Black  Feelings

 

 
« Enero 2004 « Principal » Marzo 2004 »

Febrero 26, 2004

El arte debe morir

La chica rubia estaba sentada en el segmento pequeño (de los dos que la componían) de la barra, en forma de “L”. Ni erguida ni ansiosa, mucho menos lánguida, como una buena chica rubia debe estar sentada a una barra. Rubia a secas. Bebiendo despacio, guardando las apariencias. Una rubia del todo. Una rubia en su sitio, en mitad de una noche de invierno como otra, donde lo único fuera de lugar volvía a ser yo, frente a la música, en vivo, de un viejo, fumador de porros, guitarrista. Un escenario donde ninguna batalla se libraría, esa noche, donde pocos cadáveres iba a ser necesario barrer. En mitad del invierno. Dividido. Justo antes de nacer. Sencillamente muerto, todavía. Decidí no sonreír. Irme a casa.

Y los bares seguían abiertos. Y algunos gemían cosas tan extrañas...




Febrero 15, 2004

(Antes)

Tampoco llovió, hoy.
Se acerca, se sienta a mi lado.
El frío (el de dentro) está más afilado que la navaja de un loco.
Sigo siendo demasiado joven para sufrir un derrame cerebral a voluntad.
Procuro no llorar.
Llorar confunde.
Antes era distinto, lo hacía en cualquier sitio.
Sobretodo los Domingos.

(Puedes gritar cuanto quieras, ya despertaste)

Y
cientos de duendes limpiaban los corazones a diario, regalaban sonrisas de actores a los niños más feos (con las que defenderse de ellos mismos)
y grandes pollas (con las que defenderse de los demás), y soñaba... corriendo el riesgo de follar al mismo tiempo.

A salvo.
En un mundo sin ti.




Febrero 12, 2004

¿Las niñas tontas van al cielo?

— Sí, soy capaz de dejar de amarte, en cinco minutos, con la misma facilidad con la que creí enamorarme de ti. Y nunca podrás hacer nada para cambiar eso.

— ¿Entonces por qué has permitido que esto llegase tan lejos, que te quiera de este modo?

— Perdona, no intuí tanto amor... estaría despistado esperando a oirte gemir, por primera vez, como hacen las otras motivadas por sus ortodoxos (aunque perceptibles) sentimientos...




Febrero 10, 2004

En tu cara

He andado pensando en ello (con demasiada frecuencia) desde hace algún tiempo. Recuerda que te respeto como a mi mismo (mentira, algo más). No obstante algo me dice que no está bien, que ese tipo de cosas no deben hacerse. Y al principio (incluso) sentí rechazo hacia las imágenes que sacudían (mi líbido) mi mente. Te amo (apostaría) y esto y lo otro no plantean (en mi interior) ningún tipo de contradicción. Quizá el sexo sea otra cosa, quizá me odies por pedirtelo... pero:

¿Puedo correrme en tu cara?