Enero 05, 2004

La ilusión de los niños

Carla tiene 7 años. Una sonrisa brillando en sus ojos azules, unos tirabuzoncillos pizpiretos se asoman a su frente pálida. Sus mofletes parecen a punto de estallar, de sonrosados. Gime y se agita excitada. Llorar ya no le sirve de nada, sabe que él se va a volver a correr dentro.

Podría haberos ilustrado esta misma escena quizá con fotos, puede que con un video, pero sin duda le hubiera sido mucho más difícil al Hombre Ley sacarme de la cárcel, y tampoco era para tanto. En el mundo de las palabras (de momento) todavía podemos contemplarla como ficticia. Decir que nos da asquito y disimular que, si hubiera foto, miraríamos embobaditos. Aprended de Jacko X (que es el nuevo nombre islámico de Michael Jackson, según Canal Metro de Madrid). Es que hay que estar contra la pornografía infantil amigos. Al menos contra la no consentida.

Pero si nos vamos a poner a limpiar morales, lo mejor sería erradicar del todo cualquier tipo de pornografía infantil. Ya se estila poco, pero todos recordaréis como hasta hace bien poco los políticos no dudaban en besar niños para ganar votos. De hecho se dice que alguno de los candidatos a las próximas lo sigue haciendo, pero como es así de modesto, sólo en cuartos oscuros. Fuera de bromas, la situación que vivimos es insostenible. Disculpad que tenga mi Día Unicef. Pero es alarmante. Hoy miles de niños saldrán a las calles españolas a adorar la llegada de unos tipos que no existen. Pero que suponen un estipendio millonario hasta al ayuntamiento más pintado, que digo yo que si no haría falta gastarselo en bibliotecas. Y todo encima para que si siquiera se molesten en poner a un Baltasar negro de verdad.

Pero es que a lo mejor los negros de verdad no se prestan. Los niños de los negros de verdad (los pobres, sean del color que sean, los negros ricos son tan ficticios como las playmates) están a miles de kilómetros, matándose a tiros drogados, muriendo de un SIDA heredado, de hambre, trabajando en condiciones infrahumanas... ¿pero qué más dará? Los nuestros sacrifican tres vasos de leche con galletas (multiplíquese por el número de casas en que se practique) en aras de la personificación antropomórfica del egoísmo, que es el gran valor en que debemos educar a nuestros hijos, o eso me parece entender visto el rumbo que llevamos. Ahora podría aprovechar para comentar que este arrebato por los derechos del niño no es una causa desinteresada. Que en realidad preferiría que les diesen educación, medicinas y comida a los niños (y mayores) que lo necesitan en lugar de derrocharlo en bienes absolutamente prescindibles, de una forma tan sobrehumana, pues es cierto. Que si este post no lo escribiese en un día como hoy sería muchísimo más original, pues también. Pero hoy toca más las pelotas, eso no lo dudéis... (¡Feliz Roscón!)

En cualquier caso, quería apuntar también a algunos casos de pornografía infantil que se ciernen últimamente sobre nuestras almas límpidas. Por ejemplo, ahora que quieren rebajar en el Reino Unido la edad de los votantes a 16 años, me da a mí mucho miedo. Imaginad, si la mayoría de los adultos es ya tan descerebrada. Y acordamos que una aún más amplia mayoría de adolescentes está peor (hablamos un país donde la media de edad de las madres solteras ronda los 14). ¿Qué buscan con esa ampliación? ¿Mayor manipulabilidad?

Yo me lo imagino aquí... "Envía VOTO TUPARTIDO al 4545 y entrarás en el sorteo de una scooter". Escalofríos. ¡Porque encima lo escribirán mal! Se recibirán cosas como "Voto Zaptro" o "Voto Rjoi", para risa y regocijo de los espectadores (el escrutinio, en riguroso directo, lo darían en Crónicas, claro). ¿Y no podrían poner una Ley de Calidad a la Democracia? Con reválidas, y septiembres, y esas cosas... (sí, ya sé que cuando digo esto sabemos todos que al primero que no iban a dejarle votar es a mí...).

En fin, todavía estamos en un país libre. Aquí podemos seguir viendo a los niños esos tan monos (¿Y si apadrinamos uno?) muertosdehambre por la tele. No soportariamos ver las bacanales felatorias de Carla, pero a los niños soldado de Sierra Leona, aunque les den por culo igual, nadie les iba a coger tanto cariño. Así los criamos, que luego cuando crecen nos salen todos hechos unos ¡Adultos! de tomo y lomo. Tendriamos que tener más ojo, más cuidado. En ¿Italia? (no recuerdo bien cual de nuestros amistosos vecinos era) ya hay una ley que prohibe que salgan niños de hasta determinada edad en los anuncios de televisión, para goce de publicistas y fabricantes, que tienen que estar comiéndose la gorra. A mí me parece una medida estupenda. No habrá niña más frustrada que la del anuncio del plus cuando intente hacer una puta gracia el día de mañana y descubra que debió perder su "mojo" con la primera menstruación. Aquí, que somos tan viscerales. Deberíamos hacer más extensa la prohibición.

Nada de niños en los informativos (así podríamos olvidarnos ya de esos que cosen balones por un plato de arroz); nada de niños en los programas infantiles, que chillan mucho; nada de niños en las películas porno (a la mierda la prometedora carrera de Carla) y, bueno, nada de niños en la tele. Esta medida, tomada a tiempo, nos hubiera librado de disgustos muy gordos, como Médico de Familia, Menudo es mi padre o, sobre todo, Ana y los siete. Eso sí que es pornográfico.

Posted by germanmj at 12:58 AM | Comments (23)

Diciembre 25, 2003

Los estados de la materia

No me queda más remedio que asumir que, dependiendo qué tiempo contemple, mi animosidad tiene que variar.

Si miro al futuro, soy optimista;
Si miro al presente, soy realista;
Si miro al pasado, no tengo más remedio que ser pesimista.

Posted by germanmj at 09:47 PM | Comments (8)

Diciembre 19, 2003

Ensayo sobre la honestidad intelectual

1. Los hombres tienen ideas.

2. Los hombres expresan ideas.

3. Los hombres expresan ideas propias que no lo son.

4. Las ideas, una vez expresadas y sometidas a la presión del público, se convierten en objetos artificiales carentes de una relación real con su origen. Los hombres las perfilan con ingenio capaz de hacerlas mortales. Con el tiempo, descubren que pueden ser utilizadas como armas. No lo piensan ni un instante. Y disparan.

5. Los hombres utilizan las ideas como armas, y con este gesto se alejan de ellas para siempre.

6. La honestidad intelectual es un oxímoron.

Prof. Mondrian Kilroy

City, Alessandro Baricco.

Posted by germanmj at 12:55 AM | Comments (10)

Una respuesta al Hombre Ley

El Hombre Ley daba buen consejo. El Hombre Palabra, quisquilloso, ponía matices. El Hombre Mentira, atento, procuraba que le chorrease lo menos posible lo que se estaba comiendo. Entre otras recriminaciones, el Hombre Ley hablaba de la inexistente alternativa propuesta por el Hombre Mentira en sus críticas a los Hombres Poder. Meditabundo, el Hombre Mentira volvió a sus labores de recolección de cocos (metafóricos) por la jungla, mientras ideaba cómo complacer al Hombre Ley.

En primer lugar, pensó. Estaría bien que en la tribu dejase de medirse con el Poder Dinero y se midiesen las cosas en Poder Gente.

Se deprimió mucho, porque esto no iba a funcionar nunca y los problemas de la aldea no iban a tener solución.

En segundo lugar, pensó. Estaría bien que en la tribu, a los niños y a las niñas, a los hombres y mujeres incluso, los conocimientos que sus cabezas necesitaran se los diesen los Hombres Inteligencia Neutral. No los Hombres Poder, los Hombres Dinero, los Hombres Cualesquiera...

Se deprimió mucho, porque esto no iba a funcionar nunca y los problemas de la aldea no iban a tener solución.

En tercer lugar, pensó. Estaría bien que en la tribu, la gente fuera buena de verdad, no que se lo creyesen, como era el caso.

Se deprimió mucho, porque se dió cuenta de que quizá él no era bueno de verdad, como creía. Y porque era muy vago para pensar.

Recogió todos los cocos que pudo, los vendió y ese día comió.

Por la noche, escribió en la arena delante de la choza del Hombre Ley que la única solución que se le ocurría, de momento, era que cada uno viviese en una sociedad propia e individual. Y que con todo y con eso, las relaciones diplomáticas con el exterior acabarían por flojear en algún punto. Puede que hasta hubiese conatos secesionistas. Pero que si entendiese que el hombre iba a poder cambiar alguna vez su condición, no iba a dudar en perder más tiempo intentando solucionarle sus problemas a ese hatajo de ineptos ingratos.

Posted by germanmj at 12:54 AM | Comments (4)

Diciembre 18, 2003

Algunas palabras a Irenita

Estremecerse,
contigo, explicando
se queda corta.

Desembeberse,
contigo mirándome,
es bien difícil.

Dificultades,
contigo haciéndolas
fáciles, no son.

[...]

Palabrerías,
contigo oyéndolas,
se me van solas.

Posted by germanmj at 09:00 AM | Comments (2)

Diciembre 12, 2003

"Impersonation of an intelligent person"

En una encarnizada discusión que sostenían, básicamente, Tania e Irenita contra mí ayer en el autobús, sobre el arte, me decían que no todo lo que hace el hombre se puede medir en términos artísticos. Como todo depende de profundas disposiciones psicosociales en las culturas y nosotros no somos más que tres humildes etnocentristas con ínfulas (aunque yo menos etnocentrista que pretencioso), incapaces de abstraernos demasiado a lo subjetivo, dimos por zanjada la discusión en un punto bastante cercano al mismo en el que la habíamos comenzado.

A mí se me había olvidado apuntar que sí que hay un arte en el que todo lo que un hombre hace está constantemente supeditado a esa creación. No sé si deberíamos enmarcarlo dentro del arte dramático, porque tiene mucho de actuación. El arte de vivir. ¿Os habéis parado a pensar, con la de roles que seguimos simultaneamente en cada acto de nuestros días, cuál será de ellos nuestro yo de verdad? Probablemente la suma de todos, el que dirige y coordina en qué momento vas a ser tal o cual. No penséis en maquiavélicas urdimbres de personalidades, es símplemente la idiotincrasia natural de cada uno.

Si alguno conoce las teorías sociológicas de Goffman o, mejor, por más trágico, ha leído El conformista de Alberto Moravia creo que puede llegar a hacerse una idea clara de lo que quiero decir. El protagonista vivía una vida que era como debía ser (consideraba él) y no como le venía siendo, porque esa le parecía, como si juzgara desde fuera, aberrante. Así que tan frío y racional, alejándose mucho de lo emocional, el tipo se iba guionizando una férrea pauta de vida. No se trata de fingir nada (que está feo, es como mentir), sino de ir creando y dirigiendo la realidad desde tu posición de actor, corrigiéndola. Esto tiene mucho de publicidad, incluso el hombre de nuestro ejemplo (qué asco me daba al sentirme identificado en ciertos momentos), era consciente de ello, porque en su interior, tan automatizado, seguía sabiendo qué cosas quería querer, solo por no querer lo que debía querer. Solo unos pocos, como Adrián, soportan a las facetas desdobladas como escisiones autónomas con las que convivir. En la reflexión es el momento en que todas ellas, al menos en teoría, deberían reunirse en asamblea y exponer sus múltiples pareceres sobre el curso que ha de seguir la vida que construyen en común.

Luego hay veces en que a alguno, que se duerme en los laureles y va viviendo con lo puesto (una sola cara), cuando ésta se le cae, se le cae el mundo encima. Las crisis de personalidad son muy fáciles de suplir. Siendo muchos tús sabes en todo momento no tanto donde estás, sino cómo y dónde debes estar. Claro que saberlo no es conseguirlo. Ni tan siquiera tener ganas de intentarlo. Pero el conocimiento (y más este tan íntimo) es algo que nunca debemos despreciar.

De todos los Germanes que me conozco, sé cuales me gustan más y cuales menos, aunque se hayan hecho imprescindibles. Hay uno que me inspira particular desconfianza, por eso es a quien le dejo escribir aquí normalmente. Me cae mal, a veces, porque es uno de los que más trabajo me cuesta representar, justificar o incluso dar pruebas fehacientes de su existencia.

Soy yo cuando voy por ahí aparentando querer dar la sensación de que podría ser una persona inteligente.

Posted by germanmj at 12:53 PM | Comments (6)

Noviembre 24, 2003

Metablog: ¿Por qué nunca debieron darnos un weblog?

Un blog consta de dos partes: una, la que entronca y conforma todo lo que conocemos como blog, que es el post en sí; otra, los comentarios. Y de esto es de lo que vamos a hablar hoy.

Los blogs se presuponen el summum de la libertad de expresión. Atendiendo sólo a meras limitaciones técnicas o físicas, uno puede hacer en su blog lo que quiera y, sobre todo, decirlo. Existe, sin embargo, una figura que en otros medios de comunicación "unidireccionales" no existen. El entrecomillado se debe a que, precisamente, la figura del comentario (incluso podría decirse que, si se expone, la dirección de e-mail del autor del blog) rompe esta unidireccionalidad. El comentario (o comment, o como se llame) permite a los lectores ampliar el mundo textual de cada post con su aportación, eliminar esa parte del mismo es como gritarle a una pared: cuando acabas de montarles el pollo a los ladrillos, estos no se han inmutado. Y por mucho que esperes una reacción, aunque sea mínima, los ladrillos no van a dejar de ser otra cosa que ladrillos. De hecho, el comentario se convierte en parte del post desde el momento en que está suscitado por su lectura, y cede esa pequeña porción de autoría al autor del comentario. No hablo de que nos tengan que hinchar el ego, o de recibir setenta y cinco comentarios diarios. Se trata simplemente de que el autor del post reciba una serie de opiniones en cuanto a un tema que le inquieta, o le hace gracia, o simplemente le apetece lanzar a la palestra. No arrebaten a sus lectores la posibilidad de hacerse eco de sus impresiones.

El hecho de que alguien deje un comentario a un post tuyo puede ser interpretado de muchas maneras. Hay ocasiones en que te encuentras con 8 comentarios (p.ej.) y luego los lees y resulta que 7 de ellos son de gente discutiendo sobre el color de los cordones de los zapatos que se quiere comprar el que pusiera (en maldita la hora) el primer comentario hablando sobre el color de los cordones de los zapatos que se quiere comprar. Eso te decepciona. Sobre todo cuando tú has pasado dos semanas documentándote sobre las franquicias de comida rápida eslovacas para hacer un post estupendo, divertido e interesante sobre las franquicias de comida rápida eslovacas. O peor aún: cuando en ese post tú hablabas de la terrible depresión que sufres porque tu madre alcoholica te pega. Creedme, nada puede haber más desconcertante que recibir trece comentarios hablando de lo buena que era una película sólo porque la pusiste de ejemplo en un post de seis páginas hablando del maltrato a las mujeres. En cualquier caso, no debe pesarte. Al menos sabrás que leyeron hasta aquella frase...

El blog tiene un importante factor de exhibicionismo, quieres que todo el mundo lea tus pensamientos e impresiones y, al tiempo, como en el viejo arte de la conversación, puedes querer que la gente opine sobre el tema (o sobre tu opinión misma), por lo cual la existencia del comentario está plenamente justificada. Por supuesto, debido a la infinitud de temáticas que tienen los blogs, se dan casos en los que los comentarios no son muy necesarios (!) o al menos así no lo considerarán sus autores. Al igual, hay otros en que se hacen casi imprescindibles. Hay gente que escribe porque sabe que existen ciertas personas que le leerán, y que algunas le dejarán comentarios, y para las que esas opiniones de esas personas es lo que les hace hacer el blog. Esto va también en la personalidad de cada autor. Los hay que aceptan las críticas, que entran a los debates que se les plantean, los que varían completamente la línea de su blog influidos por los comentarios, hasta quienes no se preocupan lo más mínimo de mirarlos.
¿Cómo debemos reaccionar ante los comentarios? Bueno, muchos bloggers contestan a sus comentarios, lo cual puede favorecer el debate. Sin embargo, no es demasiado recomendable, porque no llevas un foro, sino un weblog. Un buen blogger es el que observa los comentarios y demuestra aprender de ellos sin necesidad de decirlo. Así que cuando respondas, hazlo con cuidado. Responder dentro de los comentarios puede dar la sensación de que eres un pedante o de que estás resentido, según a qué contestes. En este último apartado, hay que reseñar que NUNCA debes postear algo respondiendo a un comentario del post anterior. En ese caso sí es preferible contestar con un comentario. Evidentemente, no estás obligado a no responder a los comentarios. Está bien hacerlo cuando quieres matizar algo del post que no parezca haber quedado explícito, pero nunca para estar de acuerdo o en desacuerdo con algún comentario surgido a raíz de tu post.


Existe, por la otra parte, un amplio elenco de comentaristas. Partamos del hecho hipotético de que tus lectores suelen ser gente que conoces. Sólo una quinta parte te habrá encontrado al azar -o por alguna recomendación o enlace lejano- y habrá decidido comentar algo. pero generalmente conocerás a tus lectores, lo cual es un arma de doble filo: Te libra un tanto de miedo escénico pero puede lastrarte a la hora de escribir un post sabiendo quién lo leerá y qué opinará. Importa, además, de los comentarios, no tanto quienes sean realmente sus autores sino el estado de ánimo en que se encuentren al llegar a tu post y después de leerlo. Aparte de esto, existen ciertas pautas generales que pueden llevar a alguien a poner, o no poner un comentario; o a poner lo que iba a poner o no ponerlo. Expliquémoslo: Se puede llegar a un post por la cotidianeidad, siendo un lector habitual de dicho blog, y que este te deje completamente indiferente. A pesar de ello, precisamente por esa condición de habitual, te esfuerzas en comentar algo, un comentario con una función testimonial de tu lectura o seguimiento. Hay quien hace justamente lo contrario, por mucho que unos posts le gusten, y otros le disgusten (cuando a alguien le disgustan un blog como norma general no es lógico que siga leyéndolo regularmente) y jamás se atreva a poner un comentario. Y por mucho que se apliquen los consejos que daremos al final, será muy difícil llegar a suscitar en ellos la necesidad de ponerte un comentario. Hay lectores que no comentarán por el mero hecho de que tu contador de comentarios esté a cero, en esos casos pesa mucho la reflexión que cause o no el post para que el lector se convenza y arranques su comentario. Hay quien encuentra una serie de comentarios posteados previos al suyo que han iniciado un hilo argumental secundario que se desprendía (o no) del post, y quienes a pesar de no tener intención de comentar nada al post, acaban entrando en esa conversación secundaria. Los hay que no entran y vuelven al tema del post, aunque se queden solos. Lo importante de los comentarios es que suelen ser incitados por la lectura del post. Como decíamos, los comentarios enriquecen a los posts y, quieras que no, engordan al ego del autor. Si no todos, su mayoría, esta es una pequeña tipología de comentarios que podemos encontrar en los blogs...

- Tienes toda la razón. Suele ser el comentario tautológico de alguien que, bien en la forma o en el fondo, está de acuerdo contigo en lo que dices. Suele agradecerse, eso sí, que aparte de su apoyo aporte algo nuevo a la argumentación, aunque no es imprescindible.

- No tienes razón. Todo lo contrario que el anterior, aunque en este caso sí se hace más necesaria una digna argumentación en contra.

- Mi punto de vista sobre el tema. No hacen falta mayores explicaciones.

- A propósito de lo que dices... Suele ser el comentario de alguien que deriva el texto en cierta dirección. No es imprescindible que, a pesar de lo que diga el título, ese tema venga a propósito de lo que dices.

- El primer comentario. Es un comentario valiente, de alguien que desvirga el espacio de los comentarios porque está verdaderamente motivado. Está muy bien cuando es para alabarte o corroborar tus ideas. Fastidia cuando es para ponerte verde y, encima, da pie a que lo hagan los demás.

- El último comentario. Es una lástima cuando la publicación de un nuevo post delega al anterior (con sus comentarios) a una posición secundaria y la interesante cuestión planteada en ese último comentario no será respondida o, si lo es, no llegará a demasiada gente.

- Fuera de lugar. Es cuando tú explicas en tu post que has pasado la tarde en un quirófano deshaciendote de un quiste maligno en el esófago y alguien (que suele ser desconocido tanto para tí como para los profesores de ortografía) cuelga un comentario que: te invita a ver su página web sobre la cría del gorgojo, se queja de que el midi que tienes puesto en tu blog le molesta tanto que ni siquiera te leyó, te dice que él también tuvo un problema gordo hoy porque perdió el bonobús y tardó casi diez minutos en encontrarlo, pregunta si alguien conoce una web donde descargar el mp3 de Urgencias, etc.

- Testimoniales. En muchas ocasiones, tampoco esperas más de los comentarios. Hay cosas sobre las que los demás nunca van a opinar, pero sin embargo sí te mostrarán su apoyo (o no), y eso siempre gusta.

Tu blog son tus comentarios, en mayor o menor medida. Pero no lo son tanto como para que sacrifiques tus post en un afán de conseguir comentarios. No es necesario tratar temas de actualidad general sin mojarse demasiado (o sea, hablar de nada con nada), ni de montar un weblog con el que quejarse de todo y recibir comentarios tanto de radicales que te apoyan como de personas que te aborrecen. Se pueden conseguir comentarios con pequeños trucos más o menos ruines que, empleados con sutileza, pueden no tener que echar al traste todo el leitmotiv del blog.

Trucos para conseguir comentarios (se admiten sugerencias).

- Intenta mantener una regularidad.

- Un post por vez dará una impresión más coherente y menos anárquica de tu blog.

- Vigilar la hora a la que tus habituales suelen pasarse te ayuda a "amañar" la hora de posteo para que ellos encuentren un post lo más reciente posible.

- Cuando tienes una continuidad, tus lectores se adaptan al horario que elijas para postear.

- Es mejor postear sobre la media noche cuando la mayoría de tus lectores son noctámbulos o trabajan por las mañanas.

- Postear después de comer permite que se te comente a lo largo de la tarde, y quizás recibas algún comentario aislado a la mañana siguiente.

- Los fines de semana son mortales. Entre el mediodía del viernes y el mediodía del domingo ni sueñes que te lean.

- Es recomendable escribir un post al día, a menos que no te importe concentrar todos los comentarios diarios en uno de los dos o tres posts que hayas escrito.

- Si tu blog está en algún listado que avise de las actualizaciones (como en Zonalibre), incrementa el ritmo a dos posts por día, uno cada doce horas, para estar (aproximadamente) siempre presente.

- Dejar una pregunta abierta al final de tu post invita a los lectores a poner un comentario contestandola. (Esta es de Alex).

- Si escribes ficción lo mejor es poner tú el primer comentario o una invitación explícita a que opinen sobre ello.

- Si escribes no ficción las anécdotas suelen tocar temas lo suficientemente generales como para que la gente se identifique y se posicione.

- Haz cambios en el diseño de tu blog.

- Consigue que te critique Borjamari (da igual para bien o que mal).

- Hazte un cambio de look y cuelga fotos. No es recomendable hacerlo demasiado a menudo.

- Apuntate a Las 5 del viernes o similares.

- Sé una chica.

- Avisa a tus amigos (no-lectores-habituales) cuando hayas puesto un post que les pueda interesar.

- Sé una chica sin novio (insiste en ello en tus posts).

- Sé provocador: el lenguaje políticamente incorrecto, las ideas subversivas, las faltas de ortografía, etc... son cebos estupendos para hacer "picar" a los lectores.

- Sé una chica mona, inteligente y cool. Con o sin novio.

-Insertar alguna frase provocativa dentro del post como “El Padrino, una película lenta, infumable y sobrevalorada", funcionará siempre.

- Pasea por diversos blogs, aleatoriamente, y ve dejando comentarios con tu link. Algunos se sentirán "obligados" a corresponderte. Eso sí: ten ojo y busca las afinidades.

- Los posts largos no son la mejor ayuda para captar la atención de tus lectores ni sus ganas de comentar. Véase este mismo como ejemplo.

Esto ha sido un estudio realizado en colaboración por Adrián y Germán

Posted by germanmj at 09:00 AM | Comments (14)

Noviembre 19, 2003

Mi coche favorito

Por fín me me decidido, ya sé qué coche quiero comprarme algún día.

Un DeLorian.

Es un deportivo biplaza, funciona con plutonio o basuras, tiene la chulada de las puertas que se abren para arriba y, además, convierte sus ruedas en motores a propulsión y vuela. Ah, sí, también es una máquina del tiempo.

El anuncio me ha convencido por completo.

DeLorian 1.jpg

Si vas a construir una máquina del tiempo en un coche, hazlo con clase.

DeLorian 2.jpg

¿Carreteras?... ¡A dónde vamos no necesitamos carreteras!

Posted by germanmj at 05:08 PM | Comments (8)

Noviembre 16, 2003

Madrid, Europa

Con toda la mala intención: Madrid es un pueblo castellano muy grande. En Madrid todo el mundo se conoce, paseas por ella y te das cuenta de que solo hay tres calles, en Madrid viven cuatro gatos. Los demás, empadronados o no, remanecemos de provincias. Lo que, en este caso, casi nos dignifica. Quienes acusan en Madrid el centralismo, pasado y presente, obvian que a ella también se le impuso y, más que obviar olvidan, que en Madrid cohabitan todas las Españas, y parte del extranjero. En muchas ocasiones alguien me ha dicho “Es que Barcelona es más europea que Madrid”. No oigan, Barcelona es tan Europea como Madrid, como Bremen o como Estambul, si se ponen. Creo que lo que querría decir era “cosmopolita”, pero eso es un palabro que le viene muy grande a Barcelona, tanto como a Madrid, y como a cualquier ciudad española. Pero no tiene nada que ver con las ciudades (o no del todo), sino con cierta forma de ser que tenemos los españoles y que no nos podríamos quitar de encima ni con agua caliente.

He leído esta mañana a Pérez-Reverte un par de genialidades, que no por lo manidas dejan de serlo: “Ser español y lúcido es muy jodido, crías muy mala leche” y “Caín era español”. Ni siquiera sé, ya he dicho que esas ideas se sienten muy presentes en tantos y tantos sitios, si la originalidad será suya, pero a él le han venido a la memoria en el momento oportuno. Y Madrid otra cosa no tendrá, pero española es un rato. En el buen sentido y en el malo, claro (vean, por ejemplo, mi primer post en este blog para dilucidar cual es ese mal sentido). Madrid, España, tenemos esa ingenuidad y el gran complejo, de pretender ser más de lo que somos al tiempo que intentamos escondernos cuando somos más de lo que queremos pretender.

Todas las cosas se pueden interpretar como algo negativo o algo positivo. Las cosas buenas que tiene Madrid para unos, para otros no lo son tanto [El otro día, en Tele Verbo, un iluminado llamaba pagano al alcalde de Madrid por permitir no solo que en el centro de la ciudad existiesen monumentos a deidades “ajenas” como Neptuno, Apolo o Cibeles, sino que, encima, existiese una estatua dedicada al mismísimo diablo, de cuya defensa aquí aún os acordaréis]. Madrid lo mismo te pare un AVE, que te monta una Conferencia de Donantes o, por decir algo bueno, te regala libros en el metro los 23 de abril, que te empuja a una tasca de mala muerte que ni los habituales de El bar de la guarra (interesados: buscar en El Ejido) pisarían, te asalta en forma de skin head cuando tú estás tan ricamente en una plaza o te mata con forma de bala perdida en el fuego cruzado entre una banda de narcos rumanos contra otra de violadores aymarás. Si eso no es cosmopolitismo y pluriculturalidad (armas rusas y munición norteamericana) que baje Lázaro Carreter y lo vea.

Lo peor de todo es que haya que andar inventando diferencias, subrayando las distancias, enalteciendo a los de fuera y menoscabando a los vecinos. Caín era español. Europeo. ¿Quién sabe algo de Finlandia? Yo el otro día caí en la cuenta de que, aparte de que tienen muchos lagos, hace frío y probablemente haya renos, no se mucho más de los fineses. Caí en la cuenta porque descubrí una web en la que gente de diversos países apuntaba lo que ellos conocían de España (un despropósito, oigan). Baste como ejemplo que se acercaban a aquella viñeta de un tebeo de Indiana Jones del 89 en el que se veía a Indy andando por una calle sin asfaltar y con gallinas por medio y cuyo cuadro de texto anunciaba: “Barcelona”. Y seguro que en aquella Barcelona de los 40 ese escenario habría sido posible, no lo niego, pero también asumo que es algo poco representativo. Tan poco (mal) representativo como lo son de España Las Ketchup, el banjo o Ricky Martin. Yo sé poco de ellos, pero por lo menos guardo voto de silencio a mi ignorancia. Este episodio me convenció de que debería ir a conocer todas esas ciudades “EUROPEAS” y algunas otras, para despojarme de lo preconcebido y, sin duda, descubrir lo inglesa que es Londres, lo francesa que es París o lo sueca que es Estocolmo.

Además, mirando el cielo de este Madrid, tan gris y aguadillo, ¿quién me convence de que no es europea?

Posted by germanmj at 02:28 AM | Comments (6)

Octubre 27, 2003

Aprendí de Lucifer

En Madrid, adormecido en un recodo del parque del Retiro, desde 1874 existe la que -dicen- es la única estatua en el mundo erigida en honor de Lucifer. Bellver, su autor, esculpió a un jóven alado que caía con sus piernas enredadas por una serpiente, a mí, personalmente, me recuerda mucho (salvando las distancias) al Laoconte. Es grata de ver, sin duda, aunque normalmente la admiremos desde abajo, aún más abajo de dónde quiera que cayese aquél ángel. Pero lo que realmente me atrae de ella (¡Viva la semiótica!) es lo que significa.

Sin confusiones: no me he hecho satanista, así de golpe. Que sé que se da -vaya usted a saber por qué- entre mucha gente, que de otro modo parecería plenamente lúcida y cuerda, el ponerse a adorar a Satanás, al mal y al heavy metal sólo para renegar de toda la escoria católica que mamamos diariamente. Es absurdo, basta con renegar. Y como, de todas formas, vamos a tener que quedarnos con el acervo que nos han dado, pues será mejor que al menos no lo desvirtuémos y sepamos usarlo con una reflexividad más profunda en beneficio de nuestros fines (morales, naturalmente).

Algo que podemos disfrutar de este icono, por ejemplo, es que en este país nuestro (a quienes la Historia nos debe casi tantos imbéciles como genios), y en pleno siglo XIX, hubiera un conde dispuesto a gastarse los 11.000 duros que costó la estatua en gastar aquella broma, que debió escandalizar lo suyo. Aunque a mí me de corte, en muchas ocasiones se me notará: soy un gran admirador del escándalo (por ejemplo, el que escupe ese Lucifer); de la rebelión (y la suya es mítica); de la educación (esto merece una explicación aparte) y, vaaaale, es cierto, de las personas con alas.

La educación, en esa mitología que decía lleva milenios nutriéndonos, aparece muchas veces de forma explícita pero otras, y aquí es donde me interesa, implícita. Prometeo, por ejemplo, robó a los dioses olímpicos el fuego. El fuego calienta, da vida, y es, claro, una tecnología que sin duda apreciarían muchísimo los cohetaneos de su inventor. Ya sabemos como es el hombre, incluso los que tuviesen la inteligencia suficiente como para entender el fuego serían lo bastante imbéciles como para no querer compartirlo gratis con sus congéneres. Residuos animales, supongo. Alguien consiguió el código fuente del fuego (Prometeo) y lo colgó en una web para que cualquier Sapiens Sapiens accediese a él sin tener que pagar los derechos de autor a alguien que, por otra parte, sólo había sido afortunado al chocar dos piedras. Unos cuantos Sapiens Sapiens volvieron a registrar el código y ahora poseen Enron. Luego llegó un literato avispado, cambió cuatro cosas, quitó de enmedio los cuervos y las cadenas y Prometeo fue actualizado. Una versión más moderna, en plan novela gótica, incluyó unas consecuencias quizá peores para el pecador Lucifer (su rebelión tuvo lugar cuando ya existían mayores tecnologías que el mísero fuego, había ideas incluso, así que me quedo a gusto con su nombre de portador de luces). Estas consecuencias incluían poder magnífico, el gobierno de un vasto territorio del imaginario, el que de verdad controla a los hombres: el infierno del conocimiento. En otras especies animales, los instintos son la guía de toda vida. Para el hombre es imprescindible, sin embargo, que se le enseñen cosas. Sobre todo: que se le enseñe a aprender. Eso, en nuestra base cultural tiene un nombre "el mal".

Y a mí, pues, me gusta ser malo.

Posted by germanmj at 11:34 PM | Comments (11)

Octubre 11, 2003

¿Terroristas islámicos o Islamistas terroríficos

Nuestra vida se construye con palabras. Y como toda construcción, nuestra realidad está supeditada a los designios de unos sectores no tan arbitrarios como oportunistas, al orden, a los que mandan. Por supuesto, uno puede fabricarse su propia casa con paja y adobe, o si conoce las técnicas, con ladrillos y hormigón; pero incluso para eso hay que contar con las concesiones (estas sí: arbitrarias o pecuniarias) de algún estamento, con unas licencias de obras.

En el lenguaje, las licencias se las están tomando cada día millones de personas, con desprecio, devaluándolo hasta la práctica oquedad de cada término. Los conceptos se han evaporado misteriosamente, hay que reaprenders las palabras constantemente, y eso es preocupante, porque si bien las neuronas son células que mueren y no se regeneran lo que no es normal es que no se regeneren de una generación para otra. Por supuesto, esto nos deja con unas estructuras muy débiles y unos materiales que, aunque a los constructores les interesen por lo baratos (es sorprendente la forma en que el capitalismo conservadurista congenia con el "transgresor" y anárquico lenguaje sms), acabarán costándonos la vida y, más temprano, la dignidad.

Estos hacedores industriales de lenguajes, una afición que es muy criticada a los medios de comunicación de masas pese a que estos sean tan solo uno de los factores (importante, sí) en la degeneración de nuestro idioma. Hay más, desde la indolencia del hombre cotidiano hasta la mala intención con la que los especuladores de la realidad andan inflamándonos los términos.

Se oye (mucho, demasiado) hablar sobre tantas cosas cada día que, bien es cierto, se hace imposible meditar a fondo sobre lo que realmente se nos dice y lo que realmente aprendemos. Habrá quienes digan que lo importante es tener todos los días para comer, que la justicia ya la impartirá la divinidad y que, además, no íbamos a poder hacer nada. Es una opinión. Yo en absoluto la comparto, más que nada porque el verdadero problema viene, precisamente, de ese espíritu de borrego acomodaticio que tan sabiamente se ha extendido como una de las directrices fundamentales de lo que llamamos "la civilización occidental".

Por ejemplo, está demostrado empíricamente que las noticias que recibimos tienen una vida finita en nuestras memorias, y que esta es dependiente, en gran medida, de la voluntad de los emisores. No se trata, al menos esta vez, de ninguna de mis Conspiracy Theory favoritas, más bien de una lastimosa realidad: la realidad, redundémos, nos la tragamos como venga. ¿Qué significa esto? Que acabamos despellejándonos unos a otros por alguna simplona cuestión semántica mientras, siempre, se nos da por culo finamente con todas aquellas ordenaciones sistémicas que el lenguaje no capta, o sí pero las veta.

Como esas aberraciones que produce la manipulación genética: los pollos sin cabeza, los tomates sin gusanos o las personas sin cáncer; el lenguaje es manipulado, inflado y vilipendiado hasta límites insospechados tan solo para que nosotros creamos decir lo que pensamos mientras, por el contrario, estamos creyendo pensar lo que nos dicen. El efecto que se causa es el mismo que si para hacer una morterada se emplea cuatro veces mayor cantidad de arena de la necesaria para obtener un hormigón bueno o, al menos, seguro.

El reflejo de toda esta teorización masturbatoria que me estaba marcando, al alcance de todos. Podemos quedarnos con las obstrusas obviedades de lo que llamamos actualidad. Se llenan bocas y bocas de terror y terrorismo. Se olvida, curiosamente, el Terrorismo de Estado. Un crimen por el que el Tribunal Penal Internacional ha condenado tan solo a un país desde su tipificación. Quienes sospechasen que ese país no solo ha declarado su insumisión a dicho Tribunal sino que, además, va campando por ahí alardeando de panacea democrática, han acertado. Es también muy fácil acceder al razonamiento que justifica otro de los atropellos que sufren nuestros entendimientos hoy, la distinción entre terrorista o soldado. Entre ejército u organización terrorista. ¿Necesitamos un par de semióticos para que nos aclaren por qué las ideas de orden, sistemicidad y positividad que connota el primero se las ha apropiado dicho Único Estado Condenado por Terrorismo mientras que, taimadamente, deja para sus enemigos el deshonor, la negatividad y el desorden del segundo término?

No solo no los necesitamos, sino que además somos imbéciles y preferimos tragárnoslo. Porque es más sencillo así, amén del sustancioso beneficio terrenal (la especulación lingüística es demasiado abstracta para que de verdad mereciese la pena invertir esfuerzo en ella si no estuviese tan íntimamente ligada a la prosaicidad de perecederos más mundanos como, yo que sé, el crudo). Se matiza, además de esa primera categorización entre Buenos/Malos, Orden/Caos o Ejército/Terroristas (que vienen a ser soldados sin mayor sueldo que una fé, aunque sea mala), una segunda distinción para estos malvados. En este caso muy probablemente para aclarar [sic] a las conciencias civiles aún más qué aspectos culturales les diferencian de esos tipos a los que se quiere matar impunemente (¿Nadie ha visto de verdad jamás escrito el "pero solo de algunos" en pequeñito entre Derechos y Humanos?).

Dicha distinción ayuda muchísimo a la localización y gradación de la verdadera importancia del asunto. Debería crearse algún tipo de Unidad Monetaria del Terror, para así poder aclararnos qué distingue a nuestros asesinados con tiro en la nuca por parte de ETA de los soldados israelíes (hipotéticamente) muertos a pedradas por algún adolescente árabe a quien nadie le preguntará ni hará firmar si es, de verdad, uno de esos terroristas islámicos porque, a todos los efectos propagandísticos, lo será. Dicha gracia, islámico, no quiere decir más que "Cumple con tu deber y extermíname, que mi existencia supone un serio peligro para la estabilidad de Occidente". Y debe funcionar cuando por este burdo conjuro la gente ni se inmuta al saber del último prepúber tiroteado por los hombres de Sharon o Bush, dependiendo de donde se diere el caso.

Hoy voy a ser realista, consciente de que mis palabras (pedradas propinadas con una humilde onda) no derribarán ningún rascacielos Goliathoide. Tan solo elevaré una queja, en recuerdo de la memoria de aquellos que la Historia llama buenos militares y que supieron ganar a sus iguales, para que a partir de ahora, cuando maten a los próximos civiles (todos, en su definición), dejen de apodarles con ese soso "terroristas islámicos". Porque a Atila, a Arturo, al Cid o a Napoleón nunca les faltaron cantores de sus gestas. Casi convencido estoy de que aquellas no serían tales (ante la Historia) sin el trabajo de estos comunicadores. Y si hay que matar, y si hay que mentir, por lo menos hagámoslo bonito. Apuntémonos (los periodistas-bardos) a un movimiento literario retro, que epitete con más florituras y dejémos la reiteración de una propaganda oficial anquilosada. Juguemos con las palabras.

Seamos capaces de anunciar la tranquilizadora muerte de algún islamista terrorífico y habrémos dado el primer paso. Poco a poco lo lograremos y seremos capaces (la civilización del hombre blanco siempre lo es), de adaptarnos a la situación y acabar adoptando también la soltura sinvergüenza que el tono dado requiere. Sin duda, nos vamos a hinchar de medallitas el día que, sin el mayor rubor, sepamos hacer que la gente quiera que los cincuenta niños que les acabamos de decir que hemos matado por su bien, sean calificados de "Escoria Subhumana" sin mayor remordimiento para ellos, que si no se les corta la cena.

Ese día, señores, el objetivo estará cumplido. Habrán vencido las palabras y nos habrémos cargado a la única e invisible realidad.

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Octubre 01, 2003

Libre expreso

Todos gozamos de la Libertad de Expresión.

Y hay quien expresa libremente soberanas gilipolleces. Creen que también son libres de expresarse a bocajarro; liberados de pensar, argumentar o permanecer fieles a la verdad. Será que no están acostumbrados a la expresión ni a la libertad.

Por ello nadie está exento de la Libertad de Responder que tienen los demás.

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Septiembre 30, 2003

Metafísica

Hoy quería hacer un post reflexivo, he estado devanándome los sesos bastante rato y he llegado a conclusiones que me hubiera gustado compartir con vosotros. Más que nada para que me las discutiéseis y negárais, y así yo poder reafirmarme en ellas. Pero de pronto mi cerebro se ha puesto gatekeeper y me ha interpuesto mil dificultades. Ahora mismo vuelven a estar esos pensamientos tan brillantes en el grupo de conexiones neuronales donde se gestaron, pasando una revisión y puesta a punto.

Los impedimentos, ahora que lo pienso, han tenido un catalizador importante proveniente del subconsciente. Concretamente de las palabras que recibió Irenita el otro día y que, a saber por qué, nos hacían saber que con mi novísima perilla estoy adquiriendo "pinta de intelectual". Yo, según habían comentado algunos maledicentes, sabía que el matojo de pelitos en la barbilla me asemejaba a Adrián (no tanto como ellos dicen, confusos). Lo que no sabía era que por un mero experimento estético iba a adquirir la calidad de crême. Ya no necesitan pensar, señores, limitense a dejar de afeitarse.

Fuera de burla, lo cierto es que tampoco ha sido nunca mi pretensión lo del cultivo. Simplemente intento hacerlo, aunque estaremos de acuerdo en que los pensamientos no los puede criar nadie en solitario. Yo me limito hasta ahora a abrir el hoyito a cualesquiera semillas y, en ocasiones, a echarles guano por encima. Pero ahora, si me dejo perilla, habré de ser consecuente y empezar a darme a pensamientos profundos. O mejor dicho: a compartirlos. Y ahí fue donde volví a retomar el hilo de mis brillantes pensamientos nuevamente.

Pensaba yo, otra vez, cómo los hombres tienen tanto miedo a la abstracción. Cómo la han escondido siempre detrás de máscaras o nombres tangibilizadores: espíritus, energías, dioses... Aún no está muy claro, pero por lo que se apunta últimamente todo lo que es, ha sido y será, está exclusivamente dentro de los impulsos eléctricos que nos rondan la cabeza. Ojo, está claro que algo externo habrá de desatar esos impulsos, no obstante, es la concepción de que eso externo sea lo que nos concierne. Todo existe, por existir existe hasta la nada, pero solo en la medida en que los hombres somos capaces de pensarlo. Aunque sea solo en forma de concepto, hasta Dios existe.

El Universo, la realidad, la irrealidad, todo, debe pensarse en su estudio desde el punto de vista del hombre. No por un antropocentrismo gratuíto: es que somos incapaces de adquirir un punto de vista que no sea el de un ser humano. Con mucha imaginación, podríamos llegar a adquirir el punto de vista de un ser humano que cree adquirir el punto de vista de un gamo, pero no es más fiable así. Es una idea importante, que tampoco es que sea de gran ayuda ni el descubrimiento de América, se trata tan solo de concienciarse sobre los límites de la razón y, por cierto, aprender a apreciarlos en su justa medida. Porque si bien se trata de eso, de unos límites, habría que ver cuanto partido se les puede sacar. Quién sabe, con la ayuda de los ordenadores de hoy en día (o de un futuro) se podría intentar sobrepasar, en los campos que fuesen susceptibles de ello, estos límites. Sin embargo, y hasta el día en que no establezcamos contacto con alguna otra especie de ser inteligente, más o menos que nosotros, no podremos sino creer que las cosas son tal y como nosotros las pensamos. Y es porque de hecho, si nosotros las pensamos así, así son.

Otra cuestión es, y bastante más peliaguda, por qué nunca dos hombres piensan igual la misma cosa. Hoy no se me ocurre, pero tranquilos: volveré sobre este tema cuando esté en disposición de mesarme, en pose meditabunda, los pelos de la barbilla.

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Septiembre 23, 2003

Antidisestablishmentarialism

Es, aparte de sesquipedalismo, un término preocupante de analizar: se revela como una ominosa reacción. Puede que alguien más docto que yo con el inglés (y conste que he estado haciendo mis pinitos) sepa dotarla de sentidos de mejor agüero con cualquiera otra partícula. Sabrán, y si no lo confieso, que no es por vicio mi fe en el disestablishment, me parece tan bueno por definición como malo el contraataque (llamémosle así) que denota el pérfido anti. Hablando con propiedad -ajena, siempre- deberíamos ir olvidándonos de la antiglobalización (no como idea, más bien como término). Antiglobalización es absurdo cuando lo que queremos -no seré yo solo, ¿verdad?- es un fin de repercusión mundial, global y cuando contra lo que se lucha no es contra el Globo en sí (demasiado maltrecho ya), sino contra quienes ostentan el poder. El stablishment, que a falta de mejor traducción tomaré en español por "Sistema". Así, el disestablishment no sería más que lo antisistémico, a lo que no han sacado todavía respuesta en español. Será porque para hacer bien el anarquismo hay que venir al sur. El anarquismo bien entendido, sin bombas aún, todo en un ámbito psicológico manipulador. No se confundan, es fácil, los sistemas, las estructuras ayudan a sujetarse, hasta ahí de acuerdo, pero no olvidemos que si se acomodan y se agarran miedosos, acabarán pegados, y es muy difícil librarse de ellas para, lo que intuyo de interés general, avanzar.

Nosotros, diría Marx, venimos luchando desde hace milenios intentando despojarnos de los primates interiores; forzando millones de revoluciones que, instantáneas, nos diesen un giro de 180º para poder, por fin, mirar hacia adelante. Es una forma de pensar el progresismo. Tan sencillo como olerse que lo poco bueno que pudiera tener el conservadurismo, véase: conservar lo que sirva, mientras sirva, en una sociedad, acaba pervirtiendose indefectiblemente. No es de extrañar, se trata de una herramienta (la conservación, digo) hecha por y para el hombre. De su raíz les viene la imperfección y, por ello, algún día dejan de funcionar correctamente o, sucede, los hombres fallan en su uso. Perversiones de la conservación vimos muchas, las más preocupantes (y ahora diré por qué) si cabe, las culturales. Preocupan porque se extienden y atrapan, como una hiedra ucrónica, las ideas y los pensares. Todo permanece, nada fluye. Por más que le duela a Heráclito, el hombre se ha dado en contravenir -y ya van...- a la naturaleza también en esto. Entiendo, con pesar, que es más atractivo para las mentes blandas, las pervertibles, las cansadas, adoptar una postura estática y hacer la pose.

Y tanta mente sonriendo estúpida a una posteridad que les debería odiar, siempre según esa lógica que acaba disfuncionando al manosear estos (el stablishment) la realidad en que debería sustentarse, forman las nuevas capas de esas estructuras anquilosadas. Basta descubrir que se puede prescindir de ellas, que se puede aprender de los hallazgos arquitectónicos que les hicieron verdaderamente interesantes y olvidar lo superfluo, comenzar a construir, y establecerse en el convencimiento de que abandonar la obra antes siquiera de haber empezado a cavar los cimientos es una señal buenísima. Me atrevería a aconsejar la mentalidad nómada (para estos temas), una mentalidad superviviente y vacunada de un defecto que trae de serie y que, a la larga, acaba estropeándonosla a todos: su capacidad acomodaticia. Porque cuando despierta, no queda más que sentarse sobre las vigas de lo rancio, a esperar que el tiempo te haga formar parte de ello. ¿Será imposible de combatir el instinto? ¿Acaso lo que verdaderamente diferencie a la razón humana de la (que también poseémos) animal?

Qué dificil será posibilitar otro mundo cuando hasta nuestras neuronas se regodean con tanta anfibología.

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Septiembre 09, 2003

Dejad que sus niños se acerquen a mí

Hoy saltan a la calle los periódicos con una grata noticia. Por primera vez en los últimos 15 años el número de niños escolarizados ¡Ha crecido! Mi regocijo, como se comprenderá, está muy justificado. Siempre será mejor que los niños hayan ido a la escuela (aunque haya sido un solo día, para ver como es por dentro y mearse en alguna esquina) a que no. Si el ritmo sigue, los millardos de profesores que andan humillandose al INEM o ejerciendo en precario, podrían ver satisfechos sus ruegos y plegarias y contar con un puesto de trabajo que será, pronto, necesario cubrir.

Más a la larga, mi corazón de lechera les hace ya fiestas a los doctores, profesores, mecánicos, ATSs, biólogos, matemáticos, informáticos e, incluso, a los periodistas y abogados que, en 20 o 30 años se licenciarán en nuestras Universidades, enriqueciendolas con sus ideas, sus publicaciones y sus estudios. Se, no es necesario que con comentarios lacerantes me lo reaviveis, que los que se licencian hoy están abocados al mero paro o, con suerte, a bregar con el puteo que es el mundo laboral de hoy. Pero también se, o más bien espero, que serán muy necesarios para la atención de las necesidades de la inmensa cantidad de habitantes que tendrá España para ese entonces (conste que para ello habría que contar tanto con la benevolencia de los salvapatrias políticos como de los Usuarios Habituales del Estado, los españolitos).

¡Españoles! Dejad de mirar vuestros ombligos de imbéciles mientras el país, ¿qué digo el país? ¡El planeta! peligra. Olvidad los extraños valores que algún gracioso os inculcó (o quiso inculcar a quienes os los inculcaron) porque, si España tiene que ser para los españoles, acabarán siendo cuatro decrépitos ancianos (Constructores jubilados) quienes peléen a bastonazos por un inmenso secano peninsular. España, almas de cántaro, necesita que gente joven la trabaje, la enriquezca y la disfrute y si, gracias a las facilidades que el siglo XX nos ha dado, tanto material como psicológicamente para hundirnos aún más en nuestra propia hez, quienes tienen que venir a hacerse españoles son inmigrantes de donde vinieren, bienvenidos sean. Si hasta el PP ha sido capaz de (tragandose mucha bilis, intuyo) reconocer lo de beneficioso que tiene la inmigración, por algo será. No seamos cabrones y, por una vez, pongamoslo fácil.

Aún no ha empezado el curso y ya estoy oyendo las quejas de papagayos escandalizados porque sus hijos compartan aulas ("incluso en colegios privados, ¿a dónde vamos a parar?") con hordas de niñitos sudamericanos, magrebíes o postsoviéticos. Señoras, hemos llegado al siglo XXI arrastrando tantos lastres que, para un aspecto positivo de esta globalización que encontramos, no me la venga a joder porque a su Borja Mari me le marginen en el recreo por ser, además de español, panoli (gracias a las enseñanzas que ha obtenido de su comportamiento de usted).

Desde luego, tampoco pretendo ser el Bolívar ejidense. Y se que estos niños traen lo que, en un alarde de ingenio, llamo "El estigma de la Bachata". Pero bien sabemos que con una correcta educación podrán ser socializados, humanizados y adocenados (que es de lo que se trata). También existe, creo que más entre autores de sospechosas ideologías izquierdistas, la firme creencia de que cuanto más les cueste, mejor sabrán valorarlo. A la vista está el ejemplo de lo que, en otro alarde de ingenio, llamo "nuestra generación y los de detrás". Aceptemos con gusto pues el rebose de nuestros centros educativos con gentes de toda procedencia y demosles la oportunidad. Se que a muchos habrá que moderarles el yankicismo, la religiosidad y el barriobajerismo pero, a caballo regalado, buena sombra nos cobijará.

Posted by germanmj at 05:15 PM | Comments (11)

Septiembre 01, 2003

En 20 años y 1 día

Ojeando una revista de divulgación científica o, quizá, los últimos minutos de un telediario cualquiera, ya hace unos meses que vi una noticia que me impactó, más que por su alcance real, por descubrirme lo grave de la egolatría pueril que arrastro desde pequeñito. Unos científicos habían estado trasteando con los viajes (de partículas subatómicas, claro) hacia atrás y adelante en el tiempo. Habían conseguido ya, en aquellas fechas, hacer que un haz de luz saliese de una caja antes de entrar. También, creo recordar, habían enviado sonidos a no se cuantas nanomicropequeñésimas de segundo en el futuro. A mí se me había ocurrido antes que a los científicos, por supuesto. Los científicos son unos señores que gastaban cantidades ingentes de dinero en cosas tan abstractamente inútiles como salvar vidas hasta que los gobiernos decidieron que solo les darían el dinero si investigaban en cosas provechosas (y morales) como cómo matar más o más lejos. Así que ellos ya no tienen esas GRANDES IDEAS. Yo, de pequeñito, también quería ser científico. De hecho ya tenía la GRAN IDEA que me haría rico y famoso dentro de mi cabecita.

La cosa era sencilla: si los husos horarios iban en dirección Este-Oeste y, como bien se desprendía de un vistazo rápido a cualquier mapamundi, al saltar el estrecho de Bering se volvía al día anterior, bastaba con hacer un tendido, paralelo al Ecuador, que enviase impulsos eléctricos en aquella dirección a una velocidad superior a la que lleva La Tierra al girar. Por supuesto, sabía, con una sola vuelta no conseguiríamos demasiado, ya que solo podríamos comunicarnos (¿o qué creíais que quería hacer con esa electricidad?) con la humanidad de un día anterior. Así que habría que perfeccionar el invento para que la información viajase hacia el pasado a una velocidad mayor, ganando al tiempo un día con cada vuelta que, inocente de mí, preví optimizable si en lugar de intentarlo por el Ecuador, se intentase en un punto más cercano a los polos. Era obvio, a menor distancia que recorrer, antes llegaría nuestra llamada telefónica. Por entonces, todo hay que decirlo, no se me ocurrió que pudiendo hablar por teléfono, la gente prefiriese escribir e-mails. Tampoco sabía, claro, nada de las tarifas de la Telefónica ni de lo que se iba a lucrar con mi invento, que yo lo inventaba para ayudar a la humanidad a salir de pobres. Por ejemplo, porque los científicos se llamarían, desde dentro de muchos años, para comunicarse la buena nueva. O para pasarse la fórmula de la vacuna del SIDA, cuando la descubriesen, a ellos mismos o a sus profesores de unos años antes, y así sucesivamente hasta que alguien acabase erradicándolo a apenas unos meses de sus primeras apariciones.

Llegando a este punto caí en la cuenta de dos cosas muy importantes. En primer lugar, que también sería posible comunicarse con el futuro haciendo que el flujo eléctrico circulase en dirección Oeste-Este (eso sí, a unas velocidades muchísimo mayores). En segundo lugar, también, empecé a sospechar que mi proyecto era inviable porque, si yo había perdido toda una tarde haciendo elucubraciones en el sofá en lugar de ver McGyver como debiera, ¿Cómo era posible que nadie (ni siquiera un yo futuro) me hubiese llamado aún desde el 2023 para agradecermelo y, aprovechando, felicitarme por mi próximo Nobel?

Aún he estado esperando todo el día 1, por aquello de que encartaba, esa esclarecedora llamada (o un e-mail). Sin embargo, desesperanzado, colgaré ya el post y trucaré la fecha. ¿Qué puedo hacer yo? He llegado a la triste conclusión de que, quizá merecidamente, dentro de 20 años nos tendremos una inmensa ingratitud.

Posted by germanmj at 02:38 AM | Comments (5)