
Escrito por: Newton
Año 1956. 1 julio. 2:56am
Carretera Petare- Santa Lucia
A una velocidad que superaba los 80 km/h , J.J. (Juan José) y Pablo Cariaco, conductor y ayudante respectivamente, atravesaban la carretera bajo una feliz perspectiva: habían vendido toda su carga de mamones en Caracas y eso les había reportado la cantidad (nada despreciable) de ¡2000 Bs! “El Negro Felipe” como le decía J.J. a su camión, se había detenido 3 horas antes en la ultima estación de gasolina donde él y su ayudante habían aprovechado de comprar una botella de aguardiente y un paquete de cigarrillos. Llenaron los 2 tanques del viejo camión y partieron rumbo a sus casas.
Viernes. La noche era fresca y despejada. J.J. y Pablo no podían tener mejor ánimo en lo que parecía un fin de semana perfecto… El aguardiente encendía cada vez más esos ánimos y la radio dejaba sonar una canción de corte mexicano. De pronto ante los turbados ojos de J.J., a unos 150 mts, algo parecía resplandecer de una manera extraña. Aminoro la velocidad y se detuvo a 30 mts de algo que sus sentidos no podían entender: un extraño objeto con forma ovoide se encontraba en la mitad de la carretera cortándoles el paso…
Rápidamente apago las luces y descendió sigilosamente del camión. Con la linterna y
una escopeta en la otra mano se dispuso a averiguar que pasaba. Pablo mucho mas joven estaba paralizado del susto y J.J. le reclamo en voz baja que se dejara de pendejeras y que agarrara un machete que había debajo del asiento. Ambos hombres en una sobrada dosis de valentía y caña, empezaron a acercarse a aquel objeto con la intención de retirarlo del camino y ellos seguir el suyo. Faltando 5 mts del extraño vehículo, pudieron observar una pequeña compuerta de lo que parecía un acceso y unos extraños aparatos clavados en la tierra…
Pablo no se acerco tanto como para ver la compuerta pero si logro tomar uno de los cilindros en su mano. Lentamente y como venidas de la nada, unas criaturas de 120cm fueron apareciendo alrededor de los curiosos camioneros. El pavor de J.J. y su ayudante empezó a crecer de manera incontrolable al verse rodeados…
En un acto de desesperación J.J. se abalanzo sobre uno de ellos y su ayudante le siguió en el acto…Solo se escucho un zumbido y una fuerte descarga eléctrica. Lo ultimo que vio pablo fue como el cilindro (verde fosforescente) salio disparado de su mano…
El aparato se elevo rápidamente y en un abrir y cerrar de ojos, no era mas que un destello… Dejando la noche sumida en el mas oscuro de los silencios…
18250 DIAS DESPUES (época actual)
Continuara…

Escrito por: Newton
“El sueño es un invento con forma de aparato electromagnético en la cima de una montaña” (S.S.S.)
Erick paso su tarjeta de letras plateadas con fondo azul sobre el identificador, y la puerta magnética de la compañía (alarmas electrónicas contra incendios) se abrió. Dio los buenos días y se enrumbó por un largo pasillo hacia uno de los ascensores del largo edificio, en pleno centro económico de la ciudad.
- piso 36, que pase buen día.
La suave voz electrónica lo saco del trance casi-hipnótico en que se debatía. Un zumbido procedente de la puerta, siseo sobre sus oídos y dando un pequeño salto, giro a la izquierda, rechinando sus zapatos deportivos sobre el piso de mármol excesivamente pulido. Una vez mas su tarjeta azul le abrió la existencia a su oficina. Tiro un pequeño y enigmático portafolio en un sillón cercano y se dispuso delante del computador, a realizar la agenda pautada para el día y… quizás también para la noche…
Erick paso su tarjeta de letras plateadas con fondo azul sobre el identificador, y la puerta magnética de la compañía (alarmas electrónicas contra incendios) se abrió. Dio los buenos días y se enrumbó por un largo pasillo hacia uno de los ascensores del largo edificio, en pleno centro económico de la ciudad.
- piso 36, que pase buen día.
La suave voz electrónica lo saco del trance casi-hipnótico en que se debatía. Un zumbido procedente de la puerta, siseo sobre sus oídos y dando un pequeño salto, giro a la izquierda, rechinando sus zapatos deportivos sobre el piso de mármol excesivamente pulido. Una vez mas su tarjeta azul le abrió la existencia a su oficina. Tiro un pequeño y enigmático portafolio en un sillón cercano y se dispuso delante del computador, a realizar la agenda pautada para el día y… quizás también para la noche…
Jessica lucia provocativa con ese pequeño bikini blanco, bailando alrededor d la mesa. Era una mujer alta, cabello negro, un cuerpo duro y fibroso, rodeado de un par de ojos intensamente negros. Su piel era suave y blanca, con un ligero bronceado. Sus manos largas sabían como quitar esos pequeños andamios de su piel, y el movimiento de sus caderas hacia delirar a muchas bocas sedientas y a muchas cuentas bancarias…
Irving coloco su cámara con un lente gran angular en una de las esquinas mas transitadas del centro de la ciudad. Este tipo de cámaras le habían sido encomendadas para monitorear el transito en las autopistas y, por supuesto, para el control secreto de una de las oficinas que el gobierno sospechaba que traficaba con estupefacientes. Esta compañía traía material radioactivo para el funcionamiento de ciertas alarmas y para eso necesitaba equipo y materiales especializados, manipulados también por gente experta. Esto les permitía evadir ciertos controles aduaneros ante el desconocimiento y la falta de personas en le gobierno para manipular estas sustancias riesgosamente toxicas.
Irving encendió su portátil y enfoco la oficina, tenia un amplio espectro térmico-auditivo del agente aduanero y de todas sus transacciones vía red. Ya solo era cosa de esperar…
Flint vivía en una pequeña habitación al este de la ciudad. Como cualquier joven veinteañero solía pasar mas de la mitad del día frente a su ordenador: Navegando, pero lo hacia de una manera muy particular…
Un viernes por la noche, en un concurrido bar llamado “La Campana”, el ambiente se abría en un espectáculo de mujeres sumamente hermosas y bronceadas. La banda de jazz deleitaba con notas divertidas sobre las cabezas de los asistentes y los tragos, cócteles, botellas y afines, entrechocaban con el típico ritmo caótico pero acoplado, que siempre le hacia pensar a cualquiera, que una banda no era nada sin sus copas. Flint compro su cerveza, encendió un petardo y se dispuso a despejar de su mente un día lleno de ventanas e interfases…
Su cabeza comenzó a girar desde la barra de izquierda a derecha, lentamente y sin prisa: la entrada, las cortinas rojas, los espejos, las mesas, la banda… y de pronto, ante una exhalación de humo, a su lado estaba esa rubia con sombrero vaquero de color blanco. No sabia como había llegado hasta ahí, pero lo cierto era que ella lo miraba de manera inusual, no era sexual, ni curiosidad, ni siquiera de desprecio… Flint era lo bastante mal parecido como para llamar la atención…
Ella se acerco un poco más y murmuro algo a su oído. La conversación fue larga… muy larga y sedienta…