Estación: claridad

Diciembre 08, 2004

La Casa-museo de Nicolae Popa

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Si alguna vez visitas Rumania y vas a parar cerca de Tarpesti, lo más probable es que visites la 'Casa-museo de Nicolae Popa'. Este buen señor se ha dedicado a coleccionar durante años todo aquello que ha encontrado en su camino, desde máscaras a retablos, iconos, telas, trajes típicos, figurillas, cachivaches, cerámica y un largo etcétera. Es por eso que las habitaciones y pasillos de su casa aparecen atiborradas de objetos formando montoneras de lo más variopintas. Supongo que su afición proviene de un afán por retener parte del folklore de su país, hecho que le ha reportado algunos premios internacionales.
El lugar se encuentra entre casas de campos, en una zona típicamente agrícola, así que no es de extrañar que alrededor de la casa-museo pululen gansos, gallinas, ... carros tirados por mulas, niños jugando.

Como colofón y agradecimiento el señor Nicolae organiza, en el patio de su casa, algunos ejemplos de danzas con máscaras y trajes. Los asistentes se sientan en banquetas sitas en el perímetro del patio, mientras que lugareños disfrazados improvisadamente danzán erráticamente al son del laud de Nicolae Popa.

Si deseas darte un garbeo virtual por tal rincón del mundo entra en la Casa-museo de Nicolae Popa.

Escrito por Ricardo B. en Diciembre 8, 2004 05:44 PM
Comentarios

Celebrado retorno...un placer volver a verle por aqui.

Saludos.

Escrito por: skeletor en Diciembre 8, 2004 07:02 PM

El señor Popa no sólo es un coleccionista de cachivaches es, además, un gran escultor de madera. En su hogar, la mayoría de las piezas que podéis ver han sido esculpidas con sus propias manos. Víctima de la represión, fue torturado y sus manos fueron totalmente rotas. Al no poder utilizarlas con normalidad, sus trabajos revisten un mérito aún mayor. A expuesto sus obras en diversos lugares de Europa y en París a obtenido cierto reconocimiento.
Como bien se ha dicho, vive apartado en una zona rural de Rumanía. Es un hombre de una gran calidad ética y humana. En su casa acoge, educa y mantiene a docenas de niños huérfanos o abandonados. Estos niños son los que realizan para los visitantes las danzas y espectáculos folklóricos.
En definitiva, si tenéis oportunidad de visitarle, tendréis el regalo de conocerle y empaparos de su generosidad y humanidad. No olvidéis firmar en su libro de visitas, de adquirir alguna de sus piezas y de estrechar su mano, algo que os agradecerá.

Escrito por: jaime en Enero 20, 2005 08:47 PM
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