Marzo 19, 2008

De cómo llegue a ser un paparazzi

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Por: Newton

La ciudad esta saturada de leyendas... personajes que bajo la oscuridad propia de una ciudad como Caracas, afloran con las primeras luces de neon, llenando los espacios informales para conjurar, con el amparo de un trago expreso, lo que será una movida sintéticamente urbana. Los teléfonos móviles repican llenándose de ideas textuales para motorizar el cuerpo en la misma proporción que se decantan los estilos, desgarrados por una noche cada vez menos luminosa... mas sombría, menos edulcorada...
Esas figuras del día, son en las noches transfiguraciones digitales de un pasado remoto, bordeado de una irrealidad expresada en una serie de tiempos asincrónicos, configurados bajo la mirada expectante de una montaña levítica, misteriosa... son esas personalidades reunidas en pequeños refugios las que hacen de los sitios nocturnos cuevas electrónicas donde lo mejor no se sabe que es pero se entiende como una expresión de esa ciudad hostil necesitada de esos espacios donde risas y copas, no logren ser mutilados por un desvirtualización de lo maliciosamente necesario...
Frecuencias de impactos psíquicos llenos de alcohol, mujeres desbordantes y tímidas a la vez, estupefacientes sin receta medica, loqueras sexuales en lugares inhóspitos, sensibilidades sin socios... Caracas era la ciudad mas troglodita del mundo por su trato hacia el ciudadano pero un paraíso para los juergueros... cabria preguntarse: ¿qué imagen es la mas importante?, ¿si es aquella ciudad que de día funciona para el ciudadano o es la otra que se manifiesta en las noches llenas del color que falta con la luz del día?
Yo prefería ver caer mis noches con el tono rojizo de una noche cercana, despuntando venus hacia el oeste cuando no era protagonista una luna siempre por el este, esperando desde una terraza predespacho por una ciudad de menos trafico, de caminatas solitarias por calles pobremente alumbradas, del cigarrillo rubio y la lata helada en la mano, divagando sobre la ciudad y en ella... aire fresco de una Caracas con el mejor clima del mundo y con el peor sistema de transporte publico, sobretodo porque yo nunca quería llegar temprano a ningún local pues sabia que aquí nada era regido por un tiempo ingles, ni alemán... es una ciudad termo-regulada por la imprecisión de las direcciones en sus calles, en la planificación urbanística, en sus programaciones culturales, en los horarios de sus tascas... pero sin quererlo las reuniones caseras eran siempre entre caras conocidas con la exactitud de esos eventos que nos permiten reunirnos en pequeños sitios donde todos nos sentimos parte de un secreto... buena atención, caras conocidas, amabilidad... sin importar la formalidad de las cirugías plásticas, ni del zapato de goma... lo único que detesto son las gorras...
Soy caraqueño... urbanamente desproporcionado y citadinamente solitario, ¿qué si me gusta esta ciudad? Yo en lo particular prefería odiarla porque era la única forma que encontraba para recorrerla desde mis miedos e inseguridades, como un terapeuta que no admite que esta hasta la coronilla de la locura de su paciente... así me sentía, explorando la miseria y el confort, la lujuria y la pacateria de una ciudad que sobre-vivía de manera inexplicable ante tanta violencia gratuita... solo el descontrol de las noches llenas de poesía y danza, noches espumantes con los amigos en la taguara, arepas y cigarros, casas en colinas, miradores con ron, el suetercito, las niñitas... a veces Caracas era reveladora porque nada era un secreto en ella, solo sorpresas y verdades que no eran de nadie...solo era el ojo de un paparazzi

Escrito por Parafrenia a las 12:21 AM | Comentarios (0) | TrackBack

Febrero 16, 2008

El Deutsche Werkbund (1898 – 1927) y la maquina trituradora

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Por: Newton

La industrialización en Alemania parece tener un comienzo netamente “guerrerista”. A raíz de la revuelta sajona de 1849, muchos arquitectos emigraron hacia Inglaterra y, desde allí, sentar las bases de lo que sería una dura oposición hacia el Romanticismo (que ya daba sus primeros pasos con William Morris)

Esto abrió una brecha entre lo inmediatamente industrializado y su consumo a través de una gravitación ineludible de arquitectura y arte, haciendo coincidir la opinión de muchos críticos en que la ciencia debía aplicarse para la transformación de la materia prima y que los métodos debían materializarse en herramientas para adaptarse a la manera en como se empezaba a obtener la energía (carbón -> maquina de vapor -> electricidad)

En esta fase la necesidad de consumir se estaba convirtiendo en una excusa para darle cabida a ciertos descubrimientos (posteriormente inventos) que las pequeñas (después grandes compañías) habían “visualizado” como el futuro espectro de la “economía social” con basamento en la expansión territorial y sus consecuencias a la manera de enfrentamientos armados o/y guerras.

Este “choque” (insuflado por las compañías) trajo al mundo una cantidad de métodos secuenciales (estandarización) bajo el cual los artistas o artesanos debían competir, y además “domesticar”, para poder desarrollar su propio “arte manual” y así separarse
Cualitativamente de “algo” (que en la opinión de los artistas) no era mas que una vulgar “mecanización”

Esto le lleva a preguntarse a G. Semper, y cito: “¿Adonde llevara ese menosprecio de los materiales que resulta de su tratamiento con maquinas, de sus sustitutos salidos de tantos inventos? (...)” (Ciencia, industria y arte. 1852)

Entre otras preguntas (y otros autores), el factor clave fue la influencia que todo este desarrollo (recursivo: compañías <=> consumo) ejerció sobre la naciente sociedad cultura/objeto. La manera como se legislo acerca de cómo y cuanto debía producirse, les hizo pensar a los alemanes que los productos para poder competir en el mercado debían dar un “salto quántico” motorizado por, y cito: “la fuerza intelectual y la habilidad del trabajador para depurar el producto, y todo ello en mayor medida cuanto más se aproxima al arte” (Franz Reuleaux. Filadelfia.1877)

La expansión y consolidación de este desarrollo estuvo en gran parte bajo el manto de la estabilidad que Bismarck creo en Alemania a partir de 1870 y, por supuesto, la creación de una compañía de suministro eléctrico llamada (por sus siglas en alemán) AEG, fundada en 1887. A partir de la dimisión de Bismarck en 1890, el cambio en las políticas económicas de expansión dieron un giro inesperado: el diseño sobre la artesanía tenia que mejorarse. Solo ofreciendo productos de alta calidad manufacturada, Alemania podía hacerse de un mercado cautivo, uno que solo deseara lo mejor. Esta bandera nacionalista motivo a escribir a F. Naumann, y cito: “... tal calidad solo podía ser alcanzada en el terreno económico por un pueblo artísticamente cultivado y orientado hacia la producción maquinista (El arte en la era de la maquina. 1904) (el subrayado es mío)

Tenemos aquí el origen de un exacerbado industrialismo, unido a un también nacionalismo extremo. Se reformó el programa educativo para el estudio de las artes aplicadas y decorativas, coincidiendo esto con el nombramiento de Peter Behrens (en Dusseldorf) donde esto debía mostrar (entre otras ciudades y promotores) la capacidad para manifestar que la obtención de belleza y economía era la base para un buen diseño. Claro esta, solo podía ser llevado a cabo si la producción lograba estructurarse en serie.

En 1907 se funda la Werbund, teniendo a P. Behrens como figura mediática principal. Este arquitecto asumió el compromiso de elaborar una estrategia de promoción que iba desde la arquitectura grafica/industrial hasta el diseño de maquinaria/producto. Este amplio espectro le permitió desarrollar lo que se llegó a conocer como la “voluntad artística Nietzche” o (como le dice el autor del articulo) un gusto “empatico”, combinado con la “ruda” industrialización de la maquinaria alemana, y cito: “una combinación del espíritu de la época y el espíritu del pueblo, a la que, como artista, tenia la obligación de dar forma” (K. Frampton. 1981)

La industria pasa así a convertirse en el director de la orquesta sociopolítica/economica que dominará (y domina) toda la época moderna. Evidentemente, todo esto planteo seria contradicciones dentro del mismo Behrens. Asumir la ciencia y la tecnología pero con una apariencia “rural”. Los “trucos” arquitectónicos se llenaron en cierta medida de un cierto “estilo” en cuanto a la expresión tectónica de sus construcciones. (imágenes atemporales)

El discurso comenzó a ampliarse y tomo ribetes críticos en cuanto a su discusión y perfeccionamiento, en miras de una producción para la “exportación” más que de expansión. El establecimiento de una(s) norma(s) trajo como consecuencia que se abriera el debate entre si, y cito: “el “tipo” tenia dos connotaciones: el “objeto producido”, gradualmente depurado por medio del uso y la producción; y el “objeto tectónico”, un elemento constructivo irreducible que actuaba como unidad básica del lenguaje arquitectónico” (H. Mathesius. 1914). He aquí el punto de inflexión que abre la época moderna: Norma = Forma, Tipo = Individualidad

Todas las vanas ilusiones y aciertos (de un Estado industrial-progresista-maquinista-consumista) que podían haberse esperado, se esfumaron en una nube de gas toxico dentro de una trinchera bajo una voraz y hambrienta “guerra industrial” (Gran guerra). Esa “voluntad artística” se convirtió en una “nueva objetividad”, tan cruel y aterradora como una batalla universalmente tecnológica. (II guerra mundial)

Escrito por Parafrenia a las 05:03 AM | Comentarios (4) | TrackBack

Febrero 15, 2008

Sistemas de significación en la arquitectura o de cómo Dios es el gran arquitecto

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Frank O. Gehry - El Hotel Marqués de Riscal

por: Newton

¿Realmente existe una naturaleza sistémica para darle una significación al hecho arquitectónico?

Objetivamente, creo que existen sistemas creados por el hombre de “naturaleza artificial” donde cada elemento a evaluar puede y debe asumir significados diversos, dado el origen disímil de cada sistema.

Estas interpretaciones son manejadas bajo varias consideraciones antagónicas de aspecto ingenuo: ornamento y no-ornamento, horizontal – vertical y así sucesivamente, estableciendo paradigmas con la sicología de la percepción y demostrando que “los sentidos no reaccionan ante el valor absoluto de los estímulos, sino ante su valor relativo…” como si el concepto de significación arquitectónica no fuese también psicológico donde lo contextual no es importante porque la forma (¿presente o no?) siempre estará junto a la ¿Forma?...

Increíblemente, el autor (J. P. Bonta), da una explicación circular (poco convincente) de como los sistemas tienden a alternarse cuando son contrastados unos con otros, degenerando en una explicación de que lo significado “no es un atributo real de la forma, sino tan solo una creencia en ella”. (el subrayado es mío)

Es lógico pensar que los sistemas enfrentados sobre una creencia conllevan a resultados incompatibles, sino véanse las múltiples divergencias que se han originado a lo largo de siglos por la Fe ciega en un Dios, que a pesar de estar mas allá de toda clasificación sistémica, es objetivo de muchas interpretaciones, infinitas de acuerdo al contexto cultural.

¿Es acaso importante establecer una clasificación rígida de la arquitectura cuando hay problemas de “fondo” más apremiantes que una simple caracterización estilística?

¿No es más importante actuar sobre el contexto a través de la arquitectura para darle un significado valorativo a nuestro entorno?

El significado “natural” de la arquitectura quizás este orientado a no tener sistemas de clasificación de estilos pero si un sistema jerárquico que vaya de lo estructural a lo cultural pero sin caer en lo superfluo o…

¿Acaso lo superficial no tiene una sistémica?...

Escrito por Parafrenia a las 07:38 AM | Comentarios (0) | TrackBack

Febrero 13, 2008

(entre otros) Gropius y la escuela moderna

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Por: Newton

El movimiento moderno logró remontarse en una era donde el historicismo hizo sus mayores logros (o desaciertos) considerando el tamaño de la empresa marcada por una velocidad inusual (no escalada dentro de la organización jerárquica socialmente hablando) y entendiéndose que el programa era, en ese momento, absolutamente razonable.

Esa dificultad se tradujo en una discontinuidad “moderna” desde el mismo concepto de continuidad en desuso, a veces problemática y radicalmente fuera de contexto. Es como si el reconocimiento de tal identidad acarreara desconexiones sustánciales entre forma y función (lo social de lo humano) en deterioro del ambiente circundante. He allí donde nace una sólida formación arquitectónica como un movimiento unitario convergente a la ¿medida? del hombre. Gropius supo identificarlo…

En los adelantos tecnológicos, las excusas son indispensables, sobre todo por una cuestión meramente ético-moral. Ese paralelismo convencional entre los modelos presentados y los del pasado llevaba la marca de lo asociativo. Se empiezan a plantear ejemplos “reales” de grandes edificios con la consecuente perdida de perspectiva. Ese “excesivo tamaño impide una comprensión unitaria del organismo”, se pierden los parámetros y se aumentan las dimensiones como si los materiales fueran parte de esa demoníaca velocidad constructiva.

En este punto ya los edificios-marca pululan en la inmensidad histórica de los estilos arquitectónicos. Esa rebelión en contra del historicismo llevó al limite la inventiva humana-científica, buscando desesperadamente los estilos “nuevos” pero “la única forma disponible es todavía la del clasicismo...” ¿Fuerte o radical? Eso solo logra ser, aparentemente superado, por esos movimientos “vanguardistas” de los años 20: combinando mundos paralelos, observando una supuesta “revolución industrial”, un intentar controlar “todas” la variables”…

Esta noción “seudo-intelectual” no permite una definición; todo lo contrario… crea conceptos equívocos bajo un sistema visual teóricamente limitado, ligado a concepciones univocas acerca de la percepción visualmente física. Tratando de romper los paradigmas, los primeros “polémicos” se transforman en “artistas-layers”: especies de humanos que jugaron con la interferencia de la “continuidad natural” deterministica. Veían limitaciones en las imágenes del pasado pero más como un hecho cultural que como representación productiva. Lo moderno tiene el signo del paradigma: ser “romántico” era negar la ciudad-positiva como parte del discurso contemplativo, y en segundo termino, operativo.

Esas operaciones, en la época moderna, se manifiestan en forma de mutaciones “que sombrean fabulosamente los acontecimientos concretos”… sin adjetivos (ya carecemos de ellos) sin calificaciones ortodoxa, sin que ello nos lleve a la in-completitud cotidiana. Esa arquitectura moderna “funciona mejor que la antigua”, responde a pesar de los desequilibrios fundacionales: “el primer moderno” personalizo “el concepto”. La oscilación de un lado a otro encuentra su punto álgido en la dialéctica del pensar y el hacer… Esa materialización del hombre como ente dual nos introduce en los grandes descubrimientos: relatividad “orgullosa” de sus contradicciones “comprobables” (panacea del positivismo), una forma de comunicación increíblemente lúdica…

El movimiento moderno es un ejemplo diáfano de lo que significa la ruptura de espacios antes inamovibles. Una especie de genoma…

Escrito por Parafrenia a las 12:26 AM | Comentarios (0) | TrackBack

Febrero 07, 2008

El surgimiento de una interpretación canónica y de cómo nacen los mitos arquitectónicos modernos

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Por: Newton

La interpretaciones canónicas (según J. P. Bonta) suelen tener consistencias internas que las hacen visibles solo cuando un grupo académico prestigioso logra darle un cuerpo teórico a “una cierta cantidad de categorías” enlazadas por una lógica interna, en un proceso histórico donde se necesita reavivar una dialéctica. Estas disertaciones contienen alegatos que van mas allá del espacio-tiempo donde las discontinuidades de contenido se estandarizan bajo una “forma arquitectónica”. Es obvio que la literatura crítica se vería en la obligación “forzosa” de crear categorías para poder construir “una anatomía del proceso de interpretación”

J. P. Bonta clasifica esta secuencia desde la ceguera inicial hasta la clasificación de un edificio como un estilo o corriente arquitectónica, sabiendo que son los críticos y no las masas (están no la reconocen por su supuesta falta de sensibilidad) los que ignoran olímpicamente ciertos edificios bajo extrañas e incomprensibles circunstancias. Estas “omisiones” abren una puerta difícil de franquear: ¿Por qué un edificio tan importante y perfecto (hasta hoy) es resueltamente “descubierto” gloriosamente después de una existencia en el pasado casi ignominiosa? Porque toda la arquitectura del siglo XX hasta nuestros días ha estado manipulada por la inescrupulosa “capacidad” analítica de los críticos para verbalizar lo que una “interpretación por una minoría demando un par de semanas” y “el establecimiento de nuevos cánones de interpretación” (con su respectiva difusión) tardaron mas de 30 años en hacerse del dominio “académico”. Parece ser que en un momento de lo años sesenta, muchos “arquitectos sensibles” se dieron cuenta de la importancia magnánima de ciertas obras. Uno de ellos es el pabellón de Barcelona (1929) de Mies v. Rohe

Es asombroso ver la cantidad de “inspiradas conjeturas” y sentencias maduras que circularon bajo el amparo de una comunidad académica sencillamente complaciente, interpretando diferencias que no tenían forma pero si un poderoso marco social. Tentativas o definitivas, las significancias solo tienen un valor si es una comunidad o autoridad individual las que emiten dichas sentencias “inmutables”. Estos juicios canónicos suelen disfrazarse como valores exploratorios, llenos de explicaciones marcadas por el antagonismo de sus conceptos, distorsionando el pasado de manera “juguetona” para darle una imagen asociada que valide ese concepto donde el observador pueda ubicarse mas fácilmente dentro de un contexto cultural.

Se diferencian aquí las interpretaciones creativas de las significadas. Las primeras estimulan la imaginación, intuición y libertad en la búsqueda de un significado. En las segundas solo se debe aprender su significado, no su forma. Con el tiempo las relaciones iniciales se pierden, y es ahí cuando no es necesario experimentar ni la forma ni el espacio porque ya están determinados. Algo donde el significado potencial de una forma no tiene estabilidad y mucho menos continuidad. Eso es lo que se enseña literalmente en nuestras facultades de arquitectura…

Esto dio como resultado que muchos aspectos del edificio quedaran desapercibidos, logrando establecer unos parámetros de “filtración” que consideraban una trasgresión todo aquello que no fuese canónicamente aceptado por la critica, con el fin de formar un publico que funcionase como un interprete ilustrado. Interpretando edificios y clasificándolo por estilos para definir una autoridad sobre las masas. Es como si realmente tratásemos de evaluar el entorno físico de una autopista sin movernos a través de ella…


Escrito por Parafrenia a las 09:49 PM | Comentarios (1) | TrackBack

Significación y realidad de una arquitectura uniforme

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Bloomframe®, Estudio de arquitectura Hofman Dujardin

Por: Newton

El objetivo primordial en la arquitectura pareciera mostrar una “realidad cultural” a través de una “realidad física”, donde se configuren significados identificatorios de una sociedad y de como esas sociedades logran concretar ciertos procesos en una imagen de ciudad.

Estos organismos biológicos, constituidos por masas edificadas, contentivas de seres humanos, son simples conjeturas cargadas de significaciones que van mas allá de la funciones que pueda ejercer el edificio, incluso “habrá opiniones acerca de los valores reflejados en el diseño del edificio, así como su significación histórica y sus connotaciones ideológicas”, alternando realidad y significado en un juego casi neurótico donde la forma expresada por un elemento del edificio no necesariamente contenga una función, y que además, está sea percibida por algún atento observador.

Quizás en un tiempo histórico pasado esto fue una limitación. Pero actualmente, este antagonismo entre realidad y percepción, es un signo de madurez para la obra construida y una entelequia para los que están fuera de ella. Esta divergencia sigue siendo materia de estudio en la arquitectura, pues aunque tenemos infinitas opciones, casi siempre la imagen correctamente elegida para el desarrollo de la obra (materiales, uso, función, forma, etc.) siempre termina siendo culturalmente incorrecta.

Esta “justificación funcional” solo es una ventaja cuando la forma expresa su función pero no cuando debe hacerse un gasto adicional para validar un significado netamente espacial. Hay que entender que las formas no son más o menos funcionales, son llanamente formas que se adhieren a una actitud social (que su vez les asigna un significado) en el cual se incluyen aspectos personales de una sociedad. Es así como el prisma ( como figura geométrica) se convirtió en la imagen de la prosperidad y economía que tanto adoraban las personalidades sin expresión, vacíos por su tamaño extravagante pero “estéticamente sugestivos”. Este sistema no excluye la verdad científica pero tampoco contribuye a una búsqueda correcta de la misma…

Esta simbolización tendrá su punto álgido en el Estilo Internacional; panacea de lo funcional pues su obras solo comunicaban “ideales socialmente técnicos”, que no tardaría en convertirse en un agradable (para los detractores) “mito”, pues toda la arquitectura moderna siempre había constituido un conjunto de valores que era sustituido por otros. Esta claro que si algo no quiere significar Algo no puede significar Nada que no sea su finalidad de no significar algo en lo absoluto: “…el ideal de una arquitectura libre de significado es inconsistente de principio”. Es decir, no es una paradoja significativa, ni una contradicción semiótica, es un absurdo irracional…

En esto de obtener una significación de si misma, la “arquitectura perfecta” paso de ser una forma con significado a un “comportamiento totalmente científico en el acto de diseño”. El mito se transfigura de un producto arquitectónico a un proceso proyectual libre de valores. Pero… ¿es un valor universal algo que no tiene un significado único? Quizás lo único seguro sea el cambio universalmente constante…

Escrito por Parafrenia a las 06:15 AM | Comentarios (0) | TrackBack

Febrero 06, 2008

La Arquitectura y la "Moda" de criticar... ¿Qué?

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Blur building, Diller + Scofidio, 2002

Por: Newton

La historia de la arquitectura es uno de los puntales fundamentales en el estudio sistemático de las conformaciones sociales y la percepción que se tenga de ello en el presente, acerca de algunas realidades, definirán el tono “critico” de ciertas entidades conformadoras de “ideologías” (en general) “mediáticas”, y otras veces como estructuradores de “pensamientos aislados” provistos de una capacidad mas allá de lo profético.
Los historiadores y críticos están insertados en un tiempo histórico que les impide observar con “objetividad” los hechos arquitectónicos, sin alejarse lo suficiente en el tiempo como para que su juicio sea definitorio. Esto se traduce en esquemas que permiten “valorar” (inútilmente) “la total carencia de sensibilidad histórica y entendimiento” (W. Gropius) en contraposición de un “anti historicismo deliberado y de inspiración ideológica” (H. Meyer)
Este sistema implica múltiples prácticas asociadas al acto de proyectar sin tener los fundamentos básicos de las variables sociales y económicas. Tanto así, que la arquitectura se juzga mas por su “aspecto repetitivo” que por su demostrabilidad para justificar esa existencia. Esta verificación solo es posible cuando asumimos aspectos de la obra arquitectónica cuando nos comportamos como “observadores” distraídos. Paradoja de quienes intentamos establecer una delimitación (¿limitación?) entre historia y critica, como si los ideales arquitectónicos fueran parecido al sexo “…es una cosa de la que se disfruta pero de la que no se habla” (J. P. Bonta)
Esta apreciación de la arquitectura, generalmente a través de textos escritos, no son coincidencias causales, son influencias determinantemente efectivas donde la palabra pierde su relación con la obra arquitectónica, allanando todos los puntos de vista para homogenizar “una interpretación canónica de la obra”. Diseñador(es), significación(es) generan un “visión mediatizada” en la propagación de una idea de “estilo”, validado por esos mismos críticos. Claramente lo expresa J. P. Bonta: “la experiencia verbal no puede sustituir a la experiencia artístico. Pero la experiencia artística puede ser descripta verbalmente, y el análisis verbal puede modificar y de hecho modifica, a la experiencia artística”.
Esta verificación escrita es la única cientificidad disponible dentro del discurso histórico de la critica, mostrándose “desinteresado” ante los estilos y más preocupados por los criterios científicos combinados con actos inconscientemente creativos, cargados de alusiones sin caer en la retórica inventiva. Bruno Zevi es claro: “se debería poder enseñar el arte de expresarse con eficacia y claridad…”
Este “trasiego” no solo es instrumental, es una experiencia llena de contenidos y contextos donde la critica se inserta como se dibujaría un proyecto con una morfológica metodología de la critica, entendida como una extensión de la proyectación y viceversa, destinados a buscar ideas que no sean fácilmente convertidas en mecanismos de alineación para las masas…
Contradictoriamente, la critica se forma en las universidades donde los juicios de valor son superficiales en la manera de enseñarse, ¿y como se produce esta situación genéricamente “insulsa”? Quizás debido a la escasa integración de los grupos de disciplinas que conforman la arquitectura. Desarrollos superfluos donde lo “estéticamente culto” supera a lo “históricamente erudito”, quedando lo “arquitectónicamente critico” en un plano fangoso y degradado, estigmatizado por utilizar un leguaje híbrido donde el código es su propio metalenguaje, verbalizado por la cotidianidad, continuamente entrelazado por la interacción de hechos pasados con juicios y valores presentes, indispensables pero que no son capaces de inducir pensamientos utilizables en un futuro: “una especie de corredor que es necesario atravesar para acceder, pero que no enseña nada sobre el arte de caminar” (R. de Fusco)
Dialéctica contemporánea que se apoya en la experiencia cultural tecnológica, en la esteticidad de la sociología, las teorías de la información y las nuevas hipótesis científicas como si fuesen parte de una metodología funcional del “lenguaje circular”, mágicamente tramposo, lleno de metáforas pero sumamente fascinante. Es un tipo de lenguaje especulativo donde lo experimental es el marco sustancial entre lo intelectual y lo físico, entre la historia y la iconología, ignorando la “modernidad” y dándole forma a lo intangible de la ciudad a través de las palabras, a través de sus “observadores”…

Escrito por Parafrenia a las 02:10 AM | Comentarios (0) | TrackBack

Enero 26, 2008

No hay lobos en este bosque

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Por: Newton

La Bauhaus concebida como un icono dentro de la escuelas donde se ejerce el “oficio” de diseñar (desde una taza hasta el edificio) es mas que un pasado glorioso, impecable y abrumador: es la perfecta armonía entre lo que fue una técnica “primitiva” y un deseo arrollador (Gropius de por medio) de darle un nuevo sentido a la existencia, lo que hizo de esta escuela “una comunidad de hombres libres y creadores”
Obviamente, este sueño (convertido en edificio) tuvo los sobresaltos típicos de las revoluciones culturales, sometidas al influjo totalitario de la historia implacable gobernada por las elites político-burguesas que no entendieron el papel que venia a cumplir el arte y al arquitectura sobre una sociedad post-industrial destruida por la Gran Guerra.
Esta visión sincrética (arte, técnica, arquitectura) construyo lo lazos filosóficos del positivismo en boga, con la finalidad de expresarla a través de una ideología “Neo-humanista” para darle a la sociedad un conjunto de valores o herramientas con el único, ultimo y utópico fin, de encaminar a la humanidad hacia un nuevo tipo de pensamiento holistico. Partir de un todo y extenderse sobre las partes, trajo como consecuencia una forma novedosa de interpretar los objetos diseñados en contraste armónico con los profundos espacios construidos, haciendo notar sus principales creadores, que esta “profundidad” era mas un espíritu renovador que la materialización del mismo espacio.
Evidentemente, esto no sustrajo a Gropius (entre otros) de plantear un espacio físico “acogedor” (mas que contenedor) para las futuras mentes y almas que construirían ese futuro moderno pletórico de “felicidad” (medida en términos de comodidad) en un presente activo, destrozado por un pasado del que no se quería saber nada.
Este “gestaltung” (intraducible pero que se aproxima al termino creación o acto demiúrgico llevo a plantear un “zeigeislt” (un espíritu del tiempo) absolutamente eufórico y totalmente innovador. Los jóvenes acudían en masa, atendiendo el “llamado social” invocado por los nuevos lideres culturales e insuflados por las ideologías de libertad y unidad. Eran tiempos de reconstrucción, de cambiar todo. De la pluma fuente al sillón, de la fotografía al cine, de la casa “típica” al “desnudo” edificio moderno...
Resumiendo, la Bauhaus fue mas que una casa construida para que habitaran los sueños, fue (y es) un pasado renovador que logro construir este presente que hoy intentamos seguir modelando.

Escrito por Parafrenia a las 01:45 AM | Comentarios (0) | TrackBack

Noviembre 29, 2007

Si chico… CCS es una mierda, ¿y qué?

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Por: Komondor

La ciudad es un escenario de confrontaciones, que como puesta en escena, siempre es sensible a ser modificada por los elementos activos que le dan su sentido. Entonces, ¿Por qué no se le reconoce como un producto resultante de pensamientos informados que moldean este contexto? Ver la ciudad a través de sus revueltas puede resultar sádicamente divertido, pero esa sensación se va perdiendo en el momento que transitamos por calles deterioradas bajo una guerra ideológica sin fin y sin objetivos. Ya el Estado no construye, ni repara, ni remodela, ni restaura. Entonces, imagínese una erosión constante por parte de los “aldeanos” incapaces de ser ciudadanos y además resentidos por la falta de políticas “radicales” para mejorar unos servicios, cada vez más escasos pero certificadamente “abundantes”.
El ramillete: no es posible el estado del transporte público e inaceptable el trato de los choferes; no es “humano” el trato de los empleados públicos y tampoco las condiciones en que trabajan; no se entiende una reconversión monetaria si todo escasea. Entre las casas botadas en la periferia y mal hechas, los terminales terrestres de una vergüenza arquitectónica insólita, los sindicatos gobernados por sicarios, un sistema judicial sobradamente complica del hampa y unos alcaldes en constante pugna político-territorial-feudal (entre “infinitas” cosas que no aguanta una cuartilla) no me extraña que las ciudades mas importantes del país estén ahogadas bajo una mar de basura, escombros, huecos, edificaciones nunca terminadas, proyectos-promesas, pañitos-corruptos, asesinatos impunes, robos, buhoneros, colas e infinitos adjetivos que se han convertido en chistes o halagos(¿?) de los cuales muchas veces asumimos como nuestra “verdadera, única e imprescindible” mal hablada identidad.
Esta realidad transcendida y configurada como fantástica (y sus consecuencias) se ha convertido en la bandera de una revolución que nada tiene que ver con el resto de lo que está sucediendo en el mundo. Embarcados en nuestra absurda idiosincrasia, nos hemos ido quedando miopes, si derecho a usar lentes y además sin tener como comprarlos, desconociendo si existen como implantes y sin saber si están en el mercado…
La ignorancia-indolencia es nuestra única cobija…

Escrito por Parafrenia a las 07:08 PM | Comentarios (1) | TrackBack

Del por qué no voy al cine…

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Por: Newton

No es de extrañar que ciertas películas no solo se refieran a las instituciones de manera frívola, agresiva o incluso ideológica para tratar de contrarrestar el fuerte influjo que ejercen tan “dignas” instituciones a favor de la humanidad en toda su más genérica y publicitaria extensión.
Es por ello que cuando estos ataques afectan (no al individuo como institución sino a “la institución”) se les tildan de productos híbridos, con “espantosos” elementos de acción y misterio, sumados a un formato “diabólico” tipo novela negra donde la investigación es ridiculizada y el manifiesto ideológico es más nocivo que el cigarrillo.
“La institución” la reclama a la imaginación de un autor el hecho de que no sea histórico (como si el pensamiento libre está obligado a tener fecha) porque no existen los documentos que comprueben que la mente puede inventarse situaciones, imaginar teorías y transfigurar datos con la función de estimular el pensamiento.
Sin embargo, “las instituciones serias” se apoyan (cuando les conviene) en esa masa de críticos (que trabajan para el mismo Show Bussines) sin importarle el criterio que esgriman, pues lo que le interesa a la institución es la demolición del producto desde sus mismas bases. ¿Por qué? Porque el papel de víctima se asume desde el cuestionamiento a la divinidad de la institución por parte de una persona y no por el “resto de la Humanidad”. Según “las instituciones”, estos irreverentes las criminalizan haciéndoles pensar a las “otras masas” que ellas (“las instituciones”) son un invento criminal que funciona solo para arrastrar a las “masas mas débiles” hacia un abismo inescrutable.
A todo esto, sucede que para “las instituciones” no puede (no es que no debe, ¡lo digo a favor de la falsa tolerancia que ellos promulgan!) existir el pensamiento New Age, ni los textos de la literatura fantástica, ni lo gnóstico porque nada de eso tiene basamento teórico (mas no se pide que sea rigurosamente científico) alegando que… “logra ¨enganchar¨ a un sector amplio de comensales porque refleja en sus actos el estado mental de duda, sospecha e ignorancia en el que muchos viven” (el subrayado es mío)
¿Es así como “las instituciones” se refieren a sus futuros accionistas?, ¿no estarán estas instituciones luchando por lo mismo que lucha el hombre como individuo? O… ¿será que el control sobre el individuo es un fin más en la búsqueda del individuo por sí mismo?
Por eso es que no voy a restaurantes, mucho menos a iglesias…

Escrito por Parafrenia a las 06:17 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Septiembre 26, 2007

Realidad social y autoconstrucción

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Por: Newton

En las lecturas precedentes, arquitectos y urbanistas se pasean con gran soltura a través de ciertos hechos y situaciones históricas (económica y socialmente) que han marcado (y siguen marcando) la manera como la política y su aplicación (a veces justificada, en la mayoría de los casos no sucede así) ha afectado el curso de los países europeos y latinoamericanos dentro del juego de poder por el control absoluto, establecido en su momento entre EUA y la Rusia comunista (la llamada “guerra fría”)
Cada uno de estos bloques político-económicos tuvieron y tienen una manera de guiar e imponer una serie de “leyes” (heredadas de la religión) sobre el destino futuro de la población, a la cual había que controlar y explotar para un “justo” aumento de la producción económica, que terminaba en los bolsillos de las elites y empezaba con la miseria (no solo física) del trabajador-obrero. El clásico cuento “prehistórico” del hombre y su circunstancia...
Todo este “relato histórico” llega hasta nuestros días después de una larga “maduración” de nuestra supuesta modernidad traducida como el uso (y desuso) de la ciencia y tecnología a través de una legislación en forma de política universal (globalización para unos, la “ley” del que asuma el control de esta globalización, para otros)
En esta parte, la arquitectura establece un antes y un después a través de una figura simbólica: el rebelde, a lo que se llama un grupo privilegiado y al mismo tiempo marginal. Esta imagen como constructo, quiebra el poder de los gobiernos, cuestionando una supuesta credibilidad y prestigio, desde una base económica-social entendida como clase media. Esta “revolución erótica-cultural” tiene, y debe verse también, como una figura abstracta-ambigua porque muchos de los que ejercieron esta critica habían heredado una cierta “comodidad intelectual” (por ser un grupo privilegiado), y ya sabemos lo fácil que es criticar desde un mullido sillón, aunque ese sillón sea el de un “viejo solitario” o el de una “tribu juvenil”.
Esta disidencia con la cara llena de acne, tuvo (no exclusivamente) dos vertientes-raíz: la socialista con el resultado conocido de un sistema utópico y represor en contraposición con la postura desconocida democrática, vacía y materialista. Estas dos posiciones fueron asumidas por la “tribu joven” con muchísima libertad pero sin ningún objetivo especifico. Ellos no crearon nuevas ideas intelectuales (las cuales provenían de los filósofos, poetas y novelistas de la primera mitad del siglo XX), simplemente se dedicaron a romper el orden de las ideas moralistas heredadas de la religión católica.
Después de la marcha triunfal de la “libertad” recién adquirida, esta se diluyo en sexo y ácido lisérgico, para dar paso una realidad que siempre ha acompañado al Hombre: el fantasma de la guerra (ideológica y/o física) y su configuración en forma de ciudad.
En este punto, el terrorismo encarnado bajo la figura de las bandas disidentes, implemento una “nueva” forma de oponerse al Estado sin llegar a la destrucción total (1ª y 2a guerras mundiales) y lo lograron basándose en el hecho de que una bomba en un tren, una decapitación televisada o una simple amenaza de un virus informático, hacen mas daño que arrasar las ciudades con NAPALM o armas atómicas (recuérdese Japón en la 2ª guerra mundial y compárese con su desarrollo hoy en día). Paradójico ¿no?...
Ante todo este panorama, el ciudadano común cede todos sus derechos a un Estado protector que le garantice seguridad y paz, convirtiéndose en un súbdito estatal y sometiéndose a un sistema que los hace más pusilánimes ante la amenaza de muerte e indiferentes al sufrimiento de sus mismos Hombres
Esa “disminución en la tensión vital” origina configuraciones desiguales dentro del entorno físico de la ciudad, lo que nos lleva a comportarnos como autómatas que solo siguen las indicaciones programadas por un sistema fuerte que dice como y cuando hacer las cosas (la idea del tolerancia es una de ellas), “materialismo abstracto” (divertido y fugaz) de una “revolución cultural” que no es cultura porque es vacía , y que tampoco es revolución porque se convirtió en un simple “acto hormonal de rebeldía”
Definitivamente, no hay un cuestionamiento profundo, ya que con la idea de que debemos ser tolerantes, tenemos que sufrir los desmanes de los mas poderosos sin protestar y, de paso, tener que esperar (con la suficiente paciencia) que a ellos les de la gana de tomar acciones represivas (siempre se muestran indecisos e imprecisos) contra esas “bandas terroristas” que atacan, precisamente, a los mismos ciudadanos que conforman el fulano Estado. El ciudadano es el pez mas pequeño y el mas suculento...
Ante esta incapacidad estatal, el único ser aislado es el hombre común (me parece que es un mito eso de que mientras mas se radicaliza un bando terrorista, mas se aísla) porque lo único que le interesa al Estado (cualquiera que sea) es seguir en su “proyecto” de mantenerse en el poder por mas tiempo posible, sin establecer ningún compromiso con la población y con un mínimo de esfuerzo (recursos), donde no importa si hay minorías con aspiraciones contradictorias. Por supuesto, en este contexto tener una posición critica como persona es ser excluido automáticamente por el Estado: esta legitimado por la ley pero “igualito vas preso”...
Sinceramente, no se si a medida que las bandas terroristas se radicalizan, los gobiernos se hacen menos “socialistas” y mas “democráticos”. Las pasiones políticas y religiosas son eso: pasiones, y por lo tanto, impredecibles...
Estas “bandas de desadaptados” siempre buscaran la manera de competir ellos también con el Estado por el control del poder absoluto sobre las personas (o están conmigo o están contra mi), sin ideas acerca del futuro (no se les pide que sean “nuevas”), ni siquiera planes para el presente contingente (aunque se construyan en el futuro), solamente hay facilismo y complacencia.
Es aquí donde la lucha por la “supervivencia diaria” del hombre común lo lleva a registrar la basura en busca de algo que comer o al Estado expropiar terrenos privados para dárselo a los “mas necesitados”, haciendo uso de su poder para hacerle ver a todos quien manda...
No existe revolución, pues ya nadie tiene la fuerza (moral y /o física) para oponerse, solo existe una “revuelta popular” donde lo único que vale es la espontaneidad callejera. “el que pega primero, pega dos veces”. A veces suele ser así de tragi-cómico...
No hay políticas, ni leyes practicables. No hay ningún arte o ciencia que pueda admirarse y desarrollarse. Ni socialismo, ni democracia y mucho menos anarquía porque ella misma no puede negarse al establecerse como política...
Entonces, parece ser que la invención de un “abstracto” como la política, nos ha llevado a imaginar unos “constructos” en forma de leyes que nadie cumple. Es un paisaje desolador y apocalíptico...
¿Materialismo social o Socialismo material?
¿A quien le importa?

Bibliografía de soporte

- “Alquiler y propiedades barrios de Caracas”. Oscar Olinto Camacho. 1990. FAU. Centros de Estudios Urbanos

- “América latina: Marginalidad y subdesarrollo”. Carlos Acedo Mendoza. Fondo Editorial común

- “Densificación y vivienda en los barrios caraqueños”. Teolinda Bolívar. 1993. FAU. Sector de Estudios Urbanos

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Desafuero Estético. De la arquitectura informal a la gráfica contemplativa.

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Por: Manuel de sousa

Desde la peligrosa perspectiva “objetiva” del entramado visual de nuestro entorno social y humano, se desprende un tejido normativo que regula una oferta estética poco convencional. Una urbanidad signada por el despotismo no tarda en reflejar semejante padecimiento de innumerables maneras; hemos sido testigos de la construcción arbitraria de un universo urbano sui generis, que lejos del imperio de leyes cosmogónicas, ha creado de manera desafiante un lenguaje propio, una retórica gráfica y arquitectónica que se erige como insignia del caos urbanístico de una modernidad agonizante.
Deben ser pocas las capitales que no gozan del SER cosmopolita. Esa cadencia multicultural que infecta al fantasma conservador, lo interviene, lo modifica y lo convierte en simple actor de reparto histórico que se refugia en una digna decadencia. Una sociedad que se basa en el principio de la unidad de la diversidad, suele ser el sostén de infinidad de imágenes, que en conjunto, forman un mestizaje iconográfico complejo, un chinchín que sacia el apetito vivencial de cada individuo donde arquitectos y diseñadores en general-- fundamentados en estrictos procesos de creación-- hacen su contribución para la formación de identidades y valores culturales, edificándose así una matriz ideo-estética con un sello local de dimensiones holisticos-neurales…
Es cierto que la personalidad de una ciudad es, en gran parte, producto de sus habitantes, de su interacción tribal, de sus patrones de consumo y de su componente arquitectónico formal o informal, sin embargo, detrás de todo esto existe otro factor determinante de la singularidad personal de cada ciudad: Una energía disfrazada de costumbres, hábitos, tradiciones, modos, mañas, apatías y desganas que invisiblemente cultivan necesidades y crean cultura. Es aquí donde el diseño y la creación se pronuncian, se expresan y se convierten en protagonistas de la realidad citadina (nominal o situacional)
Cada vez nos vemos mas inmersos en la necesidad de encontrar satisfacciones sensitivas de todo tipo, nuestros sentidos son vulnerables a cuan gracioso es lo que percibimos, dependemos emocionalmente de satisfacciones estéticas; de modo que el diseño y la forma crean categorías emocionales variables, en este sentido, arquitectos y diseñadores sugieren graficas, formas y volúmenes que estimulan nuestra voluntad perceptiva haciéndonos sensibles a sus especulaciones abstractas y a su imaginación, originando en cada individuo una percepción personal traducida en gustos y preferencias que crean hábitos y mercado.(siempre con compradores incautos)
Es sobretodo, de manera innegable, que en las ciudades del mundo desarrollado existan tan monstruosa oferta cultural en materia de diseño; mientras exista una mayor cantidad de habitantes con las necesidades básicas copadas, es decir, con disponibilidad de nutrirse de insumos poco convencionales. Infinitamente, habrá una mayor propensión a sensibilizarse por objetos, graficas, formas y volúmenes alternativos subordinados en un patrón generalizado de sensibilidades individuales traducido en una cultura de diseño. Por otro lado, en poblaciones con altos niveles de pobreza, con estructuras heterogéneas, es más difícil crear conciencias sensibles a modos alternativos de vida en tanto predominen individuos y sociedades cuadriculadas, borregos polímeros que terminan siendo una suerte de interpretes distorsionadores de culturas negociables a escala global.
Ahora bien, ¿Cuál es el papel del diseño en la sociedad? ¿Es sólo un arte virtualmente regulado aplicado a las necesidades humanas? ¿Puede llegar a ser el diseño un arte meramente contemplativo? La labor social del diseño comienza por responder a las demandas de una sociedad cada vez mas abierta al protagonismo artístico, como dijo Thierry De Dave: “El post-modernismo no se materializará hasta que el arte se conciba como parte de la industria del entretenimiento”. Siendo así, la relación entre el diseño y la sociedad tiende a ser cada vez más estrecha, aunque sea comestiblemente…
Particularmente, las diferentes ramas que conforman el arte de diseñar varían en cuanto al carácter funcional, estético y contemplativo. No obstante, el peso contributivo de cada una de estas vertientes al espectro cultural va más allá del plano esencial. Lógicamente, se trata de afectar la percepción del sujeto, de erigir una conciencia crítica dentro de la población, de encontrar individuos con criterio; no se trata de buen o mal gusto, por el contrario, se trata de crear gustos y preferencias ,es decir, alternativas de consumo visual y funcional. En suma, una catarsis generalizada creada por creadores, quienes son los encargados de fabricar tendencias, de conducir las inclinaciones individuales para obtener una propensión legítima a las derivaciones de procesos creativos.
Para que exista una verdadera cultura de diseño es necesario el diseño de la misma, en otras palabras, hay que diseñar una cultura del intelecto. Es imperativo cuestionar las definiciones peyorativas hacia creaciones lejanas al paradigma estético imperante, los populosos ranchos pueden quedar desplazados por la noción de arquitectura informal, la gráfica aplicada puede llegar a ser puramente contemplativa… Llegó la hora del diseño cultural y los buhoneros ecológicos…
Esa singularidad excepcional de las capitales latinoamericanas cuenta con excepciones dentro de las excepciones, Caracas es una de ellas. Erigida en un valle rodeado de colinas y montañas, es la conjugación del pasado colonial y el petro-caudillismo moderno. Cuenta con una heterogeneidad arquitectónica única, desde las genialidades de Carlos Raúl Villanueva, pasando por el estilo “Ad-eco” del nuevo riquísimo de la zona este y sureste, hasta el vasto cubrimiento de la arquitectura informal; todo esto bajo el mismo cielo tropical. En las calles se vive una experiencia propia, todo un viaje a través de una exposición permanente de imágenes que son las balas de una metralla gráfica indetenible; vayas publicitarias legales e ilegales, graffitis (artísticos, políticos y sentimentales), carteles (Discplays Carteluos, Ficción Boxística etc.), pancartas (Campaña Política, Eventos, Promociones), avisos luminosos (Multinacionales Varias, Auto Repuestos, Farmaloquesea, y un amplísimo etcétera). Así se expresa la cultura-global-gráfica Caraqueña, sin tecnologías, sin resentimientos por el mundo…
Sin embargo, este bagaje gráfico no es mas que una respuesta a necesidades humanas contemporáneas, un purgante creativo generacional que representa el protagonismo creciente del diseño en el ámbito socio-cultural, protagonismo que ya no es sólo de un arte aplicado, sino que se va materializando cuando la gráfica se convierte en algo para colgar en la pared, en algo que esta a la mano como un bit, como una señal del nuevo amanecer…
Si Dios fuese omnipresente seria Internet…

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Septiembre 11, 2007

Porterías: Una mirada al chisme vecinal.

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Escrito por: Manuel de Sousa (granolo75@yahoo.com)

Me dirigía a casa de una amiga. Como cualquier persona normal, me detuve en el portal a tocar el intercomunicador. Para mi extrañada impresión, sentí la mirada pesada de una mujer fea, divorciada por regla laboral, curiosa hasta la tumba de su bisabuela e indiscreta.
Era la encargada de la portería. Su trabajo: saber quien viene, quien se va, quien fue, quien era, quien dijo, quien estuvo, quien sabe, quien llegó, quien se mudó, quien es, quien era, quien soy.
Un signo de decadencia laboral, oportunidades para mujeres desdichadas, hambrientas de darle sentido a sus vidas, a costa de la intimidad de otros. Su indiscreción remueve los tuétanos del más taciturno individuo. Una cuestión de seguridad quizá, un barrio semi-burgués, el terror de las noticias, amas de casa ociosas, principios de una jubilación aburrida y reposo médico.
La mujer miraba y remiraba, incluso hacía comentarios a un hombre que le hacía compañía en su vigilia diurna. Mi amiga no estaba en casa, fue lo mejor que pudo pasar.
No quisiera caer en la verborrea chismosa de esta miserable cristiana, en su indigna labor inquisitiva, ni mucho menos en su faena impaciente.
Artimañas del sistema social, mejor que esta doña chismee antes de enviarla al paro. Algunas hacen crucigramas y limpieza, como la gentil Silvia, encargada de la portería del inmueble donde resido. Intenta pulir su dignidad y lo hace bien, lee mucho, saluda y se despide amablemente.
Toma sus vacaciones y es sustituida por una señora de origen asiático, descarada en su mirada curiosa, aunque simpática a cuenta gotas. Parece tomar en serio su trabajo, hasta preguntas hace cuando lo considera necesario.
La figura de la portería y su impacto socio-vecinal implica la creación de una asociación o sindicato: el SIMUEP, Sindicato de Mujeres Empleadas de Portería. Silvia sería la presidenta si el mundo fuera verdaderamente justo.
Intentaré visitar a mi amiga en horas de la noche, para ahorrarme ese sinsabor cotidiano de ser observado por esta señora y su pecaminosa manera de ganarse el pan.

Escrito por Parafrenia a las 05:44 PM | Comentarios (0) | TrackBack

La “Mani de la Poli” y el culto al insumo surrealista

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Escrito por: Manuel de Sousa (granolo75@yahoo.com)

Los gendarmes reaccionaron con poca voluntad, la chica rusa ya había sido agredida y la dignidad policial sólo subsistía en panfletos poco atractivos.
Luego de la escueta manifestación de la policía, los efectivos que velaban por la seguridad de sus colegas volvieron sus espaldas, nuevamente, para garantizar la quietud y el pacifismo durante otra protesta.
Esta vez, un no muy numeroso grupo de gente, en su mayoría inmigrantes, activistas y turistas socialmente sensibles, pregonaban consignas reivindicativas y pedían justicia por el asesinato de un inmigrante nigeriano.
Agresores y agredidos tomaban la calle en defensa de sus intereses, mientras el resto de la gente observaba con curiosidad turística e estupefacción ciudadana. Las cámaras de los medios de comunicación se entremezclaban con las de los particulares, todos al unísono buscando una imagen para si.
“La mani de la poli,” dijo un chico barbudo con peinado descuidado, de esos que usan camisetas de películas de Stanley Kubrick y piensan que son desiguales. En su intento de sofisticar su lengua materna para sentirse modernista, se escucha mas medieval que el grosor de sus tobillos peludos talla jamón. Otro sonso representante de una juventud de sangre rural y semi-arabesca, que rinde culto al insumo, un culto inculto e ingenuo.
“Surrealista ¿No?” , balbuceó esta vez un hombre poco mayor de treinta años, refiriéndose al grupo de inmigrados que demandaban derechos civiles. Vestía como un adolescente fanático del rock; su compañera, bien entrada en kilos, no podía disimular su herencia ibérica, ni en su cintura, ni en sus muslos y tobillos, ni mucho menos en su respuesta: “Si tio, surrealista.”
Hijos de generaciones provincianas de trabajadores del campo, semi-integrados a la modernidad y a la ciudad, zopencos urbanos pretenciosos de oficio. Con acento macarro y axilas hediondas, visten modernismo, piensan medievalismo y viven surrealismo.

Escrito por Parafrenia a las 05:32 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Julio 23, 2007

¿Hay en CCS un “eje del mal”? Plan perico y playa

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Por: Newton

¿Es un problema territorial partidista?, ¿acaso es por su distribución municipal?… Lo cierto es que la calidad de vida en esta ciudad se ha ido reflejando en unos servicios públicos satánicamente colapsados, con una movilidad diabólicamente estática y para colmo una inseguridad que mantiene en estado de pánico al resto de los ciudadanos. En resumen… estamos todos siendo victimas de una guerra sistemática por el descontrol de nuestro contexto y todo por un capricho de tipo social indeterminado.
Conociendo la situación de CCS y sabiendo a este nivel sus virtudes mas notablemente conocidas como lo son el clima, vegetación, implantación territorial (que no minimizan el riesgo ante eventos de carácter natural) debemos entender que su condición de “infierno en la tierra” se debe a una especie de incapacidad para renovarse a través de sus habitantes. Sin embargo esta deficiencia no es autónoma ni individual, ni siquiera es propia de una CCS abstracta; sobretodo se debe a una intolerancia genética arraigada en la psiquis gubernamental, transmitida por una burocracia que funciona como un estandarte masificado de individuos-autómatas sumamente conformistas, y además literalmente chapuceros. No en vano somos los reyes de la improvisación; del cartón, el anime y el tirro plomo… somos aquellos que siempre decimos: “chamo de vaina lo hice…”
En esta ciudad todo se diluye en una violencia hacia lo que pretende ser eficiente… como si la única salida a esta espiral negativa sea la reafirmación de un individuo indiferente (figura de poder) ante una masa mediaticamente hipnotizada: proliferan los I pods, aumentan los arrebatotes; se venden mas carros, pasamos mas tiempo atascados; hay un coñazo de moto taxis, hay menos espacio en la aceras… y así infinitamente con una lógica aterradora que nos impide disfrutar de momentos “racionalmente” estéticos a través de una caminata vespertina, sobre las ruedas de un transporte publico matutino o simplemente la contemplación de una “buena” arquitectura…
Definitivamente, los caraqueños y en general todos los venezolanos, no estamos sintiendo que seamos parte de un mundo transformado por la tecnología, ni tampoco sentimos que vamos a la par de los cambios que se están produciendo en el pensamiento de la humanidad producto de los avances científicos. Todo lo contrario, lo único que se esta produciendo en nosotros es que deseamos cada vez mas que este mundo desaparezca, produciendo una hostilidad que se refleja hacia lo único que nos contiene (ciudad) convirtiéndola en el deposito de nuestras frustraciones o expresiones…
Derrumbar una pared o pintarla con un graffiti… da igual; invadir un edificio o expropiarlo… da igual; distribuir este panfleto o un discurso gubernamental… no es igual: el primero es una idea escrita en esta pantalla, el segundo es una ideología mal jalada vociferada sobre una masa de adictos al paternalismo…
La ciudad de CCS no ha dejado de ser un “pueblo con edificios”

Escrito por Parafrenia a las 07:40 AM | Comentarios (0) | TrackBack

Junio 26, 2007

Teoría general del Conocimiento. Un acercamiento fenomenológico

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Por: Newton

Lo básico en una teoría que describa la manera como se estructura la realidad y en como tenemos conciencia de las cosas o hechos, debe basarse en una observación detallada del fenómeno al que queremos darle una explicación o interpretación a través de una reflexión de los rasgos esenciales y a veces únicos que distinguen unas realidades de otras. Esta esencia general es lo que se manifiesta con claridad en cada cosa que trate de establecer un corpus que respete tanto lo particular como lo universal dejando de lado el conocimiento atomístico para insertarlo en algo mas fundamental para el sujeto y su representación con forma de objeto.
En algún momento, la aparición de imágenes que tengan una relación donde se manifiesten asociaciones que están mas allá del orden representativo, la imagen del sujeto que se forma a partir del objeto no deja de tener las características mas básicas en la apreciación de los hechos: poder ser aprehensible y dejarse aprehender pareciese una premisa fundamental en la correlación de ambos actores. Sin embargo, este proceso representa dos caras de la misma moneda: así como el sujeto logra capturar al objeto para su análisis, así también el objeto impregna con una “imagen” al sujeto, modificándose unos a otros en un proceso que pudiese llamarse transferencia de conocimiento.
Esta determinación llega a ser bastante notable en el momento que ambos se transcienden para conformar una conciencia racionalmente “pensante” donde los objetos y sujetos se convierten en ideales y/o reales para recrear una experiencia interna/externa que permita tener un pensamiento subjetivo-objetivo acerca de la realidad separándola del pensamiento irracional. Esta contradicción es necesaria para poder establecer márgenes acotados a una correlatividad entre lo que se piensa y lo que se observa. La dualidad contrapuesta entre conocimiento y acción deriva casi siempre en la búsqueda conceptual de la verdad donde la ilusión es una parte minina de un conocimiento de la irrealidad. Si esta imagen no concuerda con lo observado entonces el concepto de conocimiento verdadero no puede ser real.
Sin embargo la certeza de este conocimiento verídico no implica que exista físicamente; solo en la presunción esta verdaderamente la imagen de lo cognoscible, lo observable a través de la duda metódica en una constante evolución que va de lo psicológica pasando por la lógica hasta llegar a lo ontologico. Catastróficamente, ninguna de estas disciplinas asociadas puede dar una explicación satisfactoria de cómo llegamos a comprender los hechos y objetos que nos rodean si no es a través de la experiencia vivencial donde las determinaciones entre sujeto y objeto reaparecen conformados por una especie de conocimiento intuitivo que nos lleva a establecer una duda: ¿Qué clase de criterio desarrollamos en el momento de establecer una imagen de un hecho concreto?
Sobre esta pregunta, llegamos a las posibilidades del pensamiento humano para desarrollar teorías posibles acerca de cómo abordamos el estudio del conocimiento, en donde surgen doctrinas que van desde el dogmatismo hasta su opuesto equilibrante el escepticismo sin llegar ninguna a dar una respuesta concluyente de cómo estructuramos el conocimiento pero que nos permiten saber donde estamos siendo erráticos. Desentrañar la estructura del conocimiento quizás sea un recurso intelectual propio de la curiosidad humana para establecer un principio rector del cual podamos apoyarnos en la historiografía de lo que conocemos a través de lo que ignoramos. En este caso la duda universal sigue teniendo una importancia que va más allá del escepticismo más radical.

Escrito por Parafrenia a las 09:31 PM | Comentarios (0) | TrackBack

La idea de una arquitectura moderna a través del estudio programático de la Bauhaus

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Por: Newton

Ciertamente, la idea de una arquitectura moderna a través de su identidad y significación nunca ha sido un problema para los historiadores/críticos y nadie puede negar que toda modernidad se basa en su oposición a la tradición y los valores que esta esgrime. Así mismo, es la tradición la que de alguna manera, terminaría alimentando filosófica y científicamente esa vanguardia, que a muchos les dio por llamar moderna.
Hay muchas razones para pensar que lo moderno es producto de un tipo de educación (teoría) y una técnica depurada (practica) concluyendo todo en un “asombroso” desarrollo tecnológico donde la historia es incuestionable. Las ideas que se acuñaron sobre una metodología racionalista fundamentada “en el orden de los componentes y la organización en serie de las partes similares”, entre otras ideas con forma de manifiesto, dieron el impulso necesario para que esa pretendida unidad entre arte y técnica, finalmente tuviera su momento cenital en la escuela, casi “mística”, la catedral de acero y cristal, llamada Bauhaus.
La enseñanza de una arquitectura racional a través de la búsqueda de nuevas formas y nuevos procesos funcionales a través de la exploración objetiva de la realidad le trajo muy buenos resultados a la Bauhaus como institución pero no a las corrientes iniciaticas posteriores. El “desencanto“ por la desaparición del componente arte como ambición personal para representar la propia vida, puede llevar a afirmar que el empobrecimiento del vocabulario arquitectónico se logro a través de la exaltación de la sintaxis (relaciones entre elementos arquitectónicos) como exclusión de lo gratuito (adorno) e inclusión de lo imprescindible (formas con un código matemático/geométrico).
Esta analogía utilizada entre vocabulario y sintaxis es particular (objetivamente) porque no se puede “empobrecer” el vocabulario sin destrozar también la sintaxis y viceversa, donde la culpa de que el adorno sea un estorbo no es de la ciencia (en este caso la matemáticas) puesto que precisamente el estudio aplicado a esos conocimientos fue lo que le dio la “estética a esa nueva vanguardia moderna”. La ciencia no es un adorno funcionalista, es un requisito fundamental para llegar a la objetivación racional de las ideas, eso nada tiene de ingenuo y mucho menos falto de contenido.
Ser abstracto o ser racional no tienen porque oponerse en la búsqueda de una legitimación de sus propios valores, que no son mas uno en lo mismo, ya sea en su planteamiento teórico o practico y me parece que considerar una variable tan mutable, como lo es el racionalismo, es tomar el camino más fácil para emitir un juicio de no valor acerca de la realidad en la arquitectura y las ideas implícitas en ella.
En esa línea, la historia (a través de sus investigadores) propone una hipótesis de crisis aguda para explicar la falta de comunicación entre lo moderno y lo racional, teniendo como figura potencialmente sacrificable al grupo de trabajo. Por supuesto, esto se alejo de la realidad, pues esta demostrado que mientras mas anónimo se es, se establecen mas condiciones de cooperación entre las partes, no importa si se llega al resultado porque tengamos la misma formación o porque carecemos de ella (¿estara alli el complemento?)

Escrito por Parafrenia a las 09:02 PM | Comentarios (1) | TrackBack

Acerca del Discurso del Método. Primera parte

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Por: Newton

“El discurso del método” de Rene Descartes (1596-1650) se nos presenta como una obra llena de muchas certezas y máximas presentadas con minuciosa calidad intelectual pero al mismo tiempo nos abre a una novedosa, y casi críptica manera de abordar los acontecimientos, basado principalmente en establecer una duda universal que nos lleve a producir un análisis contextual de los hechos, que en algunos casos no suelen ser tan evidentes como se presentan en la realidad.
¿Dónde reside realmente el aporte del cartesianismo en la esfera filosófica? Quizás habría que buscar esta respuesta en la forma como Descartes desarrollo un pensamiento propio a través del estudio sistemático de múltiples ciencias pero sin un orden ontolôgico o de forma en la estructura de un conocimiento que siendo enciclopédico, no dejaba la libertad suficiente para determinar si realmente lo analizado estaba en el rango de una verdad justa y equilibrada. Este conocimiento solo podía construirse si se lograba fraccionar esa verdad en un conjunto mas simple para tratar de discernir acerca de la profundidad física, moral y teológica (entre otras) de cómo ese conocimiento podía convertirse en una verdad universal sin sufrir resquebrajamiento en su esencia.
Esta esencia tiene su representación en la figura de la evidencia: lo verdadero como aquello que se presenta ante la razón como algo claro y distintivo, sin ambigüedades. Las ideas son existentes en la medida que representen una suposición de la realidad que coexiste fuera de nuestro yo. Un paso importante hacia un idealismo que no desecha la realidad por las ideas sino que las confronta a través del yo teniendo como escenario el universo conocido y como fondo la disertación minuciosa de los elementos en partes simples y diferenciadas.
Esta noción secuencial unida a una construcción del conocimiento es la idea fundamental en Descartes para llegar a la duda metódica más no escéptica; es un procedimiento dialéctico de investigación encaminado a desprender y aislar la primera verdad evidente para llegar a la naturaleza de lo simple universalmente presente en cada ser humano que se considere una sustancia pensante. ¿Lo real cognoscible? Se convierte en la sentencia: pienso, luego soy, siguiendo la formación clásica griega que admitía una metafísica del cogito pero en el caso de descartes este conocimiento tiene la forma de intuición como primer paso hacia el acto de conocer lo verdadero. Una cadena de intuiciones formará otra cadena de deducciones en donde el principal motor es la explicación racional que el hombre pueda tener de si mismo.
He aquí la materia o sustancia central de esta primera parte del discurso: es preciso definir al hombre a través del conocimiento deductivo del Yo para edificar el sistema de valores que regirá las opiniones de él mismo y su sistema de referencias. Es allí donde se definen las intuiciones intelectuales, la esencia y sus consecuentes definiciones. Este buen sentido de las cosas descartes lo resume en una frase: “Y considerando cuan diversas pueden ser las opiniones tocante a una misma materia, sostenidas todas por gente doctas, aun cuando no puede ser verdadera mas que una sola, reputaba casi por falso todo lo que no fuera mas que verosímil
Definitivamente un conocimiento particular del Yo pareciese que es el camino más certero para llegar a la verdad teniendo la razón como transmisor entre el hombre y sus ideas.

Escrito por Parafrenia a las 08:24 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Febrero 16, 2007

Teoría general del Conocimiento. Un acercamiento fenomenológico: ¿Cual?

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Escrito por: Newton

Lo básico en una teoría que describa la manera como se estructura la realidad y en como tenemos conciencia de las cosas o hechos, debe basarse en una observación detallada del fenómeno al que queremos darle una explicación o interpretación a través de una reflexión de los rasgos esenciales y a veces únicos que distinguen unas realidades de otras. Esta esencia general es lo que se manifiesta con claridad en cada cosa que trate de establecer un corpus que respete tanto lo particular como lo universal dejando de lado el conocimiento atomístico para insertarlo en algo mas fundamental para el sujeto y su representación con forma de objeto.
En algún momento, la aparición de imágenes que tengan una relación donde se manifiesten asociaciones que están mas allá del orden representativo, la imagen del sujeto que se forma a partir del objeto no deja de tener las características mas básicas en la apreciación de los hechos: poder ser aprehensible y dejarse aprehender pareciese una premisa fundamental en la correlación de ambos actores. Sin embargo, este proceso representa dos caras de la misma moneda: así como el sujeto logra capturar al objeto para su ana lisis, así también el objeto impregna con una “imagen” al sujeto, modificándose unos a otros en un proceso que se pudiese llamar transferencia de conocimiento.
Esta determinación llega a ser bastante notable en el momento que ambos se transcienden para conformar una conciencia racionalmente cognoscente donde los objetos y sujetos se convierten en ideales y/o reales para recrear una experiencia interna/externa que permita tener un pensamiento subjetivo-objetivo acerca de la realidad separándola del pensamiento irracional. Esta contradicción es necesaria para poder establecer márgenes acotados a una correlatividad entre lo que se piensa y lo que se observa. La dualidad contrapuesta entre conocimiento y acción deriva casi siempre en la búsqueda de un concepto de la verdad donde la ilusión es una parte minina de un conocimiento de la irreal. Si esta imagen no concuerda con lo observado entonces el concepto de conocimiento verdadero no puede ser real.
Sin embargo la certeza de este conocimiento verídico no implica que exista físicamente; solo en la presunción esta verdaderamente la imagen de lo cognoscible, lo observable a través de la duda metódica en una constante evolución que va de lo psicológica pasando por la lógica hasta llegar a lo ontologico. Catastróficamente, ninguna de estas disciplinas asociadas puede dar una explicación satisfactoria de cómo llegamos a comprender los hechos y objetos que nos rodean si no es a través de la experiencia vivencial donde las determinaciones entre sujeto y objeto reaparecen conformados por una especie de conocimiento intuitivo que nos lleva a establecer una duda: ¿Qué clase de criterio desarrollamos en el momento de establecer una imagen de un hecho concreto?
Sobre esta pregunta, llegamos a las posibilidades del pensamiento humano para desarrollar teorías posibles acerca de cómo abordamos el estudio del conocimiento, en donde surgen doctrinas que van desde el dogmatismo hasta su opuesto equilibrante el escepticismo sin llegar ninguna a dar una respuesta concluyente de cómo estructuramos el conocimiento pero que nos permiten saber donde estamos siendo erráticos. Desentrañar la estructura del conocimiento quizás sea un recurso intelectual propio de la curiosidad humana para establecer un principio rector del cual podamos apoyarnos en la historiografía de lo que conocemos a través de lo que ignoramos. En este caso la duda universal sigue teniendo una importancia que va mas allá del escepticismo más radical.

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Acerca del Discurso del Método. Primera parte irreal

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Escrito por: Newton

“El discurso del método” de Rene Descartes (1596-1650) se nos presenta como una obra llena de muchas certezas y máximas presentadas con minuciosa calidad intelectual pero al mismo tiempo nos abre a una novedosa, y casi críptica manera de abordar los hechos basado principalmente en establecer una duda universal que nos lleve a producir un análisis contextual de los hechos, que en algunos casos no suelen ser tan evidentes como se presentan en la realidad.
¿Dónde reside realmente el aporte del cartesianismo en la esfera filosófica? Quizás habría que buscar esta respuesta en la forma como Descartes desarrollo un pensamiento propio a través del estudio sistemático de múltiples ciencias pero sin un orden ontolôgico o de forma en la estructura de un conocimiento, que aunque era enciclopédico, no dejaba la libertad suficiente para determinar si realmente lo analizado estaba en el rango de una verdad justa y equilibrada. Este conocimiento solo podía construirse si se lograba fraccionar esa verdad en un conjunto mas simple para tratar de discernir acerca de la profundidad física, moral y teológica (entre otras) de cómo ese conocimiento podía convertirse en una verdad universal sin sufrir resquebrajamiento en su esencia.
Esta esencia tiene su representación en la figura de la evidencia: lo verdadero como es aquello que se presenta ante la razón como algo claro y distintivo, sin ambigüedades. Las ideas son existentes en la medida que representen una suposición de la realidad que coexiste fuera de nuestro yo. Un paso importante hacia un idealismo que no desecha la realidad por las ideas sino que las confronta a través del yo teniendo como escenario el universo conocido y como fondo la disertación minuciosa de los elementos en partes simples y diferenciadas.
Esta noción secuencial unida a una construcción del conocimiento es la idea fundamental en Descartes para llegar a la duda metódica mas no escéptica, es un procedimiento dialéctico de investigación encaminado a desprender y aislar la primera verdad evidente para llegar a la naturaleza de lo simple universalmente presente en cada ser humano que se considere una sustancia pensante. ¿Lo real cognoscible? Se convierte en la sentencia: pienso, luego soy. Siguiendo la formación clásica griega que admitía una metafísica del cogito pero en el caso de descartes este conocimiento tiene la forma de intuición como primer paso hacia el acto de conocer lo verdadero. Una cadena de intuiciones formará otra cadena de deducciones en donde el principal motor es la explicación racional que el hombre pueda tener de si mismo.
He aquí la materia o sustancia central de esta primera parte del discurso: es preciso definir al hombre a través del conocimiento deductivo del Yo para edificar el sistema de valores que regirá las opiniones de él mismo y su sistema de referencias. Es allí donde se definen las intuiciones intelectuales, la esencia y sus consecuentes definiciones. Este buen sentido de las cosas descartes lo resume en una frase: “Y considerando cuan diversas pueden ser las opiniones tocante a una misma materia, sostenidas todas por gente doctas, aun cuando no puede ser verdadera mas que una sola, reputaba casi por falso todo lo que no fuera mas que verosímil”
Definitivamente un conocimiento particular del Yo pareciese que es el camino más certero para llegar a la verdad teniendo la razón como transmisor entre el hombre y sus ideas.

Escrito por Parafrenia a las 10:22 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Noviembre 30, 2006

Una espiral contradictoria

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Escrito por: Newton

Ideado como un Centro Comercial y Exposición de Industrias esta especie de “torta modernista”, no encontraría un mejor final para su tan indefinido propósito que el quedar destinada a al olvido y mas recientemente como centro de entrenamiento y estación principal de la policía política del país.
Ubicado en el punto de conjunción de los sectores más densos de la ciudad y en el área mejor servida por el sistema de vialidad del Área Metropolitana, esta “deliciosa” obra encarnaba el imaginario arquitectónico de una época marcada por el uso del vehiculo automotor como expresión de la tecnología imperante, a través de la cual y a una velocidad que se perfilaba como el signo de los “nuevos tiempos”, esta construcción demostraría que el futuro estaba mas cerca de lo que la humanidad podía imaginar. Como siempre sucedió lo inesperado…
Esta gran masa de concreto helicoidal (hasta hoy) es una forma geométrica triangular que resulta de la forma piramidal de la colina que constituye su base. Esta edificación (sumamente deteriorada) consiste en un manto helicoidal de doble espiral, cuyas rampas entrelazadas envuelven a la colina, con aceras aéreas en una pendiente muy suave (2,5% en promedio) a lo largo de las cuales se localizarían locales comerciales, cuyos módulos permitirían una integración horizontal y vertical (no sabemos si al mismo tiempo) para que la altura de los locales pudiera estar ajustada a medida que ascendiera, como una manera de conservar la pendiente uniforme.
En efecto, con la doble espiral se posibilitaba que el techo de los locales de la espiral ascendente fuera el estacionamiento de la espiral descendente y así sucesivamente hasta comprender seis rampas en total, con un recorrido de cuatro kilómetros y una superficie de exhibición de tres kilómetros. Además, las aceras de peatones estarían protegidas por la vialidad superior construida en volado dándole un carácter sincrónico a ambos movimientos. Paralelo al sistema de movimiento vehicular (velocidad) y sus respectivos estacionamientos, la circulación peatonal continuaba el mismo recorrido de la espiral, en este caso por la parte interior y se complementaba con cuatro núcleos de circulación vertical y escaleras mecánicas. Considerando todo esto, el proyecto permitiría el manejo de velocidades que abarcaban desde el peatón hasta el tráfico urbano perimetral, intentando que las discordancias de las diferentes formas de movimiento fuesen la base fundamental de su programa.
Por lo visto la caída de la dictadura solo hizo estallar una situación por demás maquiavélicamente insostenible: eso de “vender antes para construir después” sonó como el adagio popular de que “música paga no suena” sobretodo considerando las inestabilidades propias de los países latinoamericanos donde la viveza, los artificios, el descontrol en las cuentas; aunado al desorden propio de estas ciudades, era lógico pensar que algo tan “hermoso” no podía llegar a concluirse con “loables” intenciones.
Quizás tenia buenas intenciones pero la arquitectura no se gobierna a si misma, necesita gente que la piense y es obvio que en este caso paso de ser una Ucronia a una especie de “jarrón chino” sin forma actual y sin propósitos inmediatos. Una vez más queda demostrada la capacidad que tenemos de olvidar…

Escrito por Parafrenia a las 09:31 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Noviembre 08, 2006

La ciudad de nadie (Barrios caraqueños viajan a Venecia)

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Adriana Barrios (Venezuela) El altar magnánimo, 2005. Instalación. Dimensiones variables

Escrito por: Newton

El pabellón desarrollado por Venezuela en la bienal de Venecia sigue siendo un misterio mediático enmarcado en las informaciones que se reciben y discuten sin que nada haga referencia, en detalle, a que o a quien esta dirigido esta exposición. Me es difícil pensar como un esfuerzo tan grande en tiempo-dinero-arquitecto (Carlos Scarpa) pueda realmente presentar algún tipo de solución, bien sea distanciándose o imitando modelos, a través de fotos hermosamente tomadas desde el cielo y además apoyándose en “dos escuetos textos” (que yo no diría escuetos sino insulsos) para crear un efecto pirotécnico de que nuestras ciudades son diferentes porque son menos o mas evaluables a través de la variable consumista, como si fuera malo ser “desarrollado” o como si fuera muy bueno tener ranchos que se erigirán (en un futuro integrador) como atalayas sobre el neon, de la incipiente y casi metafórica, Metrópolis anhelada…
En un extrañamiento cotidiano, se suceden “dimes y diretes” en la “política urbana” local, que al tiempo irreal de los barrios y las intervenciones fragmentadas de una ciudad con ritmo frenético en su violencia y sus expropiaciones, no deja de ser paradójico como el ambiente urbano sobrevive a constantes “invasiones” llenas de “habladores de oficio” que se limitan artero escleróticamente a proponer sueños, que no por ser oníricos dejan de ser banalmente ingenuos y ridículamente conectados. Los barrios es un problema, que siendo o no erradicados, son una meta-realidad que esta deteriorando la “ciudad” en un proceso indetenible que no requiere soluciones arquitectónicas ni urbanísticas imprescindibles sino tal vez una especie de “ciudadanía” que se proyecte mas allá de las formas. Los barrios son una realidad tan peligrosa como la ciudad formal: llenos los dos de problemas en los servicios, inseguridad cabalgante y mala distribución política, causa problemas al momento de asignar prioridades que delimiten el espacio construido como algo aglutinante y no como pedazos pegados por una serie de redes subterráneas llenas de buenas intenciones pero excesivamente agotadoras…
La lectura propuesta tiene varias caras: por un lado se habla de una ciudad donde todos estemos incluidos; por el otro la ciudad se presenta como un “realismo mágico” difícil de superar porque la esperanza de que algún día lo disfrutaremos es tan maquiavélica que se desplaza entre pensar los espacios públicos futuros como islas de “pequeños medianos” donde (léase clase media profesional) se construiría un porvenir, hasta llegar a la imagen prospectiva de que estaran rodeados paranoicamente por piratas marginalmente formales dispuestos a arrebatarles los pocos “espacios” que con tanto esfuerzo los políticos diligentes tanto lucharon “para beneficio de todos” y para decepción de los “inadaptados”…
La imparcialidad no puede dejar que la complacencia mediática y sus consecuentes revoluciones empañen el foco de la cámara. Poco me importa si los barrios se van a Australia, yo no quiero viajar por una “ciudad-rancho”…

Escrito por Parafrenia a las 10:56 PM | Comentarios (1) | TrackBack

Generalidades

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Escrito por: Newton

Una critica a: El Defensor del Lector. Superbarrio, supervecino. Domingo 08/10/2006. Ultimas Noticias. Pág.2)

En la ciudad formal o marginada las vicisitudes de la cotidianidad asumen la forma de quejas o reclamos por parte de los habitantes (en Caracas mayoritariamente lo hacen las mujeres), teniendo como canal integrador el uso de los medios de comunicación para darle viabilidad a la percepción que se tiene de esta ciudad, en donde los problemas abundan (como en todo el mundo) sin dejar de lado una especie de conciencia colectiva capaz de articular el espacio citadino desde sus dinámicas y escurridizas polémicas. Son variadas y volubles, no ha si en las leyes, que inflexiblemente tienen como objetivo garantizar a través del Estado una pronta resolución utilizando los departamentos especializados para tal fin.
“El articulo 82 consagra el derecho de todo ciudadano a gozar de una vivienda digna, derecho en el cual se encuentra comprometido el Estado Venezolano”. Por supuesto mas allá de informar o estar informado de este derecho, la problemática se va ramificando en situaciones mas “triviales” pero no menos trascendentales: remodelaciones, recolección de basura, mantenimiento o reparación de servicios básicos como agua y luz se convierten en una panoplia de arreglos y concesiones que no siempre benefician al “colectivo local” o que en el mejor de los casos termina bajo la lupa escrutadora de los medios comunicacionales para hacerle ver a “los otros” la incompetencia del Estado o su ensalzamiento ante la “opinión publica”.
Esta situación genera controversias entre los mismos habitantes que tienen como medida el compartir la cercanía de un mismo ducto de basura, una fachada deteriorada o una plaza sin servicios, considerándose que todo lo que es compartido requiere una toma de conciencia por encima de las diferencias. A veces sucede que de manera afortunada los “vecinos” comparten una misma clase o condición social y los problemas son arreglados, tomando como base la división del trabajo para un fin coordinado y exitoso. En otras ocasiones lo mas difícil no es arreglar una tubería (a menos que el proveedor del servicio sea un inútil) sino el tratar de que un grupo de habitantes, en ocasiones de diferentes niveles socioeconómicos, se logren poner de acuerdo en la solución de un determinado problema.
La ciudad en este punto se comienza a visualizar como un territorio de confrontaciones al margen de la ley, una especie de guerra secreta entre los ciudadanos, y éstos contra el Estado, configurando así un escenario urbano con características que lo harán ciudad si logra establecer responsabilidades y respuestas. Castigo panóptico de lo inverosímil pero real, como si cada paso en el crecimiento de la ciudad se hiciese a ciegas pero tanteando. Son los ciudadanos con su accionar los que construyen el Estado regulador. Sin eso, simplemente los escenarios son una pantalla donde termina proyectándose una mala película de nuestras vidas…

Escrito por Parafrenia a las 08:40 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Delimitacion histórica

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Escrito por: Newton

Critica del articulo:Aceras y Brocales. La tierra urbana. jueves 28/09/2006. Ultimas Noticias. Pág. 12

El escenario actual en la mayoría de las ciudades importantes de Venezuela se presenta como un viejo dilema entre la apropiación de los espacios óptimos para el desarrollo de las potencialidades económicas de algunos asentamientos humanos formales y la expropiación de tierras “inestables” por parte de los “otros” que se consideran marginados, para la supervivencia, no solo propia sino también para estar cerca del progreso que implica estar cerca de los servicios urbanos que garantizan un crecimiento tanto personal como demográficamente colectivo. La tierra siempre ha tenido esa aura de riqueza para quien la posee y en eso el Estado nunca ha concientizado (o no de forma aparente) la importancia que significa administrar sus espacios colectivamente para su uso racional dentro del marco legal que se asocia a el conjunto por encima de los intereses personales.
Pero… eso nunca sucede. El dominio de la tierra, políticamente hablando, siempre es sobrepuesto como personal, lo que significa en este país una propiedad privada llena de grandes privilegios, que terminan configurando una ciudad a la medida monetaria en perjuicio de los espacios estadales, gracias a la incapacidad (en la mayoría de .los casos premeditada por aliados públicos y privados) de los mismos “constructores” ad-hoc que ante el poco o casi ningún dialogo retroalimentado con la población, termina en serios desastres urbanos residualmente despreciables y económicamente inflacionario. No se presentan propuestas o planes… simplemente la ciudad va creciendo de manera amorfa y sin compromisos, llevando esta situación a encontrarnos con valores desproporcionados con respecto a su uso, y peor aun, en una situación de especulación inmobiliaria, incluso hasta en los terrenos difícilmente habitables.
Una vez mas la invasiones, ya no solo de “terrenos marginales”, sino también de partes de la ciudad con edificaciones consolidadas se transforma en un problema de seguridad Estatal, pues eso requiere la movilización de contingentes de funcionarios en todas las instancias gubernamentales para sofocar la euforia (o la necesidad) de construir y vivir cerca de la ciudad. No importa como ni cuando… el hombre urbano solo quiere “estar” sin prestarle atención a nada que no sea su entorno inmediato, que en el caso de las ciudades venezolanas termina siendo de la puerta enrejada para dentro…
¿Acaso es posible tener ciudadanos productivos cuando el espacio urbano es un espejismo? Quizás la buhonería, la industria de la construcción, el Estado anónimo, los que viven alquilados, indigentes, invasores y todo cuanto tenga que ver con el uso (o desuso) del espacio urbano tenga alguna explicación acerca de cómo se vive en la ciudad. Yo no la tengo…

Escrito por Parafrenia a las 08:16 PM | Comentarios (0) | TrackBack

Octubre 04, 2006

La demagogia en la práctica arquitectónica

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Escrito por: Newton

Nunca antes en nuestro país la palabra planificación arquitectónica había sido tan vapuleada como en los últimos 50 años, considerando que la demagogia “moderna” jamás tomo en cuenta el crecimiento de la población, más allá de lo que eso acarrearía. Increíblemente, la política hecha por nuestros mismos conciudadanos elegidos democráticamente (aunque pareciera que fueran de otro planeta) jamás ha sido tomada con seriedad, pues para ellos hacer ciudad suele considerarse un asunto de arquitectos y urbanistas, mas no una aplicación de políticas eficientes en el papel y demostrativas en la practica.
Nunca se muestran ejemplos de buena arquitectura, jamás se plantean proyectos para enriquecer el paisaje urbano: estos “tipos” (guys) odian ver una ciudad porque ellos viven seguros en sus “burbujas”: ya sea en el congreso estilo imperio, en alguna alcaldía del siglo XIX o en sus modernas oficinas de los distritos más ricos de la ciudad. En fin, estos mequetrefes embadurnan la poca ciudad construida formalmente con sus propagandas políticas disfrazadas de beneficio social; unos queriendo vender un proyecto comunitario que le dará mas “charm” al municipio, otros queriendo convertir los barrios en ciudad formal para ganar mas votos… En ambos casos el populismo es el mismo sabiendo que no hay ciudad, cuando lo único que hay es una masa amorfa de concreto y ladrillo donde los semáforos no funcionan y los únicos “rayados” son la cómica que esos mentirosos con licencia o placa tienden a dar cada vez que vociferan un discurso…
No hay consenso, ni desacuerdos… sorprende pensar que esta ciudad todavía funcione bajo unas condiciones extraordinariamente funestas: buhonería, invasiones, inseguridad, abandono de espacios públicos, caos vehicular, contaminación en todos los niveles… Los alcaldes se han convertido en los nuevos jinetes del Apocalipsis para el mantenimiento de lo poco que queda de ciudad (sin contar que ya ellos no piensan en su desarrollo, olvídenlo…) invirtiendo grandes cantidades de dinero y tiempo en pagar campañas de descrédito hacia otros y de autoveneracion para con ellos mismos, originando un coraje extremo sobre el ciudadano impotente ante la incompetencia y desatención de una llamada telefónica solicitando la reparación de un bote de aguas blancas o en procura de una patrulla de la policía para solventar un robo. En definitiva, hablar de si esta ciudad es formal o marginal, no tiene ningún sentido de interés teórico para la arquitectura, ni para ninguna de las otras disciplinas que tienen como material fundamental el estudio del ser humano y sus expresiones dentro de un marco físico delimitado.
Así pues, la marginalidad y la formalidad como hecho social; la arquitectura y lo que no es; el comportamiento citadino o rural; las expresiones psíquicas-culturales de un ambiente construido de uno que no lo es… todo esto no debería preocuparnos porque esta ciudad ya no es ciudad, jamás fue ciudad (ni siquiera cuando le decían “la de los techos rojos” porque era mas un pueblo por su densidad que por su estilo de vida) y nunca será una metrópolis, considerando todo lo que la hace parecer mas un “pueblo con edificios” que una “casa (metafóricamente hablando) bien diseñada”
La lectura de la ciudad es una realidad constantemente colindante con nuestras reflexiones acerca de la práctica que se nos enseña en la academia. Pero no deja de ser una lectura divertida. Sobretodo en este tiempo donde hay malos escritores y pésimos lectores…

Escrito por Parafrenia a las 01:32 PM | Comentarios (0) | TrackBack