El amor. No me digas.


(Para que nadie crea que aquí se han perdido los buenos modales, aquí va una nueva historia de amor sincrónico. Claro que esta vez no la cuento yo, sino él. Les aconsejo que le presten atención, que a mí cada día me gusta más. Y más.)



No huelga indicar que la torpeza puede, en ocasiones, ser fruto de un exceso de sincronización; Elisa y Elías eran sin duda un caso ejemplar. Incapaces de abrazarse sin que sus respectivos brazos izquierdo y derecho chocasen en el aire junto a sus cabezas, ambos despertaban la admiración de sus amistades. Tenían los mismos hábitos. Les gustaba la misma música. Sus opiniones políticas no diferían ni siquiera en lo accesorio: simpatía por tal o cual ministro, fobia hacia este o aquel diputado. Se reían con parecidas bromas, y en los restaurantes cualquiera de ellos podía pedir dos menús idénticos sin consultar al otro. Jamás tenían sueño a horas distintas; lo cual, si estimulante sexualmente, resultaba fastidioso desde un punto de vista estratégico: Elisa y Elías competían en secreto por ocupar primero el cuarto de baño, por el último vaso de leche o por leer antes esa novela que, la semana anterior, ambos habían decidido comprar en su librería predilecta. Teóricamente, no cabe duda de que Elisa podía alcanzar el orgasmo junto con Elías sin ningún esfuerzo; pero, en la práctica, no eran pocas las veces en que acababan trenzados en incómodas posturas, derivadas de su deseo simultáneo de colocarse encima o debajo del otro. Hacéis una pareja perfecta; dos medias naranjitas, les solía decir la madre de Elisa, a lo que ambos respondían sonrojándose un poco, y pisándose un pie al adelantarse para ir a besarla.

Te odio más que a nadie en este mundo, quiso aullar Elías cierta noche accidentada, sin conseguir que Elisa lo escuchase, o, mejor dicho, sin poder distinguir su propia voz de la de ella. Tras un sueño inhóspito, pleno de pesadillas con espejos, desayunaron en silencio y no necesitaron discutir para saber. Aquella tarde, al regresar del trabajo, a ella no la sorprendió encontrarse con la mitad del armario vacío mientras se disponía a llenar sus maletas.

Como es natural, Elisa y Elías han intentado reconciliarse en más de una ocasión. Sus teléfonos, no obstante, suelen estar ocupados. Cuando en cambio han conseguido fijar un encuentro, tal vez ofendidos por la excesiva demora del otro en dar el paso, ninguno de los dos ha acudido a la cita.



La pareja. Relato de Andrés Neuman robado de esta dirección.

* * *

(Y lo del título va de yapa, como ¿moraleja? -si es que uno escribe siempre la misma historia, ¿no...?-)

¡El amor, claro! Al respecto, sólo te diré que he llenado ya seis carpetas con las fotos de desconocidas sin ropa que me bajo de Internet. El amor. No me digas. [+]

Fue Laura, y era Junio 06, 2004

En el alambique


Mmm... buenas Khan, tantos siglos... algo de eso, sí.
Qué lindo hallar sus mensajes aquí, vaya.

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Sub: pues vea usté, últimamente parece que tooooodo lo que se me ocurre recomendar es literatura new age (no va por esto, eh), así que ya empiezo a estarme sin cuidado de las apreciaciones literarias (de las mías, de las ajenas, de todas, bah... hace rato que perdí hasta los autores de cabecera, lo que viene siendo hasta un signo de madurez, creo). Pero a lo nuestro: yo recién lo descubro, y sí me gusta, y sí le debo hasta que vengas a hablar (que a ti hay que tirarte algo pa incendiar pa que abras la boca... je ;o)... y bueno, por lo demás, empiezo a creer que estás celoso porque tiene tu edad y mira qué boom... jaaaa!
No, es broma, ahora lo leeré con menos ganas, que no sé quién me manda a hacerte caso... :S
(Vaya, pero lo de Coelho sí que fue cruel, eh...)

(Y... por cierto... ¿que no nos odiamos hace rato usté y yo, y sin necesidad de intervención de terceros...? ;))

Fue L* y era Junio 8, 2004 12:44 PM

pues a mí la verdad es que neuman cada vez me parece más previsible y menos personal. es como un frankenstein intencionado hecho de remiendos de aquí y allá: al final resulta mediocre y "new age" (generación coelho: literatura hueca de espiritualidad masificada). en fin, supongo que es sano no coincidir en algo, pues de otro modo, acabaríamos odiándonos (qué sabio es andresín!) :-P

Fue subcielo y era Junio 7, 2004 03:55 PM

Eso que dices de la misma historia....
Pasa con la música, sobre todo clásica, la misma versión pero con diferente director y diferente orquesta. Y a la final suena distinto.

Fue khandika y era Junio 6, 2004 07:58 PM


Claro, pero es que lo que sólo existe una vez, es como si no existiera nunca...

(¿Noche de insomnio...? Mmm... Ha de ser tanta kfeína... ;))

Fue L* y era Junio 6, 2004 07:45 PM

Pero ya se ha visto, mujer, en cada uno radica la semilla de la propia destrucción y es triste, pero debe ser... La historia de la humanidadamándose y dejándose una y otra vez... Vaya mito del eterno retorno, vaya ocio !!!!

Fue Emit Flesti y era Junio 6, 2004 07:21 AM
Gira el molinillo









¿Que te recuerde Monsieur Flamenco...?