30 Septiembre, 2003

prrrffff

En cuanto llegue a casa:

- quitarme las botas y dejárselas a la fiera gatuna para que intente meterse dentro olisqueando, retozando y volteando con ellas.
- Abrir la nevera, cerrar la nevera, abrir la nevera, cerrar la nevera.
- Sentarme en el sofá.
- Intentar olvidar el día de hoy...
- ... seguir intentándolo
- ...
- Pensar en la cena que G. me preparará mañana
- ... mejor no pensar en mañana
- Encender el ordenador.
- Intentar escribir el post global de mañana. Uffffff.

Ala! voy pa’yá
buuuuuuuu (algo está degenerando)

Posteado por rita a las 21:25 | Comentarios (3)

26 Septiembre, 2003

locotón

locoton.gif

Posteado por rita a las 16:34 | Comentarios (6)

25 Septiembre, 2003

voces

Su cara era bonita, como la de un niño, quizás por ello lucía una cuidada barba y vestía de traje. También tenía una hermosa voz. Y es que en el instituto, conseguir respeto y/o autoridad por parte del alumnado no debía ser fácil. Pero era su disfraz o su gusto por la seriedad lo que, bajo mi percepción post-adolescente, le mataba el encanto, esta claro que no todas pensaban igual. Era el profe de lite, y eso le otorgaba mucho atractivo; la sensibilidad o el poder de las palabras, quien sabe, pero es cierto que gozan de una popularidad notable entre las alumnas de último curso de letras –y algunas de mixtas- (en la facultad triplican el número de fans). Creo que algo parecido les pasaba a ellos con las profes de inglés, el motivo solía ser su juventud.
Le pedí que fuese mi tutor en el trabajo de “recerca” (búsqueda) que era obligatorio para aprobar el bachillerato -mi escuela impartía la reforma de manera experimental-, aceptó y como no supe decidirme por un tema, lo propuso él: “El erotismo en las sonatas de Valle Inclán”. Me gustaban las palabras, y las voces de la literatura, pero creo que en mi cabeza, (pese a que muchos se empeñaban en creer lo contrario), no existía todavía ni un ínfimo destello de la capacidad de conceptualización necesaria para realizar un buen trabajo. Según dijo y seguramente con razón, no entendí el erotismo, creo recordar que me dediqué a subrayar todo lo que a mi modo de ver tenía algo de sexual, y mezclaba la seda con el esparto. Lo que si recuerdo bien es la portada que dibujé: una mujer de espaldas, desnuda, con un gran pañuelo que no le tapaba nada. Eso, -dijo- no define el erotismo. Saqué un sufi.

El tipo acabó dejando a su novia por una alumna de mi clase, creo que con los años se casaron.

La voz escrita de Javier Marías me gusta mucho, o al menos me gustó en su libro Todas las Almas, me agradan sus frases largas, encadenando significados, matizando, aportando siempre. Lo leí lentamente porque necesitaba asimilar su compuesta riqueza para entender el todo en cada frase. Me fascina su capacidad para el retrato, la gente, las almas, están tan cuidadas, que adquieren la virtud de colorear el entorno, las sombras, el calor; talentosas pintan su paso por Oxford. Pero como no tengo ni idea de literatura, no me atrevo a valorarlo más allá de mi propio gusto y no me atrevería a recomendarlo porque la historia que cuenta es para mí el como la cuenta y el como: el estilo, es algo que me resulta difícil de transmitir.

Una historia especial, con “como” y sobretodo con “que”, es la que escribe Carlos Ruiz Zafón en La Sombra del Viento. Me ha gustado íntima y profundamente. De un modo delicioso me ha fascinado, emocionado y sobretodo atrapado. Creo que este sí me atrevo a recomendarlo, la literatura en gran parte debe servir para contar buenas historias y supongo que no hace falta entenderla para disfrutarla.

La escritura es la pintura de la voz.
Posteado por rita a las 19:43 | Comentarios (2)

23 Septiembre, 2003

de breves ausencias

Hago resbalar el dedo índice por el filo de la nariz, pero no llevo las gafas y casi parece un tic, disimulo y me rasco un poco. Menos mal -pienso- que no he intentado subirlas desde el lateral de la montura, porque levantar un pedazo de aire es algo más histriónico. La ausencia de las cosas habituales no siempre resulta perceptible para la minuciosa costumbre, sobretodo cuando la ausencia es temporal y por tanto no exige de reeducar el acto. Como cuando entro en casa de mis padres y están fuera, no está tampoco el gato, pero abro las luces del pasillo mirando al suelo por no pisar a la fiera negra que siempre sale a recibirme, menos los lunes que está tan cansado de las correrías del finde, que dormita a pata suelta en la ventana bañada por el sol.

En estos muchos días que no me he sentado en el diván a compartirme con vosotros, he seguido observando las cosas con el interés descriptivo que había empezado a cultivar desde el 17 de Julio. He llevado conmigo vuestras miradas, conocidas y desconocidas, las he paseado unos días por mezquitas, bazares y palacios, he intentado perderme y encontrar para vosotros los entornos más sinceros de sus habitantes, también los más artificiosos -montados para el turismo- los he reído con los que sois más socarrones. Pero no tenía teclado, y el boli que aguardaba en la mesita del hotel sólo fue testigo inmóvil de cansancios y sueños. Fuisteis ausencia y costumbre pero ahora, demasiados ratos después no me apetece la crónica sin la espontaneidad ni el alucine del momento. Sirva pues, este texto, para recuperar la disciplina: para que la ausencia no reeduque mis ganas de retratar la vida.

Los errores que hay que evitar son aquellos que eliminan la posibilidad de volver a intentarlo
Posteado por rita a las 20:28 | Comentarios (6)

8 Septiembre, 2003

Sirviendo de nada

No encuentro el término medio y cuando lo encuentro me aburre.
Comiendo en exceso o perdiendo el apetito, haciéndome pesada o desapareciendo como un fraude, creyendo en ti con fervor u olvidándote vilmente y en medio no reconozco el camino; me arrastra la apatía.
Las cosas siguen sin hacer y se acumulan, no sé por donde empezar. Escondida como una tortuga bajo su caparazón o como un cangrejo -escriben algunos-, pero no ando hacia atrás como también afirman, estoy quieta, aguardando la ocurrencia que me permita salir sin dañarme mucho. Haciendo montañas de la nada, porque la nada es una gran montaña que pesa sin forma y no la puedo explicar.
Me leo atrás y me reconozco más. Siempre guardo el atrás como un tesoro y pienso en ello cuando me encierro, abriendo el cofre con deleite, auto afirmándome sin sentido en un pasado que ya anduve. Al final resultará que sí ando del revés, improviso demasiado, hablo y no pienso y me cansa oírme.
Cuando mi tristeza es querer ser distinta, sin que ser distinta me ayudase a ser más feliz, más feliz no puedo ser y sigo en mi espiral dando vueltas. No me entiendo.

[La cita de hoy es odiosa, porque razón no le falta y expresa muy bien lo que le ocurre a mi vida, jodidamente bien. Si lo llego a saber me ahorro el post y puestos a ahorrar debería ahorrarme el blog entero... en fin]

Nadie es tan interesante de conocer como los santos, los malvados y los locos. Son los únicos cuya conversación puede valer algo. Las personas de buen sentido son forzosamente nulas, ya que cantan la eterna antífona de la vida fastidiosa. Son la muchedumbre que aburre.
Joris Karl Huysmans
Posteado por rita a las 20:26 | Comentarios (3)

2 Septiembre, 2003

The Pollo Menace by Urui van Nexus
1ª parte

Hace mucho tiempo, en una galaxia tan lejana que la luz se rendía antes de llegar y se quedaba en un bar del camino, un jevi comenzó a escribir con la esperanza de encontrar una editorial y dejarse de vivir en lunas perdidas llenas de pantanos.
Un Drá-Drá inició su canto nocturno ignorante del destino que le aguardaba, un destino con la palabra “cena” en su descripción.

Toda aventura empieza con facilidad... el problema es acabarla.

Se llamaba Quo-Jon Jin y siempre se acordaba de sus padres. No es una buena descripción, añadamos que es un caballero Jevi, un maestro ya que tiene un alumno, y va por ahí con el joven Ben Quenoví (el alumno) y con Jarl Jarl Plinks (el muñeco gracioso) del planeta Barbate.

Por el momento no hace nada en especial.


En un planeta cercano, hay un museo. No es un museo muy visitado, es el tipo de museo que uno se encuentra en vacaciones, lleno de trastos raros con historias raras y que nunca estaba cuando se volvía al verano siguiente. Su director estaba revisando unos papeles cuando el vigilante irrumpió en su despacho, el director se tomó su tiempo, uno no llega a director dejando su trabajo porque la gente vaya irrumpiendo por ahí, sin levantar la vista de los papeles (solicitud de ayudas a la cultura de la República, petición de ayudas al Imperio...) preguntó:
-¿Qué pasa Nilbog, hay algún problema?
-¡Señor, nos han robado!
-Han robado el museo, no a nosotros. Todo esto es propiedad pública Nilbog, no lo olvide.
-No señor, lo siento.
Bueno, podría usarse como excusa para conseguir más dinero, la mente del director comenzó a calcular cuanto costaría perder para siempre lo robado, detectives, dietas, cazarrecompensas... todo ficticio. No importaba cuál fuera la baratija. Aunque Nilbog se mostraba bastante nervioso.
- Nilbog.

El director oyó el respingo dado por el vigilante al oír su nombre. ¿Por qué estaba tan afectado?, no era la primera vez que robaban algo.
-¿Qué han robado esta vez? ¿El tocado fúnebre del emperador Tiroide?
- Eh,... no señor, no ha sido el tocado.
Menos mal, sería difícil de explicar cómo un tocado fúnebre visto por última vez con su cadáver había llegado al museo.
-¿El bote de esencia de los Atreides?
- Tampoco, señor.
- ¿El sable de luz del fundador de los Jevi?
- No, señor.
- ¿El Black Lotus ilustrado con un narizón?
- No.
- ¿El Halcón, prototipo de los cargueros de Corellia?
- Me temo que no, señor.
Condenado tipo, ¿porqué no se lo decía directamente?, ¿Qué tenían realmente importante en el museo?. Miró al vigilante, este era, normalmente, un tipo ligeramente robusto tirando a rechoncho por el camino de una vida tranquila, dónuts y largas siestas en sillas de paja. Ahora era un manojo de nervios sin resuello que retorcía una gorra entre sus manos. Una ligera sospecha se alojó en el cerebro del director, movió un par de muebles, se preparó un bocadillo y, finalmente, pateó su conciencia y se sentó a ver el espectáculo con la satisfacción del deber cumplido.
- No LO habrán robado, ¿no?. No se habrán llevado ESO, ¿verdad?.
El vigilante se puso la gorra en la cabeza, y con la actitud de quien pasa el problema y ya no debe preocuparse dijo:
- Señor, han robado el pollo maltés.


El piloto no sabía dónde estaba, aunque le daba igual mientras tuviera un trago de Skhund a mano. Eso le recordaba la primera vez que lo probó. Jé,... qué aventura... Les había contratado la Resistencia o la Rebelión o lo que fuera... la nave era una mierda..., vamos a darle otro grato...tagro...trago. Eso estaba bien... el bicho ese grande, el...el...el rencor, sí, eso, era un réncor. Como el del Java Hutt ese sólo que más grande, bueno... el réncor le había dado una paliza, y cuando despertó se sentía muy bien, la cueva se movía mucho, pero se sentía bien... luego le dieron más... en la base imperial esa...y le dieron un arma alargada, un...un...”algo” increíble, parecía madera...
Dartk Sindius paseaba por las instalaciones de la Academia Jevi, cuando escuchó una voz pastosa y, seguramente, borracha. Intrigado, la siguió.
...y después cogieron el AB...AP...AF....el de las cuatro patas, y él conducía, recordaba haberlo puesto a una pata, ¡yepa! Les iba a dar candela a los que estaban fuera...y...y...y a la pata coja... pero el tahúr ese...más malo con las cartas...que...que...que alguien malo con las cartas...bueno...el tahúr ese, se puso a gritar por el altazov...altavoz que era el Emperador...ole...el Emperador poniendo a una pata a un bicho de esos...y se lo creyeron...y se fueron por un bosque lleno de...de...de esas cosas altas con bichos canijos peludos arriba que hay en Endor, que se ponían delante...

Dartk Sindius llegó a la habitación de la que venía la voz, un tipo desastrado, con una botella en la mano, estaba sentado mientras un par de androides y un caballero intentaban que se calmase, les diera la botella y se cambiase de ropa. El caballero lo dejó un momento y recibió a Sindius.
- Saludos, Sindius. ¿Qué te trae por aquí?
- Saludos, Vindu. ¿Qué le pasa a ese hombre?
- No para decir cosas sin sentido, lo encontramos en la ciudad y estamos intentando que nos diga de dónde viene y ...
-¡El Emperador!...¡El Emperador!...¡Maldito montón de tornillos, es el Emperador!... ¡Y es más bajito de lo que creía!
El piloto estaba incorporado, mirando fijamente a Dartk Sindius. Sindius hizo un gesto, y el piloto se desplomó en los brazos del androide que lo sujetaba. El caballero jevi miró a Sindius.
-¿Qué le has hecho?
- Lo he dormido, ¿qué creías?. Ahora ya sabes de dónde viene, del Imperio y le habrá picado algún insecto, por eso tiene alucinaciones. De nada.
Dartk Sindius se giró y abandonó la habitación. Había leído la mente de aquel borracho y había encontrado cosas bastante interesantes que necesitaban un análisis más a fondo.

Jarl Jarl miraba con interés un montón de chatarra que en otros tiempos había sido el motor de una vaina de alta competición, según el vendedor. La tienda parecía el cruce de un basurero y un desguace. Quo-Jon paseaba un poco aburrido, habían tenido la mala suerte de que la nave, un carguero corelliano, se estropeara justo en la órbita del único planeta de toda la galaxia que no contaba con un taller decente. Lo más seguro era que si encontraban lo que buscaban, estaría tan lleno de arena que no podría usarse. Claro que en Tattoine todo estaba lleno de arena, o la arena estaba llena de todo, dependía de cómo se mirase. Absorto en sus pensamientos y mirando cómo Jarl Jarl intentaba hacerse entender “fistro pecador, un duodenal número cinco de la pradera...sete caballo viene de bonansaaa...”con el encargado, tardó en darse cuenta que sentía algo en la Fuerza de una forma muy intensa desde hacía un rato. Se frotó las manos, algunos creen que la Fuerza se siente sin más, en realidad se nota su presencia con sensaciones: a algunos les dolía un dedo, o parpadeaban un par de veces sin poder evitarlo, muchos jóvenes jevi descubrían la naturaleza de sus tics el primer año de aprendizaje, bueno, a Quo-Jon le picaban las manos estando cerca de un sable de luz. Miró alrededor esperando ver a algún jevi que hubiera entrado en el local, no había nadie nuevo, se rascó distraídamente mientras volvía a recorrer el camino que había seguido. El picor se volvía insoportable al pasar cerca de una placa especialmente mohosa y sucia. Mira que bien, se dijo, he descubierto el primer moho jevi. Tocó la placa con el pié, no fuera a ser que el moho fuera un tal “Dartk Moho” o algo así, la placa se desprendió y se alejó rodando un par de metros dejando al descubierto a un chiquillo de unos nueve años, rubio, que parecía estar jugando con los restos de un androide.

Nilbog no se sentía cómodo. Había pasado más de diez años de su vida en el museo sin que nadie le molestase, ni siquiera los escasos visitantes que, nada más verlo, decidían que podían encontrar sin problemas el lavabo, la sala “b” e incluso el Arca de la Alianza antes de hablar con él. Ahora el museo estaba abarrotado (para Nilborg una multitud era cualquier múltiplo de cinco) de seres que no hacían más que preguntarle y amenazarle si simplemente les ignoraba. El director los había mandado llamar por el asunto del ave.
S. Arslan había visto muchas cosas en sus años de aventurero, pero nadie está preparado para ver un vampiro de rasgos orientales hecho puré en el suelo. La sangre había salpicado las paredes y el cuerpo empezaba a convertirse en polvo lentamente, como si los pedazos no supieran muy bien cómo comportarse estando separados de los demás. Arslan imaginó lo que sería ser un pedazo de carne indivisible y de repente encontrarse sólo, “¿se habrán convertido ya en polvo los demás?”, “Pero, ¿qué ha pasado?”..., con un escalofrío volvió a la realidad. Le picaba el ala izquierda pero resistió el impulso de rascarse. Miró cómo su compañera terminaba de examinar la vitrina, no es que esperara que encontrase alguna pista, pero, como reza el dicho, los Kal-ha son concienzudos hasta para morir. En cualquier caso, le gustaba mirarla.
- ¿Has encontrado algo, Lirio?-, preguntó.
Lirio se incorporó y se acercó a él, intentando con cierto asco no pisar los restos (cada vez más hechos polvo). Viste un mono espacial blanco que oculta los tatuajes que cubren su piel y lleva el pelo recogido en una práctica cola de caballo. Tan sólo su cabello oscuro, su figura alta y esbelta y sus orejas puntiagudas la señalan como una Kal-ha. Por su parte, Arslan viste un mono similar en un tono gris y lleva una mochila a la espalda. Es alto, tirando a flacucho, con el cabello castaño y un poco largo. Son los “héroes” que uno contrata en una posada para que recuperen un artefacto o libren a la comarca de algún problema cuando no hay jevis cerca y siempre parecen la opción menos mala.
- El tipo es un vampiro, un ser de otra esfera que se alimenta de sangre. No creo que tuviera nada que ver con el robo. – Dijo Lirio.
Arslan asintió, – Sin embargo está aquí, aunque no creo que le haga gracia. Lo más seguro es que cayera por un enlace. Alguien ha sacudido la Fuerza de tal modo que se han creado enlaces entre esferas, puede que incluso en el propio tejido del Tiempo.
- Tal vez, - dijo Lirio. Mirándole, - Bueno, ¿qué?.
- ¿Qué de qué? – Preguntó Arslan.
- Que si vamos a aceptar el trabajo o no, desde tu accidente no hemos vuelto a trabajar en nada relacionado con los jevi o los Siht.
- Sí, vamos a aceptarlo. Necesitamos dinero para la nave y el equipo, - antes de que Lirio pudiera protestar, continuó –. No te preocupes por mí, estaré bien. Ya casi no me afecta. Vamos a hablar con el director.
- No es sólo eso, creo que el director de este agujero no nos ha contado todo sobre ese trasto – dijo Lirio, - Si no es más que un pollo de metal, ¿Por qué no lo buscan en el mercado negro?, es allí donde acaba todo el arte robado.
- Porque no pueden seguir los canales convencionales, ¿has visto esa túnica? – dijo Arslan señalando una tela andrajosa de una vitrina cercana.
- Sí, ¿qué pasa con ella?
- Mil años antes de que Corellia se convirtiera en república enterraron a uno de sus reyes vestido con ella... y su gobierno nunca ha permitido que se abrieran las tumbas.

Salieron de la sala a hablar con el director, mientras, los pedazos del vampiro consiguieron ponerse de acuerdo y reducirse a polvo. Mas tarde, Nilborg barrió la ceniza y la metió en la urna funeraria de un antiguo dirigente del Imperio, no tenía ganas de cargar con un cubo.

Ben Quenoví no se había sentido tan aburrido desde las clases teóricas en la academia jevi, ahora era aprendiz de jevi, lo que significaba que podía usar un sable, se conocía de memoria lo de “el miedo, la ira, etc... lleva al lado oscuro...” y todo eso y podía controlar los mareos que le asaltaban al sentir la Fuerza. Ojalá simplemente le picaran las manos como a Quo-Jon, o le temblaran las orejas como al maestro Hu!ba, claro que a él se le notaría menos si le temblaran las orejas. Observó el paisaje desde la nave. Arena y más arena. En Tattoine una procesión de cojos es un espectáculo lleno de animación. Se preguntó qué estarían haciendo Quo-Jon y Jarl Jarl, esperó que estuvieran a cubierto porque se acercaba una tormenta de arena. Cuando el viento empezó a soplar con fuerza, entró en la nave.
El crío terminó de montar la cabeza del androide y lo conectó. Quo-Jon observó cómo se incorporaba y miraba a su alrededor.
- Buenos días, soy RCH5.6, androide de protocolo, estoy encantado de iniciar mi funcionamiento, por favor, si tengo algún fallo o sufro un accidente recuerde que mi garantía es de un año...
- No le hagas caso, - dijo el niño -. El módulo principal de su cerebro es de una empresa de androides y esa parte no puede borrarse hasta que lo diga, soltará el rollo y no volverá a mencionarlo.
- Eres muy listo...eh, ¿cómo has dicho que te llamas? – preguntó Quo-Jon.
- Akin Skaiwuelhard, - contestó el chico. – Soy un esclavo. No es tan difícil construir un androide de protocolo, todo RCH5.6 está hecho con piezas de otros androides.
- ... y puede contactar con el servicio técnico para cualquier duda que se le presente,...
- Oye Ankin, ¿no has sentido, alguna vez, un picor, un mareo o algo parecido?.
- No, nunca.
- ...tenemos talleres especializados en todos los grandes planetas de la galaxia para su comodidad...
El dependiente, un moscardón hiperdesarrollado azul, se acercó.
- Se acerca una tormenta de arena, Ankin. Vamos a cerrar, tómate libre el resto del día.
Salieron a la calle, los dueños de puestos ambulantes se afanaban en recoger o asegurar sus pertenencias antes de que se las llevara el viento. Ankin les llevó a su casa, una serie de agujeros grandes en una montaña de adobe.
Allí Ankin les presentó a su madre, tras hablar con ella, Quo-Jon llamó a Quenoví. Al cabo de un rato, Ben apareció en la puerta, lleno de arena y a punto de caer en los brazos de RCH5.6.
- ...eso es todo, gracias por confiar en nosotros y que tengan un buen día. ¡Oh, cielos! – exclamó el androide. – Este humano parece muy enfermo.
- Ponlo en el suelo. – dijo Quo-Jon. – Es algo pasajero. Eh, Ben. – dirigiéndose al joven, que mostraba un pálido tono verdoso en su cara. – Concéntrate en la Fuerza y respira hondo, muy bien...
Poco a poco, Ben recuperó su color y se puso de pié.
- Perdonadme. – dijo débilmente. – Nunca había sentido la Fuerza de una forma tan intensa. ¿Es el niño?.
- Sí. – dijo Quo-Jon. – Es él.
Ben se levantó y se tambaleó hacia Ankin.
- Hola, me llamo Ankin Skaiwuelhard.
- Hola, yo soy Ben Quenoví.
Quo-Jon volvió a su asiento junto a Jarl Jarl. Ben y Ankin seguían hablando.
- ¿Qué te parece, amigo?. – preguntó a su compañero.
- El bambino es un fiiiiinstro de la Fuerza, - respondió Jarl Jarl tras engullir una fruta. – ¿te das cuen?
- Me la doy, ¿qué significa esclavo, exactamente, en este planeta?
Jarl Jarl se encogió de hombros. RCH5.6 se acercó y se dirigió a Quo-Jon.
- Con el debido respeto, señor jevi, creo que yo puedo contestar a esa pregunta. He sido programado para conocer multitud de sistemas legales, si no todos los de la galaxia y...
- Vale, vale... ¿qué significa ser un esclavo en este planeta?
- Oh, es algo muy simple señor. – dijo RCH5.6. – Consiste en una relación de interdependencia mutua, una relación estado-individuo, por así decirlo que funciona desde que se colonizó el planeta...
- ¿Cómo se libera un esclavo? – interrumpió Quo-Jon. – Por favor, en pocas palabras.
- Bueno, señor, los esclavos pueden ser vendidos y comprados con solo rellenar unos impresos, siempre que no salgan del planeta. Si tienen que salir del planeta el asunto se lleva ante los Hutt...
La madre de Ankin se sentó junto a Jarl Jarl.
- Normalmente se huye, basta con tener una nave rápida y no volver nunca.
- Tenemos una naverl. – dijo Jarl Jarl. – Pero e’ má’ lenta quel caballo derl maloooorl.
- Pero... eso es ilegal. – dijo RCH5.6. – Oh, cielos!. No pensarán hacerlo, ¿verdad?

Posteado por rita a las 01:40 | Comentarios (5)

RENTRÉE

Buuueeeee se acabó el descanso.

De nuevo aquí frente a un monitor con la interface de siempre, que se me antoja seria, de iconos pequeños, gris y muy ordenadita, demasiado. Tal vez la inmensidad de los paisajes típicos del verano al aire libre, caprichosos y en movimiento, por contraste, han obrado así en mi conciencia visual, plantándome la realidad en las narices de una forma tan sutil y eficaz.

En estos días sólo a ratitos, he pensado en mi diván, recuerdo haber intentado capturar momentos, escribir en mi memoria paisajes o sensaciones, convirtiendo pequeñas reflexiones en perfectos relatos sobre las revelaciones que nos ofrece la vida en cada ínfimo detalle. Pero no agarré el boli ni por casualidad, de modo que se perdieron las grandes palabras o algo ;P, pero recuerdo los momentos y los guardaré para mí, tal vez en otra ocasión los recupere y quizás adornados por la nostalgia adquieran nuevos sentidos.

Así a bote pronto me encuentro con lo que sabía que iba a ocurrir: el blog vacío y mi primer post del mes improvisado más que nunca, cantidad de trabajo encima, un piso lleno de mugre, la nevera vacía (exceptuando un par de tomates podridos) y una amiga todavía en el sofá con su pierna chunga a la que tengo que mimar a ratos porque la quiero mucho. Pero esta vez lo tenía previsto!!. Hay una bonita y misteriosa persona que esconde sabiduría y talento tras esa divertida cordialidad con la que se nos muestra; hablo de Urui. Un día le pedí que escribiese algo para este blog, incluso le sugerí compartir un texto, aceptó a medias, me mandó un par de sus cuentos sin final. Yo soy incapaz de ponerles conclusión, porque mi imaginación es limitada, y mis referentes bastante pésimos, -más teniendo en cuenta lo que tengo alrededor-, pero al leerlos me lo pasé muy bien. Así que vilmente decidí utilizar dicha mercancía para cubrirme a medias esta rentré y digo a medias, porque pretendo soltar mis neuras igualmente, aunque me asegure de que la buena chicha la ponga ella ;PP

Lo dicho, que aquí os dejo con sus palabras y a disfrutarlo.

Posteado por rita a las 01:37 | Comentarios (0)

1 Septiembre, 2003

[20 años después de hoy]

Para acompañar las comidas se utilizan unos ambientadores con aromas a tradición, mi sobrina dice que estimulan los sentidos, pero el que supuestamente huele a cocido creo que les ha quedado un poco agrio, tal vez estará pasado. Aunque a las (casi) cincuentonas como yo, nos estimula, sí, pero sólo el recuerdo y acentúa con ello las ganas que tengo de ver a mi madre, que sigue cocinando manjares que huelen de maravilla, nunca ha hecho cocido, pero el huerto de mi padre le suministra excelentes verduras, sobretodo tomates que huelen a tomate y con ellos el sofrito para cualquier plato es una delicia. Vivir en el monte es una suerte, si no fuese por el constante miedo al desastre medioambiental. Cada vez menos especies soportan este tiempo extremo y el cambio se ha producido demasiado deprisa, yo tampoco lo soporto. Por eso sigo en la ciudad, utilizando estos tejidos y potingues que nos aíslan del dañino ambiente, aquí la única especie que veo morir en vida es la humana, y que como dijo hace más de veinte años en un foro un tal Efedito, dicha especie está sobrevalorada. Ella y sólo ella la que un día creyó en la existencia (que todavía busca) de vida fuera del planeta se ha cargado la mayor expresión de vida jamás existente en todo el universo conocido, miles de especies que conservamos artificialmente porque no supimos hacerlo mejor.

El problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que era.

Posteado por rita a las 19:13 | Comentarios (2)