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Febrero 15, 2004
(Antes)
Tampoco llovió, hoy.
Se acerca, se sienta a mi lado.
El frío (el de dentro) está más afilado que la navaja de un loco.
Sigo siendo demasiado joven para sufrir un derrame cerebral a voluntad.
Procuro no llorar.
Llorar confunde.
Antes era distinto, lo hacía en cualquier sitio.
Sobretodo los Domingos.
(Puedes gritar cuanto quieras, ya despertaste)
Y
cientos de duendes limpiaban los corazones a diario, regalaban sonrisas de actores a los niños más feos (con las que defenderse de ellos mismos)
y grandes pollas (con las que defenderse de los demás), y soñaba... corriendo el riesgo de follar al mismo tiempo.
A salvo.
En un mundo sin ti.