si no? ¡¡Vicioso!!
- ¿Cómo podia imaginar yo que...? ¡Sólo queria que me diera algún secretillo de cocina!
- ¡¡Ah!! ... Pues... Vale, vale... Estoooo... mmm... un poco de azucar mata la acidez del tomate.

Fue pizpi & map y era Mayo 26, 2004 10:52 AM
Gira el molinillo









¿Que te recuerde Monsieur Flamenco...?