Me gusta cuando me haces preguntas, y yo me cobijo en mis letras para no contestarte, porque siempre he pensado que no hay respuesta suficiente para contestarte a una pregunta tan bonita como esa: ¿qué eres tu para mi?.

Eres tanto, que sé, que nunca, te podré contestar, a una pregunta tan grande como esa.
Por muy bien que yo escriba, por muy grande que yo sea.
No me ames. No soy recomendable -me dijiste-.
Yo me lo tomé a broma, pensaba que sería cuestión de unos días. Que luego todo se pasaría, que todo volvería a ser como antes.
Pero no fue así. De ti solo me quedaron caricias dormidas, ahora, en mi piel.
Solo me quedó tu paquete de tabaco en el bolsillo de mi chaqueta.
Solo me quedaron las horas, que no pasaré contigo, que irán muriendo lentamente. Hasta desaparecer.
Ese día sonreías. Decías que era la persona más tremenda que habías conocido.
Yo te preguntaba ¿que porqué? y tu siempre me contestabas con un beso en los labios.
¿Siempre contestas con besos? -te dije-
Sí - me decías- porque así no perdemos el tiempo con tontas explicaciones.
Yo siempre tenía que tener el porque de todo. Y tu pensabas que las explicaciones eran una pérdida de tiempo: unos minutos no aprovechados.
Creo que fui la persona más afortunada el tiempo que me regalaste a tu lado.
Siempre queriendo ser grande para hacerte feliz.
Ahora soy pequeña. Muy pequeña. Dudo del amor. De que exista el amor. De que exista otra persona que me haga estremecer de amor.
Cuando una chica me mira, siempre miro hacía atrás, pienso que atrás hay alguien atractivo y que por eso mira tanto. Me doy la vuelta, compruebo que no hay nadie. Entonces pienso que ella no me mira como tu lo hacías.
No siento la tentación de acercarme a esa chica y besarla. Ni siquiera me intriga como sería tener sexo con ella.
La aparto de mi mente, y la esquivo como quien esquiva un trozo de caca por la calle.
Mis amigos dicen que estoy poseída por ti.
Que tu estás con otra. Que te tengo que olvidar.
Sin embargo, mis días los dedico a ir a esos sitios a los que iba contigo.
Siempre en coche, abro las puertas para que se ventile, para que se vaya tu olor, el que dejaste impregnado en los asientos traseros y delanteros. Pongo tu canción favorita y allí me hago un porro y lloro.
Porque desde que tu no estás fumo y digo tacos.
A veces quiero ir a buscarte. Pero me han dicho que estás con otra. Y que eres feliz.
Por eso ni siquiera te hago llegar de algún modo mi situación y mi desesperación.
Lo que no entiendo es porque tuviste que decirme que no eres recomendable. Hubiese sido más sencillo, más fácil, y menos doloroso que me hubieses dicho que otra chica te había robado el corazón y te había devuelto la ilusión.

"A veces el amor no va ligado con la razón"
NOTA: Esta historia no es personal.

Escuchas. La gente habla y tu les escuchas. Mucha gente hablan por hablar. Sin tener ni idea sobre lo que hablan. Yo les escucho. Creo que mi trabajo también es escuchar a la gente. Mirarles a los ojos fijamente y adivinar lo que quiere, antes de que te lo pida. Dicen que somos psicólogos, yo creo que somos gilipollas. Al menos, algunos. En nuestro trabajo además de café, se deberían servir verdades.
Y si alguien es gilipollas decírselo a la cara: Eres un gilipollas, y tenías que venir aquí para que yo te lo dijese.
Escucho a algunos hombres hablar del amor.
Amor, para ellos, es una mujer que espera en casa con la casa limpia y la comida recién hecha. Es un polvo cuando a él le apetece. Es una niñera que cuida de sus 5 hijos pequeños. Es quien hace la compra, quien le acompaña al bar los Domingos, quien recuerda que hay que pagar la luz y el agua, la hipoteca y la ropa de los niños.
Me gustaría decirles a esos hombres: Que eso no es el amor.
Que amor es otra cosa, que va mas allá.
¿Pero como le explicas eso a un hombre que lleva con la misma idea en la cabeza 40 años?
A veces me fijo en los niños, niños de apenas 7 años. Sus padres les dan todo. Antes de que el niño abra la boca para hablar, el papa o la mamá ya le han dado la golosina o el juguete. El niño no tiene ni que pedir nada para que se lo den. Y cuando quiere algo, llora, da patadas a las sillas y a las mesas y los padres inmediatamente le dan todo lo que tienen a mano.
Ellos creen que de esa forma su hijo es feliz: que está a salvo. Creen que le están educando. Que le están ayudando, en realidad se equivocan: no le ayudan.
Le enseñan una vida que es mentira.
Cuando ese niño crezca será infeliz. Porque el día que sus padres no estén para ayudarle ese niño puede perderse, puede no saber vivir. Porque llorará y nadie le dará lo que necesita, porque se hartará de pedir algo y no estarán sus padres para dárselo.
Tendrá que ganarlo con el sudor de su frente. Trabajando 12 horas seguidas (como yo). Y llegando a fin de mes por los pelos.
¿Cómo decirles a esos padres que sus hijos están delante de una vida que no es real?. Que cuando sus hijos sean lo suficientemente grandes como para valerse ellos solos pueden llevarse el desengaño más grande de su vida:
Cuando pidan su primer trabajo y les digan que no, que no se adapta al perfil que la empresa necesita. Ese niño lo pasará mal, porque está acostumbrado a desear algo y tenerlo en el momento. Ahora no le dan ese puesto de trabajo, y ese niño-hombre llorará por las noches con desesperación, y sentirá que le han rechazado, se cuestionará muchas cosas.
¿Sabéis?
A Luz Casal la han operado de un cáncer.

Sí. A muchas mujeres más también.
El cáncer a atacado y sigue atacando a muchas mujeres, que, como Luz Casal, luchan por vivir: luchan por la vida.
Nunca hay que dejar de luchar.
Sólo quiero ver una sonrisa en esas mujeres que han vencido el cáncer.
Y quiero hoy, sonreír, y recordar con cariño, a las vencidas por el cáncer también.
Porque aunque él se haya llevado a esas mujeres, no se ha llevado su recuerdo y sus ganas por vivir y luchar.
COMUNICADO ÍNTEGRO:
"Por la presente comunicamos que la cantante y compositora LUZ CASAL, ha sido recientemente intervenida en la clínica Rúber internacional, en Madrid, con el diagnóstico de cáncer de mama.
Esta inesperada situación le obliga a posponer su inminente gira francesa, que iba a dar comienzo el día 1 de febrero de 2007, así como conciertos en Suiza, Holanda, Portugal y una serie de actuaciones en España inicialmente previstas para el primer semestre de este año.
Luz se muestra con fuerzas para enfrentarse a este revés y ha manifestado tener unas ganas " locas " de volver a los escenarios".
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Querido Jefe:
Después de darle muchas vueltas me he decidido a escribirle.
Usted es un hombre muy ocupado, y apuesto a que no tiene tiempo de escuchar mis estúpidas historias por la mañana. A esa hora, lo que pega es tomar un café caliente, tranquilamente, y no escucharme a mi. Soy un trabajador más de los 46 que estamos en la empresa,¿qué importancia puede tener lo que le vaya a pedir? Seguro que hay gente que está en peores circunstancias que yo.
He de pedirle algo muy importante:
Necesito echar más horas de trabajo.
Necesito menos días libres, menos puentes, menos vacaciones.
Sé que usted no entiende porque le pido esto.
Es sencillo. Mi mujer ya no me mira a los ojos.
Cuando llego del trabajo, a casa, con ganas de verla, ella casi nunca está.
En la cama, ya no me abraza. Antes, cuando llevábamos 2 años de casados, nunca podía dormirse si no era amarrada a mi cuerpo.
Ahora nos separa medio metro de cama, de su cuerpo, al mío.
No entiendo que ocurre.
Quizá soy viejo ya para ella, no lo sé.
Quizá ya no soy el hombre atractivo del que un día ella, se enamoró.
Quizá no sepa hacerle regalos, no sepa regalarle flores, o no sepa decirle cuanto la quiero cada día.
No tenemos hijos ¿sabe?, a veces pienso que quizá un hijo nos uniría más. Nos haría pasar más tiempo juntos.
No lo sé. A veces me da miedo, porque pienso que mi hijo pueda sentir este frío que siente su padre y me entran escalofríos.
No se que piensa usted.
Yo solo le pido más trabajo. Porque ir a casa me da miedo.
El otro día pensé en ponerme una tienda de campaña en mi despacho.
De esa forma, quizá, mi mujer, me echara un poco de menos.
Y me llamaría. Nunca me llama. No recuerdo la última vez que escuché su voz por teléfono estando yo fuera de casa.
A veces, estando juntos en casa, me siento un mueble.
Un mueble con boca, que habla, que le pregunta: ¿Qué tal en el trabajo?
Siempre me hace preguntarle lo mismo dos veces, a veces tengo la sensación de que no me está escuchando. A veces tengo la sensación de que estoy con ella sin estarlo.
No recuerdo la última vez que hicimos el amor. No recuerdo la última vez que nos dimos un beso en los labios.
Tengo miedo de llegar un día a casa, y que me diga, que ya no me quiere.
Es más, tengo miedo de que me diga: que hay otro hombre en su vida.
Me escalofrío de pensarlo. Pensar que otra persona le da lo que yo no se darle.
Sería demasiado duro para mi. De pensar en eso me entran ganas de llorar.
Por eso le ruego, que me de más trabajo. Necesito estar más ocupado. Necesito no tener tiempo para pensar: y el trabajo me hace no pensar, no darle vueltas a la cabeza...
¿Sabe? el otro día se puso muy guapa, y salió a la calle. Le pregunté que donde iba. Se lo pregunté dos veces, para ser exactos. A la segunda vez me miró, y me dijo que a no se qué del seguro.
Me asomé a la ventana para verla ir, para verla caminar. Es muy guapa, no se si usted la ha visto alguna vez, pero tiene un cuerpo de escándalo. Fue una de las muchas cosas que me enamoró de ella: su cuerpo.
A lo lejos un señor trajeado con corbata, la ha saludado, se han dado dos besos. Este señor le ha cogido de la mano. La ha mirado durante un rato, creo, que le ha dicho lo que yo pensaba: que está muy guapa.
Pero estoy tranquilo... debe ser el hombre ...el del seguro...el hombre del seguro..
Bueno, ya me dice usted algo.
Atentamente:
Javier Alvarez
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Supe que estaba enamorada de ella porque no podía dejar de imaginarme su vida junto a la mía.
Lo supe:
Cuando cada noche, dejaba el espacio suficiente en mi cama, para su cuerpo.
Cuando salia a hacer la compra y llenaba la cesta sólo con cosas que a ella le gustaban, y que luego se terminaban caducando en el frigorífico, o en los armarios.
Cuando dejaba de ver mis programas favoritos, esos que en la vida me perdería por nadie ni por nada: me los perdía por ella, por hablar con ella por teléfono.
Cuando llamaba a mis compañeras de trabajo por su nombre.
Cuando por las mañanas sonaba el despertador, y era ella la primera cosa que se me venía a la cabeza.
Cuando le consultaba sobre los colores para pintar las habitaciones de mi casa.
Cuando pensaba en un abrazo: era en ella en quién pensaba.
Cuando hacía la cena y pensaba en cocinar algo que a ella le gustaba.
La verdad es que cuando te enamoras te vuelves tonta.
La gente, cuando se enamora, se les nota en la cara. Sus miradas tienen un brillo especial.
Su boca cambia. Adquiere otra forma, otro contorno.
Cuando te enamoras te da igual si la vecina te critica, o si en la cola del supermercado se te cuela una señora.
Es más, les sonríes. Te ríes de la vida.
Cuando te enamoras haces planes de futuro. Te vuelves loca.
No se porque, pero cuando te enamoras, aunque duermas tu sola, amaneces con toda la cama desecha, las sábanas sacadas, la almohada a punto de caer al suelo...
Cuando te enamoras se abre tu corazón.
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Gracias a
por mandarme a mi email este corto llamado "Carisma": gracias a ell@ y a este corto ha cobrado vida este post.
Espero que os guste, os dejo con : CARISMA.
Sólo os pido dos cosas: una : es que veáis este corto. Es un corto que ha sido nominado a los Oscar de Hollywood.
Y la segunda que por favor alguien me explique el final, es decir, desde que el padre habla por teléfono, porque no lo comprendo, y eso que lo he visto 3 veces ya.
Gracias, y espero que os guste...
Aquel día te llame, no soportaba la eterna espera. No hay nada peor que esperar algo que estás seguro de que no va a llegar.
Aún recordaba aquel olor. Si cerraba los ojos y respiraba hondo, lo percibía, como por arte de magia, ahora que alguien se atreva a decir que un olor no se puede recordar.
Recordaba el olor de tu cuello, que luego se mezclaba, con el olor de tu boca.
Siempre preferí besarte a olerte. Me gustaba saborear tu boca.
Era como un vicio: si no te probaba me ponía nerviosa. E iba de un lado para otro, como esos Padres que esperan en los pasillos de un hospital, mientras sus hijos nacen.
Dando zancadas de un lado para otro.
¿Sabes? es hermoso recordarte. Recordar la forma que tenía de caer tu cabello sobre las sábanas después de hacer el amor.
Recuerdo tus dientes blancos, que hacían que brillara tu sonrisa.
Siempre te decía que tu boca era mi faro, si alguna vez me perdía , y tu me querías encontrar, sólo tenías que abrir la boca y gritar mi nombre, de esta forma te encontraría o me encontrarías tu a mi.
Siempre quise ser perfecta. Tener tu amor me hacía sentir un ser afortunado. Alguien a quien por arte de magia se le ha otorgado algo maravilloso. Y yo quería ser algo más para ti. Pero siempre me quedaba en "algo".
Aquellas noches en las que nuestros cuerpos estaban físicamente separados, yo te llamaba por teléfono, como cada noche.
Recuerdo que esa noche hacía frío, y yo estaba tapada con la manta por completo. Te decía que tenía mucho frío, que si tu también lo sentías.
Me sorprendía, porque estando lejos te sentía cerca.
-He acercado el teléfono a mi sexo.. -dijiste-.
Me dejaste sin voz, con la garganta seca. Tenías ganas de que fuese mi boca, y no ese frío teléfono quien se acercase a tu sexo.
-Me imagino tu aliento aquí abajo..y me tiemblan las piernas -dijiste-.
Recuerdo que esa noche te hice el amor por el frío teléfono.
Que iba pasando del frío al calor, a cada palabra tuya.
No se como la excitación que sufrimos no calentó demasiado la línea telefónica, y no se rompió ni nada por el estilo.
Supongo que hay cosas que no suceden.
Como por ejemplo que tú estuvieses a mi lado.

Conociste a una "rubia" que según tu te hacía feliz. Yo creo que más que hacerte feliz, lo que te hacía era la pelota para que no la echases de tu casa.
Creo que por las noches la "rubia" se colaba en tu cama, y te comía el coño. Creo que esa "rubia" te había comprado con el sexo. Al menos, pensaba, te lo debe comer bien.
Me contaron que te habían visto comprando ropa de marca, pero, ¿si a ti nunca te gustaron las ropas de marca? decías que eso era de gente pobre que quiere aparentar que es rica: que es "alguien" que nunca será.
Yo me reí.
No te imaginaba en esas tiendas caras. Tu cuenta bancaria estaba llena, ahora, gracias a la "rubia" debe estar vacía. Que lástima. O que alegría: la "rubia" se está comiendo tus ahorros y tu coño, y yo, mírame a mi, yo no me como nada más que tu ausencia por las noches.
Vaya mierda. Yo no tengo sexo. Por no tener, no tengo ni gato, ni perro.
No quiero acoger ningún animal para que me haga compañía, porque tengo miedo de que me abandone el a mi por mala "dueña": Por triste dueña.
El otro día empecé a hacer punto de cruz. Tu siempre decías que eso era de "marujas" pues bien, ahora soy una "super maruja": eso quiere decir que ya soy alguien.
Joder, que tonta estoy. Te echo de menos. Que putada.
Y tu estás acompañada. Los cabellos rubios te cubren la espalda. ¿Te besa como yo lo hacía?, o mientras te besa piensa ¿en otra?. Mira que las rubias suelen decir que son.... en fin...ya no me acuerdo.
¿Sabes? algún día dejarás a esa "rubia" y me buscarás.
Abrirás tu boca, me llamarás y yo iré. Recuerda: eras mi faro.
O...o espera, no lo sé, no se si iré o no. Porque quizá alguna morena capte mi atención: quizá alguna morena me coma bien el coño y entonces me olvide de ti y de la "rubia" con la que duermes todas las noches.
No lo sé. Siempre dude de saber algo.
Eso sí, de que te echo de menos, ahora y aquí: de eso estoy segura.
Nota: [Esta historia no es personal. No va dedicada a nadie ni a nada. Solamente me apetecía escribir algo así: como esto]
eigual
Cuando veo este trocito de una Película que precisamente hoy he decidido que quiero ver, porque no se como he podido no verla aún.... pienso, me cuelo dentro de esta pregunta: ¿Se puede tener nostalgia de algo que no te ha sucedido aún?.
Buena pregunta ¿verdad?...
Me gusta la reflexión de la chica.. ¿te gustará a ti?
[Princesas]
A veces, escribir, me alimenta.
Cuando era pequeña me escondía en la habitación, mi madre pensaba que hacía deberes, pero yo hacía muñecos de plastilina.
No es que no me gustase leer: yo pienso que prefería jugar con las muñecas o la plastilina. Prefería inventarme historias con mis muñecos, yo misma, a leer historias ya inventadas: ya escritas por alguien.
A veces, cuando escribo, pienso en aquellos días que me perdí de lectura.
Y reconozco que hoy mi escritura podría ser mejor de haber leído más en vez de jugar tanto.
Hoy busco un instante para escribir un post. O para escribir algo parecido a un Diario Privado en el ordenador.
Cuando era pequeña rehuía de la lectura: odiaba escribir.
Si pudiese volver años atrás, sería una de esas niñas que en vez de muñecas tendría libros, y me pasaría el día escribiendo.
Creo que sigo siendo una niña adulta.
Ahora busco un instante para hacer muñecos de plastilina, y dejar a un lado el teclado y el ordenador.
En tu portal te daba besos, poco antes de que un ascensor nos separara.
Tú no creías en el amor, pensabas que era un sueño inventando por la gente que lo tiene todo. No creías en los besos, decías que te creaban adicción, que eran una droga, que te enganchaban a alguien, y tu no querías depender de nada ni de nadie.
Estabas resentida con la vida. ¿Y que podía hacer yo?.
Yo sujetaba tu mano. Intentaba hacerte sentir especial: lo que eras.
Te sonreía aún cuando me costaba la vida hacerlo. Transformaba mis penas en alegrías, para no preocuparte, para que esos minutos que estabas conmigo te olvidases de que existen los problemas y la tristeza.
Siempre lograba hacerte sonreír, y no se como, tu lengua siempre terminaba dentro de mi boca. Y eso que no querías ser adicta a mí, pero allí estabas, luchando con mi lengua, intentando separarte de ella: siempre lo conseguías.
Me confesabas que te daba miedo dormir sola. Que abrazabas la almohada y llorabas sin hacer apenas ruido.
Que pensabas en el calor que mi cuerpo te podía ofrecer, en la suavidad de mi piel, en como te acariciaba la espalda con la yema de mis dedos, en la forma que tenía de darte besos en ese cuello al que le puse un nombre que te hacía sonreír.
Un día me llamaste y muy sería me dijiste: "Quiero hacer el amor contigo".
Lo único que pude hacer, fue reírme a carcajadas. Tu voz sonó tan seria que me hizo gracia.
"No hace falta que te pongas tan sería para decirme eso" -le dije-.
Se avergonzó y me colgó.
Me quedé atontada detrás del teléfono, escuchando el pi, pi, pi....y sonriendo.
La primera vez que nos vimos, después de la corta conversación por teléfono, no hizo falta hablar.
Recuerdo que me cogiste por la cintura, y me acercaste a tu cuerpo.
Me mirabas fijamente, nunca se me olvidará esa mirada: me mirabas enamorada.
De mí. Enamorada de mi. Pero no querías decirlo. Te daba pánico decirlo.
Me acariciabas la cara, los labios, con tus dedos. El pelo. Te gustaba perder tus dedos en mi pelo.
Ese día fue tierno. No hubo sexo. Realmente no hubo nada que no me apeteciese.
Te miraba y no me lo podía creer. Te veía enamorada, y no te creas: me daba miedo.
Miedo de que te diese miedo y salieses corriendo dirección a alguna parte.
Fuimos al mar. Nos tumbamos en la arena. Hablamos mucho rato. Mucho rato. Hasta que terminaste encima de mi cuerpo, y creo que fue en ese preciso instante, cuando me empezaste a besar. No recuerdo el momento en que dejamos de hacerlo.
Sólo se que hicimos el amor medio escondidas, detrás de unas rocas. Que a ti se te perdió la ropa interior, que la buscamos pero no la encontramos por ninguna parte.
Quizás yo le tiré un bocado y me la comí: no lo sé.
Ese día se nos hizo de noche en la playa.
Por alguna extraña razón no podíamos separarnos.
Te pusiste a chillar, no me lo hubiese imaginado: "estoy enamorada, estoy enamorada.." -gritabas-.
Loca! , Calla! calla! - te decía-.
Te reías, nunca te había visto reír así.
Hasta que por un momento me puse a pensar, y me di cuenta que te habías enamorado de mi, de verdad. Que esto no era una broma. Que estabas enamorada de mi, que lo estabas gritando, en la playa, a voces.
No podías parar de besarme.
Ni yo a ti.
Estabas enamorada de mi, y yo de ti.
Entonces me dio miedo. Y te miré, y me aterró la idea de que esto se pudiese romper en cualquier momento.
Ahora era yo, quien tenía miedo a depender de alguien. Ahora era yo, quien tenía miedo a enamorarme tanto de alguien, como lo estaba haciendo de ti.
Te miraba asustada. Lo notaste. Me besabas, y yo temblaba por dentro de frío, de miedo.
Esa noche nos separamos por fin.
Me cogiste la mano, me la apretabas con fuerza me decías que nunca nos separaríamos, que siempre estaríamos juntas.
Yo te miré, sabía que era la última vez que lo haría.
Eras demasiado bonita para mí. Demasiado para alguien como yo: tan loca.
Mientras me alejaba de ti, pensaba: algún día, de algún modo, escribiré esto: de esta manera te agradeceré aquel amor y aquellos besos que me diste cuando estaba empezando a crecer.

y aquí queda escrito, en forma de agradecimiento.
-eigual-
Una de mis canciones preferidas.
La escucho, y comienzo a dar saltos en el suelo.
Creo que habla de alguien que "quiere mucho" a su ex..¿no?




Falta una,censurada, por porno.
¿Quieres que te diga una cosa?
Esta semana se está haciendo cansada y pesada.
Sólo faltaba que me viniese la regla, y no tener pan para desayunar.
Y anoche se dio lo primero, esta mañana, lo segundo.
Como se suele decir, me duele "la regla", aunque la regla no duele, lo que creo que duele son los ovarios, o eso creo.
Pero me duele, que coño.
He encontrado unas pastillas "quita dolores en general" y ha sido mejor que encontrar una caja llena de bombones de chocolate.
Me he tomado una, si me quita este dolor que ahora mismo me impide hasta caminar, prometo que iré a trabajar, es más, prometo que aunque no se me quite iré a trabajar. Desgraciadamente no tengo la cara que hay que tener para llamar a mi jefe y decirle:
-Perdona, mira, es que tengo la regla y no puedo caminar.
Soy de las que prefieren ir al trabajo y desangrarme allí si es necesario.
Creo que cuando se vaya esta semana (por fin) haré una fiesta y todo.
Y cuando se vaya la regla haré dos.
Anoche, contaba las horas que faltaban para terminar por fin de trabajar.
Mientras cuento las horas pongo la oreja en conversaciones ajenas:
Un chico le enseña a sus amigos un mensaje de móvil, que le envió ayer a su ex-novia, y dice así:
"Déjame. Olvídate de mi. Te has comportado mal conmigo. Yo no merecía esto. Mi número de teléfono te debería de importar una mierda, a mi el tuyo no me interesa. Lo voy a borrar. No quiero saber nada de ti.
Yo pensaba que todo era verdad. Que todo lo que vivimos era cierto. Pero fue todo mentira. Jugaste conmigo. No te comportaste. Yo te quería. Quería que te sintieses bien, y mira como me pagas.
Borra mi número de teléfono y no me llames más. No quiero saber nada de ti. Adiós."
Un amigo, le dice, al chico del mensaje:
Podrías haberte ahorrado tiempo. Mandando un mensaje que pusiese: Z-O-R-R-A.
El chico se ríe, bromea con sus amigos. Les da la razón. Pero aún así no se arrepiente de sus palabras.
Si le miras a la cara ves que esta fingiendo. Echa de menos a esa chica. Lo que pasa que ante sus amigos se hace el duro. No quiere llorar delante de ellos. Ni que sepan que por las noches llora como un niño pequeño al que le han quitado su juguete preferido.
Sus amigos le comentan que le mande un mensaje, que ponga "zorra o puta". Que esa tía se merece eso.
Sin embargo el dice: Ayer por la noche me dio un toque al móvil, la muy....
Sus amigos se ríen. Menuda puta -dicen-.
Y el chico, por fuera se hace el duro. Pero por dentro se muere de pena, de celos, de rabia.
Esta noche ese chico le enviará un mensaje a la chica, diciéndole lo mucho que la quiere y la echa de menos.
Que sus amigos son todos unos imbéciles. Que si vuelve con el promete dejar de salir de copas con esos amigos.
Esta noche, el chico, intentará llamar a la chica por teléfono, pero esta, ni siquiera le descolgará. Porque está dolida por ese mensaje, y porque sabe, porque lo conoce, que ahora mismo están en un Bar, llamándola zorra y puta. Y porque a las personas no se las puede cambiar.
Las personas fingen, pero no se transforman.
Me despierto sobresaltada. Abro los ojos, miro el reloj. Son las 11 de la mañana. He tenido pesadillas durante toda la noche.
Menos el último sueño que ha sido: erótico y muy real. He quedado asustada de lo real que ha sido.
Cuando tengo pesadillas y sueños eróticos me despierto extraña, y tengo la sensación de que todavía estoy soñando.
Que estoy dentro de un sueño.
Y camino y creo que el suelo que piso, en cualquier momento va a desaparecer.
Esta semana se está haciendo pesada.
El mes de Enero se hace pesado también.
Quiero que por arte de magia mañana sea domingo.
Es extraño, siempre lo digo: que nos pasamos la vida deseando que pase la vida. Somos idiotas.
Dentro de 20 años querremos volver atrás, a que la vida dé marcha atrás.
Y lamentaremos cada día que pasa, y cada año, porque a partir de los 40 y tantos, los años pesan y a veces, creo, que hasta duelen.
Porque la madurez duele, porque a pesar de que a todos nos gusta ser maduros, ser esas personas responsables que nuestros padres siempre desean que seamos. La madurez implica una edad, un paso del tiempo determinado.
Yo no quiero crecer. A veces tengo que mirar mi DNI, para asegurarme de que mi edad es verdadera.
Que no sigo teniendo 20 años.
Redondos y frágiles.
Cuando era pequeña, pensaba, que la gente se hacía mayor, pero que yo estaba en mi propio mundo interior de "nunca jamás" que no crecía.
Que mi cumpleaños me los celebraba para que no me sintiese inferior a los demás niños.
Pero un día, cuando fui a renovarme el DNI. Me fije y me di cuenta que yo también cumplía años. Que era una persona más entre millones.
Ahora cojo el único álbum de fotos mías que tengo, lo miro y me pregunto como podía ser tan pequeña y tan guapa.
Me doy cuenta que el tiempo pasa. Y que dentro de nada tendremos 20 años más: una hipoteca, mil obligaciones más, posiblemente hijos, y ese pequeño dolor que se te clava en el pecho: //el paso del tiempo//.
Y esa espina que cada día se clavaba en nuestro pecho deseando, pidiendo, que pasase la vida, que llegase el viernes, el domingo: las vacaciones de verano. La Navidad.
Nos daremos cuenta de que no hemos aprovechado del todo nuestra vida.
Que debíamos de habernos declarado a aquella chica de la que nos enamoramos y cuyo amor creímos imposible.
O que deberíamos de habernos comprado aquel capricho que hoy ya ni siquiera nos hace ilusión.
Ojala dentro de 20 años, pueda mirar atrás, y decir: que mi vida ha transcurrido como yo he querido y que estoy orgullosa de ella.
Señoras y Señores, en breves momentos saldré a la calle y gritaré que soy enormemente feliz.
Quería (necesitaba) hacerlo público.
Caminaré, dirección al trabajo. La gente envidiará mi sonrisa.
Pensaran: ¿de donde coño ha salido esa sonrisa tan grande y bonita?.
Y yo les miraré, sabiendo que ellos no tienen mi sonrisa, porque ellos no duermen todas las noches al lado de quien duermo yo.
Le daré limosna a un hombre que tiene 6 perros: son su único tesoro.
Le daré los únicos 5 euros que me quedan para pasar el mes.
El hombre me mirará, con aquella mirada de sabio, como hace siempre que le doy limosna.
Siempre me dice lo mismo:
"vas a triunfar en la vida: soy un poeta. Te lo dice un poeta". (a voz en grito)
La gente le mira: me miran. Pero a mi no me da vergüenza. Me siento alagada.
Feliz, cuando un hombre tan lleno de vida y pobreza me habla.
Y yo me lo creo. Me creo que aquel hombre componga los mejores versos, o sea capaz de escribir un gran libro. El mejor libro de la historia.
Pero el solamente tiene 6 perros. No tiene libreta ni lápiz; lo cambió por un cartón de vino tinto (dice que en invierno, calienta más el vino que la escritura).
Y yo, le creo.
Aquella noche no encontraba la forma de mirarte, para que mis ojos hablasen y dijesen todo aquello que mi callada voz era incapaz de decir.
Aquella noche mis manos eran amor.
El amor te tocaba de cerca.
Te hablaba con caricias dormidas, que despertaban con el roce de tu piel.
Tu piel dejó de ser tuya durante unos instantes, los justos, para empezar a ser mía.
Encontré en tu boca aquel sabor que empezaba a desaparecer de mi boca.
Rescaté esos besos, que heridos, se querían suicidar del borde de tus labios.
Los sujete despacio con mis labios, como intentando que no cayesen al vacío.
Me amarré a tu cintura, con una ternura inexplicable: indescriptible.
Entonces el tiempo se paró.
No miré el reloj.
No recuerdo en que momento el día pasó a ser noche.
Ni recuerdo las horas que pasó mi piel atada a tu piel.
Solo recuerdo que volví a creer en la vida, en aquella certeza

La gente se mata, y tu te preguntas porqué. Porque se matan sin sentido.
Las Madres y Padres matan a sus hijos, y la gente les siguen llamando: Madre y Padre: nombre que no merecen; son asesinos.
Los niños no pueden defenderse. Son criaturas indefensas, frente a gigantes, que somos nosotros.
Los niños piden amor con los ojos: su mirada es limpia y tranquila.
Esos niños muertos a manos de sus Padres, aprenden en poco tiempo, en apenas unos años, lo que es la vida y la muerte.
¿Sabes? miro la televisión y veo a esos asesinos sin corazón y se me parte el alma.
Entonces me miro las manos y me doy cuenta de que dentro de unos años (no se cuantos aún) yo seré Madre y podré hacer honor de ese nombre tan maravilloso.
Hace tiempo ya, mi sueño era: participar en el concurso de 20 minutos: confiaba en que alguien me leía desde su casa, en silencio y a oscuras. Que nunca decía nada, pero que un día su voto sería para mi.
Que quizás vería en mi una persona única y especial, que merece algo único y especial.
El plazo para votar lleva abierto hace algunos días ya, pero aún nadie me ha votado.
Entonces caigo en la cuenta de que eso no es lo más importante.
Que quizá sea lo menos importante.
Me siento especial, porque estoy aquí. Porque sé que alguien me lee cada día, cuando llega a casa, o desde su trabajo.
Porque se que estas palabras no se las lleva el viento, no quedan aquí, muertas en el eterno olvido.
Y aunque mire cada día :

y siga, y termine teniendo 0 votos, me va a dar igual.
Porque la vida no termina aquí.
No se para aquí, en un concurso, en una ilusión: en un voto que no tendré.
¡Suerte a todos!

¿Sabes?
Por amor me enrosco en las letras hasta llegar a ti.
Pienso, que así, puedes entenderme.
No me importa convertirme en una letra, que muere cuando sale de tu boca.
No me importa ser muda como la “H”: sabría decirte que te quiero sin hablar, y escribírtelo con las migas de pan que se te caen mientras comes.
Quisiera ser agua. Mar. Sol. Cielo descalzo.
Quisiera ser los brazos que te abrazan cuando tienes miedo.
La mano que te tape la boca antes de darte un beso.
Quisiera ser ese dulce que te gusta picar entre horas.
Las horas hablan.
¿Las escuchas?
Dicen que no estás.
El reloj llora segundos que se pierden en el tiempo.
Las horas se queman: arden. Desaparecen.
Yo escribo. Escribir me hace sentir viva.
A veces hago el amor mientras escribo.
Hago el amor con las letras.
El teclado tiene pechos: imagino que son los tuyos.
Que tus pezones se erizan con el roce de mis dedos.
Imagino que las letras se erizan. Que me desean.
Y no me queda más remedio que hacerles el amor.
Y en vez de inventar orgasmos, invento palabras.
Para que luego hagan el amor entre sí.
Para que me sean infieles.
Me quedaré mirando el infinito.
Intentado buscar las palabras que me lleven a ser mejor,
para ti.
Leo a Morena: Ojillos Negros.
Gracias a todos y por vuestro interés!!!
Si os soy sincera la verdad es que estoy algo chascadilla, no por el hecho de obtener votos o no, sino por el hecho de que mis lectores,quien realmente les guste leerme y me sigan no puedan votarme si no tienen un blog inscrito.
No lo entiendo, deberían ser mis lectores los que me votaran no? más que los que tienen inscrito un blog en el concurso...
Por ejemplo Mafalda no ha podido votar porque no tenía su blog inscrito, desde mi punto de vista, para que diablos hay que registrarse y todo lo demás si luego no dejan votar?
Votaciones entre los inscritos en fin...besitos a todos!muacks
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Mis lectores tampoco pueden votarme.
No pueden hacerlo porque no tienen un blog inscrito en 20 minutos.
Es más, tengo lectores que no tienen ningún blog.
Yo desconocía este pequeño dato: si no tienes un blog inscrito en el concurso no puedes votar.
Bueno, aún así, las votaciones están abiertas, para quien tenga su blog inscrito..
Si deseas que sea mi blog quien se merezca tu voto, pincha en el icono de 20 minutos que hay en el lado izquierdo, y vótame
Yo aún no se a quien le daré mi voto.
Aún ando pensando....
Camino por la calle. Me gusta caminar, pasear, y fijarme en la gente que como yo, camina, hacia sus trabajos, ha hacer la compra, al banco o simplemente caminan por placer, por gusto o porque no tienen nada que hacer.
Un cartel pegado con celo al lado de una tienda de gafas de sol capta mi atención.
El dueño de la tienda, me mira. Su tienda está vacía, casi todo el mundo está en las rebajas, y parece ser que a la gente no le da por comprar gafas de sol en estas rebajas tan esperadas. El hombre me mira, creé que estoy pensando en entrar en la tienda a comprar unas gafas, sin embargo yo miro el cartel pegado en la fachada de su tienda:

Una carcajada sale espontáneamente de mi boca.
El hombre me mira mientras limpia los mostradores de la tienda.
Tiene cara de aburrido. De amargado. De no haber vendido ni unas solas gafas en toda la mañana.
Pero yo no tengo la culpa señor.
Quizá usted, no se haya dado cuenta de que ese cartel pegado en la fachada de su tienda espanta a la gente.
A mi me ha espantado.
Nunca llevaría a mi hijo a ver semejante espectaculo.
Ya me imagino a mi hijo, en la cocina, clavándose cuchillos, tenedores, cucharas, sartenes y demás utensilios, algo peligrosos, por el cuerpo.
Preferiría llevar a mis hijos a ver el espectáculo de los "Lunnis", o a Maria Isabel en concierto. Cualquier cosa menos eso.
Me alejo de la tienda. Pensando en que seguro que aquel garito se lleno con gente para ver ese espectáculo, seguro que ese día la caja sería de vértigo, llena de ceros.
Y es que aún sigue habiendo gente con mal gusto, a la que le gusta ver como ¿una pareja? nos ofrece un espectáculo en el que hacen ver que su cuerpo es un imán. Y lo muestran acercándose al cuerpo cualquier tipo de metal.
Lo dicho: ver, para creer.
Veo esta foto:

y veo: amor...
No hay placer más grande que no tener que madrugar.
Poner el despertador a las 9 de la mañana, porque tienes que hacer cosas, y cuando llega la hora y suena, apagadlo sin problemas, sin la angustia y la culpabilidad de: "llegaré tarde al trabajo".
Mi despertador estaba programado para las 10 de la mañana, pero lo he apagado desde el momento que ha sonado, y me he vuelto a arropar hasta arriba. Que calentito se siente en la cama a esas horas, que sensación de felicidad poder tirar de la manta hacía arriba para seguir durmiendo.
Los sueños que se tienen desde que apagas el despertador y vuelves a dormir, son eróticos. Está comprobado: a mucha gente le pasa: a mi me pasa siempre.
No es por eso por lo que sigo durmiendo más, que conste.
En el momento que el sonido del despertador me despertaba de un sueño lindo y agradable, lo he apagado, y he empezado a soñar maldades: sin querer.
Muchas mujeres me perseguían, todas con una misión: follarme. ¡A mi!.
Y yo me miraba ¿que tengo yo, porque me persiguen a mi?.
No entendía nada. Aquellas mujeres eran mayores que yo. Tenían un cierto atractivo, pero las ganas de follar que escupían por la boca, me daban asco. Me aterrorizaba tener a una mujer de ese tipo pidiéndome más y más sexo.
Yo en el sueño estaba a falta de amor: caricias, miradas cómplices: tiernas: necesitaba cariño, no sexo. No una mujer, ni un montón de mujeres deseosas de mi, de mi cuerpo, de mi sexo. No.
Intento huir de ellas. Me meto por unas habitaciones extrañas, todas llenas de camas. Salgo y entro de las habitaciones, había tantas: era como un hostal. Había escaleras. Las mujeres me perseguían. Eran muchas. Una de ellas me atrapó:
Me hizo tumbar en la cama, encima suya. Yo estaba confusa. En el sueño me dejé llevar por ella. Quería llorar, gritar, pero por arte de magia ahora yo era una SuperHeroe Folladora.
Ahora llevaba una capa roja, un antifaz de color rojo, y por única ropa: un tanga negro, sujetador negro, y una liga (de esas que no me gustan nada).
La mujer gritaba de placer y yo todavía no le había tocado un pelo.
La mujer busca algo con sus manos en mis bajos, hasta que me sorprendo yo misma por lo que encuentra: un enorme consolador con forma de pene.
Entonces me indica que la cabalgue o algo así. Me pongo encima de ella, y como no quería sexo con ella, y soy una SuperHeroe Folladora, hago como que la penetro, pero en realidad no lo hago.
Ella me coge mi mano, la lleva hacía sus pechos. Hace que yo se los toque.
Los pechos de esta mujer no son nada bonitos. No me gustan. Mas bien me desagradan.
Pero como SuperHeroe que soy, se los toco, de la mejor forma que sé.
Cuando esa mujer termina y se siente satisfecha, la puerta se abre y entra otra.
Esta es una mujer, pero entre sus piernas tiene un gran pene, y este, es de verdad.
Me quedo alucinada, la miro como un niño que mira el escaparate de una tienda de juguetes: sorprendida. La miro con los ojos muy abiertos.
Esta mujer no quiere que la folle, quiere follarme ella a mi. Siento miedo.
Yo no quiero. Yo no quiero follar. No, por favor. No.
Yo sólo quiero amor y ternura.
La chica se aproxima a mi. Se sienta en la cama. Me coge mi mano, y ........

Suena el despertador. Doy un bote de la cama. No. No quiero dormir más.
Eso me pasa por ser tan curiosa y ver tantos vídeos porno.
Que da lugar a soñar con estas cosas.
Me pregunto que pasaría si apagas el despertador por segunda vez, y sigues durmiendo.
Esta noche vienen los Reyes Magos, o eso dice la gente.
Hoy alguien me ha preguntado:
¿Qué le has pedido a los Reyes Magos?. Y yo he contestado:
-Ganar el concurso de 20 minutos: que me elijan a mi. Que sea yo quien escriba en un blog para 20 minutos.
Mañana por fin, es el último día de Navidad, al menos para mi. Una vez que pasa el día de Reyes la Navidad se ha ido. Adiós Navidad. Hasta el año que viene.
El año que viene intuyo que la Navidad se presentará mejor que este año. Quiero pensar eso.
Quizá el año que viene no tenga que pedirle a los Reyes ganar el concurso de 20 minutos. Y quizá mi carta a los queridos Reyes Magos la escriba en el blog que los de 20 minutos me asignen.
O quizá nada de esto ocurra.
Nunca se sabe.
Y tu que lees esto: ¿no crees que deberías de irte ya la cama?. A estas horas los niños están ya en la cama, con los ojos cerrados, pero con las orejas bien abiertas por si escuchan a los Reyes Magos entrar por la ventana o el balcón.
A estas horas la gente como tú tiene que estar en la cama, arropad@ hasta arriba, esperando a que la mañana llegue y tu te levantes para desenvolver los regalos que los Reyes te han dejado debajo del árbol de Navidad, o al lado del Belén que tienes montando encima de la mesa.
Yo sin embargo, dormiré hasta las 6 de la mañana.
Despertaré e iré a trabajar hasta las 5 de la tarde, y mañana cuando llegue a casa, no abriré ningún regalo: cogeré el teclado del ordenador y escribiré un post que os deje a todos boquiabiertos:
Os merecéis tanto.
Ese será mi regalo mañana, escribir para vosotros.
Mis lectores: mi mejor regalo de Navidad.
Feliz Noche de Reyes.
Que os traigan muchas cosas.
Un joven duerme dentro de su coche, en el aeropuerto de barajas.
Trabaja en España (Madrid) y envía parte de su sueldo a su familia que está en Ecuador, gracias a él, su familia, cada día,: come.
Pero este muchacho ha tenido la mala suerte de quedarse dormido en su coche, en aquel lugar, que ha convertido su coche, en una galleta "un gran amasijo de hierros y cemento" ha caído sobre él, aplastando su vida, sus sueños, y la de sus familiares, novia, y amigos.
Su familia llora desconsolada, no volverán a ver a el muchacho.
Lloran desconsolados porque aún no entienden lo sucedido. Porque conocían a ETA, pero les suena raro que ETA tuviese algo contra su hijo.
Los psicólogos han explicado todo lo sucedido a estas familias desconsoladas, que solo quieren ver a su hijo "muerto". Necesitan verle por última vez.
Os daremos la Nacionalidad Española, y 240.000 Euros de indemnización.
Por ser familiares de una víctima de ETA (más).
Eso es lo que cuesta la vida de este chico: 240.000 Euros y una vida que no vivirá. Que nadie más podrá compartir.
Al menos, esta familia, podrá comer con ese dinero: hasta que se les termine, o no.
Pero nada, nada les devolverá a su hijo, a su novio, a su hermano, a su amigo.
Pero hoy, cuando he escuchado esa indemnización: 240.000 Euros, no he podido evitar pensar en el precio que de repente tiene una vida.
Lo triste es pensar, que nada, nadie, ni todos los Euros del mundo devolverán a ese muchacho a la vida. A la vida que ETA, un día, le arrebató.
Nota: La historia la he creado mediante la información que he ido escuchando en los medios de comunicación. Algunos datos personales de una de las víctimas me la he inventado (como por ejemplo su residencia).

Este vídeo ha estado apunto de no ver la luz.
Pero claro, llevaba tiempo queriendo compartir mi salida del año con todos vosotros.
No podía dejar de colgar el vídeo en el blog.
La canción que suena, es el regalo que le he hecho a una mujer maravillosa por su cumpleaños, y espero que no se moleste si la he incluido en este vídeo.
Si lo he hecho ha sido porque es con esa canción, y sintiéndome como la letra dice, con la que he terminado el año.
La canción no la busques en las tiendas, ni en el top manta, ni en el emule. No la encontrareis.
La voz y música es de David Lorenzo.
Y la letra de una servidora.
La canción tiene dueña, pero creo que a ella no le importa que su canción forme parte de este vídeo.
Así pues, es como yo terminé el año 2006.
Nota: con las prisas por terminar el vídeo y demás, vais a ver un pequeño fallo: (vivo los cuartos por doble partida: si lo veis se comprende todo). Las prisas tienen la culpa, las prisas.
Imagina que vas andando por la calle, llegas a casa, y como siempre no encuentras las llaves en tu bolso, rebuscas y rebuscas hasta que das con ellas.
Abres la puerta:
Entras en casa, y cuando lo haces, y enciendes la luz te das cuenta de que has perdido a tu amor, y no sabes donde.
Y ya no se trata de rebuscar en el bolso para encontrarlo.
Se te seca la boca, la lengua se tensa, el pecho se tensa. Tu corazón se acelera.
Porque cuando pierdes a tu amor, es como si te mueres por dentro.
Rebuscas y rebuscas pero no encuentras nada.
Intentas buscar una respuesta a todo esto.
Echas la vista atrás: buscas en tu memoria, intentas recordar algún momento y alguna causa para que tu amor haya desaparecido.
La noche antes vuestro cuerpo era uno solo:
Cuatro pechos en dos.
Dos sexos en uno.
Un amor.
Único. Exclusivo. Nadie se ama tanto como vosotr@s dos -decía la gente-.
Y tu amor sonreía y su risa te contagiaba a ti, y reías con ella.
Cuando tu amor se pierde no sabes por donde comenzar a buscar.
Porque el amor es demasiado grande para esconderse, pero demasiado listo para que lo encuentres.
Intentas buscar su teléfono en tu agenda. Pero no hay nada: su teléfono no existe.
Te preguntas si existes tú. O si eres otra mentira más.
Cuando tu amor se pierde, es como si te perdieses con el. Es como si nunca hubiese existido.