Marzo 23, 2004

Donando sangre

Hoy he donado sangre por segunda vez. Como la anterior creo que no me molesté en describir el proceso, voy a hacerlo ahora por si con ello puedo convencer a algún indeciso de que lo haga.

Todo comienza cuando en tu facultad/lugar de trabajo/etc. instalan un chiringuito ambulante de donación de sangre. En mi caso, el pasillo de Filosofía y Letras se presta especialmente a ello, y con cinco o seis biombos y otras tantas camillas se consigue crear un espacio de tamaño e intimidad suficientes.

Al lado normalmente hay un señor informándote, un banco donde se sientan los que ya han donado mientras se toman algo, y un médico al que tienes que entregar una hoja con todos tus datos (o el carnet de donante, si lo tienes), que te pregunta acerca de tus enfermedades y te mide la tensión (y, ojo, que los alérgicos que ya estén tomando antistamínicos no pueden donar).

Tras esto pasas a la zona de donar en sí, donde los enfermeros primero te hacen un pequeño pinchazo en el dedo con una lanceta para tomar una muestra de sangre (es como un picotazo) luego te hacen tumbarte en una camilla, te "desinfectan" la parte del brazo a pinchar y te inyectan la aguja.

Esta es la parte más complicada. Si eres de a los que se les encuentra rápidamente la vena, enhorabuena. Si eres de venas finas como yo, es posible que tengan que pinchar una segunda vez. A mí la anterior vez (tras dejarme el brazo derecho hecho un cristo) me dijeron que el bueno era el izquierdo. Hoy se lo he dicho, me han pinchado en el izquierdo primero, y tras hacerme un hematoma, se han pasado al derecho y han acertado a la primera (ni me he enterado del pinchazo). Ahora, lo que son las cosas, me duele el brazo izquierdo y no el derecho, que es del que he donado... Todo depende, en definitiva, de la mayor o menor pericia del médico o enfermero que te toque, pero normalmente a casi todo el mundo le encuentran bien la vena a la primera y sin hacer daño.

Después, un ratito abriendo y cerrando la mano, de cháchara con el vecino de al lado si quieres (yo les he estado informando a las mismas enfermeras de las características de mi reproductor mp3...), te sacan la aguja, estás un rato presionándote la zona afectada, y te mandan afuera donde un señor te retendrá hasta que no te tomes mínimo una botella de agua, zumo o refresco y te comas algún dulce.

En cuanto al mareo... lo cierto es que después de donar te sientes algo más débil, pero si no haces ningún esfuerzo físico no tiene por qué sucederte nada. La anterior vez que doné estuve como una rosa, y hoy sin embargo se me ha ocurrido salir a comprar y casi me caigo redonda en pleno supermercado (claro que yo estoy haciendo dieta y mis niveles de azúcar deben de estar bastante bajos). Lo recomendable es desayunar y comer bien antes de ir a donar, y después no hacer esfuerzos y beber mucha agua para que el cuerpo recupere con rapidez la sangre perdida.

Por cierto, que hoy he notado cierto cambio respecto a la otra vez que pusieron el chiringuito. En Diciembre ni siquiera tuve que esperar, y hoy a eso de las 11 ya había cola ante los biombos. Parece que los atentados del 11-M nos han concienciado de la importancia de poner nuestro pequeño granito de arena (o nuestros 450 ml de sangre), sobre todo de los que somos de un grupo raro. Además, creedme, después de hacerlo uno se siente muchísimo mejor pensando que esa sangre que mi cuerpo puede reponer con facilidad le puede salvar la vida a una persona en un momento dado.

Escrito por Narux a las Marzo 23, 2004 10:24 PM
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