Me acerco a ti, sin hacer ruido. Muy despacio. Tan despacio , y con tan poco ruido, que escucho los latidos de mi corazón.
El corazón me bombea fuerte y muy seguido.
Trago saliva, y hacerlo, se convierte en todo un reto.
Me tiemblan las manos. Y un sudor frío recorre mi espalda.
Empiezo a contar:
1....2....3....
Con mi mano temblorosa, comienzo a acariciarte el cuello.
Nunca te he dicho que tienes el cuello más bonito del mundo.
Hago círculos en tu cuello, con mi dedo indice, y parece que te gusta porque dejas caer la cabeza hacía delante, con los ojos cerrados.
Tardo segundos en acercarme con mi boca a tu oreja. Juego con la punta de mi lengua a entrar en ese pequeño agujerito de tu oreja. Un escalofrío te recorre: tienes el bello de punta.
Me escalofrío al mirarte.
Dejo la oreja, para buscar tu cuello.
Comienzo a darte bocaditos pequeñitos en el cuello, en la nuca...
Dejas caer tu jersey de botones al suelo. Tus hombros quedan al descubierto. Quedan desnudos frente a mi cara.
Los beso. Te beso los hombros. Te sello de besos los dos hombros.
En cada beso pongo mi nombre: eigual.
Te tatuo la piel con mis besos, y mi nombre.
Ahora me perteneces.
Te giras, y tus pechos me miran.
Me están buscando. Por eso, quizá, mi boca se acerca a uno de ellos, y la punta de mi lengua se posa en un pezón.
El me saluda poniéndose duro y erguido ante mi.
Te acaricio con mi mano, en el canalillo, entre pecho y pecho. De arriba abajo, de abajo arriba....
Tus pechos se vuelven duros.
Y yo me siento obligada a hacer algo más que mirarte extasiada.
Por eso miro el reloj. Te vuelvo a mirar.
Cojo una manta que tengo justo al lado, y te la echo por encima.
Te arropo.
Tu me miras desconcertada. Como preguntándome con la mirada ¿qué pasa? ¿porqué no me haces el amor?.
Te miro, y te sonrío.
Eres demasiado para mi.
Demasiado hermosa. Demasiado buena persona, como para que yo, en una noche, te haga el amor.
Por eso te miro por última vez y me voy. Me alejo de ti y de tu cuerpo.
Y tu te quedas en una esquina de la habitación, desnuda, con la manta por encima, pensando en que no entiendes nada.
Lo que no sabrás nunca es, que te quiero tanto, como para no importarme poseer tu cuerpo esta noche.
Pues lo más importante ya me lo has dado: me has abierto las puertas de tu casa, y de tu corazón.
Gracias.
Nota: [Hechos vividos en alguna época de mi vida pasada]
Que bien escribes....me has echo llorar con esto...
te kiero mucho eigualecilla mia....
gracias por regalarme stas cosas tan bonitas para que yo me emocione....
muaskkkkkk