Black  Feelings

 

 

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Enero 18, 2004

Ich liebe auch

Rompe el odio contra la cara del único descendiente de una mujer gitana rápida de pies porque cuesta menos romperle la mandíbula a alguien que chuparle la polla... y esta noche más.

Los cortes dejan de sangrar, se encierran en el mismo capullo del que brotarán las futuras cicatrices.

Levanto el castigo a la perra mientras intentando recordar cuando fue la última vez que hicieron tal cosa conmigo, encuentro, como único fruto de mi ineficiencia sináptica, la primera.

Perdí la virginidad en el mismo instante en que aprendí a odiar.

Mucho después follé. Alguién se introdujo aquello dentro y dio un par de sacudidas antes de encerrarse en el baño. Me quemó. Me hizo un agujero en el antebrazo. “Ya no eres virgen“. Estúpida. Metí la ropa en una bolsa de deporte negra y cuando salí a la calle una indeterminable cantidad de tiempo, de ternura, de compasión y tres o cuatro sueños, de los grandes, se hicieron añicos... para siempre.

Tú solo tenías doce años.